Autogobierno arquitectura



Descargar 1 Mb.
Página1/7
Fecha de conversión01.12.2018
Tamaño1 Mb.
Vistas70
Descargas0
  1   2   3   4   5   6   7


AUTOGOBIERNO

ARQUITECTURA
Cuaderno de trabajo Maestría en Investigación y

docencia.

Seminario de área III (1980)

El diseño arquitectónico

La enseñanza de la arquitectura Área de arquitectura
Asesor: Arq. Jesús Barba Erdmann
Í N D I C E





Pags.

1. La forma como 1ógica de la producción. 2. La forma como expresión ideologizada y el consumo. 3. La forma como conocimiento científico. 4. Las contradicciones de la dialéctica.

1-7


RAFAEL LOPEZ RANGEL










2. La forma como 1ógica de la producción.

8-15

ISABEL POZAS HORCASITAS










3. La forma como conocimiento científico.

Las contradicciones de la dialéctica del diseño.


16-17


RAFAEL LOPEZ RANGEL










4. La forma como expresión ideologizada y el consumo.

18-24

VICTOR MANUEL ORTIZ MARIN










5. La forma como expresión ideologizada y el consumo.

25-30

JOSE ANGEL CAMPOS SALGADO










6. Contradicción en la dialéctica del Diseño.

31-35

LUCIA VILLANUEVA SALAZAR

SERGIO MARTINEZ RAMIREZ












7. Aproximación en cuanto a la alienación y dependencia del diseñador.

36-37

J. MANUEL PEREZ LINARES

EDUARDO ALONZO ROMERO

FRANCISCO MARTINEZ CALDERON











8. Teorías y la historia como base de la formación del arquitecto.

38-42

VICTOR MANUEL ORTIZ MARIN










9. Las teorías de la historia como base de la formación del arquitecto.

43-47

RAFAEL GUTIERREZ YAÑEZ










10. La teoría e historia en la formación de arquitectos.

48-55

MARTHA GARCIA ARROYAVE

YADIRA RUIZ DIEGUEZ

VICTOR MANUEL GARCIA ROMERO











11. El Taller de Proyectación y los temas.

56-77

VICTOR M. POZO PEREYRA

EMILIO E. PEREZ GARCIA

ISAAC SIGAL KIRSH











12. Reproducción ideológica, alienación y politización en torno a la enseñanza.

78-81


CARLOS CASTILLO ZAVALA










13. Enseñanza de la Arquitectura.

82-88

HECTOR GARCIA OLVERA










14. Reproducción ideológica y politización en torno a la enseñanza de la arquitectura.

89-94


MARIO VASCONEZ SUAREZ

HERNAN BURBANO ROBALINO












15. La enseñanza de la arquitectura. Expresión de la práctica social y su reflejo en la enseñanza de la arquitectura.

95-98


MARITZA AMNERIZ RODRIGUEZ D.










16. La expresión de la práctica social y su reflejo en la enseñanza de la arquitectura.

99-108


JOSE ANGEL CAMPOS SALGADO










17. Expresión de la práctica social y su reflejo en la enseñanza de la arquitectura.

109-110


MARITZA AMNERIZ RODRIGUEZ D.










18. Expresión de la práctica social y su reflejo en la enseñanza de la arquitectura.

111-122


MARIO VASCONEZ SUAREZ

HERNAN BURBANO ROBALINO






1. LA FORMA COMO LÓGICA DE LA PRODUCCIÓN. 2. LA FORMA COMO EXPRESIÓN IDEOLOGIZADA Y EL CONSUMO. 3. LA FORMA COMO CONOCIMIENTO CIENTÍFICO. 4. LAS CONTRADICCIONES DE LA DIALÉCTICA DEL DISEÑO.
Rafael López Rangel
Se trata, a mi juicio, de temas tan interrelacionados que pueden abordarse en un discurso unitario, pues constituyen parte de la problemática general del diseño y la formalización de los objetos, en este caso de la arquitectura. Así pues, las separaciones que haremos serán más bien para facilitar la lectura. Por otra parte se trata aquí de planteos generales y en gran medida sintéticos.
LA FORMA COMO LÓGICA DE LA PRODUCCIÓN Y COMO EXPRESIÓN IDEOLOGIZADA Y EL CONSUMO.
Partamos de las premisas siguientes:
1) La prefiguración, el diseño y formalización son parte del proceso de producción de la arquitectura, 2) Entendemos a la producción (tanto a la general como a la de la arquitectura) como la unidad de tres momentos fundamentales: producción/distribución/consumo, 3) Sin embargo, ese proceso no se da en la realidad de manera exclusivamente económica o simplemente operativa. Esta implicando en todo un complejo de relaciones sociales e intervienen en el decisiones y concepciones políticas e ideológicas. 4. La producción arquitectónica, en consecuencia, juega un papel concreto y determinado en una formación económica y social bien localizada históricamente.
De lo anterior se desprende que no podemos explicar la "forma" arquitectónica sólo a través de la "1ógica" de la producción sino que tendremos que ubicarla en la complejidad social y en procesos históricos concretos.
En otras palabras, la arquitectura o la forma arquitectónica si se prefiere se produce a través de un proceso que no solamente es “1ógico” sino dialéctico, o más claramente, histórico. Conviene aclarar que la búsqueda de esta "lógica" es una postulación racionalista que el funcionalismo plantea y que hereda del viejo racionalismo burgués del siglo XVIII. Por su parte, habría que recordar la declaración de A. Gramsci sobre la arquitectura funcionalista en el sentido de que "después de todo, el funcionalismo no es sino otra manera de concebir la belleza arquitectónica” y hoy hemos presenciado ya cómo la 1ógica constructiva y formal propuesta por los grandes maestros de la arquitectura contemporánea (Gropius, Mies, Le Corbusier, etc.) ha devenido en la racionalidad pura de la matemática y investigación operativa, de los Alexanders y las capas tecnocráticas de los países desarrollados.
La forma arquitectónica pues, tiene un presupuesto ideológico. Pero naturalmente esto no quiere decir que su proceso de producción y su concepción misma sea el resultado del capricho a la arbitrariedad individual.
Podríamos distinguir dos partes del proceso de formalización de la arquitectura:
1. La proyectación en que el arquitecto como especialista prefigura el objeto a través de medios de representación que son naturalmente analogías.

2. El proceso de concreción del objeto, es decir, de construcción del objeto, en el que intervienen como se sabe multitud de agentes y sobre todo, los fabricantes directos, los obreros de la construcción. Naturalmente, por lineal que parezca el proceso así descrito, no podríamos concebir el proceso de la prefiguración sin la toma de consideración del de la construcción e incluso del uso o consumo. La toma en cuenta del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas se torna imperativa para el proceso de prefiguración. Y bien, como dice G. Lukacs el artista "elige su técnica" en el caso de la arquitectura esta elección esta determinada por hechos que desbordan la voluntad individual. De todos modos se plantea una operación selectiva, invariablemente.


El proceso de prefiguración es todo un complejo racional sensible que organiza la forma según principios, leyes y condiciones que por lo general son los dominantes y que constituyen elementos del "lenguaje" “arquitectónico” u objetual de clases o capas determinadas de la sociedad.
Con esos elementos que son producto de generaciones enteras de especialistas, que pueden ser enriquecidas por el "diseñador" (o en su caso subvertido) éste propone objetos nuevos -si se trata de un verdadero diseñador- aún sobre los mismos presupuestos del lenguaje institucionalizado. El objeto juega un papel así no solo en la medida que cubre una función inmediata sino porque enriquece -o deteriora- la cultura material de la sociedad y, en el primer caso, hacen avanzar la cultura y el arte. El capitalismo se opone y frena este desarrollo al anteponer el interés mercantil y la ganancia privada a las posibilidades productivas y creativas de la sociedad.

En el proceso de construcción del objeto, proceso que ha sido previsto y planeado según vimos, los agentes que intervienen se organizan sobre la base de las relaciones sociales de producción, en nuestro caso capitalista, y la división del trabajo impuesto para el caso. La tecnología juega un papel decisivo en esto, ya que sin ella la obra no se da si como no se da si no intervienen los productores directos. Los obreros de la construcción. La presencia de múltiples factores, comerciales, especulativos, políticos, etc., hacen del proceso una totalidad compleja y contradictoria.


La forma del objeto arquitectónico es resultado de aquella complejidad y expresa a su manera, la totalidad social. Forma parte también y coadyuva a definir a la formación económica y socia1 en la que es producida.
No está de mis aquí el hacer, algunas citas, para apoyar nuestra convicción de que la forma no sólo es "resultado" o "producto" sino que juega un papel activo en la transformación de la sociedad y del sujeto (humano-social). La primera de Karel Kosik que ubica los hechos, particulares como agentes activos en la totalidad social:
"Un fenómeno social es un hecho histórico en tanto y por cuanto se le examine como elemento de un determinado conjunto y cumple por tanto un doble cometido: de un lado definirse a si mismo, y de otro lado definir al conjunto; simultáneamente productor y producto; ser determinante y a la vez determinado; ser revelador, aun tiempo, descifrarse a si mismo; adquirir su propio auténtico significado y conferir sentido a algo distinto".
La otra referencia es de Marx, de los “ugrindrisse” y nos coloca ya en un mayor abundamiento acerca de la cuestión del consumo, al hablarnos precisamente del papel trasformador del sujeto por el objeto. Nos dice en primera instancia:
"El producto alcanza su final sólo en el consumo. Una vía férrea no transitada, que no se usa y por lo tanto no se consume es solamente una vía férrea potencialmente y no en la realidad. Sin producción no hay consumo pero sin consumo tampoco hay producción no tendría objeto. El consumo produce la producción de dos maneras:
1. En cuanto al producto se hace realmente producto sólo en el consumo... una casa deshabitada no es en realidad una verdadera casa; a diferencia del simple objeto natural, el producto se afirma como producto, se convierte en producto solo en el consumo".
Esto quiere decir que el objeto se da como tal sólo cuando se consume, cuando se realiza como valor de uso y en esto, su forma material es fundamental. Si su forma no es adecuada para cubrir la necesidad ("sea del estómago o de la fantasía) el objeto arquitectónico no se usa ni se consume, y al no consumirse no tiene objeto como objeto, así como no tendría objeto su producción. El consumo siguiendo a Marx genera producción, pero también general la necesidad. Tampoco entonces la necesidad es abstracta, separada de las relaciones de los niveles de desarrollo de las fuerzas productivas. Es una necesidad producida y reproducida por el consumo.
Esto permite hablar de "necesidades inducidas", promovidas por los agentes del consumismo, y por los objetos mismos. Tal cosa la manejan como tanto se ha dicho ya, los grandes centros de decisión de la producción y el consumo capitalista, para extender su acción. Aunque y esto debe quedar claro, no por ello pensamos que toda “reproducción de necesidades” no sea capaz de jugar un papel histórico progresista. Es decir, no todo consumo es negativo. Precisamente el arte crítico, cuando es "consumido" que nos pueden produce actitudes y por tanto “necesidades” que nos pueden incorporar al campo progresista democrático e incluso revolucionario.

El modo de consumo es histórico, por su parte las necesidades mismas aún las denominadas "primarias" varían y son condicionadas por el modo histórico de consumo.


"En suma -sigue diciendo Marx- el objeto no es un objeto en general, sino un objeto determinado, que debe ser consumido de una manera determinada, que a su vez debe ser mediada por la producción misma. El hambre es hambre, pero el hambre que se satisface con carne guisada, comida con cuchillo y tenedor, es un hambre muy distinta del que devora carne cruda con ayuda de manos, uñas y dientes. No es únicamente el objeto de consumo, sino también el modo de consumo, sino también el modo de consumo lo que la producción produce, no sólo objetivamente sino también subjetivamente".
Y la culminación para nuestro caso, del discurso de Marx sobre la dialéctica producción-distribución-consumo es donde señala la transformación e incluso la creación misma del sujeto por el objeto y de cómo la -producción misma genera al consumidor, y que también a nosotros sirve para ubicar el papel decisivo de la forma material del objeto:
"La producción crea, pues, el consumidor, la producción no solamente provee un material a la necesidad sino también una necesidad material. Cuando el consumo emerge de su primera inmediatez y de su tosquedad natural.... es mediado como impulso por el objeto. La necesidad de este último, sentido por el consumo, es creada por la percepción del objeto. El objeto de arte -de igual modo que cualquier otro producto- crea un público sensible al arte, capaz de goce estético. De modo que la producción no solamente produce un objeto para el sujeto, sino también un sujeto para el objeto".
Vemos pues la imposibilidad de ver de manera simplista la problemática de la producción, el consumo y la forma de los objetos, Y menos cuando interviene la presencia de la ideología, tema que puntualizaremos en seguida:
La ideología como problema teórico. Evidentemente, si no abordamos la cuestión teórica de la ideología no podríamos seguir sosteniendo el carácter ideológico de la arquitectura. Y para empezar, queremos dejar asentado que no compartimos la concepción de la ideología como “falsa conciencia”, contrapuesta a la ciencia. Estas son posiciones que han surgido, asimismo, de lecturas cerradas de los clásicos, sobre todo, en este caso, de la ideología Alemana, así como de la extensión -ya considerable- de los planteamientos althusserianos. Creemos, junto con Adolfo Sánchez Vázquez que "La concepción de ideología como necesariamente falsa.... es una generalización ilegítima de una forma particular, concreta de ideología".
Se refiere aquí sin duda al pensamiento que "deforma" los hechos reales y que no expresa, como es el papel por antonomasia de las ciencias, la realidad y las legalidades de los procesos.
En este sentido consideramos imprescindible transcribir el discurso de Gramsci, sobre el origen de esa interpretación peyorativa del término ideología:
"Un elemento de error en la consideración del valor de las ideologías, me parece, se debe al hecho (hecho que, por parte no es casual) de que se da el nombre de ideología tanto a la superestructura necesaria a determinada estructura, como a las lucubraciones arbitrarias de determinados individuos. El sentido peyorativo de la palabra se ha hecho extensivo y ello ha modificado y desnaturalizado el análisis teórico del concepto de ideología.
El proceso de este error puede ser fácilmente reconstruído: 1) Se identifica a la ideología como distinta a la estructura y se afirma que no son las ideologías las que modifican la estructura sino viceversa,
2) Se afirma que cierta solución política es “ideológica”, esto es, insuficiente como para modificar la estructura, aún cuando cree poder hacerlo: se afirma que es inútil, estúpida, etc.
3) Se pasa a afirmar que toda ideología es "pura" apariencia, inútil estúpida, etc.”

“Es preciso, entonces, distinguir entre ideología históricamente orgánica, es decir, que son necesarias y determinada estructura, e ideologías arbitrarias, racionalistas, "queridas". En cuanto históricamente necesarias, éstas tienen una validez que es validez “psicológica”: organizan las masas humanas, forman el terreno en medio del cual se mueven los hombres, adquieren conciencia de su posición, luchan, etc. En cuanto "arbitrarias" no crean más que movimientos individuales, polémicas, etc. (tampoco son completamente inútiles porque son como el error que se contrapone a la verdad y la afirma".


Nada más claro, la concepción de la ideología como necesariamente deformante, supone, como lo hace Althusser, que los hombres son únicamente "soportes" de las relaciones de producción (sin mas papel decimos nosotros, aplicando el caso a los obreros, que el de vender su fuerza de trabajo, y sin posibilidades de lucha que la meramente económica-inmediata). Aquí no hay posibilidades de generación de una ideología revolucionaria, que en lugar de reproducir las relaciones de producción del sistema, coadyuve a su trasformación. En fin que cumpla el alto que le asigna Gramsci, de "organizar" las masas humanas, formar el terreno en medio del cual se mueven los hombres, etc., y que en ni más ni menos que el rol real, histórico, de la ideología de los dominados.
La ideología pues, es un sistema de ideas, valores y representaciones que, en general, expresan una concepción del mundo y de la sociedad y si bien, como lo subraya Fernando Tudela, su vehículo por antonomasia es la palabra, tal cosa no excluye el que tales ideas, valores y representaciones, se expresan en diversidad de “lenguajes”. Y éstos, generados y definidos según el medio y la técnica expresiva o comunicacional que se utilice. Cabe así, hablar de ideologías pictóricas, escultóricas, arquitectónicas, objetuales, etc., siempre y cuando el que no lo sean es una excepción -formen sistemas, están sujetas a legalidades formales, sintácticas, etc., y puedan ser identificadas como propias de clases, capas o grupos sociales. Y si bien en general quienes han escrito acerca de la naturaleza de la ideología, y hoy diremos, de las ideologías, se han referido, por razones obvias, a las que se expresan por medio de la palabra, no debemos excluir por eso al mundo objetual, incluyendo al artístico.
Con respecto a la ideología en general, Arnoldo Córdova señala "La ideología es la forma típica de la conciencia social, el modo como los hombres, de acuerdo con sus condiciones determinan su actuación en dicho orden”. Tal definición comprende, a juicio nuestro, los tres aspectos que señala Sánchez Vázquez para el caso, a saber: el teórico o genosceológico, el genético o social y el funcional o práctico. Recordemos la definición que hace el pensador español al respecto. La ideología es:
a) Un conjunto de ideas acerca del mundo y la sociedad que,

b) responde a intereses, aspiraciones o ideales de una clase social en un contexto social dado y que:



c) guía y justifica un comportamiento practico de los hombres acorde con esos intereses, aspiraciones o ideales".
Por su parte, el citado A. Córdova nos sigue diciendo que independientemente de las formas que adquiera, de los valores que sustente, de su correspondencia o menos con determinados criterios de verdad y falsedad, es un dato inherente a la sociedad. "Es vida social... un modo de ser, entre otros, de la vida de los hombres en sociedad... constituye en suma, un tejido de relaciones sociales que es, a la vez, ideal y practico....
Asimismo, es evidente que en los objetos diseñados, se presentan determinaciones que son impuestas por la capa social en donde se ubica el centro de decisión de su producción. Pero también es cierto que se lleguen a presentar valores de otras capas sociales. Esto subraya su carácter ideológico. De la misma manera, a través de los objetos en general - y no digamos ya de los artísticos - se incide en la transformación social, en el sentido que les marca su "origen" y en la medida de su medios, cosa que está inserta en la problemática social de la tendencia a la imposición de la ideología dominante. Por lo demás, tal concepción de ideología y las consideraciones acerca del carácter ideológico del diseño, elimina, por absurda, la oposición entre ideología y ciencia. Ni la ideología supone el destierro de la verdad sino solo cierto tipo de ideología -ni la ciencia implica necesariamente la eliminación de juicios de valores y de criterios ideológicos, y menos aun en las ciencias sociales, y este es un hecho constatado por la propia historia de la ciencia. Son pues, cosas distintas pero no opuestas. Contienen elementos comunes. Y esto ha llevado a plantear que no existe la neutralidad ideológica de las ciencias sociales en el caso nuestro, si alguna convicción guía estas reflexiones, es la de que los objetos tampoco son en general, neutros. No podrían ser, al formar parte de, y al ser ellos mismos, relaciones sociales. Cabe entonces -reiterar que ese papel de los objetos entendido como "unidad de contrarios" o sea, su pertenencia a la “base económica” a las "superestructuras" se da como fundamento mismo de su existencia.
Calza para nosotros ahora perfectamente la observación de Marx en El Capital acerca de la finalidad del trabajo humano. Ahí se pone en evidencia la presencia del pensamiento, que se objetiva en el producto:
"Al final del proceso de trabajo, brota un resultado que antes de comenzar el proceso existía ya en la mente del obrero; es decir, un resultado que tenia una existencia ideal. El obrero no se limita a hacer cambiar de forma la materia que le brinda la naturaleza, sino que al mismo tiempo, realiza en ella su fin, fin que él sabe que rige como una ley, que las modalidades de su actuación y al que tiene necesariamente supeditar su voluntad".
La "ley que rige las modalidades" de la actuación del obrero es un proceso técnico y de prefiguración, (de proyectación) formal sin el cual el proyecto (el objeto) no se producirá. Es decir forma parte del proceso de la producción material lo que equivale a formular que la producción material contiene procesos "'ideales" que llegan a ser sobre todo en el campo formal, ideológico (insistiremos en que incluso el funcionalismo, en cuanto conjunto de formalidades es sin duda un presupuesto ideológico).
Ya en otros trabajos hemos hecho el paragón de tal concepción con la del irracionalismo a la manera de un Edmund Husserl (1859-1938) que conceptuaba un "hombre", "fiel a sí mismo", respondiendo a su propia esencia. Es el caso de la postulación de Gropius sobre la formalidad de la Nueva Arquitectura.

LA FORMA COMO LÓGICA DE LA PRODUCCIÓN
Isabel Pozas Horcasitas

Aclaración:
El presente trabajo es un intento de explicar a través de ejemplos el cómo la forma arquitectónica esta condicionada o es la resultante lógica de una forma de producción determinada.
Se escogió para ilustrar este estudio varias comunidades que forman la zona alta y fría situada al noroeste del Estado de Morelos; comunidades que mantienen entre sin gran semejanza tanto en el aspecto económico como en el cultural y arquitectónico.


Forma de producción
La forma de producción de estas comunidades es agrícola básicamente y se caracteriza por ser en su mayor parte para el autoconsumo. El excedente, cuando lo hay, proviene principalmente de la comercialización de estos productos agrícolas; que solo recientemente han adquirido niveles de importancia al aumentar las comunicaciones permitiendo insertar estos productos en el mercado nacional, aunque esta posibilidad esta limitada sólo a un pequeño grupo en cada localidad, que es el que cuenta con un volumen de producción considerable y con la posibilidad de comercialización. Al resto de la población este excedente de productos sólo le permite el intercambio local o regional. Estas características dan como consecuencia que las familias no siempre cuenten con un excedente considerable del consumo que es el que utilizan para cubrir una serie de necesidades, entre ellas la construcción o ampliación de la habitación.
Este factor económico que condiciona la producción arquitectónica en la región nos señala una de las causas de la poca actividad constructiva en estas comunidades.



Catálogo: Reflexiones%20sobre%20la%20arquitectura%20y%20el%20urbanismo%20latinoamericanos -> Design -> archivos%20texto
archivos%20texto -> De la ciudad compacta a la ciudad fragmentada
archivos%20texto -> La instrumentación didactica en la enseñanza de la arquitectura
archivos%20texto -> Hablar de identidad en arquitectura dentro de los Seminarios de Arquitectura Latinoamericana (sal) resulta un tema polémico
archivos%20texto -> Contribución a la visión crítica de la arquitectura Rafael López Rangel La historia de la arquitectura o la historia en la arquitectura
archivos%20texto -> Diseño, Sociedad y Marxismo
archivos%20texto -> Hacia una historia del diseno en mexico
archivos%20texto -> Identidad y patrimonio en los centros históricos
archivos%20texto -> Ciudad y diseño
archivos%20texto -> Carlos conteraras en la historia de la planificacion en mexico


Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4   5   6   7


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2017
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos