¿Cuándo hablamos de la sociedad civil a que nos referimos?



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Los retos de la sociedad civil, la participación ciudadana en la democratización de la vida local

Francisco Domínguez Canseco
¿Cuándo hablamos de la sociedad civil a que nos referimos?
Un sector de la opinión pública y también algunas articulaciones de organizaciones dicen que son las organizaciones no gubernamentales (ONGs) y algunas organizaciones que realizan acciones en favor de la democracia electoral; la opinión pública también ha contribuido a que se ubique a la “señora sociedad civil”, como aquella que es crítica, propositiva y defensora de los derechos sociales, humanos y civiles, es la que critica el autoritarismo político y defiende a los derechos de los pobres, indígenas y mujeres e infancia, que lucha por democracia. En nuestros países existe un amplio abanico de organizaciones civiles que se autodenomina de la sociedad civil y se dicen autónomas de los partidos políticos, de las religiones y del gobierno, con el propósito de “subrayar el principio de laautonomía de la sociedad respecto del sistema político y legitimar la prácticapúblico-política de esas agrupaciones. Se trata de lo que Lechner (1998) ha llamado"la interpelación de los nuevos actores sociales", es decir, el reclamo dereconocimiento de actores que antes no aparecían en la escena pública.” (Olvera 2001)

De acuerdo con Olvera, las ONGs y las asociaciones ciudadanas son parte de la sociedad civil, también lo son las asociaciones de profesionales,religiosas, culturales, populares, por lo que en ese amplio abanico de la sociedad civil podemos encontrar organizaciones de todo tipo de signo político, con pensamiento conservador, progresista o de izquierda. Cercanas al poder público y colaboradoras o legitimadoras de las políticas del estado, contrarias a la población; cercanas a los partidos políticos y alimentadoras de militancia, votos, candidatos y propuestas; críticas y propositivas y cercanas a la población o los movimientos sociales.

Las organizaciones civiles son actores políticos que a lo largo de la vida nuestros países ha jugado un papel protagónico en los cambios sociales; las encontramos en la lucha por los derechos indígenas y en los acuerdos de paz en el Salvador y Guatemala, la reconstrucción de Nicaragua después de la revolución sandinista; en la lucha por la democracia en México, los movimientos populares urbanos, indígenas y de mujeres.

Las razones más importantes del surgimiento de miles de OCs es la renuncia de los Estados nacionales a sus obligaciones sociales, el autoritarismo y la antidemocracia que padecemos donde habitamos o participamos. Otro factor importante es la solidaridad de los pueblos de Europa y Norteamérica, que se manifiesta en apoyo financiero, intercambio técnico y de experiencia, para las luchas y apuestas de lascomunidades, pueblos y municipios de nuestros países. En nuestros espacios de intercambio y articulación hemos desarrollado conceptos que surgen del contacto con los pueblos y comunidades; a partir de la educación popular hablamos de acompañar, de construcción de ciudadanía, de organización y capacitación con enfoque de género, organización y capacitación con enfoque de derechos, de metodologías para construir propuestas (agendas), de nuevos sujetos sociales; hemos contribuido a crear una pedagogía para la democratización de la vida local. Nos inspira el trabajo pedagógico de Paolo Freire, que nos reta a hacer posible su afirmación: “nadie es, si se prohíbe que otros sean.”

Entonces cuando hablamos de sociedad civil, tenemos claro que su conformación se nutre de diversas formas de organización e interés sociales, de una diversidad de propuestas políticas; con diferentes relaciones y prácticas políticas. Que su protagonismo y ubicación social lo marcan los interés de clase, las coyunturas sociales y su acompañamiento a los sectores populares en lucha o en reivindicación de sus derechos. Entre ellas nos encontramos quienes buscamos contribuir a la democratización de la vida local; que asumimos que la vida de los municipios se nutre de la vida personal, familiar y comunitaria en relación con la naturaleza, de la cultura y la historia, de las formas de organización y representación política, y su relación con otros pueblos. Ahí nos ubicamos, con los sufre y lucha por ser libres.
¿Qué entendemos por participación ciudadana?¿De qué tipo de participación ciudadana hablamos? ¿Por insistimos en el municipalismo ciudadano?
Participar implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que estamos viviendo. Participar envuelve aceptar la existencia de los otr@s, participar exige respeto a la autonomía, exige saber escuchar, exige estudiar, exige transformar al mundo, exige ser solidario, exige escribir, exige soñar con los otr@s, exige ser libres. Ya como expresa Paolo Freire decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa..

Cuando nos reunimos en Managua, Nicaragua, en diciembre de 2013, hablamos de la ciudadanía que queremos construir y su características, a partir de asumirnos como acompañantes de procesos sociales y actores políticos; dijimos que buscamos promover una ciudanía que sea “inclusiva” de la diversidad, autónoma, critica, informada y organizada; que establezca relaciones de poder equitativa, igualitaria entre mujeres y hombres, juventud e infancia; que promueva el relevo generacional para la construcción de una nueva ciudadanía. Una ciudadanía retome el Buen vivir, partiendo de la cosmovisión, la práctica organizativa y ejercicio de derechos de los pueblos indígenas.


Sobre el municipalismo ciudadano que impulsamos, dijimos:
Ubicamos nuestra participación, como OCs en el municipio, a partir de procesos sociales; que en la vida municipal se establecen relaciones de poder, existen formas de gobierno y administración y las relaciones van definiendo una forma de ejercer-hacer gobierno que impacta la vida de los pueblos y comunidades. Los territorios municipales, es el espacio vital de la ciudadanía, ahí se vive y actúan, se ejercen los derechos y se lucha; el espacio adecuado para promover los cambios que requieren nuestros países; en este espacio se dan relaciones y dinámicas entre e inter comunidades para articular procesos desde abajo que posibiliten abordar transformaciones, a partir de allí la forma de organización yde ejercer gobierno; por ello los grupos mujeres, jóvenes, campesinos, colonos, ambientalistas,son la base social trasformadora;buscamos que las personas participen en la toma de decisiones políticas de sus comunidades y municipios. Impulsamos un municipalismo ciudadano que recupere las formas de organización y ejercicio de gobierno indígena, campesino y comunitario, con participación igualitaria entre mujeres y hombres, que promueva el bien común, la democratización de la vida local y la autonomía política de los pueblos, comunidades y municipios. Que impulse el cuidado y aprovechamiento sostenible de los bienes naturales comunes de los pueblos. Que termine con la cultura autoritaria, patriarcal y machista en el ejercicio de las relaciones políticas y sociales entre mujeres y hombres.

El fracaso de las reformas legales para impulsar la participación ciudadana
En Nicaragua se establecieron las bases legales para garantizar la participación ciudadana, se vivió una apertura, promovida por las organizaciones civiles y el gobierno; de tal manera que fueron aprobadas la Ley deParticipación Ciudadana. También se crearon nuevas organizaciones (Consejos dePoder Ciudadano CPC) y espacios de concertación (Gabinetes) que han afectado losespacios plurales previstos legalmente, como el Comité de Desarrollo Municipal,(Serra 2009), ya que con los CPC se ha promovido el corporativismo y el clientelismo electoral, constituyéndose en un espacio de participación de la sociedad civil afines al régimen político.
En Guatemala la Constitución Política establece el derecho y la obligación de participar en la definición, implementación y evaluación de las políticas públicas. La ley de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural (Decreto 11-2002) también establece mecanismos para la participación ciudadana desde el nivel del Consejo Municipal de Desarrollo (COMUDE) hasta el Consejo Nacional. Enla Ley General de Descentralización (D.o 14-2002) seenumeran los principios de diálogo, negociación y concertación; y reconocen y fomentan la participación de la población en la planificación, ejecución y control integral de las gestiones del gobierno nacional, departamental y municipal. (Evidencia para las Políticas Públicas 2010) A pesar de que el marco legal vigente hace explicito el rol de los Consejos Comunitarios de Desarrollo (COCODE) a través del sistema de Consejos de Desarrollo Urbano y Rural, existe evidencia reciente sobre las serias dificultades para llevar ese marco legal a la práctica. En municipios con población predominantemente rural de Huehuetenango y San Marcos, se identificó que los representantes ciudadanos miembros de los COCODE enfrentan barreras hacia la participación plena en los espacios de los COMUDE. En adición a las barreras geográficas para asistir a los espacios de participación, los representantes comunitarios cuentan con menos habilidades y conocimientos para participar e incidir en los espacios de discusión de políticas públicas, especialmente cuando se compara a los miembros de COCODE con los niveles de información y habilidades de los actores gubernamentales y no gubernamentales. Debido a esto, los espacios de participación se caracterizan por asimetrías de poder entre los actores. Estohace que los ciudadanos no incidan de forma efectiva en las políticas públicas (Flores y Gómez, 2010).
En México se establecieron leyes para el fomento a la participación ciudadana, los consejos de desarrollo municipal, consejos de cuencas hidrológicas, consejos de desarrollo rural sustentable y consejos de planeación del desarrollo. Los cuales tiene funciones parecidas o comunes y son dependientes de la autoridad municipal y estatal, salvo honrosas excepciones, no funcionan y son creados para simular la participación ciudadana. También se establecieron los institutos autónomos IFE, ahora INE, comisiones de derechos humanos, institutos de acceso a la información, institutos de las mujeres; que fueron creados para promover la ciudadanización de los organismos del estado y la autonomía frente a los gobiernos y los partidos políticos. Con las nuevas reformas del 2013 se canceló ese proceso y la clase política gobernante y partidaria anularon la autonomía y ciudadanización de los organismos mencionados, escogieron la profesionalización y burocratización como el camino de regreso al centralismo y el control de los organismos públicos. Una de las leyes más avanzadas en materia de participación ciudadana en país lo fue, sin duda, la del Distrito Federal (DF) la cual no se aplica, al optar el gobierno de izquierda partidaria por el control ciudadano y el clientelismo electoral. Las experiencias de presupuestos participativos el DF dependen de la voluntad política de los delegados, no es una política pública común y los ejercicios que se hacen son apenas una sombra de la experiencia de la delegación Tlalpan (2006)
El balance de la participación ciudadana institucionalizada o reconocida en las respectivas legislaciones, no es esperanzador, sólo observamos avances en las localidades donde acompañamos procesoscomunitarios y municipales, ahí se localizan algunos cambios significativos en la participación ciudadana de la población, por ejemplo; en el manejo y cuidado del agua, montes, selvas o bosques; en la toma de decisiones de asambleas comunitarias; en la incipiente participación de las mujeres en la vida pública de la comunidad. En ese sentido navegamos contra corriente y frente a grandes obstáculos políticos, nuestras propuestas confrontan con una clase política gobernante y partidaria insensible a reconocer que la democratización del país pasa obligadamente por ejercicio pleno del derecho a la participación de mujeres y hombres. En nuestros países domina la cultura de la simulación y se sostiene que participación ciudadana es ejercer el derecho a votar y ser votado; sin cuestionar la calidad de las elecciones ni la inequidad, el derroche, la desviación de recursos públicos y el dinero sucio proveniente del crimen organizado; la intervención desvergonzada de los medios de comunicación privados y públicos que contribuyen a “poner” presidentes y gobernadores, que desprestigia movimientos sociales y ciudadanos; a ello debemos agregar el creciente clientelismo electoral practicado por gobernantes, partidos políticos y empresa privadas.
Nuestros contextos comunes
Los participantes, del segundo seminario, compartimos cultura e historias comunes, somos latinoamericanos, somos mayas, somos nahuas, somos misquitos, somos mesoamericanos; nos une Sandino, Zapata, Roque Dalton, Alaide Popa, Juan Rulfo, Miguel Ángel Asturias, Villa, Rubén Darío; nos une el maíz, el arroz y el frijol; nos unen los tamales, el gallo pinto, las torrejas, los tacos, la tortilla; la música, el baile y los colores de nuestras ropas; nos unen los hermanos y hermanas que cruzan las fronteras y son robados, violados, torturados y desaparecen o son asesinados. Nos une nuestros pueblos, sus sueños, sus triunfos y derrotas, somos hermanas y hermanos latinoamericanos.
Compartimos el agravamiento de la pobreza en las comunidades rurales e indígenas, colonias populares de los municipios.La disputa por la tierra y la conflictividad agraria y comunitaria, la determinación de los gobiernos por implementar el modelo neoliberal extractivista. Los grupos oligopólicos actúan en nuestros países y se fortalece a expensas del Estado en sectores estratégicos, como el energético, en las comunicaciones, el turismo yla construcción.La profundización de la pobreza y las contradicciones que esto genera provocan la expulsión de miles de personas, con la consiguiente desintegración de las familias y la expulsión de niñas y niños a las calles y la explotación laboral y sexual.
Compartimos la crisis de los sistemas de partidos políticos, la devaluación y anulación de la democracia electoral y representativa, la forma en el que los gobiernos defienden los intereses de las élites económicas. Presenciamos al regreso de los gobiernos autoritarias que han reciclado una alianza oligárquica y militar, que se expresa una profunda crisis de la institucionalidad del Estado, controlada por cámaras empresariales, elites políticas acomodadas y crimen organizado. Los recursos de proveniente del narcotráfico van teniendo más presencia en el campo de la política. Existe una renuncia tacita de los gobiernos y los sistema de representación pública a resolver los conflictos sociales, la apuesta es dejar que crezcan y de esa manera encontrar justificación política para reprimir.La problemática económica, la contaminación, las violencias e inseguridad humana, la falta de acceso a la justicia, los conflictos por la tierra, los megaproyectos, los cambios en el clima, la perdida de la soberanía y autonomía alimentaria, la corrupción gubernamental y la violación de los derechos humanos, son factores propulsores de la expulsión de miles de personas que buscan mejorar su vida, somos testigos de un éxodo humano que nos indica que vivimos una profunda crisis humanitaria.

Las violencias y la inseguridad humana va en aumento, en México, el gobierno ha postergado la implementación de una política pública integral de prevención y seguridad ciudadana. Existen evidencias claras de la relación de crimen organizado con la clase política partidaria y gubernamental, ello es el origen de la violencia que vivimos, lo ocurrido en Iguala, estado de Guerrero y Tlatlaya, estado de México, es una prueba irrefutable de ello.En Nicaragua existe represión policial para desmovilizar demandas y reivindicaciones; en Guatemala y México se han incrementado los ataques a defensores de Derechos Humanos y aumentado los asesinatos de jóvenes y los feminicidios. En México el asesinato de periodistas es alarmante, Veracruz es un ejemplo terrible de ello, la Organización Artículo 19 afirma que nuestro estado es de los más peligrosos para ejercer el periodismo libre e independiente. Sin duda tenemos muchos elementos en común, pero con impactos diferenciados en relación a las dinámicas desarrolladas por el crimen organizado y los carteles que se disputan corredores y franjas territoriales con una elevación de los índices de violencia, ahora por los medios de comunicación sabemos que esas células de la delincuencia transitan y se establecen los pueblos de nuestros país, lo cual aumenta la conflictividad social y disminuye de manera peligrosa las libertades sociales ganadas por los movimientos ciudadanos, tales como la libertad de tránsito, de imprenta, de expresión y manifestación.


La democratización de la vida local y participación ciudadana se encuentran amenazadas
La democracia local no existe o es débil si el derecho a la participación ciudadana no se ejerce plenamente; no existe si los derechos civiles y políticos son cancelados; en los tiempos que corren los partidos políticos y los gobiernos impulsan la cooptación e instrumentalización de liderazgos y organizaciones civiles; la criminalización, aislamiento y represión a expresiones organizadas autónomas, críticas y propositivases una tarea sustantiva de los gobiernos autoritarios; la vigilancia y control social sobre la ciudadanía y el uso clientelar de los programas sociales; la escasez de recursos y falta de presupuesto en las administraciones para garantizar los derechos sociales y el acceso a la justicia; la violencia contra las mujeres y el regateo de sus derechos políticos bloquea su la participación.

La falta de sostenibilidad y de enraizamiento cultural a nivel local de las organizaciones civiles (OCs) y los cambios continuos de los programas de la cooperación y solidaridad internacional.


Los desafíos y avances en la Participación Ciudadana
Existen una participación ciudadana consiente que ha promovido las nuevas institucionalidades y ha revitalizado las organizaciones existentes en las comunidades campesinas, indígenas y en los barrios pobres de las grandes ciudades que promueven el bien común y el trabajo colectivo en el espacio público; a partir de esa experiencias se impulsados iniciativas de ley y propuestas municipales con un enfoque de derecho a la participación la ciudadanía; las consultas comunitarias son un instrumento de participación, las marchas y sus planteamientos territoriales; las demandas y expectativas de los actores sociales son un motor de participación ciudadana y social; empoderamiento gradual de las mujeres; la resistencia social y comunitaria a las medidas neoliberales de los gobiernos; las agendas temáticas que recuperan propuestas y demandas de la población; iniciativas concretas apoyadas por la cooperación y la solidaridad internacional; litigios estratégicos sobre la tierra, derechos de los pueblos y derechos humanos; la judicialización de casos para el derecho a la alimentación, a los bienes naturales; el recurso de acudir a las cortes internacionales del Sistema de Naciones Unidas constituye un ejercicio de ciudadanía y derechos necesarios frente a la indiferencia de los gobiernos y sus sistemas de complicidades con violadores de derechos y saqueadores de los bienes naturales.

Por otro lado es necesario mirarnos por dentro las organizaciones civiles. La revisión crítica de inercias que desarrollan las OCS,es una necesidad obligada;la revisión de nuestros paradigmas y apuestas políticas; un balance crítico y propositivo de las alianzas con sectores de la izquierda partidaria y organizaciones sociales con acuerdos electorales y de acceso a cargos públicos ameritan también una profunda revisión a la luz de los resultados de las reformas estructurales desarrolladas en nuestros países.

La jornada de reflexión que vamos a realizar estos días en Xalapa nos llevara a responder los cuestionamientos siguientes: ¿Conceptualmente, de qué sociedad civil estamos hablando en las actuales condiciones?¿Qué cambios se han producido en los enfoques, conceptos, formas organizativas y métodos de trabajo en la actual situación social y política? ¿Qué rumbos novedosos podrían encaminarse desde la ciudadanía para, desde un marco de legalidad jurídica, influir en cambios duraderos y favorables a la solución de los problemas más apremiantes que viven nuestros pueblos?¿Qué desafíos a corto, mediano y largo plazo (en los interno de los OSC y en externo)¿Cuáles son los principales retos – debilidades- de la Sociedad Civil en este momento?Es posible una participación ciudadana genuina y autónoma que conduzca a transformaciones en la relaciones de poder? ¿Qué hacer frente los cambios unilaterales de la cooperación y solidaridad internacional? ¿Es posible influir en las políticas de la cooperación y solidaridad internacional tomando en cuenta el contexto social que enfrentamos y el papel de los gobiernos en materia fiscal?
Esa interrogantes y otras más surgirán a lo largo de estos días, ustedes tiene la palabra…yo aquí me quedo con ustedes…
Gracias

Bibliografía



Problemas conceptuales en el estudio de lasorganizaciones civiles: de la Sociedad Civil al Tercer Sector.Alberto J. Olvera RiveraInstituto de Investigaciones Histórico-Sociales Universidad Veracruzana.
Los retos de la participación ciudadana anivel municipal en Nicaragua, Dr. Luis Serra Vázquez. Red Nicaragüense por la Democracia y el Desarrollo Local
La participación ciudadana en laspolíticas públicas de salud. Evidencia para las Políticas Públicas No. 10 Centro de Estudios para la Equidad y la Gobernanza en los Sistemas de Salud. Noviembre 2010
Sistematización Inicial del Seminario Regional: “Participación ciudadana para el impulso de procesos locales desde el Buen Vivir para los Pueblos” Nicaragua, México y Guatemala. Diciembre de 2013.













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