Arturo jauretche el medio pelo



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El Instituto de Cultura Hispánica es una importante entidad cuyo Director tiene jerarquía de Ministro y mediante el cual España trata, con cuantiosas erogaciones de mantener contactos culturales con las otras Españas. Por la misma razón puede ser útil a la representación argentina porque además del contacto cultural con España que allí se opera, está a disposición del agregado cultural argentino todo un sistema de contactos con el resto de América, que España costea espléndidamente sin que nos cuetes un centavo.

Estando en Madrid hice amistad con don Blas Piñar, a la sazón eficientísimo Director del Instituto.

Don Blas Piñar me insinuó que la Embajada Argentina parecía rehuir al Instituto de Cultura Hispánica, y me propuse averiguar lo que pasaba. Prescindí del Embajador, que era el Almirante Toranzo Calderón porque no tenía relación con el mismo, y además, porque más aceite da un ladrillo, en tema como ese y resolví conversar con Francisco Luis Bernárdez que era precisamente delegado cultural y así vine a saber las razones por las cuales la Argentina no tenía relaciones culturales con el Instituto de Cultura Hispánica.

Ya había notado yo que Bernárdez frecuentaba el café De Lyon, en la calle de Alcalá, más allá de Cibeles –centro de reunión de los intelectuales republicanos. De la boca de Bernárdez vine a confirmar que no simpatizaba con Franco, lo que me extrañó porque le había conocido un acendrado catolicismo formal y se le adjudicaban ciertas inclinaciones fascistas, y cuando comenzaba a atribuir su actitud a la influencia democrática de la Revolución Libertadora, vine a enterarme de que la razón era otra.

Bernárdez es hijo de gallegos y ama extraordinariamente a Galicia, y Franco es un gallego renegado que persigue el idioma y el autonomismo de los gallegos. De tal manera el agregado cultural de la argentina ventilaba con el suelo y la representación de su presunta nacionalidad una cuestión entre Galicia y España, y de gallego a gallego.

Después, bajo el ministerio de Bonifacio del Carril, Francisco Luis Bernárdez fue nombrado Director de Cultura del mismo.



1 El mejor sociólogo –por lo menos con estaño—para conocer este aspecto es el vendedor de automóviles que debe conocer mejor al comprador que al coche que ofrece. Ya están baqueanos en distinguir un burgués que se comporta como tal de un burgués de “medio pelo”; al primero hay que ofrecerle un coche “que eche tierrita” a los demás. Al segundo, al que también le gusta echar tierrita hay que darles precedentes sociales. (Un vendedor tenía un cliente para Chrysler Imperial y consiguió tenerlo toda la mañana en el Cade de la esquina para que viera cuando la condesa de Souboff bajaba de su Chrysler Imperial a la florería. La operación se cerró ahí mismo. Por más que el vendedor y el comprador tengan la más remota idea de quien es la Condesa de Souboff. Yo tampoco, pero tengo la vaga idea que está vinculada a los Larrechea de Rosario).

Lo mismo ocurre en las vestimentas.

Un comercio de la calle Santa Fe, tiene un tipo de mercadería llamativa que no condice con el tono de la posible clientela. Como, intrigado, se lo hiciera notar a uno de los vendedores diciéndole: --“Tienen mercadería de la calle Corrientes”--, se sonrió pidiéndome que le guardara el secreto, cosa que cumplo, informando confidencialmente a algunos miles de lectores, después de rogarles igual reserva.

Me explicó.

Hay mucha gente con dinero que sabe que hay que vestir al estilo de la calle Santa Fe. Viene a buscar la mercadería, pero íntimamente no la satisface pues su gusto es el de la calle Corrientes. Los complacemos dándole el gusto de la calle Corrientes en la calle Santa Fe, con lo que quedan ampliamente satisfechos.

Y acompañándome hasta la puerta, agregó: --Guárdeme el secreto, porque si se enteran mis vecinos van a hacer lo mismo, y tendremos dos calles Corrientes. Es que casi todo el público de la calle Santa Fe que compra de veras tiene el corazón en Corrientes.



2 Esto ya lo he contado en una nota periodística.

Tengo un amigo profesional que el otro día me decía:

--¿Vos sabés que el nene me pregunta todos los días por qué no tengo estancia? Y yo, ¡qué voy a tener estancia si entre las cuotas de los colegios y el automóvil, me están comiendo, sin contar la cuota del Club, los fines de semana, los veraneos que me desangran por todo el año!...

--¿Vos mandás los chicos al colegio pago? –le pregunté--. ¿Y de los caros?

¡Sí!, Me dijo.

Vos te estás trabajando el infarto. No te das cuenta que si los papás de los demás chicos tienen estancia y hablan de ella, el tuyo va a terminar por creer que sos un papá de segunda, un incapaz. Lo estás adecuando para resentido o para chupamedias. Mandalo al colegio del Estado donde el hijo de un profesional se siente capo. ¿Vos que querés que sea tu hijo? ¿Capo, o punto?.

El hombre bajó la cabeza; había comprendido. Pero soltó el más terrible problema del tilingo:

--¿Quién le hace entender eso a mi mujer?

“That is the question”.

La educación es secundaria y los hijos se utilizan para la búsqueda del propio status. La función que se asigna al Colegio en esta convención no es educar; es dar a los padres un símbolo de status que se evidencia por el nombre del colegio, el uniforme y hasta el ómnibus; por las relaciones que presuntivamente pueden hacerse, por los círculos a los que tal vez los chicos puedan llevar de la mano de los padres; por los cotejos que entre sí hacen las gordas refregándose unas con otras los nombres de los colegios adonde concurren sus hijos y los apellidos de los compañeros.

Los empresarios de los colegios a su vez, que como los vendedores de automóviles conocen la clientela, sólo se preocupan de la imagen social: el aspecto educacional es accesorio y toda la enseñanza parte de un presupuesto ideológico conveniente a la mentalidad de aquella; así son a su vez fábricas de medio pelo.


3 Por ejemplo descubrir una cantina “con mucho color” es un éxito. Pero válido por poco tiempo; los patrones se lo huelen enseguida mientras con mucho aumento de “color local”, suben los precios, aparecen en el menú platos insospechados por la vieja clientela que desaparece. Este es el momento en que los patrones de cantina avisados de la calidad de la clientela hacen el negocio de la llave. Los nuevos se la “pillan” y la siguen “a muerte” y poco tiempo después intervienen los rematadores. Hay cantineros profesionalizados que arman lugares especialmente preparados para “que los descubran”, pero esto con trampa, porque se hacen con “señuelos”, avivados del “medio pelo” que arrastran el público. Lo mismo ocurre con Boites y Confiterías.

4 Sin embargo la poca atracción de las sierras me parece que se vincula a razones femeninas mucho más atendibles que los simples criterios del "medio pelo". Lo digo porque tuve trabajando conmigo un muchacho a quien de reojo, y a medio oído, lo pesqué en un flirt telefónico nacido de un número ligado. A poco de iniciada la conversación, oí que le preguntaba a la incógnita interlocutora, donde pensaba veranear y lo vi que de inmediato cortó, como desagradado. Picó mi curiosidad y le pedí que me explicara su actitud y lo hizo en términos de una sabiduría que no puedo dejar en el anónimo de un episodio intrascendente.

Su respuesta fue: —"Le corté porque me dijo que veraneaba en las sierras...", y como notaba mi perplejidad declaró: —"Es muy gorda o muy flaca, porque las que tienen lo suyo no le disparan a la malla...



5 En una audición de Televisión Jorge Sábato hablando de Nueva York de esta actitud despectiva para el país, recordó un argentino que al saber que llegaba de Buenos Aires le preguntó en rueda de norteamericanos, “si siempre las calles de Buenos Aires estaban llenas de baches”. Contra la lógica más elemental que induciría a suponer la idealización de la patria lejana. Para los norteamericanos, porque el argentino no merecía contestación, dijo Sábato que efectivamente en Buenos Aires se corría el peligro de romperse la pierna en un bache pero nada más, y en Nueva York el peligro era de que las roturas fueran en otro lugar del cuerpo: (Ese año la estadística neoyorkina daba 1800 violaciones en la vía pública). Esto no va en desmedro de Nueva York ni de Buenos Aires, pues cada uno es como es y las circunstancias pueden explicar esto como aquello. Por ejemplo que al concurrir a una escuela mixta en el baño, de la niñas, viese este letrero: “NOTICE: You must not come alone! You must come only with another girl”. Firmado: The Headmarter.

El Headmarter le explicó a Sábato que era peligroso que las chicas entraran solas al cuarto de baño. ¡Pero lo que diría el “medio pelo”, si aquí ocurriere lo mismo!



6 El 24 de octubre de 1945 el órgano oficial del partido Comunista comenta la jornada de días antes: “Pero también se ha visto otro espectáculo, el de las hordas de desclasados haciendo de vanguardia del presunto orden peronista. Los pequeños clanes con aspecto de murga que recorrieron la ciudad, no representan ninguna clase de la sociedad argentina”. “La Vanguardia” del 23 de octubre dice: “En los bajíos y entresijos de la sociedad, hay acumulada miseria, dolor, ignorancia, indigencia, más mental que física, inferioridad y resentimiento... En todas las sociedades quedan precipitados la miseria que se ramifican como pólipos en las partes más recónditas”.

¿Qué extrañar entonces que el gerente extranjero, el socio del Círculo de Armas, el estudiante empachado de lecturas apresuradas y sin digerir, la dama que ha tenido un problema con la doméstica o la niña que ve por primera vez una multitud obrera hable de resentimiento y de desclasados, cuando dicen eso los que permanentemente han estado oponiéndose al desarrollo industrial del país en defensa de supuestos trabajadores a quienes aquellos atribuían el resentimiento, ahora respetables, de sus sociedades de origen?



7 Percibo aquí que los vascos se le han quedado en el tintero al "maestro ciruela", y los lectores pueden imputarme un malicioso ocultamiento. Recordemos esto. "Los países del mediodía de Europa nos traen poco en costumbres y civilización que adelante la nuestra. Sólo por una fuerte educación común puede evitarle que los hijos de vascos, italianos y españoles, desciendan a los hábitos industriales, a la incurria y la barbarie de nuestras masas ya que en falta de instrucción corren parejos."

Ya que estoy en el tema agregaré que en el racismo de nuestra intelligentzia, antirracista, vascos e irlandeses salen bastante bien librados. Esto no ocurre por obra de “el maestro” sino por la prosperidad frecuente de los descendientes de vascos e irlandeses que ha hecho olvidar que en su origen eran gente muy inferior, cosa que en materia de ilustración no es muy descaminada, pues los inmigrantes originarios de estos dos pueblos estuvieron constituidos en general por pastores. Fue en la época de la lana, entre el 60 y el 80, cuando la explotación de los ovinos, por razones que se han dicho antes, desplazó a los vacunos de la cercanía de los puertos, haciendo que aquellos ocuparan las mejores tierras. Los ovejeros, técnica que los gauchos desconocían, recibían los piños "al tercio", de manera que en poco tiempo y pese a la tradicional honradez vasca e irlandesa, sus majaditas fueran más grandes que las de los patrones —que eran las víctimas de las epidemias pues las de los vascos y las de los irlandeses parecían vacunadas—. Pronto, con el importe de la lana pudieron comprar campos que todavía no habían recibido la fuerte valorización que trajo la expansión agropecuaria. Se trataba de gente muy rutinaria que no salía del campo y sólo se preocupaba de que éste y las majadas se estirasen.

Los hijos se encontraron de pronto dueños de grandes propiedades justo en el momento en que empezaba la valorización, y rápidamente incorporados como propietarios, después sus nietos como profesionales, al nivel de la "gente decente" en la estructura social tradicional, máxime en cuanto se trataba de dos pueblos muy católicos, celosos de la legitimidad del vínculo matrimonial y por consiguiente de la condición exigida en la filiación. Su ascenso correspondió a una época de permeabilidad social y así respecto de ellos se marginó el racismo por el acostumbramiento.

Tampoco tuvieron la resistencia del criollo, porque practicaban actividades ganaderas marginales para éstos, y sobre todo porque no fueron comerciantes, que eran los que suscitaron más resistencia por la posición de ventaja que llevaban. Además, desligados de sus países de origen en cuanto no representaban naciones oficialmente existentes, tuvieron una adaptación rápida en sus hijos (especialmente los vascos). Quedó aquello de “Hijo del país con gorra 'e vasco" que acredita su rápida adaptación porque a diferencia de sus padres, dominaron inmediatamente la técnica del caballo, cosa que aquellos no lograron (con 50 años de América y a caballo, un vasco siempre parecerá una bolsa de papas y no un jinete).

Los irlandeses sufrieron una diversión. Como la colectividad inglesa era económicamente fuerte pero no numerosa, por la comodidad del idioma y para evitar más contactos con "nativos”, se les abrió el acceso a la misma y gran parte de los descendientes de irlandeses se anglicanizó rápidamente, casi como si fueran intelectuales nativos.

Recuerdo que para el año 17, durante la primera guerra mundial, participé en los festivales que la Cruz Roja Irlandesa hacía en favor de los aliados, cosa que, a pesar de mi ignorancia de entonces, común a todos los hijos de la enseñanza oficial y la cultura libresca y periodística al “usum delfini”, me dejaba perplejo: por un lado los diarios informaban de la revolución sinfeinista, de la huelga de hambre del alcalde de Cork, que murió en su ayuno, y del fusilamiento de un filántropo de reputación mundial, Sir Rogert Cassement, héroe dela Revolución Irlandesa. Y por el otro, estos irlandeses me resultaban devotos de su majestad Británica. Es que éstos, al incorporarse a las clases altas como ingleses, abandonaban la posición de sus padres que habían emigrado en aquella terrible época en que la población de Irlanda que a principios del siglo XIX era de 8 millones de habitantes, bajó la cuarta parte den 50 años, por el hambre y la emigración consiguiente. La época también en que eran pocos los irlandeses alfabetos –Sarmiento nos lo explicará por el catolicismo y la barbarie congénita--, cuando los maestros se designaban como “teachers of hordes” porque la enseñanza tenían que hacerla al reparo de las cercas para no ser descubiertos por la policía inglesa que impedía la alfabetización.



8 Ud ha oído a ese tipo que lamenta llamarse Pérez y no Smith; a ese cretino que cree que seríamos poderosos como los norteamericanos si en lugar de proceder de España y de los indios, del castellano y del catolicismo, procediéramos de Gran Bretaña –no de los indios porque allá fueron exterminados, ya que el único indio bueno es el indio muerto--, del inglés y del protestantismo, olvidando lo que le pasó a esa misma Irlanda, o a cualquiera de las colonias que no fuera Estados Unidos. O esos mismos “algas” de las Malvinas, esclavos ni siquiera del Imperio, pues lo son de una compañía financiera. A ese sujeto que seguramente se mira al espejo y atribuye el déficit de su “bóveda craneana” a la inquisición. Ese es un hijo de... Sarmiento, con perdón sea dicho de su respetabilísima mamá. Y hay casos más graves aun: hay un sujeto cuyo apellido paterno es un nombre tradicional en la Argentina, pero lo disimula con la inicial para resaltar el apellido británico de la madre; cierto que en estos casos la única segura es la filiación materna.

9 En época de FORJA, allá por el año 37-38, le comentaba a ese patriota que fue el doctor Goyena, entonces juez del crimen, la insuficiencia de nuestros recursos ante el bloqueo total de los medios de información que oponía la prensa colonial. El doctor Goyena me sugirió que lo fuéramos a ver a don Saturnino Unzué para pedirle una ayuda, y así fue como este anciano caballero nos citó en su escritorio de la calle Maipú. Allí le expuse cuál era nuestra acción y cuáles nuestras dificultades. Don Saturnino no manifestó ni conformidad ni disconformidad con mi pensamiento. Se limitó a decirme que a él el país no le interesaba. Y como yo me levantase indignado dando por terminada la entrevista porque no tenía nada más que hablar con un sujeto de ese patriotismo, como le dije, intentó explicar que sólo había querido decir que a sus años sólo le interesaba el triunfo de sus potrillos y era ajeno a toda preocupación política. Era el ideal de hombre, según la concepción sarmientina, cuyo destino era vivir en Europa de las rentas que proporcionaban los pastos y sacar sus colores triunfantes en Epson, en Ascott, en Beauville y también en Palermo, ya que había nacido en este país y aquí tenía la fuente de recursos. Como se ve, esto de la “oficina”, para designar al país, no es para mí una novedad.

10 Los malandrinos también conocen al “medio pelo” y hay una poderosa industria nacional que no es flor de ceibo: la del whisky escocés y cigarrillos importados.

Uno de sus vendedores recorre constantemente las compañías de navegación pidiendo embarcarse como tripulante. Carece de libreta, pero insiste en cada compañía una vez por mes. Es hábil para formular el pedido ante el personal superior, y un momento antes de despedirse, ya con la respuesta negativa, extrae el paquete de “cigarrillos importados” y convida al funcionario. Conoce la inevitable pregunta: “¿Puede conseguirme?” A los pocos días aparece con una docena de cajas “made in Avellaneda”, que lo único que tienen de auténticas es la falta de estampillas.

Si esto ocurre en un medio que está al cabo de la calle en esto del contrabando, imagínese cómo será entre los “giles”.

Un conocido distribuidor de periódicos, Sanz, especializado en publicaciones uruguayas, me contó que cada vez que iba al puerto a retirar los paquetes había un muchachón que se ofrecía para acompañarlo. En su extrema diligencia, el muchachón al pasar frente al marinero de la salida de Viamonte, se bajaba del auto para regalarle un diario, y enseguida, un poco más allá, sobre Madero, se despedía y bajaba del coche para entrar al café que está en la esquina de Madero y Viamonte.

Tardó bastante en descubrir el secreto, que era el siguiente: Su desinteresado ayudante compraba en cada oportunidad dos o tres docenas de lapiceras “birome” en la calle Canning, a diez pesos cada una, y entraba al puerto con ellas en el bolsillo. Cuando le entregaba el periódico al marinero, los clientes que lo esperaban en el café suponían que dentro del diario iba el “arreglo” porque estaban “vichando” la salida del puerto. Acreditaba así la procedencia extranjera de las biromes, se vendían allí mismo a cincuenta pesos cada una. ¡Y los compradores era a su vez vivos que las iban a revender precisamente a los detractores de los artículos “flor de ceibo”!


11 “Flor de ceibo” comenzó a ser el profesor universitario que no salía de las consagraciones de la intelligentzia también de derecha a izquierda. En 1955 no hubo dificultades de izquierda a derecha para excluirlos de la Universidad. Pero no se los excluyó en función de su aptitud técnica en que supuestamente los “flor de ceibo” era inferiores, según las medidas técnicas de la intelligentzia. Se los excluyó en cuanto eran expresiones de lo nacional, y el peronismo fue el pretexto. Se los excluyó porque habían tenido la insolencia de intentar expresar una inteligencia argentina al margen de la plataforma común de derecha e izquierda. El crimen no era ser marxista o liberal, que desde el punto de vista de la intelligentzia es cosa a posteriori. El crimen fue pensar y establecer jerarquías intelectuales fuera de los cauces predeterminados. Y en eso estuvieron todos de acuerdo, prohibiendo participar en los concursos. La intelligentzia consagrada temía perderlos en la confrontación técnica, y el objetivo perseguido era simplemente totalizar de nuevo la superestructura colonial de que todos forman parte en común.

Pruebas al canto.

Art. 32 del decreto 6403 del gobierno del Gral. Aramburu sobre la Universidad:

“No serán admitidos al concurso quienes hayan realizado actos positivos y ostensibles de solidaridad con la dictadura, que comprometa el concepto de independencia y dignidad de la cátedra”.

Hemos oído a los liberales.

Oigamos ahora a un marxista.

José Luis Romero, interventor en la Universidad en la que el doctor Ismael Viñas es secretario, aclara el alcance del referido decreto:

“Los que hayan propuesto o participado en actos individuales o colectivos, encomiando la obra de la dictadura, realizados dentro o fuera de la Universidad, invocando o no su condición de universitarios”.

La flor de ceibo fue sustituida por la “Flor de Romero”.

Todo los separa, como se ve en el actual conflicto universitario, cuando el problema es entre ellos. Todo los une cuando, vivito y coleando, aparece el finado: el país real con sus hijos que pretende participar en la construcción de una historia que no es la del grupo intelectual que la ha deformado para que sólo estén presentes las hipótesis de la Patria Chica que conforman su mentalidad de cipayos de cualquier metrópoli, porque lo importante es que el país se acomode a su extranjería mental. Y esto de Botet a Rolando García:

--¡Ah! Si de pronto apareciera otra vez la multitud argentina: los veríais unirse como en 1930, en 1945 y en 1955.


12 Es útil señalar el contraste de lo que ha ocurrido con los morenos de Buenos Aires y a la otra orilla del río en Montevideo. Mientras aquí prácticamente han desaparecido; en la vecina orilla subsisten numerosos en la variada gama de negros, mulatos, cuarterones, etc. La estadística oficial da un número mucho más reducido que el que resulta para mi de la empírica observación. Yo he limitado mis investigaciones a recorrer durante bastante tiempo los campos de deportes y especialmente los picados de fútbol, en los canchas improvisadas en potreros y baldíos y me ha resultado siempre un promedio de dos o tres morenos cada once es decir, aproximadamente del 20%. La mayor abundancia debe atribuirse desde luego a que Montevideo fue “asiento” de esclavos, y a que el Uruguay fue durante varios años refugio de muchos esclavos fugados del Brasil. A este propósito se hace un juego humorístico con el dicho “no hay negro que no sea blanco” porque es una regla casi unánime que son políticamente blancos. Tal vez la razón de esta particularidad esté en que el partido blanco con sus estancieros y caudillos protegía a los esclavos fugados por su posición rioplatense, mientras los colorados que más bien eran brasileristas los devolvían a sus amos del otro lado de la frontera.

Pero el hecho que parece inexplicable es que en Buenos Aires se han extinguido mientras en Montevideo se multiplican normalmente aunque decolorándose; audazmente intento explicarlo por la mucha mayor afluencia inmigratoria de este lado del río que produjo respecto de los morenos el efecto destructor que fauna u hombre importado producen con la introducción de sus enfermedades para las que el indígena no tiene defensas. Los que hemos conocidos los estragos que produjo la tuberculosis en las primeras décadas del siglo particularmente en los morenos que parecían especialmente indefensos respecto de ellas, podremos creer que esa es la explicación; en cambio en la vecina orilla la inmigración no fue tan masiva sino mucho más gradual y menos heterogénea.




13 Sarmiento había dicho: ''nuestra República es democrática, oligárquica y aristocrática". "Habrá una clase pensante, directora, poseedora del suelo". Dirá alguna vez, "estoy divorciado de las oligarquías, los aristócratas, la gente decente a que tengo el honor de pertenecer", porque es primo pobre y aun en riesgo de pasar por gaucho. Desde ese resentimiento de primo pobre dirá entonces de la oligarquía: "¡Fue plebeya y rastrera, nunca tuvo parques para divertirse cazando!" (Como los ingleses, ¡Genial el argumento!) Pero este descontento es episódico: "La república debe ser gobernada por caballeros, natural autocracia". Una "minoría ilustrada poseedora de la propiedad, descendiente de europeos e indígenas ya conquistados a la civilización". Es el mismo concepto del Congreso unitario de 1826 y por eso dice: "Hasta 1831 no gobernaban sino los decentes". "Cuando decimos pueblos entendemos los notables, activos, inteligentes, clase gobernante”. “Somos la gente decente, es decir, patriotas” (ya se ha visto a que llama patriotismo este p... rócer, este p... atriota. Como cantan los muchachos: “muchas cosas ... empiezan con P). “Nosotros los demócratas y republicanos, que no queremos que se entrometan en nuestros gobiernos otros que los que llevamos frac”.

Ahora ya podemos ver con claridad: Lo mismo es Perón que Mongo.



1 Conviene recordar aquí lo que dice el mismo autor al hablar de este desarrollo demográfico, y cuáles fueron los factores que lo determinaron : "El zollverein, los ferrocarriles, el intervencionismo estatal y la industrialización". Porque es inútil pensar la gran nación como un sueño y reverenciar las ideas que la limitaron. (Te lo digo Juan, para que lo entiendas Pedro y no intentes pescar... sin mojarte como corresponde).




Arturo jauretche
El marco económico de lo social y los tres fracasos de la burguesía
El "ausentismo" de la alta clase
Nota - pág. 25.



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