Asistencia a enfermos hospitalarios o domiciliarios


Acompañamiento a la familia de los Moribundos



Descargar 226.19 Kb.
Página3/3
Fecha de conversión12.05.2019
Tamaño226.19 Kb.
Vistas56
Descargas0
1   2   3

Acompañamiento a la familia de los Moribundos
El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal.” Sof. 3,15
La biografía de cada enfermo es también la biografía de la familia: sus actitudes, pensamientos, recuerdos, vivencias y proyectos están ligados inevitablemente a la relación con sus seres queridos. cercanos o lejanos.
La familia de origen incide de modo determinante en la articulación de la propia identidad, en el desarrollo de hábitos y actitudes, que pueden plasmar positiva o negativamente su vida.
El mapa genético no es sólo la herencia de trazos somáticos y psicológicos, sino también de aprendizajes o de límites en cuanto a la comunicación, el modo de manejar las heridas o los secretos familiares, de vivir los conflictos o las diferencias, de enfrentar las dificultades o fracasos, en el modo de demostrar afecto o desaprobación.
La familia puede educar para amar , dialogar, abrirse, soportarse, donarse, perdonar, pero también para tener prejuicios, criticar, gritar, blasfemar, odiar.
Cada familia tiene su propia historia y sus dinámicas. Hay quien nace en el interior de núcleos familiares en los cuales se siente escuchado, afirmado y estimulado, y quien en situaciones caracterizadas por la verbal y física, por roturas relacionales. por la falta de ética y de disciplina.
Sin embargo, es importante tener presente que somos hijos, pero no esclavos de nuestro pasado. Aún quien haya sido condicionado negativamente del pasado , está en grado de superarlo mediante elecciones constructivas y un proceso de maduración interior. Un pasado difícil no produce infelicidad para siempre.

El impacto de la enfermedad grave sobre la familia
Un diagnóstico infausto, que puede amenazar la vida de un ser querido, produce fuertes cambios estructurales y relacionales en la familia. Frente a una crisis que quita la tranquilidad, amenaza los equilibrios internos y que obliga a asumir roles y tareas, los integrantes de la familia pueden reaccionar con actitudes agresivas, equilibradas, culpabilizantes, constructivas, depresivas, de ansiedad, etc...
Cada familia adopta estrategias diversas en respuestas diversas en respuesta a la enfermedad; entre las actitudes o mecanismos más frecuentes: la negación,
- La negación: el rechazo, la no aceptación de la enfermedad, el propósito de comportarse como si nada hubiera ocurrido;

- La hiper-protección: de una parte se esconden los propios sentimientos al paciente, por otra se practica la conjura del silencio, se evita comunicar abiertamente la verdad de las cosas.

- La idealización: se nota una confianza excesiva en la “omnipotencia” de los médicos o en el poder milagroso de la medicina o de las terapias.

- La sublimación: se busca refugio o consuelo en las seguridades espirituales: “Reza, si quieres sanar”, “Quien cree, no llora”.

- La dramatización: se tienen reacciones desproporcionadas o histéricas.

- La aceptación: prevalece una actitud de sano realismo y equilibrio y una positiva colaboración con los trabajadores sanitarios.

- La regresión: cerrazón o aislamiento social frente a un drama que, se piensa, los demás no pueden comprender .
Por lo general, la respuesta de la familia al evento de la enfermedad prevé un primer impacto de desorganización y de confusión.
Sigue un momento de búsqueda: los componentes se interrogan sobre cómo hacer frente a la situación activando los recursos del grupo.
Una tercera etapa, consiste en una gradual adaptación del núcleo familiar frente a los cambios impuestos por la enfermedad.
La elaboración positiva o negativa de la crisis depende del tipo de sistema familiar: sea éste fundamentalmente sano o problemático.
Familias Sanas o Problemáticas
Virginia Satir, notable estudiosa de las problemáticas familiares, ha definido algunos criterios que permiten leer si un tejido familiar es fundamentalmente sano y en condiciones de afrontar los momentos críticos, o si resulta problemática y contribuye a complicar el impacto con el sufrimiento y la muerte.

Familias Sanas
Las familias sanas están caracterizadas por:


  • El equilibrio emotivo de sus componentes,

  • El respeto y la valoración de la individualidad y diversidad de cada uno de sus miembros;

  • La relación positiva en relación con la sociedad;

  • Un buen nivel de cohesión y de comunicación entre sus componentes;

  • Una estabilidad general de la estructura familiar, basada sobre normas y reglas claras;

  • La flexibilidad y no rigidez de los roles internos.


Familias Problemáticas
Las familias problemáticas están caracterizadas por:


  • Actitudes de control y autoritarismo por parte de uno de sus miembros en relación con los demás;

  • La tendencia a la crítica destructiva;

  • La ausencia de personas y modelos significativos (Ej. Un padre, a causa de muerte o divorcio);

  • La carencia de afecto, las relaciones están basadas sobre la distancia emotiva;

  • La desorganización interna evidente en los roles y en los estilos de vida;

  • La presencia de problemáticas específicas tales como: la enfermedad mental, el alcoholismo, el abuso sexual, la tóxico-dependencia.



Está claro que pertenecer a familias sustancialmente “sanas” o “enfermas” incide profundamente en el modo de ver, de enfrentar o de vivir el evento de la enfermedad.
En otras palabras, en las actitudes asumidas no se parte de cero, sino del bagaje del propio pasado, del clima creado por los padres y del modo de relacionarse entre ellas y con los hijos.
Tareas Fundamentales
Son dos las tareas fundamentales que asumen aquellos que crean una familia:
1. Educar al amor y a la intimidad: los padres están, antes que nada llamados a educar a los propios hijos y desarrollar lazos, para sentirse amados y amar. Esta experiencia los ayuda a sentirse aceptados y valorizados y a tener una buena guía en la vida. De otro lado, donde no hay afecto y calor el niño experimenta inseguridad, soledad y, en algunos casos, un sentimiento de abandono. En general, esta primera tarea es interpretada por la madre que acoge, nutre y sostiene la vida de los hijos. Existe el riesgo de un amor excesivo se transforme en posesión o celos, e interfiera con un sano desarrollo e independencia de los hijos.
2. Educar a la separación y al respeto de las diferencias: el hijo no es una copia de los padres, sino que está llamado a realizar su propia individualidad y diferencias. Un proceso sano de crecimiento lo ayuda a establecer límites, a definir los confines entre el sí y el prójimo para no fundirse y ser absorbido por los demás. La pedagogía de la separación invita a sacar a la luz la propia unicidad.
Un modo de educar a la separación es a través del desarrollo de reglas, expresas o tácitas, que los padres trasmiten a los hijos. Tales reglas pueden tener relación con variados ámbitos de la vida: desde cómo manejar las emociones al modo de expresar intimidad; desde reglas de trabajo a las conductuales; desde reglas sobre lo seguridad a aquellas con respecto a la relación con los demás; desde reglas sobre el sexo a aquellas sobre el modo de afrontar el dolor, la enfermedad y la muerte. Algunas de estas reglas resultan muy útiles y son interiorizadas por los hijos el resto de sus vidas, otras pueden provocar serias dificultades y bloquear el crecimiento. La tarea de educar a la separación es, frecuentemente, interpretada por el padre.
Estas dos tareas, esenciales para afrontar la vida con apertura, realismo y dinamismo, resultan de extrema importancia también en las etapas conclusivas del propio peregrinaje terreno. La experiencia del morir permite al enfermo y a sus familiares vivir, antes que nada, momentos preciosos de intimidad, dando expresión a los sentimientos de reciproca gratitud y comunicarlos a través de gestos y del lenguaje no verbal.

Al mismo tiempo. la proximidad de la muerte requiere el coraje de prepararse a decir adiós, anticiparse al distanciamiento asegurando la continuidad del nexo a través del recuerdo, el horizonte de lo trascendente, la cercanía espiritual.
Los trabajadores sanitarios y la familia
La crisis de la enfermedad abre las puertas del hospital no solo al enfermo, sino también a su familia. Ella no es espectadora, sino directa protagonista en un drama que la implica.
En el acompañamiento del enfermo, ella queda en primera línea en un recorrido, largo y difícil, que va desde la fase inicial del diagnóstico hasta aquella aguda de la terapia; de la etapa de la recuperación y de la esperanza, a aquella de la recaída, cuando todo se complica, hasta el momento final, cuando las terapias son sólo paliativas y se prepara para la separación.
La familia, a menudo, se hace cargo de la parte más comprometida de la asistencia, particularmente, en el contexto domiciliario.

No obstante esto, especialmente en las instituciones sanitarias, la familia es sistemáticamente descuidada por los trabajadores sanitarios, que dedican su exclusiva atención a la persona enferma. Por esto, es necesario tener en cuenta algunas consideraciones:
- la constatación de que la familia es frecuentemente considerada al margen o es ignorada por el personal asistencial;

- Se nota, a menudo, roce o competencia entre los trabajadores sanitarios y la familia en relación a los cuidados del enfermo;

- la familia es vista, algunas veces con razón, como un estorbo o un obstáculo en el proceso de cura;

- las información trasmitidas acerca de las condiciones de su ser querido o la finalidad de las terapias, son formulados en forma apresurada y con un lenguaje técnico poco comprensible;

- Se advierte, algunas veces, la tendencia a excluir a la familia de las decisiones que, de cualquier forma, la implican.

El peso de una enfermedad grave o terminal invocan diálogo y concreta colaboración entre los trabajadores sanitarios y la familia. De modo particular, es necesario salvaguardar la unidad familiar cual esencial objetivo de cuidado y asistencia.
Desafíos para un mejor acompañamiento de la familia
En el interior de las instituciones, muchas familias se fían y se confían en los especialistas y en la tecnología, para obtener los mejores resultados de cuidado para el ser querido. Muchas veces, pueden sentirse turbadas por la falta de atención y comunicación, por los límites impuestos por los reglamentos, por las relaciones funcionales que resultan inevitablemente despersonalizantes.

Pero es sobre todo en el interior de los muros domésticos que la familia se encarga de manejar el largo trabajo y las fatigas de la enfermedad. Muchos se sienten oprimidos por la excesiva responsabilidad, abandonados del sostén médico o enfermerístico, angustiados por los crecientes problemas que el cuidado de un enfermo grave significa.
Las tareas de asistencia, siempre más onerosas, consumen física y psicológicamente a los familiares y existe el riesgo de provocar depresión y desesperación.

La sociedad, a través de los recursos sanitarios, el voluntariado y los instituciones religiosas, está llamada a aproximarse a estas familias, para hacer menos doloroso su vía crucis y hacerlas sentir menos solas.
Algunas líneas orientadoras de sostén incluyen:


  • Activar equipos paliativos compuestos por médicos, enfermeros, voluntarios y otros profesionales, para responder mejor a las diversas necesidades de enfermos y familiares;

  • Crear un clima de colaboración entre trabajadores sanitarios y familias y una comunicación abierta, que favorezca la información y de espacio a la escucha y a las preguntas, para ayudar mejor al enfermo;

  • Promover un acercamiento unitario que contemple no sólo las necesidades del enfermo, sino también aquellas del núcleo familiar;

  • Prestar atención no sólo a las exigencias físicas, sino también a aquellas psicológicas y espirituales para asegurar un servicio global;

  • Monitorear los cambios que están ocurriendo en la familia a nivel de relaciones, cambio de roles, reestructuración de hábitos, niveles de cansancio, utilización de los recursos, signos de ansiedad o depresión...

  • Enseñar a los familiares las técnicas del caring y de la asistencia física y psicológica, para promover un mejor cuidado de su ser querido;

  • Acompañar a los familiares no sólo en las etapas del duelo anticipatorio, sino también en aquellas sucesivas del luto y de la adaptación a una vida modificada.


En la medida en la cual la familia recibe soporte psicológico e información práctica sobre cómo asistir y aliviar un ser querido, el evento del morir -si bien es doloroso -no produce amargura y desconsuelo, sino que es vivido en el emblema del calor humano y de la solidaridad.

Catálogo: 14%20Educación%20profunda%20y%20experiencias -> 06%20Experiencias%20educadoras
06%20Experiencias%20educadoras -> Trabajar con enfermos mentales ha sido todo un reto
14%20Educación%20profunda%20y%20experiencias -> [1] (en griego antiguo: Πλάτων)
14%20Educación%20profunda%20y%20experiencias -> La experiencia como base de la educación Corrientes en el siglo XX
14%20Educación%20profunda%20y%20experiencias -> Agustín de Hipona
14%20Educación%20profunda%20y%20experiencias -> Tres lecturas basicas y tres autores firmes para entender lo que son las vivencias
14%20Educación%20profunda%20y%20experiencias -> Educacion vivencial alude a vivencias
14%20Educación%20profunda%20y%20experiencias -> Estilos latinos e italianos
06%20Experiencias%20educadoras -> 1. Lucha contra la depresión y la frustración Tres criterios y consignas La frustración


Compartir con tus amigos:
1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos