Curación Esotérica



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El Nervio Vago.
Hay dos centros poderosos conectados con el nervio vago: el centro cardíaco y el centro en la base de la columna vertebral. Ambos, cuando están controlados por el alma, funcionando a tra­vés del centro coronario (el brahmarandra) producen el ascenso del fuego kundalínico. Cuando esto tiene lugar, impele a todo el sistema nervioso a emprender un tipo especial de actividad rítmica y de respuesta, y esto se logra estimulando y controlando el nervio vago. El nervio vago no es el instrumento para elevar el fuego kundalínico, sino a la inversa. Cuando la cabeza, el corazón y el centro en la base de la columna vertebral están en relación magné­tica y dinámica, produciendo un efecto radiatorio, entonces afectan al nervio vago y los fuegos del cuerpo se unifican y elevan, puri­ficando y “abriendo todas las puertas".

El Ojo.
Existe cierta escuela de científicos teóricos que trabajan sobre la teoría de que el ojo es el factor declarante en el cuerpo humano y la regla o clave para su correcta comprensión. Ya han compro­bado muchas cosas en relación con su poder declarativo en lo que concierne a las enfermedades. Van por buen camino. No obstante, la ciencia con la cual están trabajando, es tan embrionaria aún, que sus conclusiones no se hallan plenamente comprobadas ni son del todo dignas de confianza.
En un futuro inmediato, cuando nuestra vida planetaria esté más apaciguada, el tema de la Visión y la percepción de los mundos internos por el ojo, recibirá un gran impulso y se revelarán con­diciones hasta ahora no soñadas. El hombre entrará en una nueva vida y en una era superior de comprensión. La enseñanza sobre el iris del ojo es un indicio de ello.
¿Por qué no leen algo acerca del ojo y observan las analogías ocultas, con el mundo creado y con todo el problema de la luz? Los ojos y el alma están estrechamente relacionados y -hablando en términos esotéricos- el ojo derecho representa al alma, por consi­guiente, es el agente de budi, mientras que el ojo izquierdo re­presenta la personalidad y es el agente de la mente concreta infe­rior. Hallarán interesante lo que se dice en La Doctrina Secreta y en otros libros (incluyendo los míos) respecto a esto, pues llevará a la conclusión de que aquí tenemos un campo virgen de investi­gación y una enseñanza que justificará un cuidadoso estudio, aun­que sólo fuera para bien del grupo.

Las Causas Sicológicas de las Enfermedades.
“Las causas sicológicas de las enfermedades” ¿se registran co­mo síntomas cerebrales antes de reflejarse en otras partes del cuerpo? Una frase del libro La Luz del Alma tiene relación con esto:
“El cerebro, por ejemplo, es la ‘sombra’ o el órgano externo de la mente, y el investigador hallará que el contenido de la cavi­dad cerebral tiene una analogía con los aspectos del mecanismo humano, en el plano mental”.
Tengan presente que las fuerzas de la vida actúan a través del corazón, utilizando la corriente sanguínea, mientras que el aspec­to conciencia lo hace a través del cerebro, utilizando el sistema nervioso. Éste es el primero y más importante punto a captar.
Las causas sicológicas de las enfermedades se registran en el cerebro o (si es de orden muy inferior) en el plexo solar. Sin em­bargo, no hacen sentir su presencia como síntomas de enfermedad en los lugares donde así se registran. Son energías o fuerzas que producen como resultado -cuando se ponen en contacto con las energías del cuerpo- (y no antes) esas condiciones que denomi­namos enfermedades. Las causas sicológicas constituyen tipos de energía, actuando a través de centros apropiados del cuerpo, y és­tos a su vez condicionan el sistema glandular. La secreción u hor­mona, generada por esta estimulación esotérica, halla su camino hacia la corriente sanguínea, y el resultado de esta interacción puede ser buena salud, cuando expresa causas sicológicas sanas, o mala salud en caso contrario.
La relación interna entre las energías más sutiles que actúan a través de ciertos centros, además del sistema endocrino relacionado y su relación con la corriente sanguínea, constituyen la posibilidad de la enfermedad y su curación. Pero académicamente falta aún este reconocimiento. Gran parte de la sicología inherente ha sido captada, pero hay una brecha todavía entre los cuerpos físico y etérico y, académicamente, hasta ahora el cuerpo etérico es muy poco reconocido. Tampoco hay una verdadera comprensión de la relación que existe entre la siquis interna y la forma externa, vía el cuerpo etérico. El estudio de las glándulas ha ayudado en parte, pero la ciencia médica debe dar otro paso y relacionar el sistema glandular con los centros internos.

Los Problemas de la Melancolía.
Los problemas de la melancolía son difíciles de encasillar de­bido a una amplia variedad de causas. Las enumeraré aquí y quizás alguna vez podrán ser de utilidad:


  1. Un sentido de frustración, una insatisfecha vida de deseos o el reconocimiento de un fracaso fundamental en la vida.




  1. Un sentido de lo dramático, y un deseo de figurar en forma im­portante en el pequeño escenario de la vida personal. Esto a menudo no es comprendido y tiene un origen verdaderamente subconsciente, o podría ser un hábito o actitud cuidadosamente cultivada.




  1. Un estado de desvitalización, en gran parte de naturaleza etéri­ca, que sustrae a la vida toda alegría y deseo y siempre presenta un sentido de futilidad. Muchas mujeres tienen esta experiencia durante la menopausia.




  1. Ciertas formas de desintegración de las células, en una zona particular del cerebro.




  1. Basadas en el temor a la demencia y a la muerte; temor infun­dado, que nunca se ha materializado, pero constituye una idea fija, tanto que la persona llega a ser víctima de una forma men­tal bien desarrollada.




  1. Una sintonización, mediante la supersensibilidad, con el sufri­miento y el dolor masivo del mundo. Esto puede afectar tem­porariamente a los discípulos.




  1. Esta situación raras veces es producida por algún tipo de obse­sión, tal como “una entidad aferrada a la tierra o una persona viviente, semejante a un vampiro”. Se han conocido muy pocos casos de éstos y son demasiado raros para ser considerados como un factor.




  1. A veces una persona se sintoniza con un estado de melancolía masiva, como el que se reproduce en los sanatorios o asilos. La condición no tiene nada que ver con el sujeto, pero por ser sen­sible, se identifica con quienes sufren de melancolía aguda.




  1. La melancolía, como síntoma de enfermedad (no como enfer­medad cerebral), es también muy frecuente y desaparecerá cuando la enfermedad sea adecuadamente tratada.

Una persona puede sufrir debido a la combinación de tales cau­sas, por ejemplo, digamos, la combinación de las causas 1, 2 y 6.



El Plenilunio y la Sicosis.
Uno de los sectores de la medicina esotérica se ocupará en el futuro de la ley de los ciclos lunar y solar. Entonces se comprobará que es una realidad lo que siempre se ha sospechado, y general­mente se lo reconoce ahora, que el período del plenilunio tiene un efecto definido sobre las personas desequilibradas, sobre el estado de ensueño y frecuentemente condiciona drásticamente los esta­dos neuróticos y eróticos, tan predominantes en la actualidad.
El enorme acrecentamiento de la demencia y del desequilibrio de hoy se debe a tres causas principales:


  1. El período de transición actual, que produce el choque entre las fuerzas acuaríanas y pisceanas, ha llevado a tal condición, que dificulta a las personas sensibles vivir en forma normal. Expresaré la idea simbólicamente: es como si la raza después de habituarse a vivir en la tierra tuviera que acostumbrarse ahora a vivir en el agua. Hablo desde el punto de vista de la forma.




  1. El intenso estímulo espiritual y mental aplicado hoy a las masas por la Jerarquía planetaria, tiene como intención poner fin a las antiguas formas de vivir y crear nuevas, mediante el pro­ceso de adaptación, trayendo así una nueva civilización basada en una cultura más subjetiva. Quisiera que reflexionen sobre esta última frase.




  1. La mayor afluencia de luz desde el plano astral (hecho no reconocido hoy) y también el enorme acrecentamiento de la iluminación común en el plano físico. Esto produce supersensi­bilidad. El trabajo realizado por el prevaleciente empleo de la luz eléctrica y el resplandor general en que ahora vive la huma­nidad, exigirá su tributo a la raza, hasta que el mecanismo hu­mano se haya adaptado a la luz. Recuerden que sólo desde hace cien años se ha generalizado el empleo de la luz y tiene un efecto esotérico, con resultados de amplio alcance.

Menciono estas tres cosas porque son responsables de la mayor parte de la predisposición a una anormal sensibilidad. Los estu­diantes de ocultismo saben muy bien que, durante el plenilunio, son más fáciles de hacer que en otro momento ciertos contactos elevados, pero justamente aquí reside la dificultad.


En el momento del plenilunio (durante un periodo de cinco días) la Luna y el planeta reciben y reflejan más cantidad de luz del Sol, que en otros momentos. Ello tiene una causa subjetiva. Sólo puedo explicarla por medio de un símbolo que les impartirá la verdad o servirá de pantalla. Simbólicamente hablando, el pe­ríodo de más intensa meditación de nuestro Logos planetario co­rresponde al plenilunio de cada mes, así como ustedes meditan diariamente, también Él en Su alto lugar, tiene Su punto cíclico de contacto. Ello produce la afluencia de radiación y la entrada de energía subjetiva y objetiva y también facilita al verdadero estu­diante el trabajo que realiza en el plano mental; le permite me­ditar con más éxito y comprender con más facilidad, compartiendo definidamente las realizaciones del Señor de Shamballa.
La Luna, como bien saben, es un cascarón, una antigua forma a través de la cual se expresó en un tiempo el Logos planetario. Se está desintegrando física pero no astralmente, en forma lenta, ha­llándose por lo tanto muy estrechamente vinculada con el cuerpo astral del Logos planetario y en consecuencia con los cuerpos as­trales de toda la gente. Ejerce una influencia muy poderosa en el plenilunio, sobre las personas desequilibradas. Oportunamente se descubrirá la falta de equilibrio -pues en realidad es eso- entre el cuerpo astral, el cuerpo etérico y el mecanismo físico.
Los aspirantes y las personas definidamente mentales, pueden beneficiarse en estos ciclos de plenilunio; quienes son decidida­mente desequilibrados, positivamente astrales y emocionales y frecuentemente arrastrados por los deseos incontrolados, se ven obs­taculizados, sobrestimulados y síquicamente trastornados durante dichos ciclos. En ese momento se ilumina el velo de la ilusión con el consiguiente resultado de alucinación, visión astral, impulso síquico, y esas erróneas interpretaciones de la vida, por el excesivo énfasis puesto sobre ciertos aspectos de la misma, que denomina­mos fobias, locura, etc.
Quisiera sugerirles algo que yo no puedo probarles, pero que el futuro substanciará. Las principales enfermedades llamadas men­tales, rara vez tienen que ver con la mente misma, y son:


  1. Enfermedades del cerebro.

  2. Desórdenes del plexo solar.

  3. Predominio astral.

  4. Clarividencia y clariaudiencia prematuras.

  5. Obsesión.

  6. Carencia de mente.

  7. Insensibilidad anímica.

Esta amplia generalización no se refiere a ese tipo de enferme­dades que involucran la mente y el cerebro. Las enfermedades de los místicos pertenecen a otra categoría, las cuales por supuesto incluyen el cerebro, indican un desequilibrio mental, producen variados tipos de enfermedades cardíacas y diversas tendencias neuróticas, que afectan tan a menudo a los santos del mundo.


Sin embargo, agregaré algo para alentarlos. A medida que toda la raza sea regida por el Señor solar, el dios Sol, el Alma, entonces los ciclos de la Luna, irán perdiendo paulatinamente sus malignos efectos y desaparecerán diversas dolencias neuróticas y enferme­dades mentales, hoy tan prevalecientes. No ha llegado aún el mo­mento, ni es conveniente que dé mayor información acerca de la Luna y de sus fases, pues constituye uno de los más grandes mis­terios, que serán revelados en la tercera iniciación.

La Distribución de Fuerza; la Transfusión de Sangre.
En vez de dos interrogantes tenemos aquí varios. Permítanme enumerarlos a fin de que se den cuenta de lo que quiero significar y también para responder con claridad. Algunos se deducen y no están presentados en forma definida, pero si he de ocuparme de ellos deben ser formulados como preguntas, y aún así, el tema es tan vasto que no quedará tiempo para tratarlo.


  1. ¿Cómo se podría lograr, para bien de todos, una distribución más armoniosa de la fuerza?




  1. ¿Puede darnos una instrucción más específica e indicarnos al­gunos métodos esotéricos, apropiados a nuestra etapa de des­arrollo, en conexión con este problema de distribución?




  1. ¿La transfusión de sangre tiene alguna analogía con el pro­ceso de transfusión de las energías sutiles en los planos internos?




  1. ¿Existe algún sistema especial, además del que ya estamos tra­tando de aplicar, por el cual, quienes pertenecemos al segundo rayo, podríamos hacer una transfusión más eficaz de nuestra cualidad del amor, a los hermanos de primer rayo, y viceversa?




  1. ¿Cuál es la interrelación y la colaboración, entre las vidas que pertenecen a los distintos rayos y particularmente entre las entidades de primero y segundo rayos?




  1. ¿En qué forma puede ayudarnos e inspirarnos prácticamente el ejemplo de la estrecha colaboración y amistad que existe entre el Maestro M. y el Maestro K. H.?

Verán, por lo mencionado, cuán imposible es tratar este amplio campo temático. Sin embargo responderé brevemente a algunas de ellas e indicaré las líneas que sus ideas pueden seguir.




  1. La distribución armoniosa de las fuerzas varía en su orden y por consiguiente en sus efectos externos, no sólo de acuerdo a los tipos de rayo sino a la edad del alma y a la etapa del indi­viduo en el sendero. Existe una diferencia en este orden en los cuerpos sutiles del discípulo en probación, del discípulo en acep­tación y del discípulo aceptado y para cada grado en el sendero de iniciación. Este orden se establece de tres maneras o está sujeto a tres tipos de influencias en desarrollo.




  1. Mediante una vida de aspiración tal como se registra en la conciencia del cerebro físico.




  1. Mediante el despertar espontáneo de los centros y su co­rrecta progresión geométrica. Sobre esto me he referido en alguno de mis libros y no es posible decir más, porque es uno de los secretos de la primera iniciación. El reorde­namiento y el reajuste continúan durante todo el período en que se recorre el sendero, técnicamente entendido.




  1. Mediante la descentralización de toda la vida interna cons­ciente. El servidor se convierte en:




  1. El místico extrovertido.

  2. Aquel “que se aparta del centro”.

  3. Aquel “que vive en la periferia del corazón”.

  4. Aquel “que se cierne sobre el loto central”.

  5. Aquel “que está distante y ve desde lejos, aunque vive dentro de la forma de todo lo que es

Un estudio de estas frases descriptivas puede dar la clave de la correcta distribución de la energía.




  1. La segunda pregunta está parcialmente contestada en la breve explicación anterior: En mis instrucciones personales imparti­das a ustedes 3 hago todo lo posible por lograr dos cosas:




  1. Esclarecer el campo de la vida de la personalidad a fin de que las energías superiores puedan actuar libremente.




  1. Establecer esas condiciones y orientación que producirán armonía interna y, en consecuencia e igualmente, relaciones armoniosas externas. Sin embargo recordaré que la armonía interna del miembro de un grupo quizás no sea adecuada para lograr la armonía en otro miembro o en el grupo.




  1. La transfusión de sangre simboliza dos cosas: primero, que la sangre es vida y, segundo, que existe sólo una Vida que com­penetra todas las formas, y por lo tanto es transferible cuando las condiciones son correctas. Es también un acto sintético de servicio. Reflexionen sobre esto.




  1. Su pregunta me proporciona la oportunidad de señalar que aún la comprensión y el interés puestos en los tipos de rayo (tal como están representados, por ejemplo, en un grupo) pueden conducir a una sutil actitud separatista. No es necesario para un Hijo de Dios en encarnación en el plano físico o en los tres mundos, “transfundir” la cualidad de su rayo a su hermano. Es­tas cualidades de rayo son compartidas equitativamente por to­dos, y la propia alma del hermano -que no difiere de otra alma- efectuará la necesaria transmutación o transfusión en la vida de la personalidad. Se puede facilitar el proceso propor­cionando esas condiciones armónicas y de paz, donde un her­mano enfrenta pocas actitudes antagónicas y donde la inter­acción del amor puede producir una estimulación efectiva. Pero esto no es transfusión. Lo que existe en uno existe en todos, y la cualidad del amor (por encima de las demás cualidades) es la característica dominante de todos los rayos.




  1. Esta pregunta no sólo es uno de los misterios de las ciencias ocultas, sino de naturaleza tan vasta en sus implicaciones que constituye un problema demasiado complicado para ocuparme aquí.




  1. La relación entre los dos Maestros que usted menciona puede ser estudiada de dos maneras:




  1. Por la consideración de la relación efectiva y activa existente entre Sus grupos de discípulos.




  1. Por el estudio de esas personas (y hay muchas) que tienen personalidad de primer rayo y Ego de segundo rayo o vi­ceversa.

En último análisis, cuando tratamos de vivir altruístamente, efectuamos la correcta distribución de la fuerza, que conduce a las relaciones armoniosas. Para el probacionista esto significa una actividad altruista impuesta en el plano físico. Para el discípulo aceptado involucra una vida liberada de todo egoísmo y emoción autocentrada, de los cuales la autoconmiseración y autodramatiza­ción son ejemplos destacados; para el iniciado significa una actitud mental, desprovista de pensamientos egoístas y libre de dramati­zaciones, en lo que al Ego se refiere.



El Sufrimiento.
El sufrimiento, en última instancia, sólo es posible cuando el alma está identificada con el cuerpo, o más bien cuando el aspecto espiritual del alma (en el cuerpo) está identificado con el alma animal que anima y vitaliza la forma y constituye su vida tempo­raria. Durante la inconsciencia, el alma animal es consciente del dolor y el sufrimiento, y esto lo conocen muy bien quienes cuidan y vigilan; pero no existe verdadero dolor ni angustia, cuando el hombre real, el alma espiritual, ha sido expulsado por el excesivo dolor (como en la verdadera inconsciencia) o por los narcóticos.
El sufrimiento del alma, cuando la personalidad se desvía, es sólo una frase simbólica. No existe verdadero dolor ni sufrimiento, y con frecuencia ningún conocimiento de lo que está sucediendo, porque la vibración no es suficientemente elevada como para pe­netrar en ese plano superior donde mora el alma. No obstante, cuando existe tal conocimiento, el alma experimenta, si puedo expresarlo así, el sentimiento de que ha perdido la oportunidad y, en consecuencia, un sentido de frustración, pero no pasa de esto, porque la paciencia del alma así como la de la Jerarquía, son ilimi­tadas. Si hablamos simbólicamente y decimos que el alma sufre, no debe ser interpretado en términos comunes.
El sufrimiento de Cristo o el del Logos planetario o el de Dios Mismo, no puede ser comprendido en términos de reacción de la personalidad. Empleamos esas palabras pero, realmente, signifi­can “identificación desapegada y aislada”. ¿Esto significa algo?
Identificación errónea es causa de dolor y conduce al sufrimien­to, angustia y a diversos efectos. La identificación correcta conduce a entender y comprender las actitudes sicológicas del que sufre, pero no el verdadero dolor o la angustia, como normalmente lo comprendemos.

La Energía Planetaria.
La totalidad de energías permanece la misma mientras dura un planeta con sus formas y expresión de vida. Ella forma parte del gran depósito de energía. El empleo y efecto de esta energía lo observamos cuando es apropiada por una forma o formas de cual­quier tipo y atraída de su propio lugar y llevada a otro donde no actuaría comúnmente. Crea allí situaciones y dificultades estre­chamente vinculadas al karma y al destino del hombre. Se produce una gran abstracción de energía que denominamos Muerte, cuya influencia en un momento dado llega a ser más poderosa que las influencias unidas de los átomos y las células del cuerpo. Tiende a retirar y finalmente a abstraer la energía del alma, que se vale de esas potencias durante el proceso de descarte de un vehículo en un plano u otro. Podría decirse que las simientes de la muerte (el germen de la muerte) están latentes en el planeta y en las formas. Cuando son suficientemente fuertes para ser reconocidas, entonces las denominamos gérmenes, pero esto significa una defi­nida etapa de comprobación casi tangible. Cuando son indebida­mente potentes, producen una enfermedad grave y la consiguiente muerte; cuando producen efectos más débiles los denominamos dolencias, y observamos sus efectos purificadores. Estas contaminaciones (como podrían denominárselas, aunque no es una palabra apropiada) lo son únicamente cuando ese conjunto de energías que llamamos hombre son puestas en contacto con estas influencias contaminantes o tipos de antiguas energías, y la reacción o res­puesta es mala, en lo que al bienestar del cuerpo físico concierne.

La Transmutación del Deseo.
Debe tenerse en cuenta aquí que el deseo controla y domina la acción cuando la fuerza de la vida está enfocada en la naturaleza deseo, como sucede predominantemente en la mayoría. El control mental planificado es sólo posible cuando la vida está enfocada en el plano mental. Cuando esto sucede, no será necesario repri­mir el deseo, porque el poder de la atención enfocada estará en otra parte y, en consecuencia, no habrá que suprimir ningún deseo intenso. Supresión es el esfuerzo que hace el hombre, enfocado en el cuerpo astral, para atraer el aspecto voluntad de la mente. Pero esto lo hace raras veces. El deseo podrá desvanecerse debido al intenso esfuerzo que hace el hombre para adquirir cierta con­ciencia mental, pero en realidad no hay supresión de la voluntad ni tampoco se la evoca. Cuando la vida del hombre ha transcurrido, controlada por la mente, desde los niveles mentales, entonces tiene lugar de transmutación; la transmutación (por la cual se cambia y altera la naturaleza astral) podrá ser de naturaleza espiritual, o simplemente de conveniencia. El deseo puede ser transmutado en aspiración espiritual o en una actitud acorde con la voluntad de la mente que la expresa. De allí la necesidad de un cuidadoso análisis de los móviles y objetivos.



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