Configuración del perfil de un dirigente masónico, para alcanzar un liderazgo de excelencia”



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CONFIGURACIÓN DEL PERFIL DE UN DIRIGENTE MASÓNICO, PARA ALCANZAR UN LIDERAZGO DE EXCELENCIA”

“Los puestos más altos de una empresa, de una organización, de una logia, de una gran logia o de un gobierno, son como los peñascos más altos de una montaña, sólo pueden llegar a ellos, las serpientes y las águilas, el líder de excelencia, el dirigente masónico de excelencia, debe de ser como las águilas, jamás como las serpientes”

Es, del conocimiento de la comunidad masónica nacional, la grave crisis económica, cultural, social y política que afecta a la humanidad entera, de la cual, nuestro país se ha visto afectado enormemente y nuestra muy querida institución masónica, no ha podido sustraerse a ello y las que más han sentido su efecto, han sido nuestras logias, no solo a nivel regional, sino también a nivel nacional.

Consideramos, que la grave crisis axiomática que padece actualmente nuestra Institución, se debe, en gran medida, a que, entre otras cosas, se ha descuidado la educación y la instrucción masónica, no solo en lo que se refiere a las enseñanzas fundamentales y simbólicas de nuestra institución, sino, en la preparación de verdaderos y auténticos dirigentes, mediante el diseño e implantación de estrategias tendientes a la concientización, adoctrinamiento y capacitación de dignatarios y oficiales masónicos.

Dirigir, es el arte de coordinar el pensamiento y la acción, enderezar las cosas hacia objetivos generales debidamente programados, de modo que, en una acción armónica y congruente, se transmita a toda la organización.

Dirigir, es seleccionar objetivos aprovechables y saber encauzarlos con políticas y sistemas coherentes y eficaces, con capacidad combinatoria precisa, con imaginación creadora, con sentido práctico, con voluntad firme, con habilidad negociadora y con políticas acertadas.

Dirigente, es toda persona de una organización, cualquiera que sea su rango en ella, que con su posición, capacidad y conocimientos, tiene la misión de tomar decisiones de importancia para el desarrollo, consolidación y progreso de la corporación.

El dirigente debe saber a dónde va el y su empresa u organización y expresar los fines de la misma, para que sean comprendidos y seguidos por sus miembros. La función directiva, que radica en la necesidad de coordinar la acción y los medios hacia un fin predeterminado, permanece inmueble a lo largo de la historia.

¿cómo deben dirigirse las industrias, los sindicatos, las escuelas, los capítulos, los consistorios, las logias y grandes logias? ¿qué influencias y control deben tener nuestras sociedades, nuestras empresas, nuestras logias y nuestros colegios profesionales? ¿cómo deben tomarse las decisiones en el seno de la familia, en el club, en el sindicato, en la logia, el municipio, el estado o la nación?, en todas estas preguntas se halla implícita el problema de la dirección, porque la misma, se manifiesta en cualquier situación social, de ahí, la importancia, que para nuestra organización masónica representa, el que, mediante seminarios, encuentros, foros, congresos, etc. Se capacite debidamente a quienes por su vocación, capacidad y aptitudes, aspiran a la honrosa distinción de dirigir una logia o una gran logia.

INTRODUCCIÓN

En los históricos tiempos que estamos viviendo, estamos en un punto crítico, en el cual no podemos retroceder como individuos, ni como nación a lo que éramos, diez, cinco, o un año atrás. El futuro es ahora, hoy, y hoy, querámoslo o no, es nuestro turno.

La causa principal de la crisis, entre otras, es la ausencia de verdaderos y auténticos líderes que logren llevar a sus seguidores a los objetivos deseados.

La historia siempre ha estado escrita por unos cuantos, son los lideres los que han transformado al mundo, ya sea para bien o para mal, quienes han creado valores, iniciando religiones, movimientos innovadores, revoluciones y hecatombes mundiales. Todo el presente, pasado y futuro está en sus manos y solamente generando líderes de calidad, podremos tener organizaciones, empresas, logias, grandes logias y una nación de calidad.

¿POR QUÉ LA MASONERÍA NECESITA DIRIGENTES CAPACES Y BIEN PREPARADOS?

Meditemos seria y serenamente sobre lo siguiente, en varias ocasiones hemos escuchado y en otras, algunos de nosotros mismos hemos proclamado, lo que los estudiosos de nuestra orden definen como masonería: conceptos entre otros como, el que la masonería es una escuela y un taller en donde se forja la personalidad y evolucionan las facultades más nobles del hombre. Es un laboratorio en donde se ejercita el análisis y la síntesis de todas las ideas y de todos los nuevos conceptos filosóficos y en donde se funden en el crisol del trabajo mancomunado y de la lucha constante, los más diversos metales, para obtener la amalgama y la aleación con que se forjan los hombres capaces de dedicar sus vidas al progreso de la humanidad sin distingos de raza, credo.

¿EL CONOCIMIENTO DE LOS TRES GRADOS SIMBÓLICOS, HACE A UN MASÓN, SER UN BUEN DIRIGENTE?

El hombre, ser pensante, que se desenvuelve imperativo o agobiado por la inestabilidad que propiamente ha logrado con su pasividad e ignorancia, tiende desde que tiene uso de razón a la superación, ya sea por su ambición, por su interés y por sus sanos deseos, en el primer caso y en el segundo por la esperanza de una ayuda divina. Pero en ambos casos, el hombre busca los medios que le permitan poseer el conocimiento de las ciencias, de las artes y ante todo de los enigmas que presenta el esoterismo de la existencia, Para lograr el propósito magno de sus aspiraciones, el ser líder en las acciones y representaciones que desarrolla por eso, en la institución masónica, se acepta al hombre cuando está en el inicio de la mitad de su vida, ( por eso se dice que nuestros trabajos empiezan al medio día y terminan a la media noche, o sea al fin de nuestra existencia y esto indica que el candidato o postulante que toca a nuestras puertas, ya trae la experiencia suficiente, o cuando menos el anhelo persistente de ser guía, de ser líder en el medio que se desenvuelve, porque ante todo, al enterarse de lo que es la masonería, investigo o se le hizo de su conocimiento, que la masonería es el laboratorio de ideas, ideales e ideologías, que crean en sus adeptos, las condiciones para ejercer el liderazgo social, gremial, político y cultural, que se requiere para que los miembros alcancen el éxito personal y para seguir consolidando el prestigio de la orden.

De lo anterior se concluye, que muchas ocasiones, hay hermanos que con más reciente ingreso a nuestra orden, superan a quienes ya tienen tiempo de participar en ella, llegando anticipadamente a ocupar cargos de elección, porque complementaron sus aptitudes de líderes o dirigentes, con el trabajo arduo dentro de logia, con la participación efectiva en implementar la doctrina masónica con su participación en el aspecto educacional, por medio de trazados masónicos, por el desarrollo efectivo de las comisiones que les fueron encomendadas y porque estudiaron, analizaron y determinaron el sabio contenido de las liturgias del simbolismo masónico, para complementar su aptitud de dirigente, no solo en el mundo profano donde ya habían sobresalido, sino inclusive dentro de nuestra institución.

Lo anterior, no quiere decir, que el hermano que llega a nuestra orden desprovisto de conocimientos amplios y de aptitudes de dirigente, sin alguna carrera universitaria, no pueda algún día llegar a serlo, lo hemos comprobado en infinidad de ocasiones, muchos de ellos, interiorizados y con bastante deseo de superación, han convertido a la masonería en una universidad, donde se han creado un conocimiento superior, que ha desarrollado su inteligencia práctica, que los ha llevado a ser excelentes dirigentes masónicos.

EL ARTE DE DIRIGIR.

Cuenta una leyenda, “Que en la pasada guerra de Vietnam, estando en combate una sección del ejército americano, ante un incesante fuego de artillería y morteros y habiendo muerto todos los oficiales, el mando paso a un soldado, este, en un discurso improvisado, quiso explicar a sus hombres que seguirían siendo para él sus camaradas, que su poder no tendría nada de absoluto, que la sección sería una república y casi al unísono le respondieron todos, ya está bien, déjate de historias y cuentos y manda”. y el mandar, mandar bien o saber mandar, es una de las principales cualidades que debe tener un dirigente.

Según el diccionario pequeño Larousse, dirigir del latín dirigiere, encaminar, enderezar hacia cierto punto, gobernar, dirigir una barca, dirigir una empresa, sinónimo de conducir, mandar, regentear, administrar, regir, aconsejar la conciencia de alguien. Muchos, son los libros y artículos escritos, para tratar de dirigentes y de dirección de grupos, abarcan desde ensayos filosóficos hasta manuales y biografías históricas, pasando por los informes técnicos de investigación científicas.

Por todos los rincones de nuestras bibliotecas, se encuentran obras sobre este tema y el mismo ha sido expuesto en tratados políticos, en libros de sociología, en revistas de educación de adultos, de psicología, en discursos, en folletos sobre gobierno eclesiástico, etc. Antes de que se olviden los últimos ecos de las atronadoras aclamaciones ¡duce!, ¡duce! y ¡seig! ¡heil! ¡heil hitler!, es bueno y recomendable, detenerse a estudiar la naturaleza de la perenne pesquisa humana por la dirección, siempre que han vivido los hombres en sociedad, desde las primitivas familias de las cavernas, hasta las complejas colectividades nacionales del siglo XX, han buscado y hallado quien los dirigiera.

Entre los escogidos, los han habido buenos y malos, unos fomentaron el progreso y otros fueron actores de desastre, pero siempre ha habido dirigentes. El hombre, reconociendo la importancia que tiene para él, el problema de la dirección, se ha esforzado durante siglos en resolverlo, lo ha estudiado, ha filosofado en torno a él y ha propuesto muchas soluciones.

¿CÓMO DEBEN DIRIGIRSE LAS INDUSTRIAS, LOS SINDICATOS, LAS ESCUELAS, LAS LOGIAS Y GRANDES LOGIAS?,

¿QUE INFLUENCIA Y CONTROL DEBEN TENER NUESTRAS SOCIEDADES, NUESTROS COLEGIOS PROFESIONALES Y NUESTRAS LOGIAS Y GRANDES LOGIAS?

¿CÓMO DEBEN TOMARSE LAS DECISIONES EN EL SENO DE NUESTRA FAMILIA, DE NUESTRO CLUB, DE NUESTRA LOGIA Y GRAN LOGIA, DE NUESTRO ESTADO, DE NUESTRO GOBIERNO?

En todas estas preguntas, se haya implícito el problema de la dirección, comenzaremos hablando de la palabra dirección y trataremos de entender su significado. En su sentido más amplio, dirección significa el proceso por el cual un individuo dirige, guía, controla o influye en las maneras de pensar, sentir o comportarse de otros seres humanos.

Esta influencia puede ejercerla por medio de sus obras (libros, pinturas, inventos) o por el contacto personal.

La primera se considera como dirección indirecta, intelectual o creadora y de ella participan los sabios, los artistas y los escritores cuyas obras e ideas influyen profundamente en los demás.

La dirección directa, por contacto personal, se realiza casi siempre por medio de la palabra hablada. Muchas generaciones han especulado acerca del origen de la dirección, algo tiene este problema que ha atraído irresistiblemente la atención de muchos filósofos y ha inspirado una intensa labor de investigación de psicólogos y sociólogos. Cualesquiera que hayan sido las causas de este interés, el hecho es que hay una gran bibliografía al respecto.

Desde los tiempos de Plutarco, hasta hace poco, la investigación y las obras dedicadas al tema, habían seguido un mismo camino, sé habían dedicado a descubrir y catalogar los rasgos de carácter que distinguen a los dirigentes. Intentaron deducirlo, estudiando las vidas de los grandes hombres, observando las acciones de los jefes, o haciendo experimentos para determinar las cualidades personales que influyen en el comportamiento humano.

Las cualidades, características y habilidades que se requieren de un dirigente, las determina en gran parte la situación en que se ha de funcionar como tal. Una persona se convierte en dirigente, participando en las actividades del grupo y dando pruebas de su capacidad para despachar la labor del mismo, el dirigente es una persona responsable de coordinar actividades de los miembros del grupo, encaminadas a lograr un objetivo común.

Una persona no se convierte en dirigente por el simple hecho de poseer determinada combinación de cualidades, sino que sus características personales deben tener relación significativa con las características, las actividades y los objetivos de los dirigidos.

Hay pues que concebir la dirección en función de las cualidades personales y las características del dirigente.

Una de las obras más completas y consultadas de esta clase, es un estudio de la dirección espontánea, que comprende a 1,313 muchachos pandilleros de Chicago; donde se observa, que las cualidades personales que tendían a determinar la dirección de la pandilla eran el temple, la destreza física y la rapidez y firmeza en la toma de decisiones.

Ciertamente la pandilla juvenil, no es un representante típico de la mayoría de nuestras agrupaciones sociales, ni por su estructura ni por su función, por eso no es posible sacar muchas conclusiones generales a partir de los resultados de Chicago.

Es necesario observar otras clases de grupos y al hacerlo, inmediatamente nos topamos con la creencia popular de que “El inteligente manda y el ignorante obedece “. La verdad es que hay muchas pruebas científicas en favor de la teoría de que la inteligencia es una cualidad que conduce a la dirección de muchos campos.

“Stagdill” saca, de un examen de quince estudios, la conclusión de que, “El promedio de las personas que ocupan puestos de dirección, aventaja al promedio de miembros del grupo dirigido en inteligencia, conocimientos, sentido de la responsabilidad, energía, participación en actividades sociales y nivel económico y social.

Diez de los estudios realizados por “Stagdill” apoyan también la conclusión de que “El dirigente medio aventaja el miembro medio de su grupo en sociabilidad, iniciativa, constancia, habilidad para lograr que las cosas se hagan, confianza en sí mismo, previsión e intuición de las situaciones, espíritu de cooperación, popularidad, capacidad de adaptación y facilidad de palabra”. Últimamente, se ha insinuado, que la gente tiene tendencia a designar como los más queridos, solicitados e indispensables miembros del grupo a aquellos que con más frecuencia toman la palabra, esta hipótesis se ha visto confirmada con el testimonio personal de varios presidentes de sociedades estudiantiles, que parecían opinar, que “El secreto de sus éxitos” radicaba en haber hablado mucho en sus reuniones.

Sospechamos que hay algo de cierto en esta hipótesis, así como en las demás y que en general, la abundante participación verbal dentro de un grupo, es un factor que contribuye a decidir quiénes han de ser los dirigentes.

Sin embargo, conviene ser cautos y no generalizar, porque todos conocemos personas de las que puede decirse, que cuanto más hablan, mas antipáticas se hacen, parece ser, que una gran cantidad de oratoria sin cierto grado de calidad, no es bastante, para hacer un buen dirigente.

DIFERENCIA ENTRE ADMINISTRAR Y DIRIGIR.

Un negocio carente de capital, puede pedir dinero prestado, uno mal ubicado puede cambiarse, pero un negocio falto de liderazgo tiene pocas posibilidades de sobrevivir.

En los últimos años, hemos oído hablar tanto del tema de liderazgo, que se ha confundido y desgastado enormemente él termino. Décadas de análisis académicos, nos han dado más de 350 definiciones y no se trata de aportar una más a través de este humilde y modesto ensayo, sino lo más significativo, es, señalar, que distingue al líder eficaz de líder ineficaz, a organizaciones de éxito de las fracasadas, a empresas de excelencia de empresas mediocres.

Administrar significa cumplir, asumir o tomar responsabilidad. Dirigir significa influenciar, guiar en una cierta dirección, hacer a través de los demás.

La diferencia es crucial: los administradores eficientes son personas que hacen las cosas bien y los líderes son personas que hacen lo que está bien, el administrador es eficiente, el líder es eficaz. Los líderes desean saber por qué, antes que el cómo y esto ilustra una más de las diferencias claves entre líderes y administradores.

Los líderes dirigen los cambios; los administradores la fidelidad de los procedimientos, los líderes crean confianza y dotan a sus seguidores para que busquen nuevas maneras de hacer bien las cosas.

Los líderes no gastan su tiempo en los cómo, ni en los proverbiales engranajes, sino en modelos de acción, en hacer lo que está bien.

El administrador opera los recursos físicos de la organización, su capital financiero, sus materias primas y su tecnología, en cambio el líder opera con los recursos emocionales de la organización, con valores, compromisos y aspiraciones.

Un administrador competente puede lograr que los miembros de la organización se ganen la vida, puede lograr que el trabajo se haga productivo, eficazmente y con puntualidad, con un alto nivel de calidad.

Sin embargo, el líder hace sentir a su gente el orgullo y la satisfacción de su trabajo, inspira a sus seguidores a altos niveles de realización, mostrándoles como contribuye su trabajo a la realización de sus metas nobles, es un estímulo emocional a algunas de las fundamentales necesidades humanas, la necesidad de ser importante, diferente, útil, parte de la empresa exitosa y objetivamente valiosa y trascendental.

El líder logra el desarrollo permanente de la potencialidad humana, la cual es infinita. En conclusión, nuestras empresas organizaciones gremiales están sobre administradas y sub-dirigidas. La gente no quiere ser administrada, quiere ser dirigida y como los medios incompetentes, los líderes incompetentes pueden enfermar más a la gente y desvitalizarla.

La autoridad estará en crisis, cuando quien manda se contenta con ser un administrador sin decidirse a convertirse en líder.

Lo que necesita una nación o cualquier organización o grupo grande o pequeño, es tener al frente no a un administrador improvisado, sino a un servidor sincero, a un verdadero y auténtico líder.

DIFERENCIA ENTRE JEFE Y LÍDER.

El mundo moderno y sobre todo el mundo del siglo XXI, necesita y va a necesitar líderes, no jefes. La autoridad estará en crisis, cuando quien manda se contente con ser un administrador (jefe), sin decidirse a convertirse en líder, pero ¿Qué diferencias existen entre el jefe y el líder?. para el jefe, la autoridad es un privilegio de mando, para el líder un privilegio de servicio, el jefe ordena “aquí mando yo”, el líder dice “aquí sirvo yo”, el jefe empuja al grupo y el líder va al frente comprometiendo con sus acciones. El jefe existe por la autoridad, el líder por la buena voluntad, el jefe cree que es suficiente la investidura de mando conferido desde afuera para conformar a su gusto el pequeño planeta sobre el que impera, el líder no necesita exhibir ante sus súbditos credenciales de legitima autoridad, su empeño generoso, su dinamismo mágico y su actitud de entrega, son las mejores cartas con los que los seguidores se enteran de que tienen una autoridad que no necesita imponerse por argumentos externos, sino por ejemplos entrañables, la autoridad del jefe impone, la autoridad del líder subyuga y enamora.

El jefe inspira miedo, se le teme, se le da vuelta, se le sonríe de frente y se le critica de espaldas, tal vez se le odie en secreto, el líder inspira confianza, inyecta entusiasmo, envuelve a los demás en aires de espontánea simpatía, da poder a su gente, cuando el este presente fortalece al grupo. Si temes a tu superior, es que tu superior es un jefe, si lo amas es un líder.

El jefe busca el culpable cuando hay un error, el que la hace la paga, sanciona, castiga, reprende, en apariencia pone las cosas en su lugar, cree haber arreglado el mundo con un grito y con una infracción, pero ha cortado la rama torcida, el líder jamás apaga la llama que aun tiembla, jamás corta el tallo que aun verdece, corrige pero comprende, castiga pero enseña, sabe esperar, por eso, no busca las fallas por el placer sádico de dejar caer el peso de la autoridad sobre el culpable, sino que, arregla las fallas y de paso rehabilita al caído, el jefe asigna los deberes, ordena a cada súbdito lo que tiene que hacer, “A ti te toca esta parcela de la izquierda, y a ti, esta de la derecha, ahora a trabajar y a cumplir cada cual con lo suyo, mientras contemplo desde mi sillón, como ustedes se movilizan y ¡ay del incumplido!, el líder da el ejemplo, trabaja con los demás, es congruente con su pensar, decir y hacer, su deber es el propio de todos, va al frente marcando el paso.

El jefe hace del trabajo una carga, el líder un privilegio, los que tienen un líder, pueden cansarse del trabajo, pero jamás se fastidian, porque el magnetismo del líder, abre ventanas a los ideales que delatan la alegría de vivir, de trabajar.

El jefe sabe cómo se hacen las cosas, el líder enseña cómo deben hacerse. Uno se guarda el secreto del éxito, el otro lo enseña, capacita permanentemente para que su gente pueda hacer las cosas con autonomía y eficacia, uno no se toma la molestia de señalar caminos, el otro vive poniendo flechas indicadoras para lograr el éxito. El jefe maneja a la gente, el líder la prepara. El jefe masifica a las personas, las convierte en números y en fichas, deshumaniza, súbdito por súbdito, hasta quedarse con un rebaño sin rostro ni iniciativa. El líder conoce a cada uno de sus colaboradores, los trata como personas, no los usa como cosas, sabe que la comunidad no es una masa amorfa, ni una colección de individuos en serie, respeta la personalidad, se apoya en el hombre concreto, lo dinamiza y lo impulsa constantemente, el jefe dice vaya, el líder dice vayamos.

Líder es aquel que promueve al grupo a través del trabajo en equipo, suscita una adhesión inteligente, reparte responsabilidades, forma a otros líderes, supervisa la tarea de todos y difunde siempre una mística, un ideal profundo, una esperanza viva, una alegría contagiosa, el jefe llega a tiempo, el líder llega adelantado.

Este es, el santo y seña del verdadero líder, “Un pie delante del grupo y una mirada más allá de sus seguidores”, el que ve más que los otros es el líder, el que profetiza y vaticina, el que inspira y señala con un brazo en alto, el que no se contenta con lo posible, sino con lo imposible.

El líder hace de la gente ordinaria, gente extraordinaria, la compromete con una misión y la amalgama en la fe de realizar un sueño que le permita la trascendencia y la realización, le da significado a la vida de sus seguidores, un porque vivir, es un arquitecto humano.

MITOS EN RELACIÓN CON EL LÍDER.

Los líderes son raros en la naturaleza humana, los líderes nacen, no se hacen los o líderes son carismáticos, dinámicos, magnetizan, son joviales, optimistas, poseen fortaleza, fuerza, solo existen en las cúspides organizacionales, controlan, manipulan, etc. etc., esto es lo que pensaba la mayoría de la gente, hasta que los investigadores y científicos sociales, comenzaron a hacer del liderazgo un tema legítimo de investigación intensiva, habiéndose revisado más de 350 teorías al respecto, tanto en el campo académico como en la práctica, a través de entrevistas con líderes del sector público, privado, artístico, industrial, de servicios, deportivo, religioso, comercial, en México, Estados Unidos, Japón, Europa y la Unión Soviética.

Antiguamente, cuando las fuertes barreras de las clases sociales, hacían casi imposible que alguien se convirtiera en líder, para muchas personas resultaba claro que el liderazgo se heredaba, ya que era común que los lideres surgieran de las familias poderosas. Cuando se derrumbó la aristocracia, se hizo obvio, que los lideres provenían de todos los estratos y esta experiencia nos enseñó que el liderazgo era algo más complejo que haber nacido con los genes adecuados, aunque por supuesto, no dejamos de reconocer que algunas personas nacen con algunos dones naturales que les facilitan su relación con los demás, tampoco significa que esto les asegure un liderazgo de por vida, en diferentes partes del mundo, los estudiosos del tema han realizado minuciosos análisis para identificar los rasgos universales del líder y han demostrado que no existe una tipología única del líder, ya que los hay flemáticos, nerviosos, altos, chaparros, sonrientes, mal encarados, de todos colores, con lo que prácticamente se acabó con la teoría de que el liderazgo, era el producto de determinados atributos genéticos, por lo que se concluye que “El líder se hace, no nace”.

EL PODER, ¿QUÉ ES?, ¿QUIÉNES LO EJERCEN?, SU RELACIÓN CON EL DIRIGENTE.

Uno de los mayores anhelos del hombre, casi un deseo infinito es el poder y la gloria, no son idénticos, aunque a menudo están ligados muy estrechamente, un primer ministro tiene más poder que gloria, un rey tiene más gloria que poder, pero en cierta medida, ambos participan de los dos y se sustituyen indistintamente. El primer ministro de un sistema parlamentario y el rey de un sistema monárquico como en Inglaterra, que coexisten, tienen delimitadas sus posiciones de poder y gloria. El tema que nos interesa es el poder como meta, como objetivo, como cosmovisión, como forma de vida, como anhelo y como aspiración. El poder se obtiene no solo a través de la riqueza, sino que existen otros medios como por ejemplo la posesión de armamento, la autoridad civil, la autoridad eclesiástica, la fuerza de los medio de comunicación, etc., a su vez, el manejo del poder, difiere según sea el poder social en que se utiliza o bien si es ejercido por una o más personas. Las diferencias radican, no solo en las distintas estructuras y organizaciones, sino también en la forma de adquirir el poder, ya sea por sucesión hereditaria como en la monarquía, o arrebatado como en las conquistas guerreras, o por convencimiento como en la democracia.

El afán de poder, una de las motivaciones humanas más importantes, está contaminado con otros afanes como el de la posesión de bienes, de comodidad, de placer, de aprobación y otros más, el anhelo de poder se manifiesta en forma explícita en los jefes, dirigentes y líderes y en forma implícita en secuaces, guaruras y seguidores, estos últimos se someten voluntariamente a un caudillo con el fin de adquirir poder grupal y compartir implícitamente el poder de él, viviéndolo como propio.

El anhelo de poder, la necesidad del hombre, de ejercer dominio sobre la naturaleza o sobre sus semejantes, es parte esencial e intrínseca de la condición humana y tiende a ser satisfecha por impulso propio.

La acepción que la palabra “poder” que tiene en la real academia española es: “dominio, imperio, facultad y jurisdicción que uno tiene para mandar o ejecutar una cosa, tener expedita la facultad de hacer una cosa, capacidad, posibilidad tener el mando, habilidad de causar o prevenir un cambio “. Max Weber nos dice que “poder significar la probabilidad de imponer la propia voluntad aun en contra de toda resistencia”.

Es común observar como las personas desconfían de aquel que desea obtener el poder, cualesquiera que sean sus razones para desearlo. El anhelar un poder esta socialmente desaprobado y aquel que lo anhela siente la necesidad de justificarse ante la sociedad y ante sí mismo por semejante ocurrencia, es inusual escuchar que alguien admita francamente su deseo de poderío y casi podría decirse que se sienten avergonzados, culpables o temerosos de ser juzgados de neuróticos, criticados, inseguros, egoístas, sádicos, reaccionarios, despóticos o cualquier calificativo peyorativo, cuando nos acercamos a un individuo que lucha por el poder o que ya lo posee y le preguntamos si lo que busca y quiere es el poder, en sí, generalmente lo niega y busca la manera de esconder y disfrazar su anhelo a través de las distintas ideologías, unos dirán que su objetivo no es tener poder sino servir al pueblo o todo menos decir defender una causa o apoyar un sistema o combatirlo otro, “medio poder hace muchos enemigos”. Nathan Bailey “El poder gradualmente extirpa de la mente toda virtud gentil y humana” Burke “El poder ilimitado corrompe la mente de quienes lo poseen” William Pit “El poder contamina lo que toca” Shelly “Una vez en el poder, el hombre se vuelve un tirano”. JL Bunckhardt “El depositario del poder, es siempre impopular” Disraeli. “El poder es la droga más intoxicante”. PC. Wren,

Al poder se le puede dar un uso constructivo y uno destructivo, tener manifestaciones creativas, sanas y normales o por el contrario tener expresiones patológicas negativas, en conclusión, el poder es amoral ya que por sí mismo no determina valores.

Es conveniente que el aspirante a dirigente masónico a nivel de logia y gran logia tenga la estatura moral, el talento, la capacidad y la madurez necesaria, para que cuando ejerza el poder que el cargo le confiere, lo ejerza en un alto plano de justicia, equidad, haciendo un uso constructivo del mismo, con manifestaciones creativas, sanas y normales, que le den brillantes a su ejercicio.

QUE ES EL LIDERAZGO DE EXCELENCIA.

¿De dónde han surgido empresas de excelencia? ¿cómo logro un pequeño ser (físicamente hablando) liberar a un país de 700 millones de habitantes, la india, del imperio más poderoso es su tiempo sobre la faz de la tierra? ¿Cómo logro Winston Churchill, acaudillar a la resistencia más tenaz de la segunda guerra mundial? ¿cómo pudo Charles de Gaulle, liderar a su país y librarse de los alemanes en el desierto? ¿cuál fue el secreto de aquel ser extraordinario que fundo una iglesia solamente con 12 seguidores y actualmente cuenta con más de mil millones?.

Las respuestas se resumen en que han sido el resultado de un sueño, de alguien, que imagino hacer posible lo imposible, el sueño de los idealistas y como decía Albert Einstein “que sería del mundo sin los soñadores”, los que hacen avanzar a la humanidad, vencen enfermedades, crean las tecnologías, amplían el progreso, logran la excelencia en los campos donde la mayoría lo cree imposible, seres con contenido existencial, han creado filosofías que han transcendido su tiempo, han luchado incansablemente por concretar su sueño, hasta hacerlo realidad.

Ahí está el origen, realizando acciones concretas, hasta convertirlas en costumbres; de ahí han surgido las culturas. Como decía Aristóteles: “la excelencia, más que un acto aislado, es un habito”, un estilo de vida, es una forma de ser, “los líderes de excelencia “son los que marcan la diferencia. No se puede aspirar a ser un líder de excelencia, a menos que se posea una filosofía lo suficientemente trascendente, que lo lleve a permanecer más allá de su tiempo, de alguien que cuando desaparezca, su obra continúe, como son los casos de cristo, Gandhi, Disney, de los cuales, cuando dejaron de existir, se podría escribir sobre ellos “nunca fueron vencidos, simplemente murieron”.

DISCIPLINA QUE DEBE DESARROLLAR QUIEN ASPIRE A SER EXCELENTE.



Daremos a conocer los 10 principios fundamentales del líder de excelencia, pero antes conscientísimos de lo que es “ser excelente”.



  1. Ser excelente es hacer las cosas, no buscar razones para demostrar que no se pueden hacer.

  2. Ser excelente es comprender que la vida no es algo que sé nos da hecha, sino que tenemos que producir las oportunidades para alcanzar el éxito.

  3. Ser excelente es comprender, que en base a una férrea disciplina, es factible forjar un carácter de triunfadores.

  4. Ser excelente es trazarse un plan y lograr los objetivos deseados, a pesar de todas las circunstancias.

  5. Ser excelente es saber decir; me equivoque y proponerse no cometer el mismo error.

  6. Ser excelente es levantarse cada vez que se fracasa, con un espíritu de aprendizaje y superación.

  7. Ser excelente es reclamarse a sí mismo el desarrollo pleno de nuestras potencialidades, buscando incansablemente la realización.

  8. Ser excelente es entender que a través del privilegio diario de nuestro trabajo, podemos alcanzar la realización.

  9. Ser excelente es ser creador de algo: un sistema, un puesto, una empresa, un hogar, una vida.

  10. Ser excelente es ejercer nuestra libertad y ser responsables de cada una de nuestras acciones.

  11. Ser excelente es sentirse ofendido y lanzarse a la acción en contra de la pobreza, la calumnia y la injusticia.

  12. Ser excelente es levantar los ojos de la tierra, elevar el espíritu y soñar con lograr lo imposible.

  13. Ser excelente es trascender a nuestro tiempo llegando a las futuras generaciones un mundo mejor.

  14. Ser líder de excelencia de esta talla, son los que necesitan el mundo, los exige la masonería y los reclama Dios.

Los 10 principios fundamentales del líder de excelencia son:

  1. Buscar siempre resultados, pues para él, triunfar no es lo más importante, es lo único.

  2. Es un comunicador que motiva y entusiasma y cuya vida irradia dinamismo positivo.

  3. Es congruente con lo que piensa, dice y hace, por lo que transmite confianza a sus seguidores, quienes se unen a él.

  4. Es creativo por naturaleza y descubridor permanente de problemas.

  5. Visualiza lo que sus seguidores pueden llegar a ser y crea expectativas, su trato es de excelencia.

  6. Es un aprendiz por excelencia, aprende permanentemente y se deja enseñar del éxito y del fracaso, así como del humilde y de sí mismo, teniendo como consigna aprender a amar.

  7. Educa a sus seguidores y les transforma en seres extraordinarios.

  8. Es un optimista obsesivo, esta actitud ante la vida hace de él, un ganador.

  9. Siendo un soñador increíble y un idealista, se fija un compromiso y compromete a sus seguidores con su sueño, envolviéndoles en su lucha.

  10. Es un histórico que trasciende a su tiempo y cuyas causas son la justicia, la libertad y la verdad.

El líder de excelencia, representa a una nueva generación que sustenta la honestidad como aval de cada una de sus acciones y a la justicia y equidad, como expresión máxima de su poder y que promueve las fuentes de riqueza para erradicar la miseria, el líder de excelencia es un paladín de la libertad, que propicia la realización plena del ser humano, enseña con su congruencia y derrama cultura para liberar a sus seguidores de la esclavitud de la ignorancia, comprende el significado del amor y el mismo, es testimonio de la bondad humana, camina permanentemente hacia un mundo mejor. Su vida deja un aroma que permanece más allá de su tiempo. Es la presencia de Dios.

EL DIRIGENTE MASÓNICO (VENERABLE MAESTRO O GRAN MAESTRO) ¿DEBE INFLUIR EN LA ELECCIÓN DE SU SUCESOR?

Uno de los problemas más importantes que se le presentan a un dirigente masónico al fin de su periodo, es el cómo comportarse en el período previo a la sucesión; ¿él debe designar a su sucesor?, ¿él debe hacer la campaña?, ¿cuál debe ser su intervención y participación en la selección del sucesor?, ¿quiénes deben hacer la selección?, ¿se debe esperar hasta el momento de la elección para que sea democráticamente electo el dirigente?, ¿las camarillas que en la gran mayoría de las logias se forman deben seleccionar y ser los grandes electores?, ¿se debe dar entendimiento a los posibles aspirantes a dirigentes?, ¿los consejos de ex venerables en las logias y los consejos de ex grandes maestros en las grandes logias, deben ser quienes elijan a los sucesores?, ¿cuántas veces, y esto ha sucedido con mucha frecuencia, que un taller se ha desarrollado en forma ascendente y por una mala elección del venerable, en un año sé hecha a perder toda una labor de años de trabajo de los hermanos?. todas estas interrogaciones cuando no son consideradas y resueltas en forma imparcial, justa, inteligente y adecuada, son las que generan deterioro en la unidad de las logias y grandes logias, provocando deserción y divisionismo, proporcionando en algunos casos el abatimiento de sus columnas.

Generalmente en las organizaciones gremiales, gobiernos, empresas, clubes, colegios, logias y grandes logias, existen personas que se distinguen por su puntualidad, capacidad, conocimientos, entusiasmo, carisma, oratoria, presentación, etc.. son dirigentes potenciales, igual sucede en las logias y grandes logias, hermanos inquietos y entusiastas que poseen las características antes mencionadas, para ser tomados en cuenta en la sucesión, deben satisfacer el perfil, cualidades y atributos que debe reunir un dirigente masónico, que se describen en este ensayo, los que de aplicarse estrictamente en nuestras logias y grandes logias, muy pronto veremos un cambio muy favorable en el desarrollo y progreso de nuestra augusta institución. El dirigente debe tener el talento, criterio, experiencia, capacidad y tacto necesario, para que, desde el inicio de su gestión, pueda observar a los hermanos en sus diferentes puestos y comisiones y a quienes sin tener un cargo, posean las sucedido con mucha frecuencia, que un taller se ha desarrollado en forma ascendente y por una mala elección del venerable, en un año sé hecha a perder toda una labor de años de trabajo de los hermanos?. todas estas interrogaciones cuando no son consideradas y resueltas en forma imparcial, justa, inteligente y adecuada, son las que generan deterioro en la unidad de las logias y grandes logias, provocando deserción y divisionismo, proporcionando en algunos casos el abatimiento de sus columnas.

el dirigente debe tener el talento, criterio, experiencia, capacidad y tacto necesario, para que, desde el inicio de su gestión, pueda observar a los hermanos en sus diferentes puestos y comisiones y a quienes sin tener un cargo, posean las logias progresistas; pero cuando están integradas por diferentes grupos de trabajo, las cadenas se rompen y constantemente se ven interrumpidas. es muy importante que los consejos, si se forman, estén integrados por todos los ex dirigentes, es conveniente que el ex venerable o ex gran maestro de más antigüedad, talento, capacidad y experiencia sea el coordinador del consejo, mismo que será nombrado por consenso mayoritario de todos los miembros del consejo y únicamente coordinara los actos y moderara las reuniones, para que en las juntas previas a una selección, se escuchen todas las opiniones, aunque discrepen de quienes en algunos casos se creen con derecho a ser jefes del consejo, porque si se margina a uno o algunos, se propicia la división y se rompe la armonía.

El dirigente debe llevar el control de los cuadros de prospectos a futuros dignatarios y oficiales, para que los presente al consejo y se estructuren las plantillas que más convengan al desarrollo de la logia.

De lo anterior podemos concluir que la elección de los dirigentes de nuestras logias y grandes logias debe ser planeada con anticipación suficiente para determinar quiénes son los hermanos que por su trabajo, celo, constancia y aptitudes propias de un dirigente, pueden fincar una labor positiva en un ejercicio masónico de progreso y consolidación dentro de un marco de armonía y fraternidad, por lo que dejamos bien asentado, que los dirigentes masónicos no deben influir en la elección de su sucesor en forma impositivas.

PERFIL (CUALIDADES Y ATRIBUTOS), SINTETIZADOS, QUE DEBEN REUNIR QUIENES ASPIRAN A LA VENERATURA DE UNA LOGIA O A LA GRAN MAESTRÍA DE UNA GRAN LOGIA.

Valores morales” actuar dentro y fuera de logia con verdadero sentido fraternal.

Ser justo en todos nuestros actos.

Ser humanitario.

Ser honesto.

Tener sanos pensamientos.

Actuar con estricto apego a las normas de ética.

Ser leal a la verdad.

Ser virtuoso.

Vocación de servicio”

Tener y desarrollar un estricto sentido del deber.

Ser filántropo (dentro y fuera de logia) preocuparse por el bien común. No ser ególatra.

Ser productivo.

Tener espíritu de servicio.

Ser amable y cortes con nuestro hermano en logia y con las personas que tienen trato con nosotros en el mundo profano.

Espíritu de superación “

Anhelar el éxito personal fervientemente.

Tener y mantener una inquietud permanente por todos los actos que tiendan a nuestra superación.

Tener una ambición razonable honesta y justa.

Tener iniciativa.

Mejorar la competencia técnica.

Fijarse metas difíciles pero accesibles.

Tener alteza de pensamientos.

Ser visionario y soñador.

Sabiduría y conocimiento “

Tener conocimientos de economía.

Tener conocimientos de administración.

Conocerse a sí mismo.

Ser culto y autodidacta.

Tener conocimiento de los sucesos del mando contemporáneo.

Conocer y estar al tanto de los últimos avances tecnológicos.

Conocer el comportamiento humano.

Tener conocimiento del poder.

Resolver problemas con criterio de justicia y alteza de miras.

Tener conocimiento de diferentes técnicas y estrategias administrativas. Poseer talento.

Conocer ampliamente la política y sus diferentes ideologías.

Desarrollo de la personalidad “

Tener amplio conocimiento de las normas sociales.

Tener amplio fortalecimiento del carácter.

Poseer firmeza en sus decisiones.

Tener seguridad en sí mismo.

Actuar con aplomo.

Ser cortes.

Tener buen sentido del humor.

Ser entusiasta en todos los actos y en todas las acciones que emprenda. Expresarse con elocuencia.

Ser disciplinado.

Tener capacidad de convencimiento.

Dominar el uso del escenario.

Ser natural en los gestos.

Tener buena pronunciación al hablar en público.

Buen vestir (formal o informal, casual) pulcritud y aseo personal.

Tener estilo.

Tener carisma.

Tener personalidad distinguida.

Saber improvisar.

Ser creativo literal y científicamente.

Cualidades actuales”

Estar alerta a cualquier situación.

Ser intuitivo y perspicaz

Ser astuto y saber aprovecharlo.

Poseer temple.

Poseer fortaleza.

Actuar con entereza.

Apreciar el justo valor de las cosas.

Tener sentido común.

Ser equilibrado.

Ser prudente.

Tener fe en las misiones que emprende.

Ser optimista.

Ser eficaz.

Ser eficiente.

Ser reflexivo.

Ser audaz.

Tener paciencia.

Tener facultad de adaptación.

Tener responsabilidad.

Ser observador.

Decidir y actuar.

Ser concreto.

Ser trabajador.

Ser puntual.

Tener creatividad.

Dar buenos ejemplos.

Ser comprensivo.

Ser autocrítico.

Actuar con sinceridad.

Ser formal.

Ser agresivo.

Ser valiente.

Ser atleta.

Ser diligente.

Capacidad administrativa”

Conocer los fines y objetivos de la organización.

Tener conocimientos de trabajo en equipo.

Elaborar y tomar decisiones.

Delegar responsabilidades.

No abusar del mando y del poder.

Fijar objetivos a corto y largo plazo.

Ser exigente.

Definir funciones.

Aplicar a la administración los últimos avances tecnológicos.

Ser organizador.

Ser coordinador.

Tener agilidad mental.

Tener voluntad de trabajo.

Tener valor profesional.

Tener sentido de la organización.

Llevar control estadístico.

Propiciar las relaciones públicas.

Hacer buen uso de la propaganda.

Poseer habilidad negociadora.

Tener buena memoria.

Ser político.

Conocimientos masónicos”

Conocer ampliamente la constitución, leyes, reglamentos, usos y costumbres, que rigen tanto a las grandes logias y sus logias jurisdiccionadas, así como los estatutos internos particulares de las logias. Conocer, y de ser posible, memorizar los aspectos ritualisticos y ceremoniales de las liturgias de los tres grados simbólicos, en especial, saber interpretar el esoterismo que llevan implícito en su contenido.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES FINALES.

Hemos llegado al final de este modesto ensayo y no quisiéramos concluirlo sin antes dejar gravado en sus mentes y en sus corazones las siguientes reflexiones:

Walt Disney decía: “Si puedes soñarlo, puedes hacerlo”.

Los líderes de excelencia viven sus sueños intensamente, hasta convertirlos en realidad, tales han sido los casos de Disney, con su mundo de la fantasía, Watson, en IBM, Morita en Sony, Bill Gates en Microsoft y otros. Detrás de cada empresa de excelencia, existe un líder comprometido con su sueño, sueño que nace de una visión, es decir con un estado futuro ideal por realizar. Todos los líderes de excelencia parecen ser maestros en el arte de seleccionar, sintetizar y articular una visión apropiada del futuro.

Los líderes masónicos de excelencia del presente, del futuro siglo XXI, deberán ser hombres que sueñen con una masonería moderna, actuante, combativa, fraternal. (misma que viene al final de este ensayo para conocimiento del Q.: H.: que desee adentrarse en este apasionante campo de la sociología pero no se incluyeron por falta de espacio ), mismas que debemos aplicar, practicarlas intensamente con una fe que nos lleve a alcanzar las altas metas de progreso que anhelemos para nuestra institución.

Los masones de hoy de mañana debemos ser idealistas, teniendo presente en nuestra mente, que idealista, es aquel que cree poder hacer posible lo imposible, que ha encontrado un porque vivir, el dirigente masónico deberá evitar que se apodere de él, el vacío existencial que es el síndrome de nuestro tiempo.

La carencia de objetivos, el aburrimiento, la falta de sentido y de propósitos que produce la frustración existencial, la enfermedad, la enfermedad del siglo, el vivir una vida sin sentido, una vida que no vale la pena vivirse. El epitafio que debiera ser más común en las tumbas de los cementerios del mundo actual, es aquel que dice que “Nació, Creció y Murió y nunca supo porque existió”. Preguntémonos ¿cuáles son nuestros ideales? Encontremos sentido a nuestras vidas y demos significado a nuestro diario vivir y hacer y les aseguro que viviremos más intensamente.

Recuerden queridos hermanos que hoy es tiempo de meditar y reflexionar sobre lo que hemos sido, somos y lo que queremos ser, todo lo que no hagamos en este momento hoy y ahora, ya no lo haremos nunca.



forjemos una nueva generación de masones idealistas y soñadores, comprometidos con las altas metas y objetivos de nuestra institución, que esté preparada para ir con determinación y valentía al encuentro del siglo XXI lo hemos expresado miles de veces y lo seguiremos repitiendo.




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