Buda Año nº [noviembre de 2001] Con esta edición reclame el suplemento especial “Selección del Dammaphada”



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Walt Whitman

(Fragmento de “Canto a mí mismo”)



Del dicho al hecho


"El hilo de la vida (The course of life)”
por: Prof. Esteban Giménez

De acuerdo con la mitología griega, las Parcas o Moiras -diosas de la Vida y de la Muerte- estaban representadas por tres hermanas, hijas de Nix, que era una personificación de la Noche: Clotho, Láchesis y Átropo.

Estas eran las ejecutoras del destino que regulaban la vida de cada mortal con la ayuda de un hilo y tenían repartida la tarea: Clotho se encargaba de hilarlo; Láchesis o Láquesis lo enrollaba y Átropo, la implacable, lo cortaba cuando la correspondiente existencia llegaba a su fin.

El hilo de la felicidad estaba hecho de lana blanca; el de la desgracia era de lana negra y aquellas personas en cuya existencia habían alternado los buenos momentos con los aciagos, estaba formado por una mezcla de ambas lanas.

De manera que, en realidad, se trataba del hilo del sostén de la vida y de él dependíamos todos los mortales.

De ahí nació la expresión el hilo de la vida, utilizada hoy con sentido metafórico, para dar a entender lo frágil, débil y quebradizo de nuestra existencia.


Vida de perros


Camila O’Gorman: una triste historia de amor
por:
Prof. Jorge Bezzi

La historia que voy a contarles hoy, no es de uno de mis “amos”. Pertenece a una persona con la que pasé tan solo algunas horas, pero esos momentos me marcaron y dejaron en mi alma canina, huellas muy profundas que sangran, todavía hoy, cuando las rememoro

Más duelen cuando al repasarlas, recuerdo que la historia pertenece a una mujer. ¿Por qué será que cuando la historia es triste, si el personaje es femenino tiene todavía más tristeza y dolor?

Corría el año de 1848 en la Confederación Argentina...

Juan Manuel de Rosas, el Restaurador, gobernaba sin títulos pero con mano fuerte, todo el país. Eran épocas donde el rojo se imponía en las reuniones, en los salones y en las vestimentas.

Tiempos de aguerridas defensas de nuestra soberanía también. Don Juan Manuel, como patrón de estancia que era, imponía su voluntad a un puñado de provincias que no habían sabido organizarse previamente.

Pocos años atrás, la batalla de la Vuelta de Obligado, había sentado precedentes ante el mundo. Pero había sido mucho tiempo ya bajo el gobierno de una misma persona. Cuando los caudillos se eternizan, comienzan los errores y los conflictos y así estábamos en aquel año 1848... con olor a sublevaciones en el interior y con sospechas de movimientos armados entre los exiliados en el exterior.

Vivía yo en lo que entonces eran los cuarteles del general Rosas, un lugar al que llamaban “Santos Lugares”, aunque de santo solo tuviera el nombre. No tenía dueño fijo, y mi vida se reducía a ser simpático con los soldados para que me dieran de comer... pagaba, claro está, con ahuyentar las alimañas y avisar, por las noches, la presencia de algún intruso perdido...

Corría el mes de agosto y los calorcitos ya nos habían acostumbrado a buscar la sombra por las tardes...

El día 15, llegaron carretas provenientes de Buenos Aires con dos prisioneros, un hombre y una mujer. Para él fue la prisión común. Para ella, acondicionaron un poco el salón comedor.

Mi olfato me indicó que algo trágico estaba por suceder con aquella gente, porque no se traía a prisioneros a este lugar...

Con mi mejor cara de aburrido, logré colarme en el comedor que hacía las veces de celda y me acosté junto a una pared, desde donde podía ver a la dama...

Era esta de estatura regular, negro pelo desordenado (quizás por el viaje), ojos llorosos por su situación y un abdomen pronunciado, signo inequívoco de una vida latiendo en su interior.

No tardó mucho en verme y al instante, me llamó con un gesto cariñoso... Me acerqué y acariciando mi cabeza, comenzó a hablarme entre sollozos y sonrisas... Recuerdo que me dijo que su nombre era Camila y su apellido, de origen extranjero.

Contó que algunos años atrás, vivía con su familia, descendientes de inmigrantes irlandeses, en una finca de Buenos Aires, cercana a la capilla del Socorro*

Era asidua concurrente a las tertulias porteñas y sus veinte años se deslizaban plácidamente hasta que conoció al nuevo sacerdote de la parroquia, el padre Uladislao Gutiérrez.

Creo que la vi sonrojarse un poco cuando me confesó que se enamoraron perdidamente uno del otro y desde ese momento, fueron conscientes de que su amor sería su condena.

No tardó mucho la pacata sociedad porteña de aquella época en darse cuenta del amor entre el sacerdote y la niña, que por aquel tiempo tenía solo 20 años.

Decidieron arriesgar todo y fugarse.

Lo hicieron rápida y silenciosamente y en pocos días lograron salir de Buenos Aires, tomar un vapor y, remontando el Paraná, radicarse en Goya, en la lejana provincia de Corrientes.

Allí, con documentos y nombres falsos, instalaron una escuela que prosperaba día a día.

Vivieron felizmente su amor durante dos años hasta que la casualidad (o el destino... quien lo sabe?), puso su zancadilla y el secreto, tan celosamente guardado, se desmoronó como castillo de naipes.

Al llegar a este punto, no pudo contener los sollozos y yo me acerqué más y lamí su mano dándole confianza...

En Buenos Aires, se había librado orden de captura para ambos y Rosas personalmente había firmado el mandato.

Un religioso que pasaba de regreso por Goya, reconoció al padre Gutiérrez e inmediatamente lo denuncio...

Fueron arrestados y trasladados en barco hasta Buenos Aires, pero Rosas ordenó que fueran transferidos inmediatamente a Santos Lugares, sin posibilidad de hablarse.

Luego de contarme aquella triste historia, Camila pareció serenarse y se recostó sobre la cama... Yo me eché sobre la pequeña alfombrita que había junto a ella.

A las pocas horas, se abrió la puerta y dos oficiales, parándose junto a la cama, leyeron una proclama recién llegada de Buenos Aires. Y firmada por el mismísimo Rosas: se ordenaba la ejecución por fusilamiento, de los condenados Camila O´Gorman y el ex sacerdote Uladislao Gutiérrez.

Si la mujer sintió miedo, dolor o espanto. Solo ella lo supo. Su rostro se mantuvo impasible, aunque yo adivinaba el temblor que la sacudía por dentro.

Cuando los oficiales se retiraron diciéndole que en breve vendría el sacerdote a recibirle su confesión, Camila se sentó en el camastro y me llamó...

Acarició mi cabeza con la caricia más suave que recibí en mi vida y mientras lo hacía, comenzó a sollozar bajito...

¿Qué delito tan terrible habría cometido aquella mujer para merecer semejante castigo?

¿Qué traición a la patria o crimen horrendo la hacía merecedora de la muerte, a ella que portaba una vida en su cuerpo?.

Mi razonamiento canino no alcanzaba al de los hombres.

Si la sociedad de aquella época consideraba pecado grave que un sacerdote abandonara el celibato y se uniera a una mujer, no podría haber una condena distinta?

Por qué ensañarse con dos seres que, unidos por el amor, solo habían pretendido vivirlo sin secretos, a la luz del sol.

La única respuesta que puedo dar, es porque el sacerdote era sobrino del gobernador tucumano, adicto a Rosas, y Camila, una niña de distinguida familia.

Era casi una ofensa al mismísimo Restaurador! Y eso, en aquella época, se pagaba caro...

Luego de confesarse, Camila fue llevada con los ojos vendados, sentada y atada a una silla, en hombros de algunos soldados. Antes de que le taparan los ojos, me miró tristemente...

Nunca olvidaré aquella mirada!!!!

Lo mismo hicieron con Gutiérrez, quizás para que no se vieran y evitar escenas desgarradoras.

Pero los amantes se presintieron y se llamaron... La congoja ganó los corazones de aquellos rudos soldados del pelotón.

Yo me escabullí entre la tropa y pude ver como la descarga fatal, segaba las vidas de Uladislao y Camila y tronchaba un amor valiente que supo imponerse a tabúes de la época.

Cuando todo terminó y los soldados se marcharon, me quedé un rato sentado y pensando...

Pensando acerca del poder de algunos hombres sobre otros, del derecho a decidir sobre vidas y bienes, del egoísmo que reina a veces, en los corazones humanos y entonces, con cierta mezquindad, lo confieso, me sentí feliz de ser perro.


* Ubicada en las actuales: Suipacha y Juncal en la Ciudad de Buenos Aires

El personaje x 3

Mahatma Gandhi

Líder espiritual y político hindú


Mohandas Karamchand Gandhi nació el 2 de Octubre de 1869 en Porbandar, India. Se convirtió en uno de los más respetados líderes espirituales y políticos del siglo XX. Gandhi ayudó a la liberación del pueblo hindú del gobierno colonial inglés a través de la resistencia pacífica, y es honrado por su gente como el Padre del la Nación India. Los indios llamaron a Gandhi Mahatma, que significa Alma Grande.
A la edad de 13 años, Gandhi se casó con Kasturba, una niña de su misma edad. El casamiento fue arreglado por sus padres. Los Gandhi tuvieron cuatro hijos. Gandhi estudió leyes en Londres y volvió a la India en 1891 para ejercer su profesión. En 1893 aceptó un contrato de un año para trabajar como abogado en Sudáfrica. En esa época, Sudáfrica estaba controlado por los británicos. Cuando intentó reclamar sus derechos como ciudadano inglés fue atropellado, y pronto vio que todos los indios sufrían idéntico tratamiento. Gandhi se quedó en Sudáfrica 21 años luchando por los derechos del pueblo hindú. Desarrolló un método de acción social directa basado en los principios del coraje, la no-violencia y la verdad llamado Satyagraha. Creía que el modo en que la gente se comporta vale más que lo que consiguen. Satyagraha promovía la no-violencia y la desobediencia civil como los métodos más apropiados para alcanzar objetivos políticos y sociales.
En 1915 Gandhi retornó a la India. En 15 años se convirtió el líder del movimiento nacionalista indio. Utilizando los postulados de la Satyagraha dirigió la campaña por la independencia india de Gran Bretaña. Gandhi fue arrestado muchas veces por los británicos debido a sus actividades en Sudáfrica y la India. Creía que era honorable ir a la cárcel por una causa justa. En conjunto pasó siete años en prisión debido a sus actividades políticas. Más de una vez Gandhi recurrió al ayuno para impresionar a la gente sobre la necesidad de ser no-violento.
India alcanzó la independencia en 1947, y se separó en dos países, India y Pakistán, tras lo cual comenzaron los enfrentamientos entre hindúes y musulmanes. Gandhi había abogado por una India unida, donde los hindúes y los musulmanes pudieran vivir en paz. Un 13 de Enero de 1948, a la edad de 78 años, comenzó un ayuno con el propósito de detener el derramamiento de sangre. Tras 5 días, los líderes de ambas facciones se comprometieron a detener la lucha y Gandhi abandonó el ayuno.

Doce días más tarde fue asesinado por un fanático hindú que se oponía a su programa de tolerancia hacia todos los credos y religiones.

El gran físico teórico Albert Einstein dijo de Gandhi: "Las generaciones del porvenir apenas creerán que un hombre como éste caminó la tierra en carne y hueso."
Su santidad el Dalai Lama

Líder religioso tibetano


Tenzin Gyatso, Su Santidad el 14vo. Dalai Lama, es el líder espiritual y temporal de seis millones de tibetanos. Nació el 6 de Julio de 1935 en una pequeña villa campesina, y a los dos años fue reconocido -de acuerdo a la tradición de su país- como la reencarnación del anterior Lama, y por consiguiente la encarnación de Avalokitesvara, el Buda de la Compasión.
En 1950, a los quince años, recayó sobre él la responsabilidad política de ser Jefe de Estado, cuando el Tíbet fue amenazado por la poderosa China. A pesar de sus esfuerzos por encontrar una solución pacífica al conflicto, Pekín continuó su despiadada política en el Tíbet occidental, dando origen a levantamientos populares en pro de la independencia. En 1959, Su Santidad se dirigió a la India en busca de asilo, seguido por 80.000 refugiados, y a partir de 1960 presidió, en Dharamsala, India, el gobierno tibetano en el exilio.
El Dalai Lama se abocó a la inmediata y urgente tarea de preservar la cultura tibetana. Fundó asentamientos agrícolas para que los refugiados viviesen en ellos, un sistema autónomo de educación y otros institutos culturales para preservar las artes y la ciencia, sin descuidar la fundación de más de 200 monasterios para mantener la tradición budista, esencial al espíritu tibetano.
En 1963, promulgó una constitución democrática, basada en el budismo y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como el modelo para un Tíbet libre. Desde entonces, ha sido el más vigoroso defensor de este experimento democrático, presentando permanentemente propuestas para resolver la situación de la independencia. La oposición de las autoridades chinas, sin embargo, ha impedido toda solución.
Defensor ardiente de la paz y la pluralidad ideológica, el Dalai Lama ha recibido numerosos premios internacionales, incluido el Nobel de la Paz en 1989. Al otorgárselo, el Comité Nobel enfatizó: "El Dalai Lama ha desarrollado su filosofía de Paz a partir de un enorme respeto por todos los seres vivos, y basado en el concepto de la responsabilidad universal que compete a toda la humanidad, así como a la naturaleza... se ha destacado proponiendo soluciones constructivas para resolver los conflictos internacionales, los temas de derechos humanos y los problemas ambientales del planeta."

El Dalai, en sus viajes, no trata de convertir  a los occidentales al budismo, si no más bien inspirar en su interior  un compromiso con los valores espirituales universales del amor, la compasión y la sabiduría.
Él dijo en cierta ocasión: “mi religión es el amor y la compasión, porque estas son cualidades que todos los seres conscientes necesitan. Independientemente de si sigue o no una tradición religiosa, el amor y la compasión son apreciados por todos. “
En muchas ocasiones se han acercado monjes cristianos para pedirle que le dieran la ordenación budista, pero él rehusó, diciendo que con ser buenos monjes cristianos era suficiente, y que si estaban interesados en el budismo solo tenían  que estudiar y practicar cualquiera de los aspectos de la doctrina budista que les resultara de utilidad, e incorporarlos a su adiestramiento cristiano habitual  a modo de elementos complementarios.
Recuerda, nuestro propósito no es hacer más budistas; es hacer más seres que han logrado la iluminación. Cuando enseñes budismo no animes a la gente a hacerse budista; anímales a cultivar en su interior las cualidades del amor, la compasión, la responsabilidad universal y la sabiduría. Si algunas personas especiales con fuertes conexiones kármicas desean hacerse formalmente budista, entonces es aceptable; pero en general, lo importante es el compromiso con los valores espirituales internos, no con una tradición religiosa especifica”
Madre Teresa de Calcuta

Misionera católica


     Nacida en Skopje, Yugoslavia (hoy Macedonia), bajo el nombre de Agnes Gonxha Bojaxhiu. Sus padres, Nikola y Dronda Bojaxhiu, eran Albaneses que se afincaron en Skopje poco después de empezar el siglo. Dado que su padre era co-propietario de una empresa constructora, tuvo una infancia acomodada. En 1928 decidió repentinamente convertirse en monja y viajó a Dublín, Irlanda, para unirse a las Hermanas de Loreto, una orden religiosa fundada en el siglo diecisiete. Luego de estudiar en el convento por menos de un año, viajó a otro convento de Loreto en la ciudad de Darjeeling, en el noroeste de la India. En mayo 24 de 1931 tomó el nombre de Teresa en homenaje a Santa Teresa de Ávila, una monja española del siglo dieciséis.
     En 1929 la Madre Teresa fue comisionada para enseñar geografía en el colegio secundario Santa María para niñas de Calcuta, al sur de Darjeeling. En esa época las calles de Calcuta estaban atiborradas de mendigos, leprosos y desamparados. Los niños indeseados eran abandonados a su suerte en las calles o en los tachos de basura. En un tren, de vuelta a Darjeeling, en 1946, la Madre Teresa sintió la necesidad de abandonar su posición en Santa María para ocuparse de los necesitados en los villorios de Calcuta. Luego de obtener el permiso de su arzobispo, comenzó a trabajar.
     En 1948 en Papa Pío XII le dió su permiso para vivir como monja independiente. El mismo año se convirtió en ciudadana de la India. Luego de estudiar enfermería por tres meses con las Misioneras Médicas Americanas en la ciudad India de Patna, volvió a Calcuta para fundar las Misioneras de la Caridad. Como hábito eligió un sari blanco con un borde azul, y una simple cruz abrochada sobre el hombro izquierdo.
     La Madre Teresa enfocó sus esfuerzos iniciales en los niños pobres que hallaba en las calles, enseñándoles a leer y a cuidarse por sí mismos. En 1949 se le unió su primer recluta, una joven de la ciudad de Bengala. Muchos de los que se le unieron durante los siguientes años fueron ex-estudiantes de Santa María. Cada recluta debía dedicar su vida a servir a los pobres sin aceptar ningún beneficio material por recompensa.
     En 1952 la Madre Teresa comenzó la tarea por la que las Misioneras de la Caridad son hoy conocidas. Su orden recibió permiso de las autoridades de Calcuta para usar una parte de un templo abandonado de la diosa Kali, la diosa hindú de la muerte y la destrucción. Allí fundó el Hogar de Moribundos Kalighat. Ella y sus compañeras recogieron hindúes moribundos de las calles de Calcuta y los llevaron a este Hogar para cuidarlos durante lo que les quedara de vida.
     Hacia mediados de los '50, la Madre Teresa comenzó a ayudar a los leprosos. El gobierno Indio le otorgó a las Misioneras de la Caridad una porción de tierra cerca de la ciudad de Asansol. Bajo la tutela de la Madre Teresa se estableció allí una colonia de leprosos, llamada Shanti Nagar (Ciudad de la Paz). Por su trabajo entre los indios, el gobierno le otorgó el Premio Padmashree (Loto Magnífico) en septiembre de 1962.
     En 1965 el Papa Paulo VI puso a las Misioneras de la Caridad bajo el control directo del papado. También autorizó a la Madre Teresa a expandir la orden fuera de la India. Pronto se abrieron centros para cuidar y tratar leprosos, ciegos, inválidos, ancianos y moribundos en todo el mundo, incluido uno en Roma, en 1968. La Madre Teresa también organizó escuelas y orfanatos para pobres. Los Hermanos de la Caridad, compañeros varones de las Hermanas de la Caridad, fueron creados hacia mediados de los '60 para dirigir los hogares para moribundos.
     En 1971 el Papa Paulo VI honró a la Madre Teresa con el primer Premio Juan XXIII de la Paz. Al año siguiente, el gobierno de la India le entregó el Premio Jawaharlal Nehru de la Comprensión Internacional. En 1979 recibió su más grande lauro: el Premio Nobel de la Paz. La Madre Teresa aceptó todos estos premios en nombre de los pobres, usando cualquier dinero recibido para fundar sus centros. Para 1990, más de 3000 monjas pertenecían a las Misioneras de la Caridad, ocupándose de centros en 25 países

La fotografía


Muerte y vida



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