Cámara de representantes p de la C. 1470 informe



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ESTADO LIBRE ASOCIADO DE PUERTO RICO
17ma. Asamblea 3ra. Sesión

Legislativa Ordinaria


CÁMARA DE REPRESENTANTES
P. de la C. 1470
INFORME
10 DE FEBRERO DE 2014
A LA CÁMARA DE REPRESENTANTES DE PUERTO RICO:

La Comisión de Asuntos de la Mujer y Equidad y la Comisión de Educación, Para el Fomento de las Artes y la Cultura de la Cámara de Representantes, luego de haber evaluado y analizado el Proyecto de la Cámara 1470, recomienda la aprobación del mismo, sin enmiendas.


ALCANCE DE LA MEDIDA
El Proyecto de la Cámara 1470 tiene como propósito el ordenar a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres y al Departamento de Educación a coordinar el desarrollo y la difusión de una campaña continua de educación y prevención en atención a la violencia entre parejas adolescentes, a ser divulgada en actividades de orientación y capacitación en las escuelas del sistema de educación pública durante el año escolar; y el disponer sobre la coordinación con instituciones privadas de educación para la difusión de estas campañas educativas.

ANÁLISIS
Según la exposición de motivos del Proyecto de la Cámara 1470, la violencia es un concepto amplio que lacera visiblemente la calidad de vida de quienes sufren sus efectos inmediatos y secundarios. Este mal social se concretiza de diferentes formas y puede afectar adversamente a todo tipo de víctimas. Sin, embargo, por sus particularidades constitutivas y por la frecuencia con la que se presenta, la violencia de género representa uno de los más grandes retos para el pleno desarrollo de las personas. De acuerdo a la Asamblea General de las Organización de las Naciones Unidas (en adelante, ONU), el término violencia de género se define como un tipo de violencia física o psicológica ejercida contra cualquier persona sobre la base de su sexo o género que impacta, de manera negativa, la identidad, el bienestar social, físico y psicológico de quien es víctima de esta modalidad de la violencia.

Dentro de las diversas manifestaciones de la violencia de género, existe una particular vertiente que es de gran preocupación para nuestro país; la violencia entre parejas adolescentes. Este tipo de violencia, también conocida como teen dating violence, se define como cualquier acto o patrón de conducta de empleo de violencia física, psicológica o emocional contra una persona adolescente por parte de una persona adolescente con quien se mantiene o se ha mantenido una relación afectiva y vinculante. Según el Center For Disease Control and Prevention (CDC, por sus siglas en inglés), la violencia en las relaciones de pareja adolescentes puede ocurrir durante una relación o bien en la vertiente de acecho. En una encuesta realizada por el CDC en el 2011, los Estados Unidos, un 9.4 por ciento de los encuestados entre las edades de once (11) a diecisiete (17) años de edad reportó haber sido golpeado o físicamente abusado por su pareja en los doce meses previos a la realización de la encuesta.


Usualmente, la violencia en las relaciones de pareja adolescentes se manifiesta en la parte agresora con determinados comportamientos que denotan una inclinación a comportamientos y reacciones agresivas, así como un fuerte arraigo de percepciones erróneas y desiguales en torno a los roles de género. La violencia de género en las relaciones adolescentes se puede expresar en abuso físico, en abuso verbal o emocional, en abuso sexual o en abuso mediante la tecnología. Algunos de los comportamientos característicos de esta vertiente de la violencia lo son la prohibición de salir con amigos y familiares, la exigencia de que debe pedir permiso para hacer actividades cotidianas, la prohibición de usar cierto tipo de ropa, los celos constantes, las reacciones agresivas o violentas ante situaciones conflictivas, el uso de tecnologías y redes sociales para intimidar, acosar o amenazar a una pareja actual o ex pareja, el desarrollo de sentimiento de culpabilidad y otros. El Center for Disease Control and Prevention (CDC) ha establecido ciertos factores de riesgo para aquellos adolescentes que pueden llevarlos a ser parte de una relación abusiva durante su juventud. Estos factores de riesgo lo son el creer que es normal el utilizar amenazas o violencia para conseguir lo que se quiere o para expresar coraje o frustración; el uso y abuso de drogas o alcohol; la inhabilidad para manejar situaciones de coraje o frustración; el mantener un círculo de amistades violentas; el tener múltiples parejas sexuales; el tener amigos involucrados en relaciones violentas; la ansiedad y la depresión; las dificultades en el aprendizaje o cualquier otro problema académico; la falta de apoyo y supervisión por parte de los padres; el ser testigos de violencia en su núcleo familiar o en el entorno comunitario y aquellos que tienen un historial de comportamiento agresivo o bullying.
En sus estadísticas para el año 2011, la Policía de Puerto Rico estableció que mil diez (1,010) mujeres y ciento dos (102) hombres, entre las edades de doce (12) y diecinueve (19) años, sufrieron de violencia en la relación de pareja. De igual modo, entre las edades de veinte (20) a veinticuatro (24) años dos mil ochocientos (2,800) mujeres y cuatrocientos veinte (420) hombres padecieron de violencia en la relación de pareja. Asimismo, entre las edades de catorce (14) a dieciocho años (18), el 87% de estos jóvenes reportaron incidente de violencia. Estas estadísticas reflejan que la violencia entre parejas adolescentes es un mal social real y concreto.
Son las escuelas el ámbito donde, con mayor frecuencia, ocurre esta manifestación de la violencia de género y esto puede representar un riesgo importante para aquellas víctimas, quienes pueden sufrir de depresión, pobre aprovechamiento escolar, abuso de drogas y alcohol, intentos de suicidio y otras nefastas consecuencias a corto, mediano y largo plazo. La violencia entre parejas adolescentes es un mal latente y soslayado en nuestro País que afecta a una población vulnerable y sin grandes protecciones legales, por lo que resulta imprescindible traerlo a la palestra pública pues afecta una población vulnerable y sin grandes protecciones legales.
De otra parte, es importante destacar que en Puerto Rico actualmente no existen leyes que regulen esta conducta violenta o que ofrezcan protección eficiente para las víctimas de violencia de género entre parejas adolescentes, que no necesariamente hayan mantenido relaciones íntimas. Lo que comúnmente utiliza nuestra jurisdicción en estos casos es la Ley Núm. 284 de 21 de agosto de 1999, según enmendada, conocida como “Ley Contra el Acecho en Puerto Rico”, redactada con el propósito de tipificar como delito el acecho. La Ley 284-1999 provee como remedio a la víctima del acecho la emisión de una orden de protección.
El acecho se define como un patrón de conducta basado en la vigilia y el envío de comunicaciones verbales o escritas no deseadas. De igual modo, el acecho puede constituirse a través de acecho cibernético o “ciber-acoso”, que comprende el uso de la tecnología y de herramientas como los correos electrónicos, las redes sociales o cualquier otro dispositivo electrónico de comunicación. A nivel local no existen disposiciones específicas que regulen el ciber-acoso. Ahora bien, a nivel federal el ciber-acoso está tipificado bajo varias importantes legislaciones entre las cuales vale la pena destacar el texto de 18 U.S.C. 875(c), que regula la comunicación interestatal y el Anti-Cyberstalking Act, 47 U.S.C. 223, que comprende una definición más amplia y comprensiva del ciber-acoso, entendiendo como delito el que se transmita, por cualquier medio digital o electrónico, una amenaza para hacer daño o secuestrar a alguna persona.
La División de Prevención de la Violencia del Center for Disease Control and Prevention (CDC), ha realizo estudios que indican que casi la mitad del total de adolescentes en pareja dice conocer amigos que han sido víctimas de abuso verbal. El CDC también advierte que la violencia en las parejas puede tener un efecto negativo en la salud de la víctima a lo largo de toda su vida. Las víctimas adolescentes de la violencia en las parejas tienen más probabilidades de bajo aprovechamiento académico, de abusar del alcohol y las drogas, de experimentar intentos de suicidio, de involucrarse en conflictos y peleas físicas y actividad sexual irresponsable. Las víctimas pueden incluso trasladar los patrones de violencia a relaciones futuras, lo que perpetúa los efectos adversos del círculo de violencia en la sociedad.
Tabla: Víctimas y Ofensores por Edad y Sexo


Víctimas

Año

2010

2011

2012

Mujeres

82%

83%

83%

20-39 años

71%

70%

72%

Hombres

18%

17%

17%

Ofensores

Año

2010

2011

2012

Mujeres

18%

18%

19%

Hombres

82%

82%

81%

20-39 años

-

69%

70%

Indudablemente, esta Asamblea Legislativa considera importante concienciar a nuestros jóvenes respecto a la realidad de la violencia en las relaciones de parejas. Asimismo, es deber de la rama legislativa el contribuir a desarrollar un país libre de violencia de género y desigualdades en las relaciones de poder. Para alcanzar tales fines, la cooperación con las agencias e instrumentalidades del poder ejecutivo se hace imprescindible y necesaria. La medida bajo análisis en el presente informe persigue establecer una colaboración entre el Departamento de Educación y la Oficina de la Procuradora de las Mujeres para que acuerden en conjunto las estrategias más eficaces para realizar una campaña educativa dirigida a que los jóvenes aprendan a identificar posibles comportamientos que alertan sobre la presencia de conductas basadas en prejuicios en torno a los roles de género, ideas misóginas y tendencias agresivas. Es indisputable el hecho de que este mal debe ser erradicado y la educación debe ser una herramienta a nuestro favor.


Relación de Control
Para el Profesor y Orientador Escolar Miguel Ángel Valverde, una relación de control es un tipo de comportamiento abusivo y agresivo que persigue el control en una relación romántica. El experto en comportamiento de los jóvenes expresa que cualquier persona puede ser víctima de abuso en una relación de noviazgo entre adolescentes. Menciona además que una pareja violenta puede ser muy peligrosa, ya que controla vigila y domina constantemente a la víctima. Argumenta el profesor que hay tres tipos de abuso que son evidentes en la violencia en parejas adolescentes:

Abuso Físico: Son acciones realizadas intencionalmente con el propósito de lastimar, causar dolor y miedo. Incluye heridas como patadas, empujones u puños, así como el uso de armas.

Abuso emocional o psicológico: Son acciones humillantes que buscan causar la pérdida de la autoestima, incluyendo insultos, amenazas, críticas negativas, aislamiento y monitoreo constante.

Abuso Sexual: Comprende cualquier acto que interfiere con la habilidad de una persona para controlar su actividad sexual o las circunstancias en las que la actividad sexual ocurre. Incluye actos desagradables de carácter sexual que incluye el tocar o besar sin desearlo, así como violaciones y la restricción para el acceso a métodos anticonceptivos.


Asimismo, el profesor describe algunas de las características mediante las cuales puede identificarse a un maltratador, entre las que se incluye:

  • Si tiene celos;

  • Si intimida a la víctima o a su familia o si utiliza la violencia

  • Si insulta, humilla e intimida a su pareja

  • Si usa la fuerza durante una discusión

  • Si rompe y golpea objetos

  • Si minusvalora a su pareja

  • Si aísla a su pareja y no le gusta que salga con sus amistades o familia

  • Si culpa a otros por sus problemas y sentimientos

  • Si es cruel con los animales y otras personas

De igual modo, las posibles reacciones que puede tener un o una menor ante una relación de abuso y control de la cual es víctima incluyen los sentimientos de culparse a sí misma, el sentirse desamparada, presionada, enfadad, confundida, ansiosa y avergonzada, el sentirse atemorizada de que su pareja se enfade, el descuidar el aspecto físico, los estudios y otros intereses y el querer justificar y proteger a su pareja.


Estudio de la Universidad de Puerto Rico
En el año 2011, la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Carolina realizó un estudio el cual se tituló “Experiencias de violencia en las relaciones de pareja y familia en una muestra de estudiantes de la Universidad de Puerto Rico”. Aunque para esta muestra se utilizaron estudiantes universitarios, dicho estudio tuvo grandes revelaciones en torno al desarrollo de los jóvenes universitarios.
El estudio que se hizo por la Oficina de Planificación y de Estudios Institucionales (OPIE), seleccionó las secciones a ser incluidas en la muestra, considerando la representatividad en cuanto a año de estudio y concentración de los estudios matriculados. Así pues, la muestra de trescientos ochenta y siete (387) estudiantes reveló que el 71% de los participantes se crió con sus padres. Se encontró además una relación alta entre haber experimentado violencia en la relación de pareja (víctima) y a la vez exhibir conducta violenta, exponiendo el curso bidireccional que puede tener la violencia y el hecho de que la violencia se construye entre dos y en esa interacción ambos tienden a participar.
Por otro lado, los encargados del estudio mencionaron que existe una alta relación entre haber presenciado violencia entre los padres o encargados y haber sido objeto de conducta violenta por parte de estos, mientras que existe una relación moderada entre haber presenciado violencia entre los padres o encargados y ser agresor o víctima en la relación de pareja. Además, existe una relación moderada entre haber sido objeto de experiencias de violencia por parte de los padres o encargados y ser víctima de violencia en la relación de pareja. Por otra parte, existe una relación débil entre haber sido objeto de experiencias de violencia por parte de los padres encargados y ser agresor en la relación de pareja.

Entre las recomendaciones de este estudio se identifica que las experiencias previas de violencia, en el ámbito familiar y en el ámbito de pareja, deben tomarse en consideración, ya que éstas aumentan el riesgo de perpetuar patrones de violencia en las relaciones de pareja.


DEPONENTES
La Comisión de Asuntos de la Mujer y Equidad en conjunto con la Comisión de Educación, Para el Fomento de las Artes y la Cultura peticionó memoriales a diferentes agencias y organizaciones para estudiar y evaluar el P. de la C. 1470 con la responsabilidad que amerita. Se recibieron memorandos de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, del Departamento de Educación y del Proyecto PASOS de las Mujeres.
Departamento de Educación

Sr. Rafael Román Meléndez,

Secretario de Educación
El Secretario de Educación, Rafael Román Meléndez, compareció de forma escrita ante la Comisión de Asuntos de la Mujer y Equidad y la Comisión de Educación, Para el Fomento de las Artes y la Cultura sobre el P de la C 1470. El profesor Román Meléndez favoreció la medida y dijo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la violencia como el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos emocionales o del desarrollo o privaciones (OMS, 1996). Por tanto, hablamos de un tipo de comportamiento que presenta dos características fundamentales: una conducta hostil y un propósito de provocar daño. La particularidad de la violencia que se evalúa en este proyecto es que los actores de dicho comportamiento no son cualquier persona: son adolescentes miembros de una pareja que mantiene una relación con o sin intimidad a lo largo de cierto tiempo.
Se destaca además en la ponencia escrita que la violencia entre las parejas adolecentes está más presente de lo que imaginamos. La adolescencia es una etapa de vida de sentimientos intensos. Aquí se inician las primeras relaciones de pareja con cierto sentido de estabilidad; sin embargo, a veces se fundamentan en creencias previas sobre relaciones amorosas erróneas, lo que puede llevar a la tolerancia de relaciones abusivas y asfixiantes que perduran por no ser capaces de percibirlas, identificarlas y cortarlas a tiempo.
La adolescencia también ocurre durante una fase de inflexión en que las conductas típicas de exploración atañen al inicio de las primeras relaciones de noviazgo. Por tanto, es de esperarse que estas relaciones no estén exentas de problemas y la violencia es el problema que provoca más preocupaciones.
Históricamente, la violencia de pareja se ha asociado a las relaciones adultas, sobre todo en el ámbito del matrimonio, presumiéndose que las relaciones de pareja entre adolescentes no son importantes o están exentas de violencia. Sin embargo a partir de la década de los 90, varios autores comenzaron a señalar la incidencia de violencia en las relaciones de noviazgo puede ser más elevada que la marital. En las últimas dos décadas, se ha incrementado notablemente el número de investigaciones que han analizado diferentes facetas de la violencia en parejas jóvenes. Uno de los resultados más sugerentes en estas investigaciones es que la violencia de pareja suele comenzar en las primeras relaciones sentimentales de la adolescencia y que estos patrones de comportamiento violento permanecen en la etapa adulta.
Una de las teorías más completas para explicar el proceso de la violencia de pareja en adultos y adolescentes es el Modelo Ecológico de Violencia Intrafamiliar y de Pareja. Analizar el problema de la violencia en las relaciones de pareja entre adolescentes desde este enfoque permite considerar que sus causas son múltiples y complejas y que es preciso examinarlas en términos de interacción entre personas y contextos.
De igual modo, el Secretario de Educación expone en su ponencia un nuevo estudio de la Asociación Americana de Psicología (APA), reafirmo la cifra alarmante de casos de violencia entre parejas jóvenes durante el noviazgo, un precedente para relaciones violentas a largo plazo. El estudio revela que una de cada tres jóvenes entre catorce (14) y veinte (20) años ha sido víctima de violencia en el noviazgo. En la misma proporción, uno de cada tres reconoce que ha cometido algún acto de violencia contra una pareja. En Puerto Rico, las estadísticas son similares: una de cada tres mujeres es víctima de violencia en sus relaciones amorosas.
Según la investigadora de la APA, Michelle Ybarra, del Centro de Innovación de Investigación Pública, con sede en San Clemente, California: “La violencia en el noviazgo adolescente se ha vuelto algo común entre los jóvenes. Coinciden los números sobre la victimización y la perpetración y aparece en diferentes formas de abuso”. El grupo de las niñas víctimas de violencia fue el más grande identificado en el estudio. Las niñas tenían casi la misma probabilidad de ser agresoras víctimas de violencia: el 41% informó haber sido víctima y el 35% informó haber cometido algún acto violento contra una pareja en algún momento de su vida. Entre los varones, el 37% respondió que había estado en el extremo de receptor, mientras que 29% reportó ser el autor. Un 29% de las niñas y un 24% de los niños reportaron ser a la vez víctimas y agresores, ya sea en la misma o en diferentes relaciones.
La violencia en las parejas puede tener un efecto negativo en la salud a lo largo de toda la vida. Las víctimas adolescentes de violencia en las parejas tienen altas probabilidades de poco rendimiento escolar, abuso de sustancias, experimentación de ideas suicidas, peleas físicas y conducta sexual inapropiada. Las víctimas pueden trasladar los patrones de violencia a relaciones futuras.
El Departamento de Educación ha expresado que el problema de la violencia entre las parejas adolescentes debe abordarse desde un enfoque multidisciplinario que ayude a entender y buscar medidas adecuadas para prevenirlo. Esta problemática afecta a todas las culturas y a todas las sociedades. Entender, manifestar y difundir su gravedad y sus consecuencias es una manera de concienciar al respecto. De igual forma, es necesario prevenir y detectar de forma temprana el maltrato en las parejas adolescentes y sus factores biopsicosociales.
Cabe señalar que mucho más puede y debe hacerse respecto a la violencia entre parejas adolescentes. El reconocimiento y la concienciación, si bien constituyen elementos esenciales para la prevención eficaz, son solo parte de la solución. Los esfuerzos y las políticas públicas de prevención deben dirigirse directamente a los esfuerzos y l las políticas públicas de prevención deben dirigirse directamente a los niños, a quienes les prestan asistencia y a los entornos que frecuentan para prevenir que se genere un maltrato potencial. De igual forma, se debe sensibilizar y orientar desde una perspectiva integral basada en el respeto a los derechos humanos, que enseñe a rechazar todo tipo de violencia en las comunidades escolares para prevenir situaciones de riesgo.
El Departamento de Educación respalda este Proyecto de la Cámara, ya que considera importante una alianza con la Procuraduría de la Mujer para llevar a cabo charlas y talleres a los jóvenes en las escuelas, con el fin de prevenir y erradicar la violencia en las relaciones de pareja entre los adolescentes. Además consideran de máxima importancia la elaboración y difusión de alianzas, programas de prevención e intervención multidisciplinarias, que implique a todos los agentes sociales, para fomentar una mayor concienciación en todos los sectores de la población sobre la violencia y su manifestación en las relaciones de parejas en la adolescencia.
Oficina de la Procuradora de las Mujeres

Lcda. Wanda Vázquez Garced

Procuradora de la Mujer
La Oficina de la Procuradora de las Mujeres compareció de forma escrita a través de un memorial fechado el 9 de diciembre de 2013. En el mismo, la Procuradora Lcda. Wanda Vazquez Garced dijo que, en síntesis, el P. de la C. 1470 está dirigido a ordenar a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres a los fines de llevar a cabo un proceso de coordinación con el Departamento de Educación y desarrollar una campaña educativa dirigida a la población adolescente del sistema de Educación Pública, para informar y educar a los jóvenes sobre la violencia en las relaciones de pareja. La violencia de pareja es un problema social y de salud pública que pone en detrimento la salud y seguridad de nuestra sociedad, en especial el de las adolescentes. En la relación de parejas jóvenes se promueve una visión distorsionada de las relaciones, en la cual se confunden el amor y la violencia, visualizando esta como una alternativa correcta de resolver los conflictos.

En la mayoría de los casos, estos patrones de comportamiento reflejan una modalidad de control y poder entre adolescentes o adultas y adultos que no están casados o conviviendo. Esto denota la desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres. En los últimos años, este tipo de comportamiento ha manifestado un aumento sustancial entre la población adolescente juvenil. Por tanto, es de suma importancia educar a nuestros jóvenes sobre el maltrato en el noviazgo para que en un futuro no sean víctimas de violencia doméstica. Mantener una relación de maltrato en el noviazgo durante los años de juventud puede llegar a convertirse en un mal del cual no se puede salir y terminar en un ciclo de poder y control el cual afectaría su desarrollo emocional, físico y contribuiría a buscar otras alternativa no saludables.

Según estadísticas de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, en los últimos años, las parejas jóvenes han reflejado un marcado aumento en los casos de violencia doméstica. Reflejándose entre las edades de dieciséis (16) a veintiún (21) años. El mismo puede deberse, entre otros factores, a los pobres marcos de referencia sobre las relaciones saludables a los que esta población tiene acceso. Las edades más marcadas por la violencia según la línea de orientación que maneja la propia Oficina de la Procuradora de la Mujer, son entre las edades de veinte (20) a (39) años en los renglones de tanto de víctimas como de victimarios. Estas edades en la vida de las mujeres representa la etapa reproductiva, lo que conlleva a que cada vez más los niñas se encuentren expuestos a este tipo de modelaje violento. La exposición de los menores a la violencia doméstica se convierte en un factor que distorsiona la visión de lo que es una relación de pareja saludable y promueve la falta de destrezas de comunicación, respeto y equidad entre nuestros niños/as jóvenes y adolescentes.

La alta incidencia entre parejas jóvenes requirió en la Oficina de la Procuradora de las Mujeres el diseñar de un taller especialmente dirigido a esta población para que obtuviese las herramientas básicas de identificar y prevenir el ser víctima de esta vertiente de la violencia, así como también se transmite un mensaje educativo dfirigido a la prevención, mediante el cual se amplían los conocimientos sobre aquellos indicadores de un posible agresor o agresora y como identificar asertivamente si la relación es una relación de maltrato o que tiene el potencial de convertirse en una. Además, este taller concientiza sobre las implicaciones físicas y emocionales de la victimización de la violencia en una pareja en etapa de noviazgo.

En un estudio realizado con una muestra de 1,000 estudiantes de secundaria (1998) se reflejó que el 45.5% de las niñas, y el 43.2% de los varones, habían tenido algún tipo de historial de violencia en el noviazgo. Ciertamente, anualmente uno (1) de cada once (11) adolescentes reporta maltrato físico; uno (1) de cada cuatro (4) maltrato verbal, físico, emocional, o sexual; 1 de cada 5 recibe maltrato psicólogo. Alrededor de un 72% de los estudiantes de octavo y noveno grado se encuentran en una relación de noviazgo y para el momento en que cursan el nivel superior, el 54% reporta violencia en el noviazgo entre sus pares.

Lo anterior se desarrolla dentro de una dinámica de utilizar estrategias o ejercer conductas de poder de una parte en contra de la otra. Constituyen características de relaciones no saludables e indicadores de una posible situación de violencia doméstica el Control, la honestidad. La intimidación, la desentendencia, la falta de respeto, y la falta de honestidad entre otras.

En su objetivo de la prevención y con el taller “Tu Vales” la Oficina de la Procuradora de las Mujeres impactó en el año 2011 el sector escolar con 118 escuelas públicas y privadas con 7,043 estudiantes, 1,500 maestros y 60 trabajadores sociales y para el año 2012 se ofrecieron 125 talleres de violencia en el noviazgo.
Parte de los problemas de la violencia en estas etapas tempranas de las relaciones consisten en que las victimas las ven como una manera normal de relacionarse en pareja o como una expresión de amor. Esta violencia destructiva, debilita la autoestima y limita las oportunidades de un desarrollo saludable. Esta situación acentúa la peligrosidad y el sentido de propiedad sobre su víctima cuando ejercen control a través de la música, el comercio virtual, el apoderamiento social de la pareja, el Facebook, YouTube, Twitter y la red cibernética interactiva para buscar pareja.

Para el año 2003, la Oficina de la Procuradora de las Mujeres desarrolló el Módulo para la Prevención de la Violencia en las Relaciones de Pareja de los/as Jóvenes como parte del Proyecto de adiestramiento a maestros y maestras y personal de apoyo del Departamento de Educación. Para brindarle continuidad a este importante iniciativa, para el año 2012, la OPM logró un acuerdo colaborativo con el Departamento de Educación a los efectos de ofrecer adiestramiento a los y las trabajadores sociales, maestros y maestras para que estos estén adiestrados para identificar la problemática de la violencia en el noviazgo.

Como resultado del acuerdo, la Oficina de la Procuradora de las Mujeres diseño un protocolo para adiestrar a los trabajadores sociales en la identificación de los indicadores de posibles situaciones de violencia y maltrato entre parejas jóvenes. Ese instrumento de trabajo se titula “Protocolo Escolar para la Prevención e Intervención Adecuada en Casos de Violencia entre las Parejas Jóvenes” el cual contienen el procedimiento a seguir por los trabajadores sociales escolares, maestros y directores en caso de una situación de violencia doméstica o de violencia entre parejas jóvenes. Además contiene un directorio de servicios para la rápida coordinación de los mismos.

Realmente este es un tema en el cual la Oficina de la Procuradora de las Mujeres dispone y dispondrá los recursos necesarios y disponibles para que aun cuando es responsabilidad de todos, la agencia pueda cumplir con su responsabilidad delegada en ley.

Según la Licenciada Vázquez, la propuesta legislación encomienda la agencia y al Departamento de Educación para coordinar el desarrollo de una campaña y para ser la instrumentalidad del Gobierno encargada de educar y concientizar a los jóvenes y adolescentes en las escuelas públicas sobre este tema. De cara al año 2014 la OPM firmó un acuerdo de colaboración con el Departamento de Educación y la organización Club Cívico de Damas de Puerto Rico para desarrollar una academia de educación continua en el tema de violencia contra las mujeres, enfatizando la violencia doméstica en todos sus escenarios.

Es importante destacar que para llevar a cabo estas campañas educativas es imprescindible, según la Procuradora, contar con el apoyo e integrar agencias tales como la Oficina de Asuntos de la Juventud. Igualmente recomiendan que esta medida sea referida a la Comisión de Hacienda del Senado a los efectos de que se asignen los recursos necesarios a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres para obtener el personal adiestrado que pueda brindar la educación y concienciar a los jóvenes.



La OPM se encuentra llevando a cabo tan importante encomienda y solicitaron el poder contar con el presupuesto para impactar la mayor población juvenil posible. Aunque la Oficina de la Procuradora de las Mujeres realiza este tipo de encomienda todo el año, recomiendan favorablemente la iniciativa de la Asamblea Legislativa campañas continuas de educación para la prevención y alerta de la violencia en el noviazgo, lo que reitera la importancia de conocer y atender este mal social que afecta a los jóvenes.
Dra. Linda Liras

Directora, Programa PASOS de las Mujeres
La Directora del Proyecto de Ayuda a Sobrevivientes de Violencia Sexual y Doméstica Orientado a la Salud de las Mujeres (PASOS de las Mujeres), la Doctora Linda Laras, compareció de forma escrita el pasado 12 de diciembre de 2013. En su opinión la Doctora Laras endosa el Proyecto por entender que la Oficina de la Procuradora de las Mujeres tiene como parte de su misión educar a la comunidad para tomar decisiones proactivas y afirmativas en defensa de los derechos de las mujeres. Uno de los objetivos de la OPM incluye servir de enlace con las organizaciones no gubernamentales que les brindan servicios a las mujeres y a la comunidad en general, y orientar a las mujeres sobre los aspectos esenciales de la violencia y discrimen contra las mujeres y los servicios disponibles en la comunidad y agencias gubernamentales.
Por otro lado la escuela, es el lugar, luego del hogar, donde los y las adolescentes pasan más tiempo, por lo que resulta en un lugar idóneo para educar sobre relaciones de pareja saludables. Muy posiblemente la escuela sea el lugar donde se gestan las primeras experiencias de relaciones de pareja entre adolescentes y es allí, en colaboración con los esfuerzos familiares, donde deben fortalecerse los factores de protección. El Proyecto PASOS que trabaja con el complejo problema de la violencia de género, nos resulta un reto, de resultados no calculables, la aprobación de este Proyecto sin la asignación de recursos.
Las iniciativas de prevención deben estar fundamentadas en currículos elaborados para esos propósitos y deben sostenerse durante un periodo de tiempo, más que realizar intervenciones independientes y aisladas. El CDC, desde el 2011 inició un proyecto llamado Dating Matters que puede utilizarse de modelo y adaptarse a las necesidades de la población de adolescentes en Puerto Rico.
Según el CDC, los proyectos de prevención deben darse a diferentes niveles. Los niveles de asesoría y asistencia tienen que estar comprometidos con la escuela de forma que se garantice la continuidad y se evalúen las intervenciones. Otras agencias y organizaciones pueden colaborar en este proceso de asesoría y asistencia.
El esfuerzo de este Proyecto de Ley debe estar acompañado de la incorporación de temas relacionados a la violencia de género y sus repercusiones en los diferentes cursos ofrecidos en las escuelas. Estudiar el tema de la violencia de género y problematizarlo, permitirá a la nuevas generaciones hacer análisis crítico respecto al mismo. El currículo de prevención de violencia en parejas de adolescentes les capacitará para la toma de decisiones personales y la discusión del tema y su impacto en todos los contextos de vida. Las organizaciones gubernamentales (OG), así como las no gubernamentales (ONG’s) pueden servir para asesorar al magisterio para la incorporación de la temática a los cursos ya existentes.
El trabajo colaborativo hacia una educación coordinada en temas de violencia entre parejas de adolescentes, permitirá la integración de conceptos y estrategias. Esta iniciativa debe tener la posibilidad de incorporar las experiencias de los y las adolescentes y las actividades propias de la edad incluyendo aspectos relacionados a la tecnología y el uso de los medios de comunicación. De igual forma debe haber un componente de impacto a madres/padres o encargados para proveerles herramientas que refuercen e l trabajo que se realice con los y las adolescentes en las escuelas u otros escenarios donde se implemente el Proyecto. El trabajo en las escuelas debe estar acompañado de un protocolo de intervención en caso de que los y las adolescentes divulguen experiencias de violencia. El trabajo colaborativo dentro y fuera de la escuela facilitará el manejo de estas situaciones.
Así pues la Doctora Laras recomienda:


  1. Iniciar el Proyecto de manera piloto con al menos 5 escuelas de diversas regiones, utilizando los criterios acordados entre DE y OPM.

  2. Crear un comité de trabajo liderado por la OPM y el DE, incluyendo representantes de las Agencias Gubernamentales y Organizaciones No Gubernamentales para revisar y adaptar currículos existentes o desarrollar currículos según las necesidades de la población de adolescentes

  3. Evaluar antes y después, los conocimientos, actitudes, percepción y experiencias de violencia entre parejas adolescentes, en las escuelas piloto.

  4. Adiestrar maestras, maestreas y personal psicológico de apoyo, con personal de las agencias y de las ONG.

  5. Realizar reuniones de planificación con maestros y maestras de cómo incorporar los temas en currículo actual y reuniones periódicas, para discutir experiencias, entre docencia escolar y representantes de Agencias y ONG, bajo OPM y DE.

  6. Mantener comunicación con representantes de Agencias y ONG, como consultores de las escuelas seleccionadas para el piloto.

Por último entiende la Directora del Programa que es un proyecto importante que puede impactar de forma inmediata las dinámicas de las relaciones de pareja entre adolescentes y a su vez surtir un efecto en posteriores relaciones de pareja en la adultez, ayudando a minimizar las experiencias de violencia interpersonal. La puesta en acción de este Proyecto amerita un plan detallado en fases, recursos humanos y materiales que le sostengan y garanticen su continuidad.


DETERMINACIÓN DE IMPACTO ECONÓMICO
Vuestra Comisión, determina que la aprobación de esta medida no tendrá impacto fiscal sobre los presupuestos de las agencias, departamentos, organismos, instrumentalidades, o corporaciones públicas, que amerite certificación de la Oficina de Gerencia y Presupuesto.
CONCLUSIÓN
Por lo expuesto, la Comisión de Asuntos de la Mujer y Equidad y la Comisión de Educación, Para el Fomento de las Artes y la Cultura de la Cámara de Representantes de Puerto Rico tiene el honor de recomendar la aprobación del Proyecto de la Cámara 1470, sin enmiendas.

Respetuosamente sometido,


Brenda López de Arrarás

Presidenta



Comisión de Asuntos de la Mujer y Equidad

Comisión de Educación, Para el Fomento de las Artes y la Cultura

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