Arqueología 2ª parte



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TEMA 31

ARQUEOLOGÍA PALEOCRISTIANA Y VISIGODA I
Con el establecimiento definitivo de la Iglesia como institución en libertad se inicia la época paleocristiana. Las basílicas paleocristianas son las manifestaciones de la cultura material de la nueva ideología que se alzaron desde finales del s.IV hasta el último cuarto del s.VI aproximadamente, en el que se inicia otro momento histórico, el del reino visigodo de Toledo, cuyas construcciones corresponden ya a la época visigoda.

Arquitectura religiosa paleocristiana

Al contrario de lo que ocurre con algunas iglesias de la época visigoda, ninguna de las basílicas paleocristianas se conserva en pie por haber sido destruidas o por haberse edificado sobre ellas nuevas construcciones. Su conocimiento se debe exclusivamente al estudio de sus restos arqueológicos.

Las iglesias paleocristianas responden a la tradicional planta basilical: amplio espacio formado por una sola nave o tres, perfectamente comunicadas entre sí generalmente mediante columnas, siguiendo el modelo de las basílicas occidentales.

Se pueden distinguir:

A) Basílicas Episcopales. Son las basílicas urbanas de mayores proporciones.

. Basílica de Barcelona sólo conocemos el extremo final por encontrarse bajo la actual catedral medieval. Posee una planta de tres naves con un baptisterio adosado a ella de forma aproximadamente cuadrada que contiene una pila octogonal en el centro rodeada de un cimborrio.

. Basílica de Tarragona, situada en la necrópolis de San Fructuoso del Francolí. Tiene también tres naves, la central de doble anchura que las laterales, con ábside resaltado semicircular, pero sin habitaciones laterales. Fue construida en la segunda mitad del s.IV o a principios del s.V. Posiblemente fue una basílica funeraria.

. Basílica de Cabeza de Griego, extramuros de Segóbriga. Basílica que fue a su vez funeraria y episcopal. Se trata de una agregación de dos conjuntos: un primer mausoleo, o quizá un martyrium del s.V y un aula añadida a comienzos del s.VI cuando se decidió construir una basílica en el exterior de la ciudad. El mausoleo primitivo consiste en un ábside resaltado de planta de herradura en su interior y rectangular en el exterior, con un pórtico o nave atravesada y una cripta donde se enterraba a los obispos. El aula presenta tres naves, la central más ancha que las laterales, con un piso elevado sobre pilares que prolongaba el piso alto del martyrium.

. Iglesia martirial de Ampurias. Consta de una sola nave con ábside semicircular encerrado en una cabecera tripartita. Al norte de este ábside se encuentra una pequeña cámara el diaconicon, y al sur parte de una presumible protesis, en una disposición parecida a la de la iglesia menorquina de Son Bou. Frente al ábside, un sarcófago señala el lugar del sanctuarium; ambos espacios pavimentados de dos pisos sucesivos y superpuestos de opus testaceum. El aula es de una sola nave cubierta de un mosaico blanco, cuyo muro norte contiene todavía los cubicula del apodyterium de las termas romanas cuya construcción se aprovechó. La iglesia fue restaurada en época visigoda y fue usada al menos hasta el s.IX.

B) Basílicas con testero recto. Se trata de iglesias rústicas construidas o añadidas a las villae. Las principales iglesias dignas de mención son: El Bolavar (Lérida), Las Tamujas (Malpica, Toledo); Alconétar (Cáceres) y el Huerto de Nicomedes (Gerena, Sevilla).

Las de Bolavar y el Huerto de Nicomedes presentan un baptisterio a los pies, resultante de acortar la zona del aula, lo que revela dos momentos en su construcción. En Las Tamujas aparece un añadido lateral al sur, quizá un baptisterio, y un nártex a los pies. Alconétar ofrece un baptisterio lateral y una restauración que acorta la basílica donde en una última etapa se añade un ábside contrapuesto.

C) Basílicas con ábside resaltado. Construidas también sobre villae, se distinguen del grupo anterior por su ábside resaltado.

. Basílica de los Aljezares (Murcia). Segunda mitad del s.VI. Basílica de tres naves, con ábside semicircular resaltado y con un baptisterio adosado a su lado sur, de gran tamaño y planta circular con una pila bautismal cilíndrica.

. Basílica de Villa Fortunatus de Fraga (Huesca). Tiene un ábside resaltado cuya planta es de arco peraltado en su interior y cuadrangular en el exterior. Pero la característica más sobresaliente de esta iglesia es que no posee exactamente tres naves, sino más bien una planta cruciforme incluida en un rectángulo que recuerda su estructura original como villa tardorromana. Su planta cruciforme con anteábside compartimentado, las pilastras en el crucero y los arcos en paso a las naves laterales de crucero preludian soluciones visigodas del s.VII, debiendo considerarse tipológicamente como dentro del grupo de “Iglesias de transición”.

D) Basílicas de ábside contrapuesto. Son basílicas de tres naves y ábsides semicirculares contrapuestos al este y al oeste, lo que determina un doble eje de uso. Este tipo de edificios posee una cierta relación con el norte de Africa.

. Casa Herrera (Mérida). Puede considerarse el prototipo de esta clase. Fue construida hacia el año 500, como lo atestigua la datación de sus restos decorativos e inscripciones. Se trata de un edificio de planta rectangular de tres naves, la central rematada en sendos ábsides semicirculares. El ábside occidental totalmente sobresaliente y con un altar litúrgico de pie macizo con un tablero dedicado al culto de los mártires; el ábside oriental semincluido en las habitaciones laterales y con un altar litúrgico sostenido por columnillas. En ambos ábsides existían canceles que se unían a otros de fábrica en la nave central dejando un pasillo. Las naves se separan por columnas mientras que la entrada se efectuaba por un lateral, lo que origina dos ejes para el edificio.

. Torre de Palma (Monforte de Alemtejo, Portugal). Es más compleja. Se distinguen hasta cuatro etapas de añadidos sucesivos desde fines del s.V y a lo largo del s.VI. Al primer momento corresponde la parte oriental del conjunto que consiste en una típica basilica de ábsides contrapuestos: el oriental flanqueado por dos cámaras laterales y fondo exterior plano y el contraábside del oeste englobado dentro del gran rectángulo. La cámara lateral sur contuvo la primera pila bautismal. En un segundo momento se añadiría por el sur un cuerpo cuadrado dividido en varias estancias, la principal de ella contiene la gran pila bautismal cruciforme. En dos fases posteriores, se prolongaría el gran rectángulo, cerrándolo por el oeste con un nuevo contraábside resaltado, quedando un ámbito entre éste y otro ábside más pequeño enfrentado a él, de forma que resultan dos iglesias adosadas de ábsides contrapuestos.

. El Germo (Espiel, Córdoba). Tiene también un esquema doble, pero ahora lateralmente, estando dedicado el segundo a baptisterio con una pila bautismal cilíndrica con dos escaleras encontradas.

. San Pedro de Alcántara (Málaga). Consiste en un edificio de planta cuadrada; uno de los ábsides está incluido en este cuadrilátero, presentando también cámaras laterales, una de ellas con una pila bautismal cruciforme.

E) Las Basílicas de las Islas Baleares. Estas basílicas representan un grupo geográfico más que una realidad tipológica. Destacan por su relación con el Oriente mediterráneo y el norte de Africa, reflejado en la presencia de algunos arcaísmos y en el uso del mosaico.

Todas son de planta rectangular, basilicales con tres naves con columnas y arcos que soportan cubiertas de madera, pero unas ofrecen habitaciones a los lados del ábside, cerrando por tanto, un testero recto, y otras resaltan su ábside del resto del edificio. El altar se coloca delante del ábside, en la nave central, encerrado por sus canceles. Remata la basílica un nártex, gran sala cubierta a modo de vestíbulo. En algunos ejemplares se conserva un pórtico o porche rectangular, como en San Bou en Menorca.

Al grupo del testero recto pertenecen las de Son Bou y Son Peretó en Menorca y la de Sa Carrotja en Mallorca.

Al otro grupo de cabecera resaltada y en ocasiones con el baptisterio aislado pertenecen las de Santa María del Camí en Mallorca y Es Fornás de Torrelló e Illeta del Rei en Menorca. Todas ellas de mediados del s.VI. Las dos últimas conservan mosaicos en el pavimento.
Arquitectura religiosa visigoda

Tras sucesivas invasiones de varios pueblos germánicos, serán los visigodos los que invadan la vieja Hispania romana, convirtiéndola en la primera “nación” europea tras la caída del Imperio romano. El período cultural hispano-visigodo se desarrolla entre 500-711, fecha en que la Península Ibérica es invadida por los musulmanes. Sus raíces se encuentran en la tradición romana y germánica, así como bizantina.

Durante este período se desarrolla una liturgia particular vigente hasta su sustitución por la romana en el s.XI, que da lugar a formas constructivas concretas. Caracteres generales serían:

. iglesias pequeñas en zonas rurales. Se construyen bien aprovechando edificios romanos ya existentes, bien de nueva construcción siguiendo modelos paleocristianos con modificaciones para adaptar la liturgia hispánica.

. planta basilical cruciforme (generalmente). La nave central es mucho más ancha que las laterales.

. construcción con muros de sillería (influencia romana). A veces pueden estar reforzados con contrafuertes creando muros articulados (San Fructuoso de Montelios - 190). Hay pocas ventanas y pequeñas.

. utilización del arco de herradura como elemento decorativo. Techos con bóveda de cañón.

. ábsides de planta rectangular. En algunas ocasiones (189) las iglesias presentan un contra-ábside en la parte occidental de la nave central de influencia africana.

. en la intersección de las naves longitudinal y transversal se eleva la torre de crucero que sustituye a la cúpula de las iglesias bizantinas.

. división del interior en dos zonas separadas por una barrera llamada iconostasio, que separa el transepto, lugar donde estaba el santuario sobre el que se ubicaba el altar; del resto de la nave longitudinal, donde se situaban los fieles, divididos según su condición (hombres y mujeres) y colocados con una estricta jerarquía social. Estos espacios interiores están bien definidos ya que se señalizaban con barreras de piedra o madera muy decoradas (canceles).

. las entradas a los templos tenían un nártex

. muchas iglesias tienen dos habitaciones simétricas a cada lado del coro de planta rectangular que se usan como una especie de sacristías y que dan lugar a la forma cruciforme de la nave transversal.

A) Plantas cruciformes incluidas en un rectángulo.

. San Pedro de la Nave (s.VII). Su planta es cruciforme incluida en un rectángulo del que sobresale el ábside rectangular y sendos pórticos de acceso a las naves laterales. Zona de anteábsides con habitaciones laterales cerradas de uso no claro. A su vez, las naves laterales de la zona de los pies se abren al crucero por ventanas que nos recuerdan los arcos de triunfo. Gran interés por su decoración esculpida en sus capiteles: el Sacrificio de Isaac y Daniel entre los Leones.

. Santa María de Quintanilla de las Viñas (finales s.VII). Solo conserva en pie el crucero y el ábside de planta rectangular. Su planta es de cruz latina inscrita en un rectángulo, sin zona de anteábsides y crucero pegado al ábside, así como dos habitaciones laterales al crucero. Su decoración escultórica es de gran interés.

. San Juan de Baños (s.VII). Tiene una planta basilical con naves laterales separadas de la central por columnatas de fuste liso y capiteles vegetales. En la cabecera se abren lateralmente formando una especie de nártex. A este nártex abren tres ábsides o capillas independientes entre sí de las que hoy solo se conserva la central, y que formaban una planta que recuerda un tridente. A los pies un pórtico y al parecer un porche columnado exterior encerraba en un cuadrado todo el edificio excepto las cabeceras. La iglesia presenta claros paralelos siriacos. Antecedente de la arquitectura asturiana.

B) Iglesias puramente cruciformes. Existen 3 iglesias que forman un grupo de cruciformes puras y que poseen un esquema constructivo o plano tan semejante que obliga a pensar en una verdadera escuela de arquitectura, quizá situada en el Aula Regia de Toledo. Son las iglesias de Santa María de Melque (Toledo), San Pedro de la Mata (Toledo) y Santa Comba de Bande (Orense).

Son iglesias de planta cruciforme libre, no incluidas en un rectángulo, con ábside interior en arco de herradura y ábside exterior de forma rectangular y doble coro.

En estas iglesias cruciformes también incluimos San Fructuoso de Montelios (Portugal), construida por el propio santo para su enterramiento antes de 665. Posee planta de cruz griega perfecta; los cuatro ábsides son rectos exteriormente, tres de ellos semicirculares y otro recto que sirve de acceso. El edificio conserva su total elevación. Las partes altas de la construcción están ornamentadas con frisos corridos de tipo clásico romano, al igual que los capiteles.

C) Iglesias Rupestres. En España son corrientes las construcciones rupestres. Toda un amplia zona desde Soria hasta Galicia presenta múltiples ejemplos. Excepciones meridionales son la de Valdecanales (Jaén), tallada en roca, con tres naves separadas por pilares y fachada adornada con arcos de herradura decorados, y la de Mesas de Villaverde.

D) Iglesias de Tarrasa. Las iglesias actualmente en pie se consideran construidas ya en el s.VII. Se trata de las de San Pedro, San Miguel y la de Santa María, construida sobre un edificio de cronología paleocristiana, de forma rectangular y quizá con ábside semicircular, que tal vez se tratara de un edificio de carácter funerario. Estas iglesias, debido a sus constantes y repetidas reconstrucciones son de difícil concreción cronológica.

COMPLEMENTOS LITÚRGICOS DE LA BASÍLICA: Altares, Canceles, Baptisterios y Pilas Bautismales.

Toda iglesia ha de tener un altar para oficiar la liturgia sagrada; el ritual mozárabe-visigótico necesita canceles; las iglesias episcopales, necesitan además, un baptisterio donde el obispo bautizaba. A partir del s.V aparecen las pilas bautismales en todas las iglesias.



  • Altares

Es obligada la presencia de, al menos, un altar en el ábside principal. Las iglesias de ábside contrapuesto poseían dos altares, uno principal en el ábside oriental y otro secundario en el occidental, quizá no de carácter eucarístico, sino simplemente para efectuar ofrendas a santos o mártires de devoción popular.

Hay diferentes clases de altares: en sigma, de columnas, prismático y cipo.

Las mesas de altar en sigma parecen adscribirse a los ábsides secundarios. Se llaman así por su forma semicircular en uno de sus extremos y recto en el contrario. Su uso y el porqué de su forma no está aclarado. Podemos citar los procedentes de la basílica de Casa Herrera y la de San Feli en Rubí (Barcelona).

Los altares de columnas se forman por cuatro o cinco columnillas que sostienen un tablero rectangular casi siempre con moldura a su alrededor. La columna central suele poseer su loculus para colocar las reliquias que quedaban selladas por el propio tablero de la mesa. Ejemplos: Es Fornás de Torelló (Mallorca) y Casa Herrera (Badajoz).

Otro tipo de altar es el prismático. En realidad deriva del cipo, o ara romana, muchas veces reutilizada para soportar el altar cristiano. En ocasiones las caras del cipo se decoran o inscriben con las dedicaciones o la lista de las reliquias. Citamos como modelo el cipo de Medina Sidonia en 630 y el de la segunda mitad del s.VII de Santa María de Melque.


  • Canceles

Los canceles son necesarios en la liturgia paleocristiana primitiva, separan el presbiterio de la nave. Sus formas y colocaciones son muy variadas. En principio, los canceles se forman por piezas prismáticas verticales (decoradas) u horizontales que forman barrotes.

Cuando el altar se situaba delante de un presbyterium, el cancel suele tener una planta en forma de U que encierra al propio altar. Ejemplos: San Peretó y Sa Carrotxa en Mallorca y Menorca.

Las iglesias de ábside contrapuesto debieron desarrollar un complicado sistema de canceles para cerrar el santuario y unir un ábside con el otro separándolo del pueblo a la vez. Ejemplo: la iglesia de Casa Herrera.

A las iglesias de planta cruciforme con anteábside corresponde el tipo de canceles dobles, uno en el ábside y otro en el anteábside, documentados en las tres iglesias de Melque, La Mata y Bande, las tres de cronología en la segunda mitad del s.VII y luego repetido en las asturianas y mozárabes.

Probablemente este tipo de cancel doble existía ya con anterioridad pues el tipo de cancel o cierre constructivo en ocasiones con forma de arco de triunfo, determinaba ya coros en cruceros.


  • Baptisterios

Dentro de los baptisterios citaremos tres grupos bien definidos:

. Baptisterios que ocupan una zona interior de la basílica. Habitaciones laterales al ábside. San Pedro de Alcántara en Vega del Mar.

. Baptisterios anejos directamente a las basílicas. Los baptisterios anejos a la iglesia ofrecen un tipo definido en el grupo de basílicas mallorquinas, con una habitación cuadrada a los pies de la basílica en cuyo centro se halla la pila bautismal rodeada de canceles. Ejemplo: basílica de Son Peretó. En Casa Herrera, un arco de triunfo abre paso al baptisterio con la pila cubierta por un cimborrio. Otro subtipo de baptisterios consiste simplemente en una habitación o habitaciones anejas a todo lo largo de la basílica, como una nave más añadida normalmente a su lado izquierdo. Ejemplos: Alconétar, El Germo y Valdecebadar.

. Baptisterios para los que se ha construido un edificio aislado y externo a la basílica. Los de mayor interés son los de la catedral de Barcelona y Santa María de Tarrasa, ambos de influjo italiano.



  • Pilas bautismales

Respecto a las pilas bautismales, pueden efectuarse varios grupos:

. Forma de cruz

Las pilas en forma de cruz van unidas a las basílicas mallorquinas y poseen escaleras por cada uno de sus brazos. Ejemplo: San Peretó y Santa Carrotxa.

. Cilíndricas

En Son Bou, la pila es monolítica, cilíndrica, tallada en un bloque de piedra, pero interiormente en cruz; y las de En Fornás de Torelló e Illeta del Rey, cilíndricas tanto en su exterior como en su interior.

. Cuadradas

Quizá de influjo italiano o gálico sean las de planta cuadrada que aparecen en la Tarraconense, la aparecida bajo Santa María de Tarrasa y la de Santa Margarita de Ampurias (Gerona).

. Rectangulares

El grupo más corriente se centra en la Lusitania y la Cartaginense. Son pilas rectangulares, más o menos alargadas o tendentes al cuadrado, con escaleras contrapuestas y escalones en número variable. Ejemplo: Idanha Velha, Vega del Mar, Algezares, El Germo y Santa María de las Vegas.

Otras presentan adición de pequeñas pilas, miniaturas de las mayores para bautismo de niños: Casa Herrera, Torre de Palma, Vega del Mar y Pedraza.



TEMA 32

ARQUEOLOGÍA PALEOCRISTIANA Y VISIGODA II

ARTES DECORATIVAS

Las técnicas y origen son las del arte hispanorromano. En un principio, sería difícil distinguir la decoración realizada para un edificio religioso de la de uno profano. Sin embargo, pronto se delimitan los motivos característicos de uno y otro arte, y más adelante la decoración pasa a ser exclusivamente religiosa.

También se puede seguir una evolución en el uso de las técnicas. Los mosaicos son cada vez más raros y desaparecen de la decoración; por el contrario, toma primacía la escultura decorativa y la figuración (s.VII) que al principio se limitaba a los sarcófagos. Por otra parte, y como ocurría en la arquitectura, nuestros datos son incompletos. La decoración suele ser fácilmente destruible, y de hecho no tenemos edificaciones en pie hasta que lleguemos al s.VII.

Mosaicos

Los mosaicos de suelo se limitan a las Islas Baleares, realizados por talleres locales y datados en torno 540-550 d.C. Fuera de este núcleo sólo podemos citar los mosaicos de la sinagoga de Elche y los de la basílica subyacente a Sta. María de Tarrasa.

En las Islas Baleares aparecen mosaicos en las basílicas de Santa María y de Son Peretó (Mallorca) y en las de Es Fornás de Torelló y la Illeta del Rey (Menorca). El grupo es bastante homogéneo entre sí y evidencia influjos judíos.

. Santa María de Mallorca tiene en las naves motivos geométricos a modo de tapices, con red de rombos y rombos y peltas. En la nave central se colocó decoración figurada con Adán y Eva en el Paraíso y la historia de Jose.

. Son Peretó parece ser que poseía un recuadro delante del santuario con un tema paradisíaco; el resto presenta motivos geométricos a base de hexágonos, red de rombos, cruces y círculos.

. Es Fornás de Torelló se encuentra rodeado con un tema marino, completado delante con dos leones enfrentados a una palmera, y en la nave central un recuadro con cuatro cráteras en las esquinas, con flores y frutos, y alrededor diversos animales, que representan un jardín paradisíacos; el resto con red de rombos.

. Illeta del Rey ofrece alrededor del altar el tema paradisíaco con roleos surgiendo de una crátera y pavones entre ellos; delante, de nuevo, el tema de los leones enfrentados a la palmera y un tapiz con entrelazado de cordones.

Los mosaicos de la sinagoga de Elche, de finales del s.IV, están realizados a modo de tapices, con abundancia de dibujos geométricos a base de cordones y con inscripciones en griego. Los de Tarrasa serían el s.V y ofrecen sencillos esquemas geométricos imitando solados de mármol.



Pintura

Son muy pocos los restos de decoración pictórica conservados pero debió tener una amplia difusión.

Han aparecido restos en el Mausoleo de Centcelles (Tarragona) bajo sus mosaicos; otros restos también en la cámara sepulcral de Troia (Setúbal), con recuadros rectangulares, motivos geométricos, motivos geométricos en red de rombos y un Crismón encerrado en una laurea, y finalmente, las pinturas de la Basílica de Barcelona, con motivos imitando placas de mármol de larga tradición en el mundo romano.

Recordemos también el Ninfeo de Santa Eulalia de Bóveda (Lugo), edificio público pagano, cristianizado en el s.IV, y que posee en su interior interesantes pinturas con retícula de rombos decorados con distintos tipos de aves.



Estuco

Igual que la pintura, el estuco es prácticamente desconocido, pues no se ha conservado. Sólo conservamos restos in situ en la iglesia de Santa María de Melque (Toledo) fechada en la segunda mitad del s.VII.

Con este sistema se decoraba todo el crucero hasta la base de su cúpula. Conocemos sólo los motivos de intradón de los arcos torales, con cráteras encima de las impostas, de las que surgían roleos. Sus tradoses se decoraban con un motivo típico del arte toledano, esto es, una faja de flores de lis unidas entre sí lateralmente.

Escultura decorativa

Aparecen capiteles, pilastras, placas esculpidas para chapar paredes, bien como zócalos o como decoraciones de opus sectile, y finalmente canceles litúrgicos y otros elementos, como pies de las mesas de altar o los nichos emeritenses. Finalmente, aparecen sarcófagos decorados y placas de mármol con inscripciones funerarias, tapas de sepultura, a veces someramente decoradas.

La única decoración figurada de tiempos paleocristianos, aparte del amplio grupo de sarcófagos, lo ofrecen algunas estatuas de El Buen Pastor, con la figura de Cristo imberbe y joven sosteniendo en sus hombros un carnero, colocado delante de una palmera que a su vez sirve de sostén al grupo. Se conocen tres ejemplares, uno de Sevilla, de taller romano, y dos de Gádor (Almería), probablemente de talleres griegos.


  • Período Paleocristiano

De época paleocristiana, aparte de los capiteles y cimacios, aparecen pocos ejemplos en las basílicas de Francolí y de la Vega del Mar (Málaga). En ambos lugares han aparecido un buen lote de fragmentos de placas de mármol de revestimiento de paredes que no ofrecen signos cristianos y aparecen reutilizadas, por lo que puede pensarse en elementos decorativos de edificios privados y no de culto. Su cronología abarca desde fines del s.IV y s.V.

De la Basílica de Barcelona se ha encontrado parte de su cancel, ricamente decorado con amplios motivos florales cruciformes de tradición romana. Su cronología oscila entre el s.IV y el s.VI.



  • Transición a las estructuras visigodas.

De transición a las cronologías visigodas (comienzos del s.VI) son de bastante interés las placas decorativas aparecidas en la basílica de Segóbriga (Cuenca), perdidas, donde se repiten esquemas geométricos, y aparecen Crismones encerrados en laureas, delfines y figuras humanas. De la misma fecha aparece el cancel con arquería y Crismón de la Basílica de Fraga (Zaragoza) y los canceles de Aljezares (Murcia) con pilastras decoradas con incisiones y coronadas de piñas y placas caladas con red de rombos y cuadrados. Finalmente, Zorita de los Canes (Guadalajara) ofrece otro cancel, ya de cronología más avanzada, con cuadrifolios y avecillas en las pilastras y también motivos circulares calados en las placas.

  • Período Visigodo. La decoración esculpida visigoda es más compleja. Data del s.VII y se agrupa en varios centros:

. Mérida. Casa Herrera nos ofrece dos grupos de piezas con la evolución desde el arte paleocristiano africano (piezas decoradas con molinillos) al español de cronología visigoda (impostas con roleos planos y ovas). Las piezas más características son las pilastras conservadas en la Alcazaba que enlazan directamente con los templos clásicos: son sillares de dintel decorados con tallos vegetales en bajorelieve, que se reutilizan como fustes de pilastras, tallando en sus extremos el capitel de hojas y la basa. Temática vegetal estilizada adorna los espacios libres: trifolios, flores de lis, roleos, círculos, hojas carnosas, que evolucionan hacia el tema del “Arbol de la Vida”, y temas geométricos. Las pilastras pasarán de ser un elemento local a ser repetidamente copiadas en la misma Mérida y en Toledo. Junto a ellas hemos de colocar las placas de cancel típicas con sus arcadas en medio punto y en mitra, con veneras y decoración vegetal de palmas estilizadas, enrejados, a veces con aves, y roleos.

. En el Foco portugués hay que aceptar un influjo exterior, llegado a través de mercaderes, con imitación de telas bizantinas. Las pilastras del Museo de Chelas (Lisboa) son las piezas más interesantes con grifos incluidos en círculos determinados por líneas vegetales entrelazadas y leones enfrentados.

. En la Bética, Córdoba conserva el mejor repertorio de capiteles paleocristianos y visigodos reutilizados en su mezquita, con tendencia a la geometrización y en ocasiones con influjos exteriores. Entre ellos es obligado citar un capitel del Museo Arqueológico de Córdoba con la representación en cada una de sus caras de los Evangelistas, con una técnica lineal evidente copia de los manuscritos.

. En el Foco de Toledo aparece una alta producción que decora la arquitectura regia. Las pilastras se acoplan a los pies del altar o a pilastrillas decoradas en ocasiones con cruces plateadas. Los temas secundarios: círculos, trifolios, roleos y tallos vegetales, ocupan las superficies de las piezas, principalmente cimacios y molduras de imposta. Sin olvidar algunos intentos de decoración figurada como las placas del Museo Arqueológico de Toledo y la pilastra de la iglesia de San Salvador con escenas de la vida de Cristo, de estilo también lineal.

Aparte quedan como elementos aislados la decoración que ofrecen San Pedro de la Nave (Zamora) y Quintanilla de las Viñas (Burgos).

. San Pedro de la Nave posee una rica decoración, en la que se distinguen dos maestros o talleres distintos en su realización. El primer maestro realiza la decoración general de la iglesia a excepción de los capiteles, basas e impostas de las cuatro columnas del crucero, que habría sido realizado por el segundo maestro.

El primer maestro emplea un repertorio geometrizante en frisos, en las ventanas y en los capiteles del arco triunfal. Sus motivos son imbricaciones, rosetas almendradas, cruces de Malta, racimos y series de círculos con rosetas, esvásticas o cruces. Aparecen también figuras humanas muy esquemáticas.

Al segundo maestro se deben los magníficos capiteles figurados del crucero: los del anteábside con la escena del sacrificio de Isaac y San Pablo y San Pedro; y Daniel en el foso de los leones y los apóstoles Tomás y Felipe. Ambos con letreros explicativos de las escenas y de los personajes representados. Los de la nave de los pies se decoran con aves enfrentadas picoteando racimos. Todos poseen forma de tronco de pirámide y su técnica recuerda a la del capitel de los Apóstoles de Córdoba, por lo que se suponen también copia de manuscritos iluminados hispano-visigodos.

. Quintanilla de las Viñas (Burgos) ofrece también dos maestros. El primer maestro se ocupa del exterior del ábside y crucero, con círculos que encierran aves, cuadrúpedos, animales fantásticos, rosetas y tres enigmáticos monogramas y roleos vegetales.

El segundo maestro decora el interior del arco de triunfo y los grandes sillares que hacen función de capiteles. La decoración es figurada con roleos, ángeles sosteniendo bustos en círculos o bustos aislados. El estilo de este segundo maestro es más rudo que el del primero.



Cerámica

Un elemento de gran interés en la decoración paleocristiana y visigoda española son los ladrillos moldeados con diversos motivos decorativos. Su uso concreto no es conocido; pudieron servir para decoración de paredes, sepulturas, como placas adosadas o para cubrir los huecos entre las hileras de las armaduras de madera.

Geográficamente cubren la Lusitania, la Bética y Baleares, de donde proceden las piezas más antiguas (Son Peretó). Sus modelos son africanos, aunque poseen tradición romana.

Los temas decorativos son muy variados: geométricos, círculos, estrellas y peltas, motivos cristianos (crismones), temas vegetales, cráteras, arcos, pájaros y delfines. No son extrañas las inscripciones sencillas, ni algunas piezas figuradas, una de ellas de Belmez (Museo Arqueológico de Córdoba) presenta un caballero y su ayudante en un estilo que recuerda el empleado por el primer maestro de la Nave para la realización de temas parecidos.

La cronología varía entre el s.IV, para las piezas más sencillas, hasta el s.VII. La mayoría se sitúan en el s.VI.

EDIFICIOS FUNERARIOS. MARTIRIA Y MAUSOLEOS

Aparecen varios tipos, algunos con importancia decisiva en el desarrollo posterior de la arquitectura española.



  • Mausoleo de Centcelles (Tarragona). Es de planta cerrada, formado por amplio cilindro cubierto con cúpula, todo ello incluido en una construcción maciza de planta cuadrada. Decorado con pinturas en su parte baja y mosaicos en su cúpula, repartidos en tres frisos corridos y una escena circular en su remate. Nos muestran imágenes de ciervos, cazadores y escenas del Antiguo Testamento. Se ha intentado relacionar este mausoleo con el construido por Constantino a su hermano Constante sobre el año 335, apoyándose en la cronología y el propio nombre del lugar.

  • Mausoleo de las Vegas de Pueblanueva. Talavera de la Reina (Toledo). Presenta fuertes relaciones con Italia. Se trata de un edificio octogonal, casi igual al mausoleo de Diocleciano en Espalato. Poseía una cripta donde se colocaron tres sarcófagos. Data de fines del s.IV bajo el reinado de Teodosio.

  • El tercer tipo es el de mayor influencia en el desarrollo arquitectónico posterior. Se trata de edificios de planta rectangular, de una sola nave y con doble piso, inferior para cripta y relicario, y superior de culto con ábside semicircular al fondo. El modelo sería el de La Alberca (Murcia), fechado a fines del s.IV-V y con precedentes orientales. Su forma y la aparición de pilastras lo relacionan con la cripta visigoda de San Antolín (Palencia) y con la Cámara Santa.

Se puede incluir en este grupo la Basílica funeraria de Ampurias y la iglesia visigoda de la Arena del anfiteatro de Tarragona, con ábside de herradura.

  • Un último grupo reúne los edificios de planta cruciforme, que son los más numerosos. La serie se inicia con el mausoleo tardorromano de Sádaba (Huesca) (s.IV), con los brazos laterales en exedra de planta curva y los de cabecera y pies rectangulares, con un pórtico que alarga la planta de cruz latina.

Plantas muy similares, ya cristianas, son el Mausoleo de Santa María de las Vegas de Pedraza (Segovia), sin pórtico y con restos de una sepultura en la cabecera y los de la Necrópolis de Tarragona, con los brazos rectangulares.

NECRÓPOLIS Y SARCÓFAGOS DECORADOS

Las necrópolis suelen agruparse alrededor de un centro de culto, ya sean basílicas, capillas o iglesias. En ocasiones, las sepulturas invaden el interior de los edificios.

Las sepulturas son variadas y normalmente forman tipologías locales. Junto a los ricos sarcófagos decorados, visibles en las criptas existen sarcófagos lisos de mármol o de piedra que se entierran o cajas de tableros de mármol, con tapa decorada y con inscripción (Casa Herrera) hasta simples cajas de piedras o de tejas. En ocasiones aparecen superestructuras constructivas formando la mensa para el ágape funerario (Necrópolis de Francolí y de Cartagena).

Los sarcófagos decorados son en realidad la única escultura de carácter religioso de época paleocristiana. Proceden en su mayoría de talleres romanos. Es en época constantiniana, primer cuarto del s.IV, cuando afluyen más sarcófagos, hallados mayoritariamente en la costa levantina y en la Bética. En el interior llegan principalmente a Toledo y Zaragoza.

El repertorio de escenas es amplio, la mayoría del Nuevo Testamento, entre las más corrientes, orantes, negación de Pedro, curación del ciego, arresto de Pedro, fuente de Pedro, multiplicación de panes y peces, y resurrección de Lázaro.

A partir del 400, al desaparecer los talleres romanos, llegan sarcófagos de otras procedencias:

. Quizá los primeros sean los orientales, como el de Las Vegas de Pueblanueva (s.IV).

. A mediados del s.V se sitúa el comienzo del Taller español de la Bureba, del que se conocen media docena de ejemplares con estilo y técnica quizá de influjo africano.

. Poco después hay que colocar una docena de ejemplares del taller de Tarragona, que incluyen imitaciones y piezas locales realizadas por artesanos llegados de Cartago.

. Las series terminan en el s.VI con el taller de Alcaudete (influjo oriental) y los de Taller Gálico, que aparecen en la segunda mitad del siglo, dos en Ampurias y otro en Lugo, con decoración de cráteras, vegetal y de escamas. Tanto los de Tarragona, el de Alcaudete y los locales de la Bureba señalan tendencia a la talla plana con dibujo inciso, y a la geometrización de las formas, preludiando la escultura visigoda y alto medieval.



ARTES MENORES PALEOCRISTIANAS Y VISIGODAS

Las artes menores cristianas españolas de los s.IV-VII presentan la misma complicación que la arquitectura y las artes decorativas. Junto a una fuerte tradición hispano-romana, aparecen abundantes influjos del oriente del Mediterráneo, traídos por pueblos germanos (suevos y visigodos). De hecho sólo entre las piezas de ajuar (fíbulas y broches) se pueden hallar realizaciones típicas de los visigodos, mientras que el resto de las artes menores fueron realizadas por artesanos hispano-romanos o bizantinos.



Cerámicas y vidrios

La cerámica continúa la tradición de la sigillata romana. La única diferencia son los motivos decorativos de temática cristiana que aparecen. Esta temática aparece en los tipos de sigillatas claras con decoración de relieve aplicado y estampado. Una de las piezas más antiguas apareció en la necrópolis de Baelo (Cádiz), decorada con la escena de Abraham e Isaac y fechada en la primera mitad del s.IV. Piezas como ésta, aunque fragmentarias, se conocen a todo lo largo de la costa levantina. Citemos en Elche una representación del ciclo de Jonás y en la Alcazaba de Málaga dos fragmentos del mismo ciclo, ya del s.V y con representación de figuras togadas, quizá Apóstoles.

Las cerámicas sigillatas claras de tipo D estampada o similares, aparecen a fines del s.IV y comienzos del s.V con representaciones cristianas de cruces muy sencilla (Alicante y Almería). Los motivos cristianos más complejos se sitúan a comienzos del s.VII, en las zonas costeras españolas, mientras que no se dan en el interior, donde predominan otros tipos sin decoración de motivos religiosos. Yacimientos principales: Rosas, Ampurias, Barcelona, Elche, Málaga y Cádiz.

Motivos: cruces gamadas y monogramáticas, cruces con palomas, ovejas y orantes y figuras humanas, solas o en grupos, representando sacerdotes con cruces, orantes y bustos. Estas cerámicas proceden del norte de Africa, quizá de la zona de Cartago. Otras cerámicas similares más esporádicas proceden de Asia Menor y pueden haber sido traídas por las tropas bizantinas establecidas en España en el tercer cuarto del s.VI.

Junto a las cerámicas de lujo de tradición romana siguen en uso las producciones vulgares, prácticamente desconocidas y sin concreción cronológica a partir del s.IV. Sólo se conocen las producciones de pequeños objetos utilizados como ofrendas en las necrópolis: pequeñas jarritas de una o dos asas, ollitas y platillos o cuencos que presentan formas romanas degeneradas y decoradas sencillamente con peine o trazos de pintura. Su tipología es local en cada zona.

No se conocen, fuera de estas cerámicas, las producciones visigóticas del s.VII.

Respecto a vidrios, citaremos una fuente grabada en su fondo con una cruz monogramática, rodeada por una laurea (Elche), fechada en el s.V. Piezas de vidrio aparecen también como ajuar en necrópolis paleocristianas.

Orfebrería

Dentro del arte paleocristiano no podemos señalar ningún trabajo de orfebrería hasta fines del s.VI.

Por lo que se refiere a la orfebrería visigoda aparecen el tesoro de El Turuñuelo (Bajadoz), el de Guarrazar (Toledo) y Torredonjimeno (Jaén). No se puede negar la fabricación en talleres españoles de estas piezas, pero en ellas, junto a técnicas propias de los talleres visigodos, aparecen técnicas similares a las de los talleres bizantinos quedando confirmadas con la presencia de la cruz pectoral de la corona de Recesvinto.

. Tesoro de El Turuñuelo. Decorado con la Adoración de Los Magos y fechado en el s.VI. Aparece un broche de oro circular en el que se aprecia la influencia de joyas bizantinas. Con el broche aparecieron una serie de piezas de aplique de oro de un vestido con temas animalísticos muy estilizados que recuerdan el arte de las estepas.

. Tesoro de Guarrazar. Realizado por un taller regio situado en Toledo. Parte del mismo ha desaparecido, pero conocemos las coronas ofrecidas por Recesvinto y Suintila; otra corona ofrecida por un abad Teodosio; ocho coronas menores; una cruz de bronce ofrecida por un abad Lutecio; fragmentos de una cruz procesional y otros fragmentos menores. Al parecer el tesoro se completaba con lámparas, vasos de oro y plata, cadenillas, collares, palomas de oro, cruces procesionales, etc. El tesoro se fecha entre 621 y 672. Todas las piezas poseen técnicas semejantes, siempre a base de chapa de oro repujada.

. Tesoro de Torredonjimeno. Realizado por un taller local, quizá en Córdoba o en Sevilla. Está prácticamente perdido aunque se componía de coronas de un estilo y arte similares a los de Guarrazar, pero de peor técnica. Se conservan varias cruces, tres de ellas con inscripción. Se conservan también letras sueltas, como las de las coronas principales de Guarrazar, y eslabones de hoja de pera.



Bronces de tradición romana y mediterránea

Tres son los grupos principales:

. Bronces de Atalaje de caballos y carros que se producen en época tardorromana y que inmediatamente ofrecen decoración de carácter netamente cristiano: Crismones o El Buen Pastor.

Aparecen camas de frenos de caballo en forma de rueda con perforación central para la sujeción del eje de la pieza, y otras dos descentradas para unir la pieza a las correas del cabezal del caballo y a las riendas. En ellas aparecen temas estrictamente cristianos, junto a piezas paganas, bien por las inscripciones, como una pieza de Almazarrón (Cartagena); o por estar decoradas con Crismones (Museo de Valencia de don Juan y Arqueológico de Madrid).

Los pasarriendas de carros se forman por un vástago hueco de forma troncocónica para ensartar en un vástago, con dos anillas laterales, en ocasiones convertidas en ganchos. La decoración ocupa el frente del trono de pirámide así como su parte superior y la forma más o menos decorativa que pueden tomar los ganchos. La cronología de estas piezas no es segura, situándose a fines del s.IV y principios del s.V.

. Objetos de culto cristiano, patenas y jarritas litúrgicas. Son piezas de tradición mediterránea que se produjeron en talleres españoles.

En el s.VII aparecen en el Norte de España jarritas y patenas de bronce de casi seguro uso litúrgico.

. Las jarritas poseen forma esférica con cuello alargado resaltado en su centro con molduras y pie y boca tendentes a forma de tronco de cono. Siempre poseen un asa pegada, decorada en su base con una cara humana y con botón superior.

. Las patenas son platos de umbo central y labio horizontal, con un asa sujeta al borde con clavos y rematada en cabeza de animal, y fondo soldado de forma troncocónica.

Ambos tipos se decoran con técnica de buril con inscripciones, arcos, roleos vegetales, temas geométricos e incluso algunas figuraciones como una jarrita del Museo Arqueológico Nacional, con aves y una patena de Valencia de don Juan, con dos jabalíes y dos grifos. En ocasiones poseyeron esmalte.

Las patenas son de tradición tardorromana mientras que los jarritos están influidos por el mundo mediterráneo. Posteriormente se fabricaron en España en un taller localizado en León en el s.VII. Su uso no está suficiente asegurado. Indudablemente son piezas destinadas a uso eclesiástico.

. Piezas de iluminación, candelabros y lámparas e incensarios.

. Aparecen incensarios de planta cuadrada o poligonal, sin tapa, pero suspendidos de cadenas y en ocasiones con patas que imitan garras de animales, de procedencia copta y mediterránea, pudieron quizá fabricarse en España, aunque sólo conocemos dos ejemplares, uno de Lladó (Gerona) y otro andaluz.

. El resto de las piezas son lampasarios, objetos para colocar sobre ellos lámparas o lucernas. Existen dos formas principales que continúan en época musulmana califal. Una forma es de barra de balaustre, con su pie trípode o sencillo y un platillo superior que remata en una aguja roma donde se instalaría la lucerna de bronce. Un ejemplo de pie de trípode en el Museo Arqueológico de Toledo y otro de tipo sencillo en Elvira (Granada). La forma más complicada representa una arquitectura sobre columnillas con arcos de herradura, rematado en las esquinas con pajarillos y en el centro con un pináculo con platillo calado del que surge la aguja para igual uso que la forma anterior. Este modelo parece no poseer antecedentes extranjeros y haberse fabricado en España ya en el s.VII.

. En Medina Elvira han aparecido otro grupo de lámparas, en realidad policandelon, en forma de discos calados colgados por cadenas de remates de bola en forma de azucena que recuerda los remates de las coronas de Guarrazar. Poseen evidentes antecedentes coptos cristianos, y quizá los más sencillos de Elvira sean visigodos, luego reutilizados en mezquitas e imitados. Otra posible lámpara visigoda de Elvira posee forma de corona, con un calado de dibujo sencillo o base de círculos entrecruzados.

Ajuares de Arte Visigodo

Los pueblos visigodo y suevo, tras su llegada a España, continúan con sus tradiciones artesanales, procedentes de talleres godos de Rusia meridional y del Danubio. Las piezas que fabrican son estrictamente de ajuares personales.

Tradicionalmente se dividen cronológicamente en tres etapas fundamentales:

. Grupo gótico o previsigodo. Desde las primeras invasiones suevas (408 d.C.) hasta Eurico (485).

. Grupo visigodo. Desde la muerte de Eurico al comienzo del reinado de Suintila (620 dC).

. Grupo bizantino. Hasta el fin de la monarquía visigoda.

Las piezas más antiguas serían broches de oro o dorados circulares y con incrustaciones de pasta vítrea, encontradas en el Noroeste Peninsular.

En las Mesetas aparecen en una amplia zona que abarca el curso alto y medio del Duero, el macizo central y toda la vertiente norte del Tajo. Las piezas características son las fíbulas de arco y los broches de cinturón de placa rectangular. Su evolución tiende en ambos casos a ser piezas realizadas en varios elementos, de chapa, las primeras con decoración en aplicaciones de chapa repujada y cinceladas, y las segundas con decoración de almandines con piedras talladas o pasta vítrea y hasta piezas de bronce fundidas con la decoración en relieve y tendentes cada vez más a usar el menor número de elementos en su fabricación.

En el s.VII aparecen fíbulas en forma de águila, que parecen imitar piezas ostrogodas de orfebrería y que se decoran con pasta vítrea o piedras rojas, con umbo central en resalte. En este siglo, junto a la paulatina desaparición de la técnica de la pasta vítrea y piezas incrustadas, a favor de la fundición de la cera perdida, y a la imitación de tipos francos y orientales bizantinos, aparecen los broches de placa de forma liriforme o arriñonada, con decoración de motivos vegetales, en ocasión damasquinados y temas geométricos, animales e incluso humanos.

Entre los yacimientos podemos citar Castiltierra (Segovia), Carpio de Tajo (Toledo) y Herrera de Pisuerga (Palencia).


TEMA 33

ARQUEOLOGÍA ASTURIANA Y MOZÁRABE

La llegada de los musulmanes a España origina varios grupos sociales y culturales diversos: entre ellos destacan claramente los cristianos que quedaron en la zona ocupada por el Islam (mozárabes) y aquellos que se refugiaron en zonas independientes, tanto por razones ideológicas y religiosas como políticas, sociales y económicas (reino astur).

La monarquía asturiana de los s.VIII y s.IX intenta revitalizar los símbolos del pasado y así toma en cuenta no sólo los elementos visigodos sino también a todas las formas de origen latino. El termino mozárabe acuñado para designar las manifestaciones artísticas cristianas del s.X en España se caracteriza por la inclusión de formas constructivas y decorativas musulmanas en el arte cristiano y su ámbito geográfico es más amplio que el asturiano.

Elementos constructivos

La metrología en unos y otros, asturianos y mozárabes parece estar relacionada con el sistema romano. En el caso de lo asturiano parece claro que se debe o bien a una pervivencia de sistemas anteriormente existentes, o a una revivificación a partir de sus contactos con el mundo carolingio. En todo caso, parece ser que parte de un módulo más o menos modificable, sometido a un sistema proporcional de múltiplos y submúltiplos sexagesimales. El sistema mozárabe, en cambio, parece ajustarse al sistema califal, mucho más fijo y estable que el usado en Asturias.

La construcción en lo asturiano y en lo mozárabe, no sigue sistemas muy fijos. Esencialmente se hace a base de sillares no tallados isométricamente, sino de diversas medidas y formas. En lo mozárabe se deja de usar el sillar para usar el sillarejo (San Baudelio de Berlanga, Soria) y, parcialmente, en Santa María de Lebeña y en San Millán de la Cogolla.

Los sistemas de techumbre son a dos o más aguas con teja curva en canales y vertederas. Lo prerrománico asturiano tiende a usar siempre la bóveda de medio cañón y el arco de herradura. Encima de la bóveda de medio cañón se apoya el techo a dos vertientes. En cambio, lo mozárabe, suele ser más variado en cuanto a cubiertas y uso de arcos y juegos de techumbres, habiendo ocasiones, en que la techumbre es apreciable directamente, vistas sus dos aguas desde dentro (San Cebrián de Mazote, Valladolid).

El rito, tanto en unos como en otros, exige canceles que impidan el acceso del público a la zona del altar mayor. Estos canceles se labran en piedra y son un resto de tiempos visigodos. En algunos casos se hacen también celosías, todas en piedra calada, siguiendo en los ejemplares mozárabes el uso de temas islámicos como ocurre en San Salvador de Valdediós (Oviedo) y en Santa Cristina de Lena.

Ciudades y Urbanismo

El urbanismo asturiano no debió seguir esquemas fijos sino según la conveniencia del momento. Posteriormente, con Alfonso II, se sabe que en Oviedo se hizo una especie de Ciudad Sagrada, zona en la cual se establecieron la basílica de San Salvador, Santa María del Rey y las iglesias de San Juan y San Tirso. Cerca se edificó el palacio del rey.

Ramiro establece una zona en el Naranco, donde funda un palacio o pabellón de caza (posteriormente, convertido en iglesia) y San Miguel de Lillo. Con Alfonso III desconocemos los aspectos urbanísticos.

Por lo que se refiere a los mozárabes, desconocemos hasta qué punto influyeron en los asentamientos donde se establecieron.



Palacios

Alfonso II tuvo dos palacios. Uno de ellos en Oviedo. Se conoce que tenía armas y triclinios, los techos eran soportados por columnas y los mármoles eran usados como elemento decorativo. Este palacio se situó en la Ciudad Santa entre diversas iglesias, teniendo como anejo la Cámara Santa. Según las excavaciones, este palacio debió tener dos torreones, un porche de entrada y un ala lateral de habitaciones. La edificación debió ser de dos plantas.

El único palacio que sobrevive hasta nuestros días, es el Palacio del Naranco (Oviedo), realizado por Ramiro I. El palacio permite reconocer hasta una zona de Termas. Este baño se encuentra en el primero de los pisos, junto a una especie de vestíbulo. En la planta superior, a la cual se accede por una escalera exterior, hay una gran sala cuya cubierta sostiene bóveda con arcos fajones con arquerías laterales y fustes sogueados. En cada extremo hay un mirador.

Arquitectura militar

Es muy poco lo que sabemos de fortificaciones y arquitectura militar en esta época. Tenemos noticia de que existieron torres contra las incursiones normandas y que Alfonso III tuvo un palacio-castillo en Punta Rodiles.

De tipo totalmente prerrománico, aunque de fecha indeterminada es la torre de Covaleda (Soria) y la de la iglesia de San Miguel (San Esteban de Gormaz, Soria).

El esquema asturiano presenta torres cuadradas y practicables, aunque después, quizá por influjo de corrientes norteuropeas, se hagan redondas y practicables, para continuar esta tradición al románico y gótico.



Iglesias

  • Arte Asturiano.

Existen dos tipos fundamentales de iglesias: uno que es esencialmente rico y elaborado, seguramente relacionado con la Corte y otro más bien rústico y campesino.

En cuanto a su periodización se ha establecido un esquema habitual: prerramirense, ramirense y postramirense.

Común a todas las iglesias es una planta de tres naves, de tipo basilical, por influencia de lo carolingio. En la cabecera suele haber tres capillas rectangulares y dos cámaras a los lados del crucero, separando la cabecera del cuerpo de la iglesia. A los pies se sitúa un pórtico, herencia de las iglesias visigodas. En la parte superior hay una habitación que carece de acceso directo desde el interior. El acceso se hace por una ventana, generalmente trigeminada, que se sitúa sobre la cabecera del ábside. La influencia oriental se aprecia en efectos decorativos, como en la pintura de San Julián de los Prados, muy relacionada con lo bizantino, o la decoración de las jambas de San Miguel de Lillo. En época postramirense domina la influencia mozárabe sobre la bizantina y carolingia, aunque el esquema distributivo de las iglesias sea básicamente el mismo.

En Cataluña, el prerrománico se aleja respecto al del Norte y de la Meseta, pues la herencia visigótica se mezcla con lo carolingio. Común a este prerrománico catalán, es el uso del arco de herradura, especialmente en alzado.

Entre estas iglesias cabe destacar San Ambrós de Toro, San Miguel de Besán (Lérida) y San Julián de Buada (Ampurdán). Igualmente, se pueden aplicar estos principios generales a San Miguel y el resto de las iglesias de Tarrasa.


  • Tipo Mozárabe.

Las plantas mozárabes son variadas: las hay de tres naves, siguiendo un esquema basilical clásico (San Miguel de Escalada); iglesias de dos naves (San Millán de la Cogolla) o a una iglesia que puede ser considerada como de una o dos naves (San Baudelio de Berlanga, Soria). Igualmente pueden ser cruciformes (San Cebrián de Mazote), alargadas y de una sola nave (Santo Tomás de las Ollas). Pueden tener ábsides continuos (Santiago de Peñalba y San Cebrián de Marote), o tener tres ábsides continuos (San Miguel de la Escalada).

Los ábsides pueden tener planta de arco de herradura o tenerlo de planta cuadrada como en Bamba (Valladolid) o en San Baudelio de Berlanga. En algunos casos, como en San Baudelio de Berlanga, San Juan de la Peña (Huesca) o San Millán de la Cogolla, se advierten relaciones con construcciones rupestres.

Como características de la arquitectura mozárabe diferenciados de lo asturiano, tenemos la metrología utilizada, que es de origen califal. De raigambre cordobesa son también los elementos decorativos: almenas, celosías, arcos de herradura, los modillones, los capiteles y las bóvedas con crucería de cascos. Otro aspecto que permite identificar las obras como mozárabes son los restos de pinturas (San Baudelio de Berlanga, Soria).



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