Aspiraciones y Proyectos de Futuro de Jóvenes Estudiantes Secundarios: El soporte familiar y su influencia en las decisiones educativo-laborales Leandro Sepúlveda V. Universidad Alberto Hurtado, Santiago de Chile Resumen



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Aspiraciones y Proyectos de Futuro de Jóvenes Estudiantes Secundarios: El soporte familiar y su influencia en las decisiones educativo-laborales
Leandro Sepúlveda V.

Universidad Alberto Hurtado, Santiago de Chile
Resumen

Esta ponencia analiza las aspiraciones y proyectos educativos post-secundarios de jóvenes estudiantes chilenos, considerando el rol e incidencia del soporte familiar en este proceso. Las aspiraciones de cursar estudios superiores es una realidad extendida entre los jóvenes, aunque es posible identificar racionalidades diversas asociadas a las opciones formativas y los itinerarios previstos para alcanzar estos objetivos. El entorno familiar juega un rol importante en la construcción del proyecto personal de los estudiantes, existiendo una alta valoración del apoyo existente para el logro de metas educacionales. Con todo, la experiencia varía en relación a las características de este apoyo para la toma de decisiones individuales, como también en las estrategias de presión o exigencias para el cumplimiento de obligaciones y objetivos en la educación superior, evidenciándose diferencias importantes de acuerdo al nivel socio-económico de las familias.


1. Presentación
La masificación de la educación superior y el fin del carácter elitista de este sistema educativo es uno de los rasgos más relevantes de las transformaciones ocurridas en la sociedad chilena en el tiempo reciente. En efecto, en el período que cubre los últimos 15 años, el porcentaje de jóvenes entre los 18 a 24 años que ingresó a la educación superior se incrementó desde el 15,6% registrado el año 1990, al 51,2% correspondiente al año 2013. Particularmente en el último tiempo, el porcentaje de participación de jóvenes pertenecientes a los dos quintiles más pobres de la sociedad ha aumentado desde un 4,5% y 7,4% respectivamente en el año 1990, a porcentajes que se sitúan en el 34,4% y 38,4% respectivamente el año 2013.
El efecto socio-cultural de este proceso es indiscutible y da cuenta de un cambio generacional de gran magnitud; un poco menos del 80% de los actuales estudiantes del sistema, solo con el ingreso a una carrera de educación superior, ya ha logrado superar el nivel educacional de sus padres. (Castillo y Cabezas, 2010). La elaboración de un proyecto educativo post-secundario, la elección de una carrera profesional y un centro de estudios de nivel superior, así como también la consideración de los factores académicos y financieros que condicionan las decisiones sobre el futuro, constituyen rasgos extendidos en la construcción de expectativas de los jóvenes estudiantes en la actualidad, más allá de las diferencias sociales y el origen socio-económico de sus familias (Orellana, 2011; Sepúlveda y Valdebenito, 2014).
La demanda por más educación constituye un rasgo predominante en las sociedades modernas que ha implicado transformaciones culturales de gran magnitud. Una de estas tiene que ver con la mayor disposición de las familias a sostener por un período prolongado de tiempo la moratoria estudiantil de sus hijos (Sellar, Gale, y Parker, 2011; Grytnes, 2011). Esta disposición es extensible al conjunto de la sociedad, observándose una disposición similar en sectores sociales que hasta hace algunas décadas no tenían acceso a mayores oportunidades formativas. Furlong y Cartmel señalan que el creciente interés que las familias de clase trabajadora le otorgan a la educación se debe al debilitamiento de la dicotomía entre clase trabajadora y clase media, así como el surgimiento de un campo laboral más difuso, particularmente asociado al sector servicios, donde la división social es menos visible y por tanto, mayormente abierto a la selección guiada por credenciales educativas (Furlong y Cartmel, 2007)1.
Aunque existe una amplia literatura que señala la existencia de una asociación significativa del capital cultural de las familias con las aspiraciones educacionales de sus hijos, por lo general, su tratamiento se ha quedado en un nivel descriptivo, sin profundizar en cómo y por qué estos factores influyen de manera consistente en tales orientaciones y cómo el incremento general de las aspiraciones se relacionan con las diferencias estructurales que condicionan la realidad de las familias (Jones y Schneider, 2009). Recientemente, estudios desarrollados en la línea de análisis de la subjetividad juvenil y estudios de transición o curso de vida (Beadle, Holdsworth y Wyn, 2011) han permitido profundizar en la relación generacional que sustenta esta nueva realidad. Leccardi (2010) señala que en el marco de las transformaciones socio-económicas de las últimas décadas, ha surgido un nuevo pacto de solidaridad entre generaciones que incide en los procesos de negociación de un proyecto de autonomía individual en el marco de una experiencia de dependencia familiar prolongado. El elemento básico de este pacto, radica en una lógica de interdependencia que Scabiani y Lanz caracterizan como de protección flexible entre padres e hijos (Scabiani y Lanz, 2007). Con todo, se trata de un tipo de relación variable y que se define en el marco de un amplio campo de acuerdos y negociaciones que pueden transitar desde una mayor intercomunicación generacional, hasta lo que Beck describió como una ignorancia reflexiva en este pacto o armisticio recíproco entre padres e hijos (López Blanco, 2006; Beck, 1999).
Esta relación, y sus efectos en el marco de la masificación de la educación superior y la consecuente prolongación de la experiencia de dependencia estudiantil de los jóvenes constituye el foco de esta ponencia.
2. Consideraciones Metodológicas
Los antecedentes que se presentan en esta ponencia provienen del levantamiento de información empírica del estudio “Expectativas, proyectos educativo-laborales y trayectorias post-egreso de jóvenes estudiantes secundarios: Un estudio en la Región Metropolitana”, que se realiza con el apoyo de FONDECYT2. Este estudio, de carácter longitudinal, tiene como objetivo analizar los modelos de trayectoria educativo/laboral que derivan de la experiencia de una muestra de jóvenes estudiantes durante el período posterior a su egreso de la enseñanza secundaria. El estudio consiste en la aplicación de olas sucesivas de encuestas y entrevistas cualitativas a jóvenes que cursaban su último año escolar durante el 2011 en distintos establecimientos educacionales de la Región Metropolitana de Santiago. Con posterioridad han existido 4 etapas sucesivas de levantamiento de información entre los años 2012 y 2015, recogiendo antecedentes sobre la situación post-egreso de los jóvenes; en este marco, está prevista una última etapa de levantamiento de información durante el año 2016. En la primera fase del estudio, se implementó una encuesta dirigida a una muestra de estudiantes del último año de enseñanza secundaria pertenecientes a diversos tipos de establecimientos educacionales de la ciudad de Santiago y localidades adyacentes. En términos operativos, el trabajo de campo para esta primera parte del estudio contempló la aplicación de un instrumento estructurado a 1888 jóvenes estudiantes de 4º año medio (último año de educación secundaria) en 69 establecimientos educativos3.
En la construcción de esta muestra se consideró la dependencia administrativa de los centros educacionales seleccionados y la modalidad de estudios de los jóvenes encuestados (modalidad científico-humanista, EMCH y técnico profesional, EMTP4). El procesamiento de los resultados incluyó también la consideración del nivel socioeconómico de los establecimientos participantes del estudio. Ésta fue construida en base a la caracterización que establece el Ministerio de Educación chileno a través de la prueba nacional de medición de resultados escolares y que diferencia a los centros educacionales en relación a la situación socio-económica promedio de las familias asociadas a cada establecimiento. Los resultados fueron complementados con material empírico de tipo cualitativo recogido a través de entrevistas individuales y grupos de discusión con jóvenes incluidos en la muestra5. Aunque la investigación en desarrollo tiene por objetivo analizar los modelos de trayectorias de los jóvenes egresados de la enseñanza secundaria, los antecedentes en que se centra esta presentación corresponden a un set de preguntas destinadas a indagar en las percepciones de los estudiantes respecto al soporte familiar en su experiencia formativa y el grado de apoyo que estos perciben en la elaboración y consecución de sus proyectos educativos post-secundarios, aspectos que también han sido profundizados en la indagación cualitativa.
3. Presentación de Resultados

De manera sintética, los principales aspectos a considerar en esta presentación tienen que ver con (a) las altas aspiraciones de cursar estudios superiores que evidenciaban los jóvenes estudiantes al finalizar su enseñanza secundaria y el grado de cumplimiento de estas, (b) la percepción general acerca del apoyo o soporte familiar a sus proyectos educativos durante el período posterior a su egreso, y (c) el grado de autonomía que estos señalan tener en la actual etapa de sus vidas.


Respecto al primer punto, la indagación ratifica la existencia de un alto nivel de aspiraciones por realizar estudios de educación superior entre los jóvenes estudiantes, independientemente de la modalidad de estudios cursados, el rendimiento y logros escolares obtenidos y el nivel socio-económico de sus familias. Sólo un porcentaje cercano al 5% de los encuestados en este estudio señala su disposición a incorporarse al mundo del trabajo de manera inmediata, sin que exista en su horizonte de futuro el interés por continuar estudios post-secundarios.
El mayor porcentaje de quienes se encuentran en esta posición corresponde a jóvenes de los estratos socio-económicos bajo y medio-bajo, aunque la proporción de casos sólo supera levemente el 10% de este segmento. Casi la mitad de los jóvenes indica que su proyecto personal considera terminar una carrera universitaria (tendencia que se eleva al 90% de los casos de los estudiantes del nivel socio-económico alto), mientras que un 22% de la muestra piensa que lo hará en una carrera técnica de nivel superior6 (siendo predominante el porcentaje de casos que señala esta alternativa en el estrato socio-económico bajo y medio-bajo). Aunque el proyecto de continuar estudios superiores constituye una realidad extendida entre los jóvenes de esta investigación, existen diferencias importantes a considerar cuando esta aspiración se sitúa en un plano temporal. En efecto, un porcentaje relevante de casos entre los jóvenes de los estratos medio-bajo y bajo (cerca de un tercio de los encuestados de estos segmentos) evidencia en sus respuestas una perspectiva de trayectoria no lineal, que incluye el desarrollo de una actividad laboral previa o en combinación con sus estudios post-secundarios. La incertidumbre de ingreso a un centro de educación superior y, muy particularmente, la imposibilidad de financiamiento de una carrera profesional en lo inmediato, son los principales factores que concurren en esta situación.
El seguimiento de la trayectoria de los jóvenes, ratifica la predominancia de la educación superior en la experiencia personal de la mayoría de estos. Casi la mitad de la muestra, el 47% de los jóvenes, ingresó a un centro de estudios de educación superior al año siguiente de la finalización de sus estudios secundarios, mientras que tres años después de su egreso, el 65% de los jóvenes se encontraba cursando una carrera de educación terciaria (cerca de un 20% reporta combinar sus estudios con una actividad laboral complementaria). Una primera constatación, de este modo, ratifica la predominancia de la continuidad de estudios en la trayectoria de los jóvenes luego de la finalización de su enseñanza secundaria. Para el cumplimiento de este objetivo, el soporte familiar adquiere un rol importante no solo de sostén económico durante un período de tiempo prolongado, sino que también de apoyo y adscripción al proyecto educativo que los jóvenes construyen. Un segundo aspecto relevante de esta ponencia, desde este punto de vista, tiene que ver con la percepción de los jóvenes en estudio acerca del soporte familiar existente durante el período actual de sus vidas y las características que este tiene.
Respecto a lo anterior, los antecedentes recogidos en la indagación señalan que los jóvenes destacan a su núcleo familiar (independientemente de su composición) como el ámbito más importante de desarrollo de relaciones de sociabilidad, percepción de confianza y apoyo a sus proyectos personales. Para los jóvenes que estudian, la familia es su principal soporte financiero y emocional y sus perspectivas de independencia se proyectan en un futuro relativamente lejano, asociado a la finalización de sus estudios post-secundarios. Los jóvenes que trabajan también tienen a la familia como un referente principal y un porcentaje importante de los casos señala que los principales motivos que los lleva a iniciar una vida laboral, tiene que ver con la necesidad de entregar un aporte al sustento de su grupo inmediato.
Lo anterior, sin embargo, presenta diferencias relevantes cuando se interroga acerca del apoyo informativo y sugerencias de opciones de estudio que puede aportar el entorno familiar a estos jóvenes. Particularmente en la primera etapa de medición de esta investigación, los estudiantes pertenecientes a familias de nivel socio-económico bajo y medio-bajo reconocían una situación de orfandad respecto a esta dimensión. Junto con lo anterior, otro aspecto que destaca del análisis del soporte familiar en la experiencia de los jóvenes está asociado a la distinción que puede hacerse entre apoyo y presión para el cumplimiento de los objetivos personales.
Tal como puede observarse en la tabla siguiente, los jóvenes de las familias de estrato socio-económico bajo manifiestan una menor prevalencia de esta última dimensión, cuestión que contrasta con las respuestas que se recogen de los grupos medios de este estudio. En efecto, en estos últimos es posible identificar un mayor reconocimiento de que el apoyo familiar está asociado también a una conducta de seguimiento y presión para el cumplimiento de las obligaciones conducentes a los objetivos personales; este aspecto es ampliamente recogido en el material cualitativo de la investigación, dando cuenta de un rasgo socio-cultural novedoso en el tiempo reciente.

Tabla nº 1

Percepción respecto de la importancia y soporte de la familia (% Muy de acuerdo + De acuerdo de respuestas); tercera medición estudio longitudinal




Bajo

Medio bajo

Medio

Medio alto

Alto

En general, siento que mi familia me apoya en lo que hago

80.4%

92.6%

97.6%

94%

94.9%

A mi familia le gustaría que hiciese otra cosa de lo que deseo


20%

26.1%

17.1%

12.6%

15.4%

En mi familia se preocupan y me presionan para que cumpla con mis responsabilidades

24%

62.3%

64.3%

62.1%

45.3%

En mi familia no necesariamente entienden mis intereses y mis gustos

28%

30%

37%

31%

27.3%

En mi familia me dan bastante libertad para desarrollar lo que yo quiero hacer

74%

90%

83.3%

89.6%

91.4%

Brooks (2003) observó una realidad similar para el caso británico en el marco de las transformaciones sociales de las últimas décadas. La autora aborda las características de una amplia clase media en la sociedad actual y, muy particularmente, una clase media liminal que se distancia en sus aspiraciones y conductas respecto a la tradicional clase obrera. En su análisis, una distinción relevante para un grupo que tiende a manifestar una homogenización de tipo socio-cultural (service class) radica, por una parte, en el conocimiento y vinculación con el mercado de educación superior existente en el entorno familiar y, por otra, en las orientaciones y disposiciones de apoyo del grupo familiar en la experiencia y trayectoria que experimentan los jóvenes una vez que finalizan su educación obligatoria. Este aspecto parece ser cercano a lo reseñado y resulta un insumo sugerente para el análisis de las orientaciones de acción y las trayectorias educativo-laborales efectivas que realizan los jóvenes. Un mayor conocimiento de esta realidad permitiría, por cierto, la orientación de políticas consistentes ante el cuadro de masificación de la educación superior que hoy experimentan países como el nuestro.


Finalmente, un tercer elemento relevante que surge de esta investigación tiene que ver con la perspectiva de largo plazo y el lugar de la familia de origen en la construcción del proyecto personal de los sujetos. En el discurso de los jóvenes, la mirada crítica o distante de la influencia familiar en la autonomía de los sujetos es marginal, sin que se evidencien distinciones relevantes por nivel socio-económico, género o modalidad de estudios; de manera transversal, se asume que la consecución del objetivo de alcanzar la concreción de estudios superiores se hace, necesariamente, dentro del entorno familiar y bajo el sostén económico y emocional de la familia, ratificando la noción de pacto de solidaridad de Leccardi.
En la proyección de su itinerario de vida, es justamente el abandono del espacio familiar el que se posterga para el cumplimiento de sus objetos de estudio y el hito que reconoce la condición de hacerse adulto. Antes que comenzar a trabajar o la finalización de los estudios, la independencia del entorno inmediato emerge como el hito más significativo del cambio de vida o transición a la vida adulta en la perspectiva de los jóvenes. El gráfico 1 da cuenta de las respuestas de los jóvenes respecto a este tema, evidenciando incluso, el aumento de la proporción de jóvenes que sitúan en este hito el paso hacia la adultez. Más allá de lo anterior, con todo, es posible identificar una diferencia marcada entre la independencia del hogar familiar y la autonomía de su vida personal (que en términos amplios puede entenderse como la libertad para tomar sus propias decisiones); de hecho más de mitad de los encuestados señala en la actualidad han logrado un nivel de autonomía plena respecto a sus padres u otro familiar significativo, cuestión que se extiende a cuestiones tales como las relaciones de pareja y el manejo de recursos económicos propios en la administración de la vida cotidiana.
Gráfico nº 1

¿Cuándo una persona es adulta? Variación Percepción 2011-2013




En síntesis, los resultados de este estudio evidencian que:
(a) las aspiraciones de estudios superiores son extendidas entre los jóvenes, independientemente de su nivel socio-económico; sin embargo, se observan diferencias importantes al analizar las opciones efectivas de ingreso a educación superior y la temporalidad considerada para su logro. Es posible identificar la emergencia de diversas racionalidades, que darían cuenta de un ajuste de las aspiraciones y los itinerarios previstos para alcanzar los objetivos personales fuertemente condicionados por el nivel socio-económico de origen. El seguimiento de la trayectoria de los jóvenes en estudio, en términos generales, da cuenta de un porcentaje significativo de casos que efectivamente ingresa a la educación superior, aunque muchos de estos lo realizan de un modo diferido en el tiempo y sobre la base de la combinación de estudios con actividades laborales;
(b) en este marco, de manera general el entorno familiar (u otros adultos significativos) juega un rol importante en la construcción del proyecto personal de los jóvenes, existiendo una alta valoración del apoyo otorgado para el logro de los objetivos personales. Lo anterior, sin embargo, contrasta con la existencia de diferencias en el soporte de información y orientación para las decisiones individuales, como también, de manera muy particular, en las estrategias de presión o exigencias para el cumplimiento de obligaciones y metas. Se observan diferencias importantes en este plano cuando el análisis considera el nivel socio-económico de las familias de origen y, junto a lo anterior, es posible hipotetizar la existencia de estrategias diferenciadas que pueden tener consecuencias relevantes, en lo que en la actualidad se identifica como los sectores medios de la sociedad; y
(c) finalmente, los antecedentes empíricos también dan cuenta de los rasgos socio-culturales predominantes en el discurso de los jóvenes acerca de los procesos de autonomía individual en un contexto de dependencia familiar prolongado, observándose una clara distinción entre ambas dimensiones en las trayectorias biográficas de esta generación social; lo anterior es asumido de un modo no conflictivo por la gran mayoría de los jóvenes y naturalizado como un rasgo característico de la experiencia de vida de esta generación.

Bibliografía Citada
Andres, L. y Wyn, J. (2010), The making of a generation: The children of the ‘70s in adulthood, Toronto: Toronto University Press.
Beadle, S., Holdsworth, R. y Wyn, J.; eds. (2011) For we are young and…? Young people in a time of uncertainty Melbourne: Melbourne University Press
Beck, U. (1999) Democratización de la familia en Beck, U. (ed.) Hijos de la libertad (pp.187-209) México: Fondo de Cultura Económica.
Brooks, R. (2003) Young people’s higher education choices: the role of family and Friends. British Journal of Sociology of Education Vol.24, nº3, 283-297
Castillo, J. y Cabezas, G. (2010). Caracterización de jóvenes primera generación en educación superior. Nuevas trayectorias hacia la equidad educativa. Calidad en la Educación, n.32, 44-76.
Furlong, A. & Cartmel, F. (2005). Graduates from disadvantaged families: Early labour market experiences London: Joseph Rowntree Foundation.
Furlong, A. y Cartmel, F. (2007). Young people and social change; new perspectives London: Open University Press, Mc Graw Hill

Grytnes, R. (2011). Making the right choice! Inquiries into the reasoning behind young people’s decisions about education. Young, vol.19, n.3, 333-351.


Jones, N. y Schneider, B. (2009). The influence of aspirations on educational and occupational outcomes. En Furlong, A. (Ed.), Handbook of youth and young adulthood: New perspectives and agendas (pp. 392-398) London: Routledge.
Leccardi, C. (2010) “La juventud el cambio social y la familia: de una cultura de protección a una cultura de negociación”; Revista de Estudios de Juventud nº90, 33-42
López Blasco, A. (2006) La familia como respuesta a las demandas de individualización: ambivalencias y contradicciones. Papers 79, 263-284
Orellana, V. (2011). Nuevos estudiantes y tendencias emergentes en la Educación Superior: una mirada al Chile de mañana. En Jiménez, M. y Lagos, F. (Eds.), Nueva geografía de la educación superior y de los estudiantes: Una cartografía del sistema chileno, su actual alumnado y sus principales tendencias (pp. 80-142) Santiago: Ediciones Universidad San Sebastián.
Scabiani, E., Marta, E. y Lanz, M. (2007). The transition to adulthood and family relations: An intergenerational perspective. New York, Psychology Press, Taylor & Francis e-library
Sellar, S., Gale, T., y Parker, S. (2011). Appreciating aspirations in Australian higher education. Cambridge Journal of Education, Vol. 41, n.1, 37-52.
Sepúlveda, L. y Valdebenito, M.J. (2014). ¿Las cosas claras?: Aspiraciones de futuro y proyecto educativo laboral de jóvenes estudiantes secundarios Estudios Pedagógicos, vol.40, no.1, 243-261. 



1 Los autores advierten que estos factores pueden ser vinculados con la falacia epistemológica de la modernidad tardía, donde el vínculo entre estructuras objetivas de oportunidad e interpretaciones subjetivas de posición social se han vuelto crecientemente tenues.

2Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico de La Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT).

3los criterios de selección de la muestra consideraron como unidad primaria de muestreo los establecimientos educativos. Estos fueron seleccionados de manera aleatoria según su dependencia administrativa (pública, privada con financiamiento estatal o privada) y modalidad de estudio. Adicionalmente, en cada una de las unidades se seleccionó a uno o dos grupos curso del nivel de 4º medio (último año de secundaria el sistema chileno) para la aplicación del instrumento. El cuestionario, que incluyó preguntas destinadas a la caracterización general de los estudiantes, su experiencia educativa, intereses personales y consumo cultural, aspiraciones y proyectos de futuro, entre otras dimensiones, fue de carácter auto-aplicado y con la presencia de un encuestador en la sala de clases quien supervisó el desarrollo del proceso. Las olas siguientes consistieron en encuestas domiciliarias (o lugares de estudio); en los casos donde no fue posible esta modalidad, se aplicó una encuesta telefónica a los jóvenes individualizados.

4 en el nivel de enseñanza secundaria, el sistema chileno reconoce dos modalidades formativas diferenciadas en los dos últimos años de educación obligatoria, la educación científica humanista, que prioriza un modelo formativo conducente a estudios superiores entre quienes cursan esta modalidad y la educación técnico-profesional que, aunque no inhibe la posibilidad de ingreso a las distintas alternativas de educación post-secundaria, ofrece una modalidad de formación orientada hacia el mundo del trabajo y el ingreso temprano a una actividad laboral. En esta modalidad concurren estudiantes de los estratos más pobres de la sociedad, representando cerca del 43% de la matrícula total del nivel correspondiente. Para algunos autores, se trata de un modelo que refuerza las lógicas de segregación social fuertemente presentes en el sistema educacional chileno.

5 La cuarta etapa de medición en este estudio alcanzó una cobertura de 42,4% de la muestra inicial, tasa de respuestas que se sitúa en un margen razonable para estudios de estas características. es lo que se observa (aunque con un tratamiento metodológico y condiciones de realización diferente), por ejemplo, en los estudios “Socio economic disadvantage and access to higher education” realizado en cuatro distritos de Glasgow entre 1999 y 2004; Paths on life’s way, estudio a lo largo de la década del 90 en British Columbia, Canadá o el proyecto Life Patterns realizado en Victoria, Australia en igual período de tiempo. Véase Furlong, A. & Cartmel, F. (2005); Andres, L. & Wyn. J. (2010).

6 en Chile, las carreras técnicas de nivel superior son impartidas, en su gran mayoría, por centros privados de educación y, a diferencia de la mayoría del sistema universitario, no requieren la rendición de la prueba nacional de ingreso a la educación superior. Estas carreras pueden ser de 4 u 8 semestres y los costos de las mismas, en promedio, son más bajas que las que se ofrecen en el sistema universitario.


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