C. Sica 3ro. Alfredo



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TEÓRICO DE 3er. AÑO



EMERGENCIAS PSICOSOCIALES.

Docente: CARLOS SICA

12/11/97
C: - Yo soy Carlos Sica, por si hay alguien que no me conozca. Alfredo me pidió que les volcara el trabajo que nosotros hacemos con el EPS, con el Equipo de Emergencias Psicosociales.

No sé si todos saben de la existencia del equipo, muchos sí, es un equipo que coordino desde el año 1991, lo creamos y trabajamos en auxilio en crisis en situaciones de angustia pública. Ante situaciones de catástrofes, desastres, distintos tipos de emergencias, hacemos la contención emocional, psicológica de las personas afectadas por ese hecho traumático.

A mí me parecía mejor, charlando emergentes y con los equipos de coordinación, no dejarlo centrado solamente en el tema del EPS, que por ahí muchos ya lo saben, lo conocen. Además ya saben que yo necesito trabajar con retroalimentación, si no, no puedo trabajar, por eso les digo que vayan preparándose, porque les voy a pedir que me digan las expectativas.

La idea, entonces, sería no centrarlo exclusivamente en el trabajo del EPS cuya última intervención fue con la caída del avión de Austral, en que estuvimos en el salón VIP de Aeroparque conteniendo las angustias de los familiares que estaban esperando noticias. Les decía que como el EPS es un dispositivo creado por psicólogos sociales, sostenido en el tiempo por psicólogos sociales, es el único equipo que existe en el país, es precisamente un dispositivo como tantos otros que podemos armar los psicólogos sociales, o sea que también lo podemos ver por ese lado.

El año que viene ustedes van a empezar con el trabajo de campo, el trabajo directamente en la comunidad, con lo cuál también es bueno verlo desde ese punto de vista, cómo se arma un dispositivo, para qué, con qué objetivos. También todo lo que significa el trabajo específico de la asistencia en una situación de emergencia implica una actitud psicológica, un punto de partida que obviamente no sólo sirve para el trabajo con las emergencias, sino que sirve para cualquier intervención del psicólogo social. Ustedes también están haciendo la práctica de coordinación, por lo cuál, el grupo operativo también es un dispositivo, quiere decir que podemos verlo desde distintos lugares.

Ahora viene el pedido que les había hecho, porque la idea es que ésto sea productivo para todos, para ustedes y para mí, que me sienta útil y que les pueda transmitir conceptos o contenidos que les sirvan. Qué expectativa genera lo que hasta ahora estuve comentando­? (silencio) Voy a dar ejemplos: “Emergencias, qué es ésto de emergencias? “ “Qué bueno, cómo será?” o, “La verdad es que hoy tenía ganas de otra cosa, tenía ganas de haber presenciado o escuchado otro tipo de teórico”. Doy como modelos de cosas que, seguramente cuando uno recibe algo se impacta, y como recién tuvieron una invitación y fueron impactados… como se impactaron…

A: - Se impactaron ellas también.

C: -Sí, seguramente ellas también se fueron impactadas, ésto es siempre dialéctico.

A: -Cuáles fueron los tipos de actividades que hicieron en la última emergencia? ¿Cómo se manejaron con los pacientes ?

C: - Cuando llegan, ¿cómo se empiezan a comunicar?

A: - A mí me interesaría saber en el caso por ejemplo, de las inundaciones, cómo hacen para trabajar, porque el lugar donde está la gente es disperso, unos están en la casa, otros en otro lado, el tema de la comunicación, porque el lugar no es el salón Vip…

C:- Me parece que hay inquietudes como para ir arrancando desde este tema. Voy a ir por lo último y después seguimos con las otras preguntas. Nosotros dividimos un poco el lugar de la intervención, como para tratar de encuadrarnos, como epicentro y periferia. En realidad esta periferia pueden ser sucesivos anillos concéntricos. Si lo queremos compatibilizar con la terminología de Defensa Civil... a nosotros Defensa Civil nos nombró auxiliares, título honorífico muy lindo, importante como un reconocimiento, ellos nos tienen en cuenta a nosotros para la emergencia psicológica, pero por supuesto no hay ningún tipo de subsidio, ni apoyo económico. Aclaro ésto porque por ahí uno dice los nombraron auxiliares y nos pasan algo de guita para mantenernos, pero lamentablemente no es así. Tanto el SAME que es el servicio de ambulancias públicas, como Defensa Civil, o cualquier organismo que trabaja en situaciones de catástrofe, a ésto que nosotros decíamos epicentro, ellos lo llaman zona de impacto, y a la periferia zona de influencia.

Para dar un ejemplo gráfico, cuando fue el atentado de la AMIA Pasteur al 600 era el epicentro, en esa cuadra donde se valló cada esquina, toda esa cuadra era el epicentro, y el ojo exacto de este epicentro era Pasteur 633 que era donde estaba el edificio. Nosotros tratamos de llegar lo más rápidamente posible al lugar, de acuerdo a las posibilidades. En el tema de la AMIA fue a las 9.53 y a las 10.20 algunos del equipo ya estábamos en el lugar. Por supuesto todo muy caótico, órdenes y contra órdenes, la gente desesperada, un clima muy enrarecido, socorristas voluntarios que en el afán de ayudar, por ahí perjudicaban la tarea de las primeras ambulancias y bomberos que iban llegando. O provocaban daños mayores al ya hecho, por ejemplo, en el afán de tratar de rescatar alguna vida mueven ladrillos, ésto hay que saber hacerlo, porque por ahí podés provocar, como de hecho sucedió, algún otro derrumbe más y donde había una persona con vida.

En esa zona del epicentro, al ratito ya nuestra intervención prácticamente no tiene sentido, porque nosotros trabajamos con la contención de la angustia. Piensen que al rato ya está: para la gente que quedó atrapada entre los escombros con vida o muertos, están los médicos, bomberos, socorristas, toda gente que técnicamente está preparada para hacer esa tarea. Entonces nosotros trabajamos con los familiares que se fueron enterando de esta situación al ir llegando, obviamente que no ingresan exactamente a la zona del epicentro, sino que el escenario empieza a desarrollarse en la periferia, por ejemplo, el Hospital de Clínicas que está a 3 cuadras, ahí para nosotros empezó a ser la zona de trabajo

Miguel: -¿Trabajan con algún tipo de “handy”, por ejemplo?, porque me parece que acá las comunicaciones se dificultan, vos estás en el Clínicas y otro está en Pasteur.

C:- Ese es todo otro tema que tendría que ver con la logística, está bien, es pertinente. Les comento que somos muchos en el equipo, hay un equipo básico que somos 16 integrantes que trabajamos continuamente. Además de cada salida hay otras tareas que hacemos, relaciones interinstitucionales, banco de datos, y en su totalidad con el resto de los auxiliares que van haciendo el curso de capacitación, el semillero del EPS, somos más de 100 integrantes.

A nosotros nos gustaría tener “handy” y demás, lo que sí tenemos son pulmones y alambre, como argentinos, tenemos pulmones y lo atamos con alambre. De cualquier manera en ese momento fue muy importante para nosotros, porque contamos con una línea abierta las 24 hs. que es este celular que ahora lo transferí, y el resto del equipo busca personas con los radiollamadas, entonces pudimos comunicarnos. Al rato los compañeros que iban llegando llegaban hasta las esquinas, era tanta la cantidad de gente, la policía, que era difícil de ingresar. Con respecto a la identificación para que no se me escape, nos identificamos con un escudo que tiene las 2 manos encontradas que es el símbolo del EPS, Emergencias PsicoSociales, abajo dice Psicólogo Social para los que ya somos psicólogos sociales y como también integran el EPS estudiantes, no dice psicólogo social pero dice EPS, Emergencias PsicoSociales. En emergencias muy caóticas, bravas, ahora intervenimos también con un buzo o una remera blanca que también tiene en la espalda y en el pecho el logotipo. En Aeroparque el grueso del equipo estaba con los buzos.

La entrada al epicentro, o entramos junto con la misma gente del SAME porque ellos se apoyan también en nosotros, o con Defensa Civil, o entramos solos, o no entramos. Porque la Policía es la que se encarga de vallar y la Policía a veces reacciona de una manera y a veces de otra. Nosotros también tenemos algunas técnicas para poder ingresar igual, la técnica es entrar con seguridad: “Somos de Emergencias PsicoSociales”. Hoy por hoy podemos decir que ya hay bastante conocimiento, hemos tenido bastantes jornadas con Policías, Bomberos, nos conocen, o sea que no es problema el entrar. Pero el trabajo fundamental nuestro empieza a desplegarse en la periferia y no en el epicentro, nos pudimos comunicar los que estábamos dentro de las vallas, gracias al celular, yo he pasado un mensaje, los busca personas tienen un código grupal y en un momento yo digo: “Están llevando a los heridos al Hospital de Clínicas sería bueno que fuéramos para allá”. A los 2 minutos suena el celular, no teníamos los handys pero nos arreglamos de esa manera, y una parte del equipo me dice: -Carlos, ya estamos en el Clínicas. Porque cuando ellos llegaron, también percibieron que a los heridos los estaban llevando allá y cuando llegan los familiares desesperados: “Mi mamá o mi hermano, lo están llevando al Clínicas”…

El trabajo nuestro empezó a desarrollarse en ese momento a media mañana en el Hospital de Clínicas, donde teníamos que contener la angustia de la gente que venía desesperada para pedir información. Había situaciones de desmayo, crisis emocionales. La materia prima del trabajo del EPS son las emociones.

Con respecto a la periferia, yo les decía que estos círculos son concéntricos y que pueden llegar a grandes dimensiones. Por ejemplo, si hay una persona que estaba en Pasteur 633 cuando fue el atentado, que era la madre de alguien radicado en EE. UU., ese anillo de la periferia se extiende hasta en EE. UU., porque habrá seguramente una crisis emocional de ese hijo que estaba en EE. UU. y que se entera que hubo un atentado en el edificio donde trabaja la madre. O sea que geográficamente no hay límites para nuestro trabajo, por supuesto no vamos a ir a EE. UU. a contener a esta persona, ojalá pudiéramos ir, pero lo quiero decir es que después del Hospital de Clínicas, ésto se fue agrandando a otros Hospitales donde empezaron a derivar gente, estuvimos en el Francés, en distintos Hospitales.

Les decía que la materia prima del trabajo nuestro pasaba por las emociones. Al principio estuve jorobando con este tema de ser impactado por algo. En la vida siempre hay cosas que nos impactan, y esas cosas nos generan emociones, sentimientos, a veces placenteros, a veces displacenteros, y distintos grados de displacer, hasta puede ser que nos provoque un shock emocional si estamos siendo impactados por un hecho traumático. Acá es importante poder distinguir lo que es la crisis emocional de la crisis psicológica. Por qué? A pesar de que en el ambiente Psi ésto no se agarra muy bien, no se acepta muy bien, porque es todo la misma sustancia, para nosotros es fundamental poder dividir lo que es crisis emocional de crisis psicológica. Nosotros planteamos que hay reacciones normales ante ciertas situaciones anormales. Qué quiero decir con ésto? Que si a mí se me incendia la casa y pierdo a un ser querido que estaba adentro de la casa, es un hecho anormal que va a provocar reacciones normales en mí que puedan ser: entrar a golpear las paredes, tirarme de los pelos, temblar, entrar con un miedo presa de pánico, tener un principio de descompensación en cuanto a tambalear mi identidad. Porque nosotros somos lo que somos en función de todo nuestro pasado, nuestra historia, nuestros vínculos, los sujetos, los objetos y cuando un cachetazo de la vida, un factor actual y desencadenante me golpea de manera tal que pierdo mi casa y seres queridos, como mi yo es la suma de todo eso, en ese momento mi identidad empieza a tambalear.

Todas esas reacciones que voy a tener ante ese hecho anormal no voy a decir que es una crisis psicológica, es una crisis emocional, o sea es normal que yo reaccione de esa manera. Y por lo general el shock emocional, el choque emocional, tiene ciertas fases de duración de acuerdo a la historia de cada persona, dentro de un patrón más o menos universal.

Uno choca, porque alguien vino con luz roja a alta velocidad y me chocó, se hirieron algunos familiares míos y yo voy a querer bajar del coche, agarrar algo para ir a pegarle a ese tipo, me van a frenar, cuando la gente me frene porque se da cuenta que estoy muy violento, voy a empezar a golpear las paredes, pero va a llegar a un momento que voy a ir aflojando en esa actitud y pasaré a pedirle los datos al tipo y así sucesivamente, después evaluaré los daños del coche, lo llevaré a un taller, iré a hacer los trámites del seguro. En cambio si esa persona que choca, en lugar de poder hacer ese recorrido emocional, ir pasando de una fase a otra, queda pegado en esa situación, queda paralizado, se sienta en un cordón de la vereda durante varias horas y no se puede mover del lugar...vamos a imaginar que esta persona esté pensando: “-Ahora cómo vuelvo a mi casa? Mi mujer me va a decir lo mismo de siempre y tiene razón, que soy un inútil, ves que vos sos un fracasado, todo te sale mal!” Con lo cual seguramente si está pensando eso, es porque el factor actual y desencadenante, un simple choque se le pega con algo de su historia, de su pasado, donde tal vez el padre cada vez que algo le salía mal le decía: “Te das cuenta que vos sos un inútil, un desastre, un fracasado, todo te sale mal”. Y a partir de ahí se le fue generando ésto a través de esos mandatos, tomen la teoría del guión de Eric Berne, donde cualquier cosa que le sale mal lo vive con una muy baja autoestima. Quiere decir que esa persona que está paralizada, inmovilizada, que se le pegó algo actual con su historia, podemos decir que está en una crisis psicológica, no en una crisis emocional. Cuál es la diferencia? Que esa crisis psicológica la va a tener que trabajar en un laboratorio, in vitro, no in situ. Nosotros con las emergencias trabajamos in situ, en el lugar. Esta persona va a tener que ir a un consultorio, va a tener que hacer terapia para ir a su historia, revisar sus vínculos, las causas por las cuales él cada vez que algo le sale mal siente que es él porque es así. Lo que sí tenemos claro, es que cuando hay una buena contención emocional en el momento de la emergencia, como decía Pichón que si en las primeras 24 a 48 hs. de una descompensación, la persona está contenida, con afecto, la familia no se desentiende sino que también ayuda y contribuye, el pronóstico es mucho más favorable que si en esas primeras 24 hs. la persona no está contenida, con lo cuál el pronóstico puede ser de agravamiento.

Quiere decir que cuando nosotros actuamos en el shock emocional, estamos mitigando el sufrimiento, logrando que la persona, siguiendo unas etapas que nosotros tratamos de cumplir, se vaya recuperando en tiempo, que decimos que son tiempos sin tiempos, no son de tiempos reloj, más bien hablamos de tempos como en la música, porque de pronto hay mucho silencio, mucha actitud corporal, hay comunicación que no es solamente desde la palabra, y eso no tiene un tiempo reloj, tiene un tempo de acuerdo a la persona que está sufriendo en ese momento. Haciendo todos esos pasos tratamos de lograr que la persona pueda volver a pararse sobre sus pies y armar un mínimo proyecto de futuro, chiquitito: “Ahora voy a dejar los chicos en la casa de mamá y volveré para acá, porque tengo que hacer tal trámite”, eso que puede decir en determinado momento. Nosotros llegamos cuando las personas están shockeadas emocionalmente, no saben ni cómo se llaman, no atinan a agarrar un agenda para llamar a alguien, no saben que hacer. El trabajo nuestro es contener toda esa situación emocional para que se lo pueda ir acompañando. Nosotros partimos de un concepto que asistencia es = a existir al lado de, estar al lado del otro, resonar con lo que le está pasando al otro, vibrar con lo que le está pasando al otro. O sea que nosotros también somos impactados por las emociones, no hay ningún tipo de coraza ni de traje especial. Los bomberos se ponen un traje especial, los que trabajan en el servicio de rescate de productos químicos peligrosos tienen sus trajes especiales, para ésto no hay ningún traje especial y si lo hubiera, supongamos que fuera una coraza para que las emociones no te impactaran, no podríamos trabajar. Precisamente podemos trabajar, porque nos impregnamos de esas emociones, el traje que usamos es un traje interno, que es la técnica fundamental, la disociación instrumental, el poder estar adentro y estar afuera al mismo tiempo. O sea que estamos adentro percibiendo todas las emociones y al mismo tiempo estamos afuera viendo cómo vamos a encarar la cosa, con qué técnicas, con qué tácticas.

Les digo rápidamente las etapas que nosotros manejamos en toda intervención. El apoyo teórico nuestro es toda la teoría pichoneana, toda la teoría moffatteana, más todo lo que nosotros en 6 años fuimos conceptualizando e incorporando de técnicas que vinieron de la misma práctica, ese es el trípode nuestro: Pichón, Alfredo, y el propio trabajo nuestro.

Entonces las 4 etapas, las 4 fases podemos tomarlas de la cajonera, de los 4 pasos de Alfredo pero con una modificación para el tema de las emergencias que son las siguientes:



El primer paso es encuentro con contención.

En realidad la contención va a estar presente durante toda nuestra intervención, durante las 4 fases, pero en ese primer momento, que es el momento del encuentro, que después voy a ir a esas preguntas que aparecían sobre cómo llegamos, cómo nos presentamos, cómo actuamos, que por ahí sea lo más difícil, tiene que estar presente toda la actitud psicológica de contención, una actitud psicológica que hizo que yo modificara lo de distancia óptima. Cuando hablamos en psicología social de distancia óptima entre el operador, el coordinador con respecto al asistido, cambiamos lo de distancia óptima, porque distancia es a veces como yo aquí y vos allá, ojo que yo soy el que coordino y vos sos el coordinado, yo soy el asistente y vos el asistido, encerraría ese peligro, como poner cierta distancia, por miedo al pegoteo, por miedo a que te saquen el rol, por muchas cosas.

Yo prefiero modificar eso y hablar de cercanía óptima que es lo mismo pero distinto. Cuando decimos cercanía óptima tampoco estamos hablando de pegotearse, ni de ponerse tan lejos que no te podés conectar, pero al decir cercanía óptima encierra la actitud de que voy a tratar de estar lo más cerca posible del otro, o sea que humanamente, afectivamente, y profesionalmente voy a tratar de que mi actitud sea la de estar lo más cerca posible del otro, entonces hablamos de cercanía óptima.

El segundo paso es tratar de propiciar la catarsis, catarsis es la denominación técnica del desahogo de las emociones, tenemos bastante dificultad sobre este tema del desahogo de las emociones, en realidad hemos hecho un sobre aprendizaje por una cuestión cultural donde podríamos decir que casi estaría penalizado el desahogo de las emociones, como que ponerte a llorar en cualquier lado o ponerte a sacar la bronca es muy raro. Y cuando digo que el hombre no debe llorar, es como el tango que dice: “Sufra compadre, sufra y no llore, que el hombre macho no debe llorar”. Entonces el chiquito si se cae y se lastima no va a llorar adelante de sus compañeros porque los amiguitos van a decir: “Uh! mirá ese mariquita como llora!” Y se va corriendo a tu casa. Entonces desde chico se acostumbra a ir a su casa para ver si en la tranquilidad de su cuarto puede llorar, pero en realidad hizo tanta presión sobre esa emoción que cuando llega a la casa tampoco puede llorar. A las mujeres les enseñaron que no pueden sacar la bronca, porque cuando una nena tiene un ataque de bronca quiere insultar, no falta una mamá, una tía, una maestra que le dice: “No, eso no es de una señorita, eso no se hace”, entonces no puede sacar la bronca. Entonces uno se va acostumbrando a que los hombres sí podemos ser violentos, las mujeres sí pueden llorar porque total todas las mujeres son lloronas. Lo jodido es si el hombre está llorando ¿Qué pasó acá? Y si la mujer saca la bronca es una histérica, está loca. Entonces nos fuimos acostumbrando a hacer presión sobre las emociones.

Nosotros, los seres humanos, muchas veces preferiríamos tener alguna coracita para que no nos golpeen tanto las cosas de la vida, pero eso es imposible, precisamente cuando te golpeó, te golpeó y si el golpe es sin aviso, peor todavía, que es lo que provoca el shock emocional, lo imprevisto, lo inesperado. Entonces como no podemos evitar ser impactados con las emociones lo que sí muchas veces hacemos es reprimir, hacer presión sobre esa emoción y no dejarla salir, no la desahogamos.

Tomen un hecho cotidiano, una persona en una reunión se angustia por algo y empieza a llorar, de pronto van a aparecer 3 ó 4 personas que se van a levantar rápidamente, le van a masajear la espalda, le van a palmear y van a decir: “Calmate, calmate, no llores más, ya todo va se va a arreglar”. Esa es la primera reacción. Si la persona estaba a punto de llorar, como vienen todos y le dicen que no llore, que se calme, la persona empieza a guardarse el llanto.

A veces dos personas son un tumulto, porque cuando nos emocionamos con algo no tenemos el derecho de poder desahogarnos, ni el derecho de poder nada, porque enseguida siempre aparece alguien pensando que te está ayudando, cuando en realidad a la persona que está sufriendo le causa mucho fastidio que venga alguien y se le ponga al lado y te friegue la espalda y le diga “Ya está, vas a ver que te vas a poner bien”. Ahora, ¿por qué es este mecanismo? Porque en realidad esas personas están actuando en función de su necesidad y no en función del que está sufriendo. Nosotros ahí tenemos una primera ley que es discriminar la necesidad propia de la necesidad del otro.

Otro de los ejes que trabajamos es la percepción, y hacemos mucho entrenamiento en ésto de percibir. Cuando hablamos de percibir vamos a tener que percibir qué emociones están circulando afuera, vamos a tratar de articularlo con términos nuestros, en el mundo exterior, y qué emociones están circulando en el mundo interior. Esto es lo que hacemos los psicólogos sociales, la dialéctica entre mundo interior y mundo exterior, qué me pasa adentro con lo que pasa afuera, éste es el objeto de estudio nuestro.

Yo tengo que percibir a esa familia, a esas personas que estoy queriendo asistir, pero también tengo que percibir qué me está pasando a mí, porque como también voy a ser impactado por las emociones porque soy humano, voy a tener mecanismos de defensa, y esos mecanismos de defensa van a hacer que yo quiera, si actúo de acuerdo a mi necesidad, que la situación se arregle lo antes posible, porque a mí me angustia mucho ver a alguien tan mal. Esto es lo que le pasa a las personas cuando avanzan sobre alguien que está descargando y le piden que no llore más, que se tranquilice, que se calmen, están actuando por su propia necesidad. Porque por un mecanismo de identificación ven al otro sufrir y sufren ellos. Los seres humanos a veces no le hacemos daño a otros, no porque somos buenas personas, sino que no le hacemos daño a otro porque tenemos la capacidad de identificarnos. Vieron que si uno presencia un accidente, alguien que se quiebra un brazo, uno dice ”Ay! es como si me pasara a mí”, por el proceso de identificación. Al único ser humano que no le pasa ésto es al psicópata, porque como no puede identificarse, puede quebrar un brazo de una persona como si quebrara el brazo de una silla, o cualquier cosa, no se identifica, por eso es tan peligroso un psicópata. En cambio como nosotros nos identificamos, el dolor del otro también nos duele a nosotros.

Cuando las personas ven que alguien está llorando, que está angustiado, como les daña, le piden que no llore más. En realidad el mensaje verdadero sería: “Calmate, calmate, no llores más porque a mí me hace mal verte llorar, ponete bien”. Es más, si pudiéramos lograr que se sonriera mejor todavía, diríamos qué bárbaro, mirá que bien que le hicimos, que la sacamos de ese lugar y ahora está riéndose, todo para el ego nuestro.

Decía que en ese tumulto de avalanzarse, ese tumulto pueden ser dos personas, es la actitud que invade, que sofoca. Seguramente a los pocos minutos va a aparecer un vaso de agua, siempre aparece el vaso de agua, entonces tras que la persona estaba queriendo llorar y no podía, estaba queriendo des-ahogarse, como todos le piden que se calme, que no llore más, la persona empieza a calmarse y en eso viene el vaso de agua. Observen, aún en el medio del dolor como un principio de regla de educación: “Encima que se molestan, me están queriendo ayudar y me traen un vaso de agua, cómo les voy a decir que no?” Entonces lo agarran pero por compromiso, fíjense que toman medio sorbito de agua, además de no poder llorar, desahogarse, encima le mandamos agua adentro, más agua. Más aún, cuando le retirás el vaso, el que le trajo el vaso de agua le dice: “Bueno te sentís un poquito mejor?” (risas), como si en el término de 1 minuto la persona hubiera pasado a sentirse mejor. Por una cuestión de educación la persona dice: “Sí, sí, gracias” (risas). Ahí ya reprimió el llanto, no puede seguir desahogando más nada porque no puede defraudar a todas estas personas que la estuvieron ayudando, entonces se va con su llanto reprimido y su angustia a seguir su vida. Esto es todo lo contrario de lo que tenemos que tratar de hacer, o sea que la persona pueda desahogarse como sea. Si es bronca, bronca, si putea que putee, si rompe algo que lo rompa, es preferible que explote y no que implote, como los tubos de los televisores que explotan para adentro.

Fíjense si tomamos una olla a presión, de esas que tienen una valvulita para que cada tanto salga el excedente de vapor y le pusiéramos Poxipol en los agujeritos, el vapor empezaría a juntarse hasta que la olla explotaría. Esto pasa cuando retenemos emociones, a algún lado van a parar y a veces en lugar de explotar implotamos, lo ponemos en el cuerpo, hacemos una úlcera o una enfermedad cualquiera. Entonces el segundo paso es poder propiciar la catarsis.

Siempre el desahogo de la emoción va a provocar alivio, va a empezar a descontracturarse un poco, aflojarse un poco. Pero no hay que confundir el llanto, porque no siempre el llanto es llanto catártico, puede ser un llanto de carga y no de descarga. Mientras la persona está muy impactada emocionalmente viendo que se le está quemando la casa, por ahí está llorando pero está llorando cargándose, está tensa, crispada, sigue cargándose. El llanto catártico es un llanto de sollozo, de parar, de suspirar, es de alivio. Todos los que hemos podido llorar, (por eso yo siempre digo que cuando podemos llorar después hay que hacer una fiesta), los que podemos de vez en cuando llorar, sabemos que después uno se alivia. Y al aliviarse hasta podés empezar a pensar un poquito más claramente, y aparece el “Bueno dentro de todo podría haber sido peor, ahora voy a hacer tal cosa…” Ya empezás a verlo desde otro lugar una vez que empezaste a desahogarte.



El tercer paso es la verbalización, poder lograr que la persona hable, lo ponga en palabras, que cuente qué pasó, qué le está pasando, cómo fue, cómo se enteró. Una de las técnicas fundamentales que nosotros hacemos en cada intervención es nombrar continuamente a la persona, lo primero que hacemos cuando tomamos contacto, es preguntarle el nombre. Le decimos: “Yo soy Carlos, soy psicólogo social, de un equipo de emergencias PsicoSociales, estamos acá para acompañarlos en este momento de tanta angustia”. Y a partir de ahí cada vez que le estoy hablando la voy nombrando, cuando en realidad no haría falta porque si estoy hablando con una persona que tengo al lado no necesito nombrarla. Pero vamos nombrando a la persona porque cada vez que la nombramos le estamos apuntalando la identidad.

¿Recuerdan cuando decía “pero yo sigo siendo yo”, hablando de que no tengo más la casa y que perdí esos seres queridos? Tambalea mi identidad. Cuando escucho que me están nombrando, mi nombre, al nombrarme se me está diciendo: “vos seguís siendo el mismo que antes eras, nada más que ahora sos Fulano que se le acaba de incendiar la casa, pero seguís siendo tal persona”.

Si hay un adecuado encuentro, y me estoy refiriendo a lo que decía antes, no es solamente a través de las palabras sino que cuanto más impactante es el shock emocional hay que recurrir a lo más primario que es el abrazo, agarrarle la mano, sostener físicamente a la persona. Ahí la palabra explicativa no sirve, la persona está muy shockeada, cuanto más impactante es el hecho traumático, más regresada está la persona. Sufre un estado regresional, vieron cuando se dice “tenía tanto miedo que me cagué encima”, ésto es literal. Cuanto más fuerte es el impacto más se regresa a un estado de cuando éramos chicos y no controlábamos esfínteres. Entonces en el medio de un shock emocional es normal que una persona se haga encima, porque está como un chico, no controla los esfínteres.

Cuando un chico está aterrorizado por algo, ¿vos le podés explicar conceptualmente qué fue lo que lo asustó? No, lo tenés que abrazar. Siempre doy como ejemplo un chico que a las 3 de la mañana se despierta aterrorizado por una tormenta, sale corriendo a la cama de la mamá y la mamá abre las sábanas porque se da cuenta de lo que está pasando, lo abraza y el chico se queda tranquilo. ¿Se imaginan si la madre en lugar de hacer eso prendiera la luz, lo sentara en el borde de la cama y le dijera: “no Carlitos, ahora yo te voy a explicar”? (risas) No podría escuchar, está aterrorizado, ahí lo que hace falta es la contención física. Lo que sí sería bueno es que al día siguiente, a la luz del día, le explicara. Entonces cuando hay una buena contención, un buen encuentro, un vínculo, ayudamos a que la persona recupere su estructura emocional que estaba tambaleando, lo volvemos a un presente.

Si está en una situación muy regresiva, quiere decir que no está en el aquí y ahora, está como cuando era chico. Si yo abrazo a esa persona, la estoy abrazando en el aquí y ahora, entonces cuando esa persona siente el abrazo en el aquí y ahora la actualizamos perceptualmente, dice Alfredo, la actualizamos a que está aquí con mucho dolor, pero está aquí. Y yo estoy con esa persona, y toda mi actitud psicológica, mi actitud corporal le está diciendo “Yo estoy acá al lado tuyo y te voy a acompañar en esto”. No se lo digo con palabras, se lo digo con mi forma de estar. Ahí logro que se le vuelva a equilibrar su estructura emocional.

Después que hizo la catarsis, el desahogo, voy a tratar de que empiece a recuperar su estructura del orden, porque para tener que contestarme cuando yo le pregunto: “Escuchame Susana ¿cómo te enteraste, dónde estabas? cuando la persona está medio impactada, casi ni te escucha y te dice: “¿Cómo?“ y le repito “Te pregunto cómo te enteraste?” Entonces ahí puede decir “Te cuento.. yo estaba en la oficina y sonó el teléfono…”. (fin del lado del casete)

Nosotros llamamos a eso que la persona está infradistanciada, está muy metida adentro de lo que está pasando. Cuando la persona está tan infradistanciada la búsqueda nuestra es tratar de buscar y ahí sí que empleamos el término distancia óptima, distancia entre el que está sufriendo la situación y el hecho que provocó la situación. Si la persona está muy metida dentro del hecho que provocó la situación no puede hacer catarsis tampoco porque está cargándose. Hay un solo momento donde se puede hacer catarsis.

Hay 2 polos, el infradistanciamiento y el hiperdistanciamiento. El infradistanciamiento es que estoy adentro de lo que está pasando, me tiro de los pelos, todo impacto, todo carga. El hiperdistanciamiento es que me pongo tan lejos de lo que está pasando que parecería que no me pasa nada. ¿Vieron esas personas que de pronto reaccionan: “Bueno hay que llamar por teléfono a Fulano, hay que hacer otra cosa”? A veces la gente ve eso y dice: “-Mirá qué bien que lo tomó!” Macana, está negando todo lo que le pasó y está hiperdistanciado. Entonces, el que está infradistanciado más vale que no va a poder descargar nada porque se está cargando y el que está hiperdistanciado, ¿qué va a descargar si está negando? ¿Cuándo hay catarsis? Ahí utilizo el concepto distancia óptima, va a poder hacer catarsis cuando está a una distancia adecuada del hecho traumático. Porque cuando está a una distancia adecuada puede empezar a aflojarse y a poder descargar.

Ahora, ¿cómo hago para correr a esa persona un poco de ese infradistanciamiento? Preguntándole algo que me tenga que contestar, por ejemplo, “¿Cómo te enteraste de ésto, Susana? fijate que para poder contarme, ya tiene que correrse, tiene que ser un poco observadora de sí misma para poder contar, tiene que empezar a estructurar tiempo, espacio, lugar. Y me empieza a decir: “Estaba en la oficina, eran las 3 de la tarde, sonó el teléfono, ese llamado, no me preguntes por qué, pero algo raro percibí y dicho y hecho, me llaman y bla, bla, bla…empieza a contarme. Y al empezar a contar, empieza a estructurarse nuevamente su orden interno.

A: -Suponete en el caso de la AMIA, ustedes van al Hospital donde están las personas, y la encuentran llorando a esta persona, ésto ¿qué sería?

C: -Depende qué tipo de llanto sea. Si es un llanto catártico que está desahogándose, porque le dieron la noticia que su familiar se murió, vamos a propiciar y dejar que siga llorando lo más que pueda. Ahora, si es un llanto de carga porque todavía no sabe, no le dan la noticias, vamos a decir que está infradistanciada, está todavía presa de la angustia porque no tiene noticias. Según el existente, según con lo que nos encontramos es con lo que trabajamos.

A: - Pero en el primer momento, si está descargando, cuando ves que está llorando ¿qué sería...?

C: - Te vuelvo a repetir, si está llorando porque ya se enteró de algo malo y está pudiendo llorar porque vemos que se está desahogando es un llanto catártico, permitimos, precisamente decimos: darse el permiso para llorar. Estaríamos muy lejos de decirle: “Bueno, calmate!” Nada que ver, porque eso precisamente lo aprendimos de la vieja, cuando nos veía llorar, como le dolía a ella vernos llorar, nos decía “Bueno, no llores más, no llores más”. Y como en los brazos de la madre está todo bien, dejábamos de llorar, y como eso lo tenemos tan incorporado que cuando vemos llorar a otro le decimos: “Bueno, no llores más”, cuando lo que tenemos que decir es: “Ahí está, no retengas nada, llorá”.

Pero después, ¿cómo acompaño ese “no retengas nada”? Si me le pongo al lado para que llore, le genero otra vez el pudor de que no puede llorar. Entonces, si veo que está a punto de llorar le digo: “no retengas nada, llorá”, y me voy a buscar alguna excusa, una silla para sentarme al lado de ella, para dejarla que llore, no me voy a quedar ahí mirando como llora.

Doy las 4 fases y después redondeamos con alguna pregunta más.

La final para nosotros, el cuarto paso, es el proyecto.

Después que nos encontramos, contábamos, logramos que hiciera catarsis, que verbalizara, que pudiera hablarlo. Esto de hablarlo, llega un momento que a veces se empieza a dar por sí solo, o si no, también nosotros lo propiciamos. ¿De qué manera lo propiciamos? Cuando vemos que es el momento oportuno le decimos: “Y ahora ¿cómo vas a hacer?” o “¿Qué vas a hacer?”, “Bueno, ahora haré tal cosa…”

En un incendio en un inquilinato en Dock Sud, muy precario, de 2 pisos, quedaron 16 familias y perdieron todo, estuvimos toda la noche con ellos. Cuando llegó el momento éste, preguntamos “¿Y ahora como van a hacer?” Entonces salta uno y dice: “Lo vamos a hacer de nuevo”, y salta otro y dice: “Lo vamos a hacer mejor que antes”, y otro “Sí, mañana empezaremos a limpiar el terreno porque la Municipalidad nos prometió chapas”. Empieza el proyecto, ese es el momento en cuál, nuestra misión ya la vamos dando por cerrada.

Por ahí lo que quería recalcar, que fue algo que lo comenté al principio, es este tema de la actitud, es tener en cuenta sobre todo cuando hablamos de encuentro y de actitud psicológica, este axioma que es imposible no comunicarse porque toda conducta es comunicación.

Entonces la comunicación no es solamente lo verbal, es todo lo que, corporalmente, gestualmente, nosotros estemos comunicando. Y lo que quiero significar es que cuando tenemos un rol diferenciado, nuestros actos para los ojos y la percepción de los demás son agrandados, agigantados.

Por ejemplo, en la sala de guardia en un Hospital, si yo fui con un familiar herido y estoy angustiado porque no sé qué le pasa, o qué le va a pasar, y de pronto observo que una enfermera le comenta algo a la otra, y entonces hace un pequeño rictus de sonrisa, yo voy a sentir con ese pequeño rictus algo como : “Mirá vos, yo con todo el drama que tengo y estas dos se están matando de risa...” No se están matando de risa, es un pequeño gestito. Entonces es muy importante toda la actitud corporal, cómo nos acercamos, de qué manera nos comportamos, porque aún el pequeño gesto, vuelvo a repetir, es tomado como mucho más grande de lo que es.

Esto es importante en cualquier dispositivo, en cualquier tarea que podamos hacer como psicólogos sociales, tenemos que prestar mucha atención a nuestras conductas comunicacionales. Nuestra intervención no es solamente cuando hablamos, es desde el primer minuto, con nuestra posición, con nuestro cuerpo, nuestra actitud postural. Yo puedo querer contener a alguien, quizás tenga que hacerlo sentado en el piso, jamás haría que vos estuvieras sentada en el piso y yo en una silla, así que vamos a suponer que ustedes estuvieran sentados en una silla y yo quisiera contenerte a vos y me pusiera bien cerquita. Entonces yo te digo: “Contame un poquito, me interesa saber lo que te pasa”. Y yo lo hago con esta actitud (se pone como distante)… por más que me puse bien cerca tuyo, yo tengo una actitud muy lejana a vos, con lo cual vos no te sentirías para nada contenida ni tendrías ganas de contarme nada. Lo que quiero plantear es que no es un tema de distancia física, porque yo puedo venir acá (se pone más lejos) y decirte: “Me querés contar un poco lo que te está pasando? Me interesaría saber que te está pasando, si tenés ganas de contarme”. Mi actitud, mi tono de voz y demás hace que yo esté muy cerca tuyo a pesar de que estamos a tantos metros de distancia.

En esta cosa es en lo que más hay que entrenarse y estar conscientes, de todo lo que decimos con el cuerpo, con la mirada, y ésto tiene que ver mucho con la actitud psicológica. A veces pensamos que es solamente lo que decimos y cómo lo decimos, pero encierra otras cosas, cómo manejo mi cuerpo, como manejo mi escucha, qué le estoy transmitiendo al otro, si le estoy transmitiendo que realmente me interesa escuchar, que estoy acompañando o si es un como si, que yo le digo: “yo estoy al lado tuyo”, pero no estoy al lado. Esto es lo más difícil de transmitir, pero es lo esencial del trabajo. ¿Alguna pregunta que haya quedado sin responder?

- (no se escucha) ... en el infradistanciamiento, se está cargando, vos podés inducir a la catarsis o saltar el paso ?

C: - No. Ojo, como todo esquema, es a los fines didácticos, pero nunca es tan puro como lo estamos planteando acá. Puede haber una verbalización que en realidad es más una catarsis, porque en realidad habla, habla y habla pero no es que esté poniendo orden en sus cosas sino que lo que está haciendo es catarsis. Cuando hablamos de esta verbalización es ya empezar a hacer un poquito de historia, contarte como pasó, a qué hora, etc. Ahora saltear pasos, digamos, pretender que ponga orden…

Rodrigo: -No, lo que yo planteo es cómo actuás con una persona que está infradistanciado. ¿Qué tipo de actitud tenés?

C: - Muy buena. Primero de todo, tengo que hacerle sentir que no está sola, que esa persona está acompañada y dije corporalmente, siempre vamos a tener la respuesta, la comunicación es continua y constante, nada más hay que agudizar la percepción.

Lo que nosotros podemos desarrollar, son muchas técnicas y teorías que es imposible desarrollarlas en una hora y pico. Lo que no vamos a poder hacer jamás, suena chistoso lo que voy a decir ahora, es un instructivo, un manual que diga ante situaciones de incendio, por ejemplo: “tomarle la mano a la persona afectada durante 10 minutos, después soltarle la mano y ponerse a medio metro de distancia”, ese tipo de cosas es imposible. Entonces, uno diría ¿cómo nos movemos, cómo sabemos si tomarle la mano o no, si le tomamos la mano hasta cuándo? Con la percepción, estando muy atento a la percepción. Siempre ante toda acción va a haber una reacción, si yo me senté muy cerca de la persona la persona se va a correr un poquito porque es como que la invadí, ya me está dando una indicación de que me senté muy cerca. Si le tomo la mano, en estos casos por lo general te aprietan la mano y vos no tenés ninguna duda de que, “qué bien que le agarré la mano”. Hasta que llega un momento en que no te aprieta tanto la mano, y vos empezás a sentir que es el momento de dejarle la mano.

Con el abrazo lo mismo, vos abrazás y te das cuenta que la persona necesitada se deja abrazar y necesita ese abrazo, pero después te das cuenta también cuando tenés que salir de ese abrazo. Porque si la persona está muy regresiva, yo no le puedo hacer un maternaje tan incondicional como abraza una madre que es como “acá podés quedarte toda la vida”, porque la hago que quede más regresiva todavía, porque precisamente tiene tanto miedo que no va a querer salir más de ese abrazo. Pero primero tengo que abrazarla para que se sienta contenida, y después yo mismo, del maternaje paso a hacerle un paternaje. O sea es un abrazo con más firmeza, la diferencia del abrazo del padre es que ya no es tan incondicional. El padre te abraza, te contiene, todo muy lindo, si querés hablamos 3 horas pero al final el viejo te dice: “Bueno y ahora ¿cómo vas a hacer? Te manda a la vida, la madre no, es una actitud más de maternaje acá, no salgas más a la calle. El padre no, te contiene pero en un momento después del abrazo te agarra, te da 2 palmaditas y te empuja a la vida.

Hay un momento en que tenés que salir del maternaje y pasar al paternaje. O en un momento de mucha actitud violenta o histérica no podés pretender hacerle un maternaje, tenés que ir a un paternaje: “Esperá un cachito, escuchame!” Con mucha contención pero con firmeza también, porque si no, la persona se puede hacer daño. Por ejemplo, está rompiendo, vos dejás que haga catarsis pero hasta un punto, porque se puede hacer daño o hacer daño a otro, y ahí tenés que tener una actitud más de paternaje que de maternaje.

Con respecto al infradistanciamiento te vuelvo a repetir, es la posibilidad de que la persona se sienta primero contenida, ¿por qué en el consultorio del terapeuta uno se atreve a conectarse con alguna emoción muy fuerte que es muy dolorosa? Porque hay una seguridad que da el consultorio, más la contención del terapeuta, que te hace estar en una distancia adecuada de esa emoción tan traumática. Uno no se quiere conectar con esa emoción cuando está solo porque teme entrar en una angustia muy fuerte e infradistanciarse, pero cuando hay una seguridad que te da la contención, vos ahí sí te conectás con eso, porque sabés que te estás conectando para mejorarte.

De ésto podemos sacar muchas cosas del arte. Hay obras de teatro o películas que son infradistanciadas. Es un arte barato, porque la pretensión es de que el espectador esté todo el tiempo enganchado, son esas películas que son golpes bajos. Después que te encariñaste con la familia y los personajes, la madre se muere de leucemia, y la nena queda con el padre, cuando vos todavía no saliste de la angustia que se murió la madre ya te muestran que el padre o la nena está enferma. Salís todo contracturado, con un nudo en la garganta. El grueso de la gente dice: “Qué buena película!” porque todo el mundo queda impactado. Pero un buen crítico de arte va a decir que es un película que tiene golpes bajos, o sea que está infradistanciada, no te permite hacer catarsis.

Las grandes obras clásicas de teatro por ejemplo, están tan sabiamente escritas que cuando una escena estaba transcurriendo y era de mucho drama, donde el espectador se estaba metiendo mucho, se estaba infradistanciando (ésto aparecía mucho en Shakespeare) el recurso era que el protagonista, que está en medio de todo ese sufrimiento, de pronto hace un soliloquio en términos bien teatrales: “Cómo puede ser que a mí me esté pasando esto!...” Entonces ahí el metamensaje es que vos te das cuenta que es un actor y que estás en el teatro y podés tomar un poco de distancia, y después te vuelven a meter.

Esa distancia es lo que te permite desahogarte. Ahora, si te tienen todo el tiempo infradistanciado, sonaste. O si te tienen hiperdistanciado, una película muy intelectual donde todo es diálogo, raciocinio, tampoco podés descargar emociones, es con una distancia adecuada donde podés descargar una emoción. Es difícil regularlo, pero se puede.

Hay un juego que hacen las madres con los chicos, que es esconderse atrás de las manos y decir: “¿Dónde está? Acá tá!” (risas). Cuando la madre se oculta del chiquito, el nene se pone tenso porque desaparece la madre y se asusta, cuando la madre le dice “acá ta!” el chiquito se pone a reír. Hay dos cosas, primero, que la madre comunicacionalmente le está diciendo que es un juego, y segundo, que lo regula muy bien, si llega a fallar en la regulación y se demora un segundo más de lo adecuado en haber desaparecido el chico empieza a llorar y por más que la madre diga “Acá ta!” sigue llorando. (risas). Porque no reguló bien lo del infradistanciamiento y la distancia adecuada, lo infradistanció tanto que lo asustó. En cambio lo otro, después, que aparece la tensión del desaparecer la madre, cuando dice “Acá ta!” aparece el desahogo, es un juego y aparece la risa. Son mecanismos muy sutiles que hay que entrenarlos.

Norma: -Cuando estabas hablando del tema de la actitud corporal, estaba pensando cómo nos preparamos en este tipo de carreras para leer la actitud corporal del otro, y qué importante es el tema de revisarse constantemente y ver qué nos pasa a nosotros con nuestra actitud.

C: -Exactamente, eso yo creo que es el entrenamiento que hacemos, en alguna medida yo diría que los psicólogos sociales, lo que intentamos hacer, es saber leer qué nos pasa a las personas cuando nos encontramos con otras personas. Y este saber leer, es saber leer a partir de lo que se dice, de lo que no se dice, de las actitudes corporales, de todo lo que está por abajo.

Alfredo dice junar, y eso es afanarle técnicas a los chorros, que llegan a un lugar y en 2 segundos ya junaron rápidamente cuál es la cartera que está más a mano, dónde está la salida, quién es la víctima más fácil.

Nosotros, cuando llegamos al lugar, lo más difícil a veces es el primer momento, el encuentro, el poder encontrarse. Si cuando llegamos la cosa está muy incandescente, muy caótica, para nosotros es más fácil. Es todo lo contrario digamos, cuanto más grande es la crisis más fácil es para nosotros, porque ahí el abrazo es recibido, la mano es recibida, no hay tiempo para presentarse ni es necesario presentarse, la misma situación genera que sos bienvenido y hay una aceptación muy rápida. Ahora cuando la situación está más aplacada es mucho más difícil.

Cuando bajamos al subsuelo del Centro Cultural Marc Chagall donde estaban todos los familiares de la AMIA, nos costó mucho poder conectarnos con las familias, porque estaban reunidos, llorando, tensos, esperando y demás, pero no era en la calle, en una situación muy caótica.

Entonces ¿cuáles son los recursos ahí? Las preguntas ingenuas, la cosa muy sutil, por ejemplo, era acercarse a una familia y decir: “¿Perdón hace mucho que no hay información, que el Rabino no baja?” Le hacemos una pregunta fácil de responder: “Sí, hace como una hora que no baja” “Ah, porque nosotros recién llegamos, somos psicólogos sociales”. Ahí aprovechamos ese piso que nos permitió la pregunta sencilla como para empezar a establecer el diálogo. Ahí me sentaré junto con ellos, me presentaré, quienes somos, qué estamos haciendo. A partir de ahí ya empieza la acción y la reacción: “¿Ustedes por qué están?”. Veré si quiere contar o no, por ahí te dicen: “Sí, estaba mi papá”, o por ahí hay silencio. Entonces poder respetar el silencio, quedarse al lado. Con el silencio no es que no me está comunicando nada, me está comunicando que no tiene ganas de hablar o que no puede hablar, pero por ahí con el cuerpo me está indicando que sí acepta que yo me quede sentado al lado de él, entonces me quedo sentado al lado de la persona, es ir encontrando el ritmo.

En Aeroparque pasó lo mismo, era difícil contactarse con las personas, entonces es toda una cosa de acompañamiento corporal, estar consustanciado con lo que está pasando e ir encontrando los momentos adecuados para acercarse, hacer un comentario. Hasta que de pronto, por ahí aparece un momento de eclosión, cuando llega una parte de los familiares que habían ido para estar en el lugar y después se dieron cuenta que los habían hecho viajar al divino botón, nada más que por hacer algo, porque los de Austral estaban desesperados con toda la situación. Venían con una bronca bárbara, se encontraron con los que estaban ahí, hubo estallidos de bronca y para nosotros fue más fácil.

Pero como somos concientes del valor de la presencia, no nos desesperamos por el contacto directo, que nos cuenten lo que está pasando, la historia, también sostenemos con la presencia. Lo mismo que cuando decimos que un coordinador coordina por la presencia, más allá de cuántas intervenciones haga, en ésto pasa lo mismo.

- …(no se escucha la pregunta)

C: -Porque cuando decimos que quedamos todos impregnados de estas emociones, no es que no nos pasa nada, nos pasan cosas. Por el rol y por las técnicas podemos manejarlas, pero igual nos quedan cosas, bárbaro que vos me hiciste recordar. Los mismos 4 pasos que hacemos para los asistidos, después nos reunimos en el equipo y lo hacemos para nosotros, nos encontramos para contenernos, hacemos catarsis. A veces nos ponemos a charlar y hay como un querer bajarse de la catarsis, hasta que alguien dice: ”¿Y las escenas que tenemos adentro?” y entonces salta una compañera del equipo y dice: “A mí esa bomba me explotó adentro, porque yo no me puedo olvidar de esa familia...” y cuando se larga a llorar ella, nos largamos a llorar todos, empezando a verbalizar las escenas que teníamos adentro.

Después seguimos verbalizando de qué forma, qué técnicas, a qué hora llegamos, lo vamos estructurando, y el proyecto nuestro es que con todas las técnicas que utilizamos en esa nueva situación quedamos un poco mejor pertrechados para una nueva situación en la que nos toque intervenir.

A: - Trabajar los errores…

C: -Qué hicimos bien, en qué nos equivocamos, vamos descubriendo nuevas técnicas, porque alguien intuitivamente desarrolló una técnica que la inventó en el momento, y cuando la socializa decimos “Qué bárbaro!” y queda en la caja de herramientas. Y se sostiene a pulmón.

A: - ¿No reciben nada?

C: - Hasta ahora nada, pero estamos siempre viendo formas, posibilidades, pero es una joda. Lo único que hemos tenido hasta ahora es reconocimiento de las instituciones nada más. Vamos a ir dejando...

Miguel: Cuando hablabas del hiperdistanciamiento e infradistancia me gustaría pasarlo como macro y micro.

C: - Sabés, lo que pasa es que infra tiene que ver con adentro, por eso es estar muy metido, pero puede ser. El infradistanciamiento implica muy metido y el hiperdistanciamiento es afuera.

Como síntesis lo que nosotros decimos es, entre la relación entre el asistente con el asistido, buscar la cercanía óptima. Y la relación entre el asistido y el hecho traumático es buscar la distancia óptima, que no se aleje tanto como para que niegue, porque eso sería maníaco, y que no se quede todo el tiempo tan adentro, porque si no, se haría de goma.

A: -¿Puedo hacerte una pregunta?

C: -Yo no tengo problema, lo que pasa es que ya es la hora. Una pregunta más y cerramos.

Rodrigo: Con el infradistanciamiento, que generalmente es una actitud más común de verla, quedarse pegado en lo que le pasa, ¿se hace de la misma manera, percibiendo lo que va pasando?

C: - Claro, por eso me preguntabas qué hacer en un caso y qué hacer en el otro. Al que está infradistanciado hay que tratar de correrlo y al que está hiperdistanciado en algún momento hay que tratar de acercarlo al lugar, al hecho, porque si no, es sospechoso, ¿qué va a pasar después, cuando reaccione, si por ahí no tiene contención justo en ese momento?

Llevándolo al hecho terapéutico, y con esto cerramos, la estrategia con el que está infradistanciado es hablar de temas genéricos, por ejemplo, “bueno, vos dónde estabas?”, como algo no particularizado, algo general. Y con el hiperdistanciado, al contrario, tenés que hablar de temas puntuales, por ejemplo, si en el medio de una terapia una persona hiperdistanciada dice: “En realidad yo odio a mi padre, le tuve toda la vida odio, porque él ha tenido actitudes violentas conmigo”, fijate lo que dice, “ha tenido actitudes violentas”…, esa persona más vale que no va a poder hacer ninguna catarsis ni nada, si sigue con ese hiperdistanciamiento. Entonces ¿cómo lo llevás para que se vaya metiendo más? Preguntándole, por ejemplo: -Qué tipo de situaciones violentas?. -Por ejemplo, me acuerdo de una vez, en una pelea, que él me amenazaba de muerte concretamente y yo pude escaparme porque si no, no se qué hubiese pasado. -Y de qué manera lo amenazaba de muerte?. -Estábamos en el living de nuestra casa. -Y con qué lo amenazaba? –“Me acuerdo que él había ido a la cocina y agarró un cuchillo, y me quería matar… (con voz llorosa) yo tengo la imagen del cuchillo…”

Ahí capaz que se larga a llorar, porque lo fuiste llevando a puntualizar de qué manera fue el hecho, entonces cuando aparece el padre corriéndolo con el cuchillo, por ahí se desahoga.

Bueno, dejamos acá por la hora. (aplausos prolongados)






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