Campus coyoacán nombre: myriam ireli pacheco villaseñOR



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CAMPUS COYOACÁN

NOMBRE: MYRIAM IRELI PACHECO VILLASEÑOR

MAESTRÍA EN TERAPIA FAMILIAR INTEGRAL

PSICOTERAPIA EXISTENCIAL

CAPITULO VI

RESPONSABILIDAD

“LOGOTERAPIA”

MTRA. GLORIA ROMERO CARBAJAL

MARZO, 2014.

PSICOTERAPIA EXISTENCIAL

CAPITULO VI

RESPONSABILIDAD

Jean- Paul Sartre escribió que ser responsable significa “ser el autor indiscutible de un hecho o cosa” la responsabilidad implica el autor de algo. Y ser consciente de ella es darse cuenta de que uno está creando el propio destino, el propio ser, predicamento total, sus sentimientos y en algunos casos hasta el propio sufrimiento.

La concepción de libertad de Sartre: el ser humano no solo es libre, sino que está condenado a la libertad, más aún, la libertad se extiende más allá de la responsabilidad ante la creación del mundo (haber dotado al mundo de significados): uno es también íntegramente responsable de la propia vida, no solo de las propias acciones, sino también a los propios fracasos en la acción.

Algunos de los filósofos existencialistas han descrito a la angustia con la expresión “angustia primigenia”, que es la angustia fundamental a aun más profunda que la que se experimenta ante la muerte. Consideran que a angustia ante la muerte es un símbolo de la angustia por la carencia de fundamento. Distinguen entre mi muerte y la muerte, es decir la muerte de los otros. Lo verdaderamente aterrador de “mi muerte” es que significa la disolución de mi mundo; así con lo nos enfrentamos es con la nada.

El desasosiego derivado de la “nada” y de la creación de uno mismo tiene otras connotaciones profundas e inquietante: la soledad –una soledad existencial-; la sociedad es un sentido social; es la soledad de estar separado no sólo de la gente, sino también del mundo tal como uno lo experimenta. La responsabilidad “por sí mismo” (esto es, la conciencia individual) es abrumadora, porque gracias al “por sí mismo” el mundo se convierte en mundo.

Respondemos a la angustia de la carencia de fundamento del mismo modo que cuando nos enfrentamos a cualquier otra angustia, es decir buscamos alivio. Uno evita situaciones, por ejemplo: la toma de decisiones, el aislamiento y la acción autónoma.

Todos los terapeutas encuentran las defensas destinadas a evitar la responsabilidad las más comunes: compulsión, desplazamiento de la responsabilidad otras personas, negación de la misma (víctima inocente, pérdida de control), evitación de la conducta autónoma y patología relacionada con la toma de decisiones.

La compulsividad

La compulsividad es una de las defensas dinámicas más comunes contra la conciencia de la responsabilidad es la creación de mi mundo psíquico en el cual no se experimenta la libertad, sino que se vive bajo el imperio de una fuerza irresistible que es ajena al yo (“no yo”).



Desplazamiento de la responsabilidad

Muchos individuos evitan la responsabilidad personal desplazándola a otra persona. Esta maniobra es común en el ámbito terapéutico. Los pacientes hacen esfuerzos continuos por lograr que el terapeuta cargue con la responsabilidad de sus actos.

Los pacientes que no hacen nada, se trata que es de que afronten la responsabilidad personal ante la propia vida ante el proceso del cambio, y más allá también existe el temor de quedarse sin fundamento. El adquirir la responsabilidad es una condición previa para el cambio.

Otros modos de desplazar la responsabilidad hacia otros. Los pacientes paranoides desplazan constantemente la responsabilidad. Atribuyen a otros sus propios sentimientos y deseos y explica su disforia y sus fracasos como resultado de factores externos.



Negación de la responsabilidad: “la víctima inocente”

Existe un tipo especial de evitación de la responsabilidad que se observa a en individuos (considerados de personalidad histérica) que niegan la responsabilidad por creer que son víctimas inocentes de los acontecimientos que ellos mismos han desencadenado.



Negación de la responsabilidad: pérdida del control

Otro modo de evitar la responsabilidad es estar con la mente alterada. Algunos pacientes entran en un estado temporal de irracionalidad, durante la cual actúan de forma irresponsable, porque creen que no tienen dar cuenta de su conducta, ni siquiera a ellos mismos. Si se examina cuidadosamente algunos casos, el terapeuta se dará cuenta que la conducta “descontrolada” no es modo alguno desordenada: tiene un propósito y permite al paciente obtener beneficios y evitar la responsabilidad. Perder el control produce otros beneficios: recibir atención y cuidados. Algunos pacientes tienen la necesidad que el terapeuta se ocupe de ellos, los cuide y atienda, para conseguirlo, son capaces de “perder el control” hasta el punto de una profunda regresión.



Evitación de una conducta autónoma

Hay dos marcos de referencia: el hecho de asumir la responsabilidad trae como consecuencia el abandono de la propia creencia de que, en última estancia, existe un salvador, tarea extraordinariamente difícil para un individuo que ha construido su concepción sobre dicha creencia. Estos dos marcos de referencia proporcionan al terapeuta un sistema poderoso y coherente, que ayuda a comprender el carácter de las personas patológicamente dependientes.



Desordenes de la voluntad y de la decisión

Una persona plenamente consciente desea algo y toma una decisión, se está enfrentando a la responsabilidad.

Decía Sartre, la vida de un individuo está constituida por sus elecciones. La persona se crea a sí misma tal como desea ser. Si no está aterrorizado por el hecho de su propia creación , entonces puede negarse a desear o permaneciendo inactivo en el terror de los deseos o sentimientos, o renunciado a su derecho de elegir, o transfiriendo su propia elección a otros individuos o circunstancias externas.

La responsabilidad y el “aquí y ahora”

La ayuda es eficaz si el terapeuta si trabaja con material de primera mano que se manifieste el “aquí y ahora”. Al enfocar las experiencias han salido de la situación terapéutica y las que el paciente a participado, el terapeuta puede ayudarle a reconocer la responsabilidad con respecto a su conducta “aquí y ahora” antes que oscurezca los mecanismos de defensa. La eficacia terapéutica aumenta considerablemente, si el terapeuta selecciona un incidente o un aspecto de la conducta que guarde relaciones obvias o semejanzas con el problema que empujo al paciente a la psicoterapia.



La aceptación de la responsabilidad y etilo del terapeuta

El terapeuta debe concentrarse en acrecentar la conciencia del paciente y su convicción de que, le guste o no, tiene que enfrentarse a la elección, porque no puede escapar de la libertad.



La responsabilidad y la culpa existencial

Al tratar de facilitar de facilitar la tarea del paciente de asumir su responsabilidad, el terapeuta descubre la presencia de un elemento inesperado: la culpa, la sombra oscura de la responsabilidad, que tan frecuentemente se inmiscuye en el proceso de la terapia existencial.

La culpa neurótica son trasgresiones imaginarias en contra de otro individuo, en contra de los tabúes tradicionales y actuales o en contra de los tribunales paternales o sociales. La neurótica se enfoca en el sentido de per-elaboración de la maldad, de agresividad inconsciente de recibir castigo, la culpa real se enfoca en una reparación práctica o simbólicamente equivalente.

La culpa real es una trasgresión verdadera en contra de otro. Aunque la experiencia disfórica subjetiva es similar, el significado y la manipulación terapéutica de esta forma de culpa.

La perspectiva existencia sobre el concepto de culpa. En primer lugar, la aceptación plena de la responsabilidad por las propias acciones amplia el radio de acción de la culpa, disminuyendo las posibilidades de escapar. El individuo ya no puede seguir confiando en excusas tales como: “tuve un impulso irresistible”. A si la culpa real y su papel en la relación interpersonal forma parte del diálogo terapéutico existencial.

Se experimenta culpa no solo por las transgresiones en contra de otro o de algún código moral o social, sino que se puede ser culpable de una transgresión en contra de uno mismo.

Rollo May, señalo que el concepto de represión se entiende desde la perspectiva de a relación de uno mismo con el propio potencial, y que el ámbito del inconsciente debía ampliarse incluir el potencial reprimido o no realizado que posee el individuo.

May describe la culpa (la existencial) como una emoción positiva y constructiva una percepción de la diferencia entre lo que algo es y lo que debería de ser. Por lo tanto, la culpa existencial (así como la angustia) es necesaria para la salud mental y compatible con ella. Cuando las personas niegan sus potencialidades y fracasa en la tarea de cumplirlas, se sumergen en un estado de culpabilidad.

La entelequia de Aristóteles se refería a la realización plena de las potencialidades. Este concepto en la terapia existencial se le ha dado muchos nombres (a saber, autorrealización, desarrollo de uno mismo, desarrollo del potencial, crecimiento, autonomía, etc.); la idea básica es. Cada ser humano posee un conjunto innato de capacidades y potencialidades. El que fracasa es la tarea de vivir con la mayor plenitud posible, experimenta sentimientos profundos y poderosos al que se le llama culpa existencial.

Karen Horney se apoyan en la base de que, en condiciones favorables, el ser humano desarrolla su potencial intrínseco del mismo modo que una bellota se convierte espontáneamente en un roble. Horney no utiliza el término culpa, en su lugar habla del sentimiento de alienación, de encontrarse separado de lo que uno es realmente, lo cual conduce una anulación de los sentimientos, deseos y pensamientos genuinos. Uno percibe la existencia del yo potencia y, a nivel inconsciente, lo compara continuamente con el “yo real” (esto es, el yo que vive realmente en el mundo). La discrepancia entre lo que uno es y lo que uno podría ser, produce un sentimiento de disgusto con uno mismo, al cual el individuo tiene que hacer frente a lo largo de toda su existencia.



Pero, ¿cómo descubrir nuestras propias potencialidades? ¿Cómo reconocerlas cuando se la encuentra? ¿Cómo sabe uno que se ha extraviado en el camino? Heidegger, Maslow y May contestan: mediante la culpa, A través de la angustia, mediante la voz de la conciencia. Existe que la culpa existencial es una fuerza positiva y constructiva, una guía que nos conduce por el camino correcto.


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