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CAPITULO XIII

El último capítulo.

Pensé que este capítulo lo titularía algo así como “Luis”, “Pedro”, “Ricardo”, “Antonio” o “Raúl”… pero esto no sucedió así. Ese hombre que tanto esperé una vez que terminé con Arturo Larrondel… simplemente no llegó, tal vez será para el próximo libro… si es que el que ahora leés no te fastidió lo suficiente como para dejar de leer su continuación.


Este capítulo carecerá de entradas en fechas, es más que todo una especie de mezcla de eventos, y abarcará un período de dos o tres meses de la entrada anterior, así cerraré este libro. Con una especie de sinopsis de esta última parte de 1988.
Vayamos pues con el relato. Desde hacía un buen tiempo le comenté a mi madre de este libro y le dije que me gustaría poder tener unas líneas suyas para incluir aquí…
- Pero qué puedo escribirte yo? - Me dijo con resignación.

- Lo que vos quieras mamá… Una opinión tuya sería suficiente.. algo… cualquier cosa que exprese tu sentir respecto a esta realidad homosexual… a mi situación… a… no sé.

- Yo no sé escribir tan bien como vos lo hacés…

- Mamá! No busqués excusas… si no lo querés hacer..

- Para cuando las necesitás?? - Me dijo con una sonrisa a medias.

- Para mañana si posible, salgo a la ciudad de México y quisiera tenerlo en mis manos antes…



- Haré lo que pueda…. Sabés Lito? De veras que te quiero mucho! - Concluyó.
Puntual al día siguiente me llamó por la tarde y me pidió que pasara a su casa a recoger lo que le había solicitado. Cuando recibí esas hojas manuscritas de libreta de taquigrafía me llené de emoción… esto fue lo que mis ojos leyeron….

Hijo mío:


Qué te puedo decir que no te haya dicho ya? Sabés que fuiste desde un principio muy deseado y bien planeado para ser semilla dentro de mí y darte, a partir de entonces, lo mejor de mi vida. Sabés también que te llené de mi gusto por la mejor de la música - clásica - al arrullarte desde que aún estabas en mi vientre con sus notas… y que te acaricié con lo mejor de mis sentimientos aún desde antes de tocarte físicamente.
Sabés que fuimos un solo ser por nueve meses, y después te has convertido en la parte más amada de mi vida después de Dios. No te lo he dicho una y otra vez? Cómo hacer para que mis palabras no suenen repetitivas… ya que cada vez que te las digo es como si las pronunciara en mis labios por vez primera.
Qué puedo decirte de tu niñez? Sabés que fuiste una sonrisa en mi vida y una alegría continua cuando dejaste esa etapa de la infancia temprana y buscabas ávidamente conocer el mundo por ti mismo. Luego se vino esa etapa difícil del divorcio entre tu papá y yo, lo que volcó fuertes vientos sobre todos nosotros y ellos lo envolvieron todo… dejando penumbra y obscuridad tras de sí en nuestras vidas y en las de ustedes nuestros hijos…
Por qué sucedió esto? No lo sé con certeza tal vez fue por falta de comprensión entre tu papá y yo. Tal vez las bases que yo tenía no fueron las mejores, y aquello que edifiqué una vez frente al altar… se derrumbó arrastrándolo todo en su feroz caída, incluyendo la estructura de mi vida… y lamentablemente las de ustedes también.
Y ese “tal vez” les ocurrió a ustedes en una forma absoluta, pero a ti sé ahora que te dolió de una forma muy especial todo aquello… Qué pena! Es une verdadera lástima que amándolos como los he amado hasta ahora, no pueda ayudarte en mucho en estos momentos…
Perdoname por no haber estado cuando más me necesitaste, perdoname por no haber sido esa mano amorosa pero firme que te hubiera ayudado a crecer mejor, perdoname por no haber podido ser entonces esa voz que te orientara, ni el oído que te ayudara a definir mejor tus juegos infantiles de “yo te enseño y vos me enseñas” que son tan naturales a tan corta edad. Perdoname por favor Noel… Lito… perdoname.
Luego de ese espacio tan grande y vacío en mi vida del divorcio, comencé a rehacerme y, como pude, fui apoyándome en Dios pidiéndole madurez para afrontar las consecuencias de aquella herida imborrable en sus consciencias infantilmente tiernas; le decía a El que me ayudara a estar preparada para todo… y ese todo se llegó.
Llegó a mí antes de que me dijeras la primera palabra, mucho antes… Mirá si te amo que ya tu corazón y el mío eran uno en ese secreto, aún sin percibirlo siquiera yo misma, y ellos se contaron de tus sueños, de tus aspiraciones y de tu verdad.
Tus sentimientos y los míos se habían unido, lo mismo que nuestras ideas y… querés que te cuente algo muy mío? Aún cuando yo me consideraba preparada para afrontar hoy ese futuro que vendría del pasado, te diré que me quedé sin nada de ese valor que creí tener… Pero entonces salió ese infinito amor que te tengo y con él envolví ese hueco que pesaba en mi realidad… con ese amor te envolví a ti hijo mío.
Me pediste una opinión o comentario para este tu libro, y con la sinceridad del amigo que has sabido ser para mí, te digo desde el fondo de mi convicción que te acepto como sos, pero te confieso igual que no puedo aprobarlo porque simplemente no alcanzo una razón concebible o comprensible de tu realidad… pero es necesario que sepas que te respeto como siempre nos hemos respetado vos y yo.
Mi vida, quiero decirte que mi entendimiento no me permite tener sosiego por pensar que vivís en la zozobra de ser descubierto, y que en tu propia angustia de encontrarte a solas con alguien que, sin saberlo, te haga estar en presencia del enemigo germen fatídico de la destrucción humana, hace el reflejo de mi angustia misma.
Siento no poder comprenderte en el valor que tenés de desperdiciar tu juventud y tu futuro brillantes, abatido ante un lánguido y perversamente cruel final… y todo para qué? Por qué?
Para terminar esta carta, quiero que sepas que desde hace más de un año que tuviste la confianza de permitirme entrar en tu realidad, he trabajado muy duro para vencer este… digamos “sentimiento de culpabilidad” - como vos lo llamarías - y que, finalmente, he asimilado mucho de esto ya; comprendo que vos te pertenecés a ti mismo y que buscás lo mejor para ser feliz. Mi único consejo es que observés bien a quien compartirá con vos el resto de tus días.
Tu madre que te ama como siempre y te extiende la vida misma para ayudarte en cualquier trance


Martha
Espero que entiendas algo de lo mucho que me hizo sentir esta carta de mi madre. Decía yo al principio que este libro iniciaría como el tronco de un árbol, que a medida que sus páginas transcurrieran verías ramas, hojas, flores y hasta nidos ajenos al árbol mismo… Pues este es uno de estos nidos.
De las líneas de mi madre se desprende una especie de sentimiento de culpabilidad por parte de ella, que de alguna manera se cree autora indirecta de mi situación sexual por lo del tan consabido divorcio. Pero no simplemente yo no lo creo, sino que al paso del tiempo me di cuenta es la reacción natural de quien se entera que un hijo es homosexual.
Con esto del famoso divorcio de mis padres, te comento que he visto gente de ambiente provenir desde cualquier ámbito social, económico, cultural y hasta familiar. Hay quienes son hijos del más hermoso de los matrimonios, otros de la mayor cultura y profundidad humanas, como quienes provienen del producto de una violación.
Nadie es culpable. Los homosexuales provenimos de algo que ni siquiera nosotros mismo hemos podido definir… mientras la ciencia se debate en buscar hormonas y cromosomas errados en nuestra estructura física, algunas religiones que conciben la reencarnación hablan de la fijación de nuestro espíritu en la última encarnación femenina en la ahora envoltura carnal masculina.
Sin embargo yo creo que no se debe andar perdiendo el tiempo en la búsqueda del origen de esto, debemos intentar ser felices y buscar nuestro propio destino, en lugar de señalar con el dedo a culpables. Nada me costaría culpar a mis padres con su divorcio por lo que me pasó, nada les costaría a ellos rechazarme y correrme de la casa para siempre por ser marica, pero aún a pesar de que aparentemente ambas partes tendríamos la razón, esa razón solo dejaría una familia dividida e incompletamente feliz por todos lados.
Bueno, bueno, pero sigamos con el relato. Paradójicamente cuando regresé de ese viaje de la Capital recibí una llamada telefónica…

- Lito??


- Sí? Quién habla?

- Tu mero padre… bueno tu mera abuela! - Rió mi interlocutor.

- Mario! Cómo están?

- Ya llegamos tus abuelas a México, estamos en casa… y ya es hora de que te entreguemos nuestro regalo de haberte graduado…

- No es necesario… - Le dije con humildad.

- Pero te mueres por saber qué es verdad estúpida? Pues nó! No se trata de las joyas de la familia! - Me dijo entre carcajadas.

- Bueno… te confieso que tengo curiosidad…

- Pues te cuento que se nos quedó en Europa…

- No te apures abuela… con que me hayan llamado ese día es más que suficiente para mí…

- No te lo trajimos porque su familia no lo dejó venir… así que los usamos mi maridito y yo… besaba que para qué te cuento… - Terminó la frase riendo.

- Bueno qué es…? Decimelo que me tenés casi histérica! - Dije impaciente.

- Oí… pensás siempre irte a Nueva York?

- Sí! Mis papás me regalaron eso de graduación y no pienso dejar de pasarme esa semanita en ese lugar.

- Te paso a mi marido para que salude…

- Un beso abuela.

- Lito? - Me dijo Fernando del otro lado del teléfono.

- Abuela? - Pregunté.

- Oí estúpida… No pensás faltar por nada del mundo a tu viajecito a Nueva York en un mes??

- No abuela… ese va a ser el viaje más largo de mi vida… Lo único que me detendría sería que diera a luz un bebé! - Le dije en son de broma.

- Pues que pena guapa! Porque mi maridito y yo tenemos justo un boleto aquí con el nombre de la imbéxila de la Lulúxa para Europa… pero si no podés ir pues…

- Ayyyyyy Ayyyyyyyy!!!!!! - Comencé a gritar de dolor.

- Lito? Lito! Estás bien?? Qué te pasa??

- Estoy dando a luz abuela…!!!

- Estúpida! Me diste un susto! Entonces si vas con nosotros a las Uropas??

- Seguro anciana. Para cuando?

- Salimos el 15 de Diciembre… Pídeles permiso a tus papás… sin eso no vienes eh?

- Así lo haré! - Le dije encantado - Gracias abuela!

- Ya, ya… que no es para tanto….

Les agradecí infinitamente el regalo, papá canceló el viaje a Nueva York y con ese dinero me voy a comprar cosas para el viaje y para gastar allá. Cierto es que las ancianas son millonarias, pero no tenían por qué andar haciendo estas cosas.
A la siguiente semana mandé mi pasaporte a las ancianas para que tramitaran las visas y permisos, mi papá está muy emocionado con que yo fuera a Europa, y también muy agradecido por la clase de afecto que Mario y Fernando me tienen. Me siento muy excitado por la idea de ir a Europa, ciertamente uno propone y Dios dispone… mientras yo estaba más que conforme con el viaje a Nueva York, mi destino era ir a Europa… Qué me esperará en esos países?
Lo único que espero de ese continente es el olvido del recuerdo de mi primer amor… es estúpido que a más de un año siga estando tan triste por las noches, especialmente cuando estoy conmigo mismo… en presencia íntima con Dios y mi consciencia.
Por mediados de Octubre Ruth llegó a mi casa con la noticia de que Lucía, su “chiquita”, estaba al llegar. Al día siguiente Lucía y yo nos conocimos en Galerías, ella es preciosa y tiene muy bonito cuerpo. Se ve que es muy femenina. Desde que la conocí adiviné que nuestra relación sería duradera… Será ella la substituta de Cassandra??
Bien, con todo esto decidí hacer algo que necesitaba hacer por mí mismo, como de costumbre utilicé a mi madre como cómplice…
- Madre… tengo que pedirte un favor…

- El que quieras mi cielo. - Me dijo en su tono usualmente lleno de amor.

- Sabés que voy a Europa… y necesito saber algo acerca de mí mismo que de seguro también te atañe de alguna manera. Deseo hacerme el examen del SIDA, y como eso no se puede hacer en cualquier parte y vos conocés gente en el Hospital 25 del Seguro Social… pues…

- No te apures… te entiendo. Cuenta con ello..

- Podremos decir que se trata de un requisito para la visa a Europa o algo así.

- Se hará como vos decís mi amor.

Me hicieron la toma de sangre y al día siguiente salí para La Ciudad de México (sí… otra vez!) a fin de ponerme de acuerdo con las abuelas en el planecito de Europa… No pude más y le comenté a la abuela Fernando que me había hecho el famoso examen del SIDA…
- Cómo decís??? - Me respondió atónito.

- P-Pues que me hice el examen del…

- Pero cómo se te ocurre Lito! Antes de un viaje como este… Bueno… vos sabés… Mucha suerte. Para cuándo sabrás los resultados?

- Justo el día que regreso a Monterrey.

- Qué querés que te diga Lito? Otra vez… mucha suerte y te llamo esa noche para que me digás cómo te fue.

Pasé esos tres días en México, el fin de semana salimos a varios lugares, pero a cada momento me asaltaba la duda de mi resultado… todas esas veces que me había acostado sin protección con Arturo sin saber que me engañaba con Jorge Toledo, con Carlos Robles y sabrá Dios con cuántos más… el par de ocasiones que me acosté con alguien sin protección alguna con el mismo número de tipos… Dios Santo!


Esa mañana fui a casa de mi abuela materna, la única que me queda con vida. Había tenido un infarto cerebral, como ya te había dicho, y estaba en una especie de trance, pero era un trance apacible… ella sonreía en todo momento. Sin que me lo dijera estaba contenta de verme, sé que me reconoció.
Pedí a mi prima Teresa que me dejara a solas con ella. Me tocó darle de comer en la boca sopa de pollo con fideos y ella no decía nada, estaba como ausente…
- Abuelita… Sé que me escuchás y me entendés desde donde estás ahora. Gracias por tus consejos, por tus esmeros y hasta por tus regaños. Sé que me quisiste mucho y ahora me querés más… Nos veremos pronto abuelita. Por favor, cuando sea mi turno, no dejes de estar por mí… Digamos que esto no es una despedida sino un “hasta muy pronto”.
Ella me miró, me sonrió, tomó su rosario de su bata y yo me hinqué frente a ella, hizo unos pequeños movimientos circulares con él mientras me miraba, se veía que hacía mucho esfuerzo en ello… me estaba dando la bendición. Dejé esa casa y mientras caminaba a la salida pensé en algo que hasta ese momento había pasado por alto.
Con los años yo podría estar en la misma situación que mi abuela, enfermo, viejo y sin entender… pero solo. Me puse a pensar por vez primera qué es lo que podría pasar conmigo, quién se haría cargo de mí al final de mis días… pero en eso otro pensamiento me puso en una realidad más inmediata… Mirá vos si no llegara a viejo?
Finalmente regresé con las abuelas, tentativamente visitaríamos España, Francia, Mónaco, Italia, Austria, Alemania, Suiza, Holanda, Bélgica e Inglaterra. Sin palabras se sentía en el ambiente que estaba yo a punto de verme en el espejo de una realidad que me había fabricado y que tal vez esos planes no se quedarían más que en el papel.
En el camino en el tren tuve tiempo más que suficiente para cavilar en todo lo que uno pone en riesgo por una simple acostada con alguien, cuántas veces estuve besando a la muerte e incluso la invité a mi cama… Tal vez sería yo quien recibiera a mi abuelita Tere del otro lado de esta vida. Ahora estaba a punto de enfrentarme a la música que había creado.
Llegué a Monterrey y mi madre me recibió en la terminal de ferrocarriles, me abrazó con fuerza y me hizo charla casual para hacerme sentir mejor, mientras nos dirigíamos a recibir mi resultado. Yo sonreía poco como adivinando un mal presagio.
Mientras ella hablaba mis ideas atrapaban mis palabras y las dejaban adentro de mí, me sentía como el reo que está suplicando un indulto aún antes de escuchar la sentencia de la peor de las condenas… la vergüenza ante mi familia primero, y el mundo entero después… ese sería el precio de mi homosexualidad.
Llegamos al Hospital, nos estacionamos, mi adrenalina empezaba a subir a medida que llegábamos a los laboratorios, mi madre saludó a algunas de sus amistades. Algo había ocurrido y se retrasaron los resultados de varias personas, entre las cuales estaba el mío, aparentemente un accidente en el auto del repartidor.
Me retiré y mi madre se quedó un par de horas mientras llegaban esos resultados. Me fui a la casa en un taxi y me quedé en la zozobra de saber qué ocurría conmigo. Sentía la seguridad de que esto era lo justo, necesitaba saber qué me deparaba el futuro… necesitaba saber si había sido besado por la muerte.
Sonó el teléfono y mi madre me dijo el resultado en forma parca pues estaba en medio de una junta: Dos letras me dieron el resultado y ocho más la ratificaron. Al colgar la bocina me puse a recapacitar en esa llamada, lo que significaba para mí y lo que ese resultado concluyente apartaba finalmente de mi mente la duda… Mi destino era tan claro.
Por la noche mis ojos estaban clavados en la obscuridad, no podía dejar de pensar en ese largo día lleno de emociones. Sonó el teléfono y era la abuela Fernando desde México, puntual me llamaba para compartirle mis sentimientos…
- Lito! He pensado todo el día en ti… este día se me ha hecho larguísimo… Decime… Ya tenés el resultado??

- Si abuela… mi madre me lo pasó hace cosa de una hora y media.

- B-Bueno…. Y cuál fue el resultado ese?? - Me preguntó con nerviosismo.

- Olvídense de todos los planes. Mi madre simplemente me dijo: “Si, positivo”, así que sabés lo que esto significa…


Fernando se quedó mudo… alcancé a escuchar su respiración agitándose e imaginé en mi corazón lo que sentía en ese momento por mí. Su silencio me dijo todas esas cosas que sus palabras no se atrevían a expresar…
- Jajajajaja!!!!

- D-De qué te ríes Lito? N-No entiendo nada…

- Lo que realmente dijo mi madre fue “no, negativo” Así que ya sabrás que esto significa… Que nos vamos a Europa!

- Estúpida loca desgraciada! Ay Lulú… que imbécil sos… de veras! Cómo se te ocurrió hacerme una broma así? Si no estuviera tan contento porque estás bien te mataba ché! Ahora no vas con nosotros a Europa… le voy a decir a mi maridito que mejor te mande a Irán para que te mate el Ayatola o a Siberia… Nó mejor a Siberia no porque ahí hay tipos bien lomos. Estúpida Lourdes! Tuviste suerte… pero boluda, qué susto me sacaste!

Así es! Estaba yo libre de esa mortal enfermedad, había coqueteado con la muerte, pero ella no me había aceptado la invitación. De ahora en adelante me voy a cuidar como monja en convento. Mientras sepa las reglas del juego me voy a mantener a raya. Sin embargo por unos días enfrenté el miedo real de quien padece esta enfermedad… la angustia… la desesperación… Yo tenía una segunda oportunidad… ellos no.
Pasaron las semanas y estaba listo para irme a ese viaje. Mis expectativas son las de conocer el mundo, educarme y olvidar toda esta pena que Arturo ha traído a mi vida. Necesito olvidarme de él de alguna manera, aunque hay quien dice que el primer amor es imposible de olvidar. Voy a hacer todo lo posible por no volver a practicar sexo de alto riesgo, especialmente penetración sin condón, y esperar a mi partida natural, que espero sea a los 87 años!
Fui a México, ese 14 de Diciembre, y las abuelas me recibieron en el aeropuerto, con todo el cariño que hemos sabido crear entre nosotros. Esa noche apenas dormí… me la pasé pensando en mi familia, en lo importantes e incondicionales que siempre han sido, especialmente mi madre.
También pensé en mis amigos, Eduardo Garza (mi comadre), Iván Acosta, mis adoradas abuelas… Diana Puerto… Pensé en los muertos de mi felicidad… pensé en Cassandra… en Arturo… Comencé a charlar con Dios como siempre lo hago antes de dormirme… “Dios y Señor mío, Gracias te doy por haberme permitido vivir el día de hoy, gracias por mis amigos y por mi familia… cuidalos y permítenos estar cerca… juntos… por mucho… tiem…”
Pasaron las horas y la abuela Fernando me despertó. Nos fuimos al aeropuerto y traté de llamarle por teléfono desde ahí a mi abuelita Tere, pero el teléfono estaba ocupado. Anunciaban ya nuestro vuelo y la abuela Fernando me jaló del brazo…
- Andale Lulú… deja ya ese teléfono… que se nos va el avión! Y estos no son como los camiones a tu pueblo, que salen uno cada hora… - Me dijo en tono de broma.

- Sí… sí… vamos.

Lo del viaje y lo que pasó después ya será tema de otro libro… es bastante romántico terminar estas líneas con un viaje a Europa. No creas que esto es un adiós, es un “hasta pronto”. Me molesta mucho despedirme de la gente, más aún de ti que has leído este libro y que me conocés mejor que nadie.
Para cerrar estas líneas quiero decirte que juzgues a las personas por sus temperamentos, pensamientos y sentimientos, no por sus prácticas sexuales. Los homosexuales no estamos en pos de cada hombre heterosexual que se nos pone enfrente, aunque digan lo contrario sus descomunales egos acrecentados por la paranoia.
Hablar de mis pensamientos sobre la homosexualidad es redundar en lo dicho ya, entre estas páginas te dejo mi verdad, mis pensamientos y mis ilusiones rotas, pero no creas que estoy destruido. El tiempo y en las páginas de otro libro, verás que volveré a florecer… si es que Dios y el destino así me lo permiten…
Bueno, pues ya estuvo bueno… más de 400 páginas de mis pensamientos te hicieron conocerme, por él podrás juzgarme en la medida que lo desees, de cualquier manera te agradezco que te hayas convertido en el mejor de mis amigos… En mi confidente. Te dejo con un verso que escribí en un café mientras esperaba a Ruth y a Lucía…

ESPERE

Esperé en vano toda una vida,

aguardé con resignación

tener en mis manos la misiva

que entre sus líneas dijera

“te amo tanto que te entrego el corazón”.

Esperé la primavera,

los días pasaron y ésta no llegó…

la esperé en brazos de cualquiera

como un convencido suicida

y casi perdí la razón.

Esperé en vano toda una vida

la misiva que nunca llegó…

Monterrey, N. L. Octubre 26, 1988. -

Bueno, ahora como te lo prometí, aquí te tenés los lugares donde podés contactarme…

Dirección Postal

Noel E. D.

P. O. Box 667068

Houston, Texas.

77266-7068

Direcciones Electrónicas



noelitoed@hotmail.com
noelitoed@yahoo.com

Por favor checa la página http://www.geocities.com/LibroGay2 por el siguiente volumen


Houston, Texas. Agosto 3, 1998. -







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