Arqueología 2ª parte



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Características de la Cultura celtibérica:

. Hábitat: Castros ubicados en lugares estratégicos de fácil defensa, “fortificados”, a veces, con murallas periféricas, fosos, terraplenes, rampas de piedra. La organización interna del poblado suele responder a un esquema ordenado de casas rectangulares adosadas que dan a una calle principal. Alguno de estos poblados pueden alcanzar el rango de ciudad, tanto por su extensión y nº habitantes como por la diversificación económica y social (Numancia).

. Enterramientos: Necrópolis de incineración individual ubicadas en un lugar próximo al hábitat, prefiriéndose generalmente un punto de fácil acceso, en ladera o cerro próximos al poblado; en cañadas, vegas y terrenos fértiles cercanos a ríos.

Los restos óseos y los objetos del ajuar se depositan en hoyos directamente sobre el suelo, o en urnas cerámicas. Generalmente, las tumbas quedan protegidas y cubiertas por un pequeño amontonamiento de piedras y, en algunos casos, las sepulturas aparecen señaladas mediante estelas de piedra sin elaboración específica o decoración. En general, las sepulturas se sitúan unas al lado de otras y superponiéndose frecuentemente en estratos que en ocasiones alcanzan notable potencia. Pero también hay necrópolis con áreas o espacios definidos y separados por zonas de vacío. Los ajuares no son uniformes y se pueden diferenciar entre ricos y pobres. En los momentos finales se percibe una progresiva disminución de los ajuares.

. Sociedad jerarquizada, a cuya cabeza estaría la clase guerrera.

. Armamento: muy importante dado el carácter guerrero de los pueblos celtibéricos. Destacan los puñales de antenas desarrolladas, atrofiadas y, sobre todo de empuñadura de frontón y de empuñadura globular. Entre las espadas se utilizaron modelos derivados de momentos anteriores, imponiéndose un tipo de espada corta con hoja de doble filo y punta bien definida, sin faltar los modelos de antenas y de antenas atrofiadas. Como armas arrojadizas se utilizaban las lanzas, con gran variedad de formas y tamaños, y el soliferrum, fabricado de una sola pieza de hierro, con el extremo en punta de lanza. La principal arma defensiva era el escudo redondo de cuero o madera con umbo metálico llamado caetra.

. Objetos de adorno. Numerosos tipos de fíbulas, entre las que destacan las de “torrecilla lateral”, “anulares hispánicas” o las “zoomorfas de caballito”. Entre los broches de cinturón, el “céltico” es el más abundante. Estos elementos deben considerarse como objetos de prestigio de las élites guerreras.

. Cerámica: se generaliza el uso del torno alfarero. Las formas son sencillas, pastas claras, cocidas en ambiente oxidante y con frecuencia pintadas a base de temas lineales. Con el tiempo se complicarán las formas y decoraciones, desarrollando su máximo esplendor en el momento de la conquista romana.

. Religión naturalista: el caballo y el toro son elementos importantes.

. Economía: cerealista y ganadera.

. Los celtíberos adoptaron tardíamente la escritura, sirviéndose para ello del alfabeto ibero.

MESETA Segunda Edad del Hierro y proceso de celtiberización

La desaparición de la Cultura Soto de Medinilla marca en la meseta, entre la segunda mitad del s.VI y la primera mitad del V a.C., el inicio de la segunda Edad del Hierro. Dos características principales definen esta etapa:



. Empleo generalizado del hierro, que se hace habitual en armas y herramientas agrícolas, y aumenta su fabricación local. El uso del cobre y bronce queda reducido casi exclusivamente a objetos de adorno.

. Uso del torno alfarero. Su adopción es posterior e irá unida al proceso de ceitiberización. En los inicios de esta etapa aparece una cerámica elaborada a mano, típicamente meseteña; se trata de la cerámica a peine con decoración de líneas paralelas, conseguida al presionar sobre el barro húmedo un peine de varias púas. Se extiende esta cerámica por toda la meseta, pero, fundamentalmente, hacia la zona suroccidental (Avila y Salamanca) y su presencia marca los inicios de la Cultura Cogotas II.

. Otros rasgos característicos de estas fases iniciales son los poblados no fortificados, pero con situación estratégica; casas de planta rectangular, aunque no faltan en algunas zonas las circulares más tradicionales, y una economia mixta en la que va adquiriendo importancia la ganadería.

Una serie de cambios profundos se producen entre finales del s.VI y durante todo el V a.C. El más llamativo es la fortificación de algunos castros de la meseta, mediante obras defensivas de gran envergadura. Entre los elementos defensivos destaca, aunque no por su frecuencia, el de las barreras de piedras hincadas, ya observado en un momento anterior en la zona oriental de la meseta (Cultura de los Castros Sorianos); los fosos y dobles fosos; complicadas entradas; depuradas técnicas aplicadas a la construcción de paramentos, etc., que nos hablan de un ingente esfuerzo defensivo ante una situación inestable. De forma paralela se acentúan las diferencias entre los distintos grupos meseteños, pudiéndose establecer, a partir de ahora, áreas más o menos independientes:



  • GRUPO MIRAVECHE-MONTE BENORIO. Al norte de las actuales provincias de Burgos y Palencia. Presenta ciertos arcaísmos de la tradición del Bronce Atlántico e influirá en la formación de los pueblos cántabros. Se define a partir del análisis, de los materiales de la necrópolis de Miraveche (Burgos). Algunos de sus característicos materiales son: espadas "tipo Miraveche", puñales de "tipo Monte Benorio", broches de cinturón.

  • BORDE NOROCCIDEONTAL. Grupo de carácter castreño que tiene sus raíces en la facies Soto de la primera Edad del Hierro. A partir de las decoraciones cerámicas, principalmente, apreciamos la clara influencia de Cogotas II.

  • COGOTAS II O CULTURA DE LOS VERRACOS (zona suroccidental). Salamanca y Avila, con prolongaciones hasta la provincia de Cáceres y Badajoz.

Hábitat: Castros fortificados ubicados en sitios estratégicos en altura. Se caracterizan por el colosalismo de sus defensas y por su amplitud. Unas son fortificaciones geminadas y otras ciclópeas, reforzadas en ambos casos con puertas de embudo, barreras de piedras hincadas para impedir el ataque de la caballería o fosos de apoyo a las defensas. En el interior se distribuyen las viviendas, rectangulares, adosadas unas a otras, que dan a una calle principal, con cimientos de piedra, paredes de adobe y 2 o 3 habitaciones. El urbanismo no aparece hasta la última etapa por influencia celtibérica.

Necrópolis: Influencia de Campos de urnas tardíos. Rito de incineración. Las necrópolis se ubican en lugares altos, cerca de los poblados, agrupándose las tumbas en espacios separados para diferenciar la categoría del difunto. Las cenizas se ponen bien en un hoyo en la tierra sin protección ni señalización o bien en una urna cineraria, depositada directamente en el suelo, a veces, calzada con pequeñas piedras y cubierta con tapadera cerámica o una piedra plana. Este tipo se completaba con la colocación de una estela, bien con escritura celtibérica, con referencia al nombre del difunto y las relaciones de parentesco o una estela con relieve, generalmente con signos de carácter astral, aunque los más comunes son las figuras de animales o humanos, y dentro de éstas, la representación del jinete o del guerrero, directamente relacionado con el ritual funerario.

El ajuar se compone de ofrendas, adornos personales y útiles y en ellos se aprecia una sociedad claramente estratificada.



Economía: Ganadería y agricultura, pero sigue siendo importante la caza, pesca y la recolección de frutos.

Sociedad: La sociedad debía estar fuertemente jerarquizada y estratificada. Los guerreros constituirían la élite que ostentaría el poder y la riqueza; grupo de artesanos comerciales y en el último escalón se situarían los esclavos.

Religión: La religión era naturalista. Los recintos sagrados eran al aire libre.

Escultura: Es zoomorfa, generalmente toros, jabalíes y cerdos, conocidos con el nombre de verracos (Toros de Guisando). Se sitúan en torno s.II a.C. Algunos son muy toscos, sin el menor realismo, pero otros, por sus detalles nos dan una clara idea del animal. Muchos presentan sobre el dorso oquedades o cazoletas. Serían símbolos vinculados a lo religioso, como protección del ganado, actividad básica de estos pueblos o servirían para delimitar territorios o señalar rutas de trashumancia. Posteriormente, ya en época romana estos verracos adquirieron un significado funerario.

Cerámica:

. Hechas a mano o, en algunos casos, en torno lento. Piezas más baratas y con decoración excisa, incisa o estampillada con incrustaciones de plomo y estaño. Tonos oscuros.

. A finales del s.II a.C. la cerámica se realiza a torno, con cocción oxidante, de colores rojos o claras, con engobe en su superficie, lisa o con decoración pintada con dos tipos de repertorios: a) motivos geométricos (círculos concéntricos, bandas, zig-zags o meandros); b) temas figurativos que suelen hacer referencia a jinetes o guerreros acompañados de caballos, zoomorfos y astrales dispuestos en friso. La producción más típica es la numantina caracterizada porque las representaciones humanas son muy sistemáticas. Suelen representar el torso del guerrero de frente mientras que la cabeza y las piernas están de perfil. Se da mucha importancia al ojo, que adquiere siempre un gran tamaño y siempre de frente. El hombre aparece acompañado de lanza o espada corta.

Armas: Puñal tipo Miraveche (puñal o espada corta de pomo naviforme y empuñadura constituida por tres tiras de hierro que se imbrican con cachos de hueso o madera); espadas con empuñadura de antenas atrofiadas en forma de bola esférica; espada tipo Alcacer con dos bolas esféricas; y falcata ibérica que muestra los contactos con el sur y el este.

Objetos de adorno: Fíbulas celtibéricas y anulares hispánicas que muestra un influjo ibérico andaluz. Pueden estar hechas de plata, pero también en hierro y bronce.

Orfebrería: Tienen una tradición propia a la que incorporan los aportes técnicos de la orfebrería ibérica y meridional (filigrana o granulado). Una de las diferencias entre la orfebrería celtibérica y la ibérica es que las joyas celtibéricas son predominantemente hechas en plata mientras que en la ibérica predominan las hechas con aleaciones.

Aparecen torques; pulseras en forma circular rematadas en los extremos con cabezas de serpientes o bien brazaletes espiraliformes; y pendientes. Acompañando a este tipo de joyas suelen hallarse vajillas metálicas y monedas.



  • Cultura Castreña (s.VI-V a.C.)

. Abarca el noroeste hispánico, Galicia, norte de Portugal y parte oeste del territorio cántabro-astur y algo de la Meseta (zona alta León, Zamora, Salamanca y Avila). Tras la conquista romana esta cultura se derrumba.

. Hábitat: Castro o poblado fortificado: Ubicado en lugares altos de fácil defensa, tanto en la costa como en el interior. Mientras en la Meseta algunos alcanzan la categoría de oppida, en el noroeste su tamaño es siempre reducido y además son mucho más frecuentes y próximos entre sí.

Generalmente los castros están defendidos a base de varios cinturones concéntricos de murallas que suelen rodear todo el recinto, con fosos exteriores o terraplenes, o muros dobles construidos normalmente en mampostería o sillarejo, con un espacio intermedio relleno de tierra o piedras más pequeñas. En su interior aparecen un conjunto de chozas de planta circular u oval dispuestas de forma desordenada, con cimientos de piedra y paredes generalmente de tapial y techumbre de paja. La fragilidad de la construcción explica el que sus restos no hayan llegado hasta nosotros. La puerta era de tablones de madera, y suele estar un poco elevada del suelo, seguramente para impedir el paso del algua al interior. El suelo se igualaba con piedra menuda sobre la que se colocaba arcilla apisonada. Suele ser normal la presencia de bancos corridos y un hogar en el centro. A veces, esa estructura circular tiene un pequeño vestíbulo e incluso determinados anexos utilizados como almacén o zona industrial. En las zonas bajas de los castros han aparecido construcciones relacionadas con hornos de fundición o monumentos funerarios.

. Economía basada en la ganadería (lanar y caballar) y agricultura cerealista, además de la pesca y el marisqueo. El recurso económico más importante fue la minerometalúrgica (cobre, bronce, hierro y oro).

. Sociedad: La población se repartiría de forma muy dispersa por el territorio, constituyendo núcleos de población muy pequeños, donde se asentarían las diferentes centurias, forma básica de organización social, correspondiéndose cada una con un castro. Dentro de cada castro convivirían distintas familias, que supuestamente tendrían unos lazos de parentesco entre sí. Abarcando diferentes castros estaría la tribu o pueblo. Sociedad poco vertebrada.

Los hombres dedicarían su tiempo principalmente al cuidado de los rebaños, la caza, la pesca y la guerra. Las mujeres y los niños se ocuparían de la recolección de frutos, principalmente bellotas, con las cuales, previamente secas y trituradas, elaboraban un pan que constituía una base fundamental de su alimentación. Preponderancia de la mujer interpretada como indicio de matriarcado y cierta estratificación social, en donde los guerreros pudieron tener un estatuto especial.

. Religión: Adoraban elementos naturales: agua, montes, bosques, etc. También adoraban al Dios de la Guerra al que se le ofrecían sacrificios de machos cabríos, prisioneros y caballos. Ausencia de elementos funerarios. El rito usual fue la cremación, agrupándose en 3 tipos: deposiciones en cajas o cistas de piedra, deposiciones en vasijas funerarias aisladas o en el interior de cistas y deposiciones en sepulcros.

. Orfebrería: Fuerte tradición autóctona que arranca del Bronce Atlántico, además de una influencia centroeuropea de Hallstatt y una influencia orientalizante con la aparición de nuevas técnicas, unido a la gran riqueza de oro de la región gallega, determinan la importancia de la orfebrería en la región. Las técnicas empleadas fueron: troquelado, repujado, estampado, filigrana y granulado: brazaletes, collares, diademas, torques (collar rígido, no cerrado, acabado en varios remaches decorados).

. Cerámica: Las primeras producciones son de una cerámica muy tosca, con una decoración mediante incisión o estampación con motivos geométricos. El paso siguiente será la introducción del torno lento. Se incorporan nuevas técnicas decorativas hasta que la cerámica pasa a imitar cerámicas romanas.

. Escultura: manifestaciones escultóricas relacionadas con figuras de guerreros galaico-lusitanos, de tamaño natural, a veces con inscripciones latinas y ornamentadas con un puñal y un escudo circular o caetra. La interpretación puede ser: monumentos honoríficos a guerreros o monumentos de tipo funerario. Además aparecen cabezas sueltas del sexo masculino, que pueden representar divinidades o tener relación con el mundo funerario. En cuanto a la escultura zoomorfa contamos con los Verracos, que son interpretados como monumentos de tipo funerario o para señalizar rutas.


TEMA 25

URBANiSmo ROMANo EN HISPANIA I

OBRAS PUBLICAS: OBRAS VIALES E HIDRAULICAS

La base de la urbanización romana está en la realización de una serie de obras públicas de carácter estatal que facilitaron la labor civilizadora y administrativa. Estas obras son fundamentalmente las vías y los acueductos. Puentes, puertos y faros completan la red arterial de las vías.



Puertos y faros

Gran parte del transporte romano se efectuó por mar, especialmente el comercial y el de viajeros. La arqueología submarina está aportando espléndidas evidencias a este respecto.

En Hispania el puerto más antiguo es el de Ampurias (Girona), ya en uso por los griegos. El puerto aprovechaba una amplia bahía, en cuya entrada se construyó la escollera en ángulo, con grandes sillares y un fuerte hormigón, de obra típicamente romana. Otras ciudades hubieron de poseer puerto, aunque no se conocen. Sólo se conservan restos de puertos fluviales principalmente los de Mérida, Itálica y Braga.

Entre los faros citamos el célebre de La Coruña (Torre de Hércules), supuestamente construido por Trajano, de varios cuerpos, lo mismo en planta que en alzado, construido de sillería y con rampa interior para subir a la plataforma superior.



Vías romanas. Puentes

La propia expansión militar romana necesitaba la construcción de vías para el transporte del avituallamiento y bagaje del ejercito, además de ser un elemento fundamental para la imposición de la Administración romana al resto del Imperio. Pacificada la región, la Administración cuidaba y ampliaba la obra realizada.

La construcción de las vías se efectuaba abriendo una caja en el terreno que se cubría con diversas capas de cantos rodados y hormigones que servían de cimiento a la capa de rodadura efectuada con losas. Lateralmente se colocaban normalmente bordillos. La obra se completaba con alcantarillas, puentes y colocación de los miliarios con la señalización de las millas recorridas al punto de partida y datos sobre el constructor o restaurador de la vía.

Un ejemplo es la “Vía de la Plata”, que unía Mérida con Astorga. Construida sobre caminos naturales de uso estratégico, su primer tramo de fábrica entre Mérida y el Tajo debió ser construido por Servilio Caepio en 139 a.C. En el 90 a.C. Liciniano Creso, restaura este tramo. Cecilio Metello Pío en el 80 a.C., la vuelve a restaurar y ampliar su recorrido hacia el Norte; Augusto, con motivo de la guerras cántabras, la amplía a su longitud total llevándola a través de Zamora y Salamanca hasta Astorga. Desde entonces fue restaurada por Tiberio, quizá reforzada por Trajano y Adriano que construirían los puentes de Alconétar (Cáceres) y Salamanca, Septimio Severo, Caracalla y Alejandro Severo. Sabemos que la vía tuvo una importancia industrial y económica con respecto a la región minera de León, pero su valor social mayor sólo llegaba hasta el Duero.

Otra vía de importancia fue la Vía Hercúlea o Augusta, quizá ya puesta en uso por los cartagineses en su parte meridional, ya que fue “reparada” por las tropas romanas antes de 120 a.C. César la continuó durante sus guerras contra los hijos de Pompeyo, por el interior hasta las cercanías de la actual Granada, y Augusto la terminó hasta Málaga y Cádiz. Desde Tarragona y Barcelona salían ramales de esta vía a Zaragoza, importante nudo de comunicación en el Valle medio del Ebro. Una de las vías que enlazaban aquí era la de Astorga-Zaragoza, que daba vida a toda la zona norte de la Península y enlazaba con la Vía de la Plata.

Otra vía era la de Mérida-Zaragoza, que a su vez enlazaba con la zona inferior de la misma Vía de la Plata, cruzando oblicuamente la Península y por medio de ramales uniendo con las vías de la Bética. Pasaba por Toledo, Alcalá de Henares, Medinaceli y Calatayud. Al parecer fue puesta en uso definitivamente desde época de Augusto.

La Bética, la zona más romanizada, estaba cruzada en todas direcciones, con dos ejes principales: uno hacia oriente por la vía Hercúlea, y otro central por el Guadalquivir: Sevilla, Córdoba y Cástulo, desde donde se dirigía un ramal a Consuegra y a Toledo para enlazar con la Zaragoza-Mérida, y otro directamente a Mérida.

Relacionados con las vías, se encuentran los puentes, necesarios para cruzar las corrientes de agua que cortaban las comunicaciones. La Península Ibérica posee magníficos ejemplos de estos puentes.

. De época augustea es el puente de Mérida, que destaca por su larga longitud de cerca de un kilómetro y por su magnífica arquitectura, con arquillos auxiliares en sus pilares, y construcción de sillería almohadillada.

. De comienzos del s.II, en época de Trajano es el puente de Alcántara con dos arcos de cerca de 30m. de luz cada uno y una altura máxima de unos 75m. lo que le hace excepcional en su género. Realizado con una técnica semejante a la del de Mérida en sillares graníticos almohadillados.

. Otros ejemplos de puentes se encuentran en Alconétar sobre el Tajo, Baños de Monte-Mayor, Salamanca y restos del de Zamora. Otros se encuentran en Martorell y dos en Toledo.

Acueductos

Los acueductos o conducciones de agua poseen varias partes fundamentales: una captación de aguas, que puede efectuarse en una fuente, en mina o bien en un río mediante la oportuna presa; la conducción propiamente dicha va en canal abierto o cerrado, en túnel, y para salvar las vaguadas elevado sobre arcadas o formando sifones; y finalmente un depósito para la distribución del agua dentro de la propia ciudad, normalmente con un monumento en forma de fuente.

Modelo de las distintas formas que podía tomar un acueducto romano es el de Almuñecar (Granada). De cerca de 5 Km. de longitud, debía de iniciarse con una pequeña presa. Salvaba un primer arroyo con una arquería sencilla, con arquillos de desagüe sobre los pilares. Continúa con obra sobre murete y arcos menores; atravesando un pequeño monte por túnel; a continuación acueductos de 6, 10 y 11 arcos, los dos últimos dobles, para finalizar con un sifón que conducía el agua directamente al depósito en el interior de la ciudad.

Otro acueducto de interés es el de Segóbriga, que tomaba el agua en una mina subterránea, con sus respiraderos y en el canal con andenes para poder hacer la limpieza de la obra. Al aire seguía el agua entubada en cañería de plomo que se resguardaba en caja de obra. Finalizaba también con un sifón hasta los depósitos de la ciudad.

Otros acueductos, como los de Mérida y Tarragona o el de Segovia, eran menos innovadores en su técnica, y quizá ello hizo que poseyeran más larga vida. Los de Mérida y Tarragona se suponen de época augustea. Mérida posee tres acueductos, de los cuales dos de ellos proceden de sendas presas de época romana, de gran amplitud y con torres donde en su fondo se situaban las llaves para la toma de agua. El más famoso es el de los Milagros, arquitectónicamente de gran interés por su triple arcada superpuesta y su uso alternativo de ladrillo y sillares que habría de tener amplio éxito en arquitecturas posteriores. El Acueducto de Tarragona, de sillería almohadillada, llega a unos 200m. de longitud con doble arcada.

El de Segovia que se ha supuesto tradicionalmente realizado en época de Trajano, debe ser al menos de mediados del s.I d.C., de época augustea, y es probablemente el de más dilatada historia, así como el más largo en pie. Su obra sobre arcadas está realizada con sillares de granito almohadillados y sin agarrarse en sus juntas. La zona de doble arcada con las pilas inferiores con molduras e intervalos regulares. Tras sucesivas ruinas fue restaurado sistemáticamente desde época románica.

Otros acueductos importantes son los de Barcelona, Sevilla, Itálica y Toledo.

Además de los acueductos, los romanos efectuaron otras obras de carácter hidráulico, principalmente cisternas y fuentes de carácter monumental. Obras también de gran interés son las de alcantarillado, en muchas ocasiones aún en uso.



URBANISTICA ROMANA EN ESPAÑA

La política urbanizadora de Roma en la Península Ibérica se caracteriza por la valoración de las ciudades preexistentes más que por la fundación de nuevas ciudades, salvo excepciones.

La ciudad romana posee un esquema cuadrangular típico, derivado por una parte de la tradición de la ciudad helenística, y por otra de los planos de sus propios campamentos, y de la propia tradición religiosa etrusco-romana que divide el espacio de la nueva ciudad en cuatro zonas geográficas, mediante dos ejes, el Este-Oeste, que coincidirá con el decumano y el Norte-Sur con el kardo.

Las ciudades se organizaban en relación a estos dos ejes principales mediante calles paralelas, formando ínsulas o manzanas normalmente rectangulares y en ocasiones con calles porticadas. El foro era el centro ciudadano, una gran plaza organizada en ocasiones como elemento autónomo, en el que se colocaban los templos y las basílicas, edificios judiciales y comerciales. Las calles estaban normalmente pavimentadas con losas de piedra, necesitando frecuentemente separaciones. Poseían aceras de mayor altura para defenderse de las aguas y del tránsito de carros, en ocasiones con paso de piedra de una a otra acera.

Por último, los grandes edificios de carácter público, teatros, anfiteatros y circos, se colocan fuera de la ciudad normalmente debido a la extensión que ocupan.

Campamentos romanos

Sociológicamente la primera urbanización romana fue la traída por los militares con sus campamentos. Algunos de ellos pasaron luego a ser ciudades, mientras que una mayoría de ellos desaparecieron.

Quizá el primer campamento romano fuera el de Ampurias, sobre el que luego se construyó la ciudad romana. Los campamentos de la circunvalación de Numancia, anteriores al 133 a.C., comprenderían una muralla de madera con sus fosos y terraplenes, siete fuertes y dos campamentos. Posteriormente a la ocupación parece ser se construyeron otros campamentos, siempre de traza rectangular, redondeados en las esquinas y con puertas en el centro de sus lados.

Cáceres posee en sus cercanías dos campamentos de los que se conoce uno de ellos, el de Castra Caecilia fundado por Metelo. Castra Julia, el otro campamento documentado no se conoce. Las excavaciones del primero han ofrecido murallas sin torres, así como puertas, edificios de piedra y restos de departamentos y “tabernas” o tiendas en su foro.

Los campamentos dieron lugar posteriormente al nacimiento de sendas ciudades como la ciudad de León. Fundado este campamento en el año 75 d.C., lo fue permanente hasta la caída del Imperio. En el s.IV debió amurallarse, aunque poseía, de antiguo, muralla que únicamente se reforzó con otro muro y torres. La localización de las construcciones donde habitaba la población civil que rodeaba el campamento, no se han hallado, aunque parece lógico que la planta sea rectangular. En su interior se reconocen el trazado del decumano y el kardo.

Otro campamento convertido posteriormente en ciudad es el que existió en Lugo. En su centro se reconocen los restos del trazado regular del campamento, que luego fue rebasado de forma irregular, quizá por las construcciones donde habitaba la población civil que se colocaron formando calle alrededor de la muralla del campamento y siguiendo las direcciones de los ejes. En el Bajo Imperio se circunvaló el conjunto con murallas de planta irregular.



Las colonias romanas

Las verdaderas ciudades romanas fundadas en Hispania llegan a algo más de 30, desde Itálica, fundada en el s.II a.C. hasta las últimas de época flavia. Normalmente no llegan a ser fundaciones nuevas, sino remodelaciones de ciudades indígenas, debido a variadas circunstancias, en su mayoría de carácter militar. Itálica fue fundada para cuidado de los heridos en batalla. Desde esta fundación a la época de Cesar se crean nuevas colonias, Logroño, Jaén, Córdoba, Valencia, Palma y Medellín (Cáceres). Con César se fundan ocho más, entre ellas Tarragona, Hispalis, Osma y Cartagena; quince en época de los flavios; Tortosa, Clenia y Fleviobriga (Castro Urdiales).

En estas fundaciones podemos ver una política dirigida hacia la Lusitania y la Bética fundamentalmente, dejando casi abandonada, básicamente, la zona Norte peninsular.

Principales ciudades romanas de Hispania

. Ampurias. La nueva ciudad romana se colocó al Oeste del asentamiento griego e indígena con un recinto alargado que ocupa una extensión de 24 Ha. Su foro queda descentrado, y fuera del recinto, en el muro Sur aparece la palestra o gimnasio y un pequeño anfiteatro construidos a mediados del s.I a.C. En el extremo contrario se encuentra el teatro. La ciudad no debió poseer una fuerte población, aunque parece existieron viviendas de vecinos en la zona del foro. En la segunda mitad del s.I d.C., se abandona la red de alcantarillado mas primitivo y entonces algunas casas hicieron ampliaciones a costa de las calles abandonadas. En el s.II d.C. sufrió un incendio que acentuó su decadencia.

. Tarragona. La base de la ciudad pudo ser el campamento romano, mientras que continúa en duda la existencia previa de un poblado indígena. Al Sur del campamento se construyó un monumental arco que ocupaba todo el extremo Norte de la Ciudad cerrado por las murallas en tres de sus lados, y en el lado de la ciudad, sorprendentemente, por un circo. La construcción de toda la zona es una buena obra de ingeniería a base de terrazas soportadas por edificios abovedados en forma de V, donde quizá se encontraran el palacio del legado y la administración, y en las terrazas superiores los edificios religiosos. El resto de la ciudad debía poseer trazado regular con su foro. Anfiteatro y teatro se encontraban fuera de las murallas. Su puerto poseyó un muelle de unos 400 m.

. Clunia, cerca de Peñalba de Castro (Burgos), es como Segóbriga, una ciudad construida en lo alto de un cerro de gran extensión, y de superficie plana, con una extensión de unas 130 Ha, y por tanto, de las mayores de España. Su planta debía ser regular. Se conoce en parte el foro rectangular con restos de tabernae (tiendas) y una basílica cerrando sus extremos cortos; un templo, calles porticadas y algunas viviendas lujosas. El teatro, de gran amplitud, está construido aprovechando el propio terreno abrupto del cerro en que se asienta la ciudad.

. Segóbriga (Saelices, Cuenca) se sitúa sobre el cerro de Cabeza de Griego con unas 12 Ha para la ciudad amurallada. El cerro no ofrece una superficie plana, como Clunia, sino apuntada, lo que debió obligar a una arquitectura formando terrazas. Su plano debió tender a ser regular, pero no totalmente. Fuera de la muralla que apoya en la topografía del terreno, se situaron el teatro y el anfiteatro que aprovecharon para su construcción parte del terreno. Ambos se construyeron en la primera mitad del s.I d.C., aunque se embellecieron y restauraron en el s.II. En época paleocristiana se sabe que el teatro y el anfiteatro dejaron de usarse, aprovechando sus restos para habitaciones. Fuera de la zona amurallada debieron de existir villae que quizá vinieron a sustituir a las casas señoriales de difícil situación dentro de la ciudad amurallada. Se conoce la existencia de dos termas. Otros edificios fuera de las murallas son un posible circo, quizá un foro y una basílica visigótica.

. Itálica (Santiponce, Sevilla) (Bética) es la mejor de las ciudades romanas. Tras su creación como ciudad-hospital debió ser una ciudad irregular, hasta que en la primera mitad del s.II d.C., Adriano, nacido en ella, le concede un estatuto jurídico superior y la amplía. En época tardía la ciudad se amuralla. Las excavaciones han puesto al descubierto una de las zonas más ricas de la ciudad, urbanizada regularmente, con insulae rectangulares, amplias calles porticadas y empedradas. Se conocen dos grandes termas, el anfiteatro, uno de los tres mayores de todo el Imperio, un elegante teatro ricamente decorado, y restos del muelle fluvial. Todo ello indica una ciudad extraordinaria, con magníficas casas, en cuyo interior había espléndidos jardines de tipo hipodroma.

. Acinipo (Ronda la Vieja) (Bética) es quizá por haber sido abandonada la mejor conocida en su estructura general. Situada en un cerro-meseta en cuya superficie plana existen fuentes que se aprovecharon para atender sus necesidades. Su plano parece regular y posiblemente poseyó dos teatros y un odeón, todos colocados periféricamente en el cerro, pero en su superficie y dentro de las murallas. El foro poseía situación central, mientras que los templos al parecer se situaron también periféricamente. Tuvo arrabal fuera de las murallas.

. En la Lusitania es ejemplo obligado Mérida. Su trazado es sensiblemente regular en lo conocido, aunque en sus extremos parece que se ajustaba a las irregularidades de su espacio y a los caminos que trazaban los puentes. Parece que la ciudad rebasó sus murallas primitivas, y que quizá en el s.IV volvió a ser amurallada, reduciéndose de nuevo su superficie habitable. El teatro y anfiteatro se encuentran alejados del ámbito de la ciudad primitiva, aunque con la ampliación de la ciudad llegaron las casas a rebasar la situación del anfiteatro. Bastante más alejado se encuentra el circo, el cual se documenta arqueológicamente su uso hasta avanzado el s.VI d.C.


TEMA 26

URBANiSmo ROMANo EN HISPANIA II
La ciudad romana poseía una serie de edificios, tanto públicos como privados, distribuidos por las distintas zonas de la ciudad, al objeto de atender las exigencias mínimas de tipo religioso, político, económico, relacionadas con el ocio, etc. de los ciudadanos.

ARQUITECTURA RELIGIOSA Y CIVIL

El foro

El foro se puede definir como el centro público de la población, en torno al cual se encontraban los edificios de índole oficial y religioso y por ende todo el mundo económico. El foro, por tanto, es donde se concentra la actividad política, religiosa y económica de la urbe. Este espacio más importante se señala arquitectónicamente mediante un ensanchamiento de la vía, permitiendo una mayor concentración de gente. Este foro en ocasiones es porticado y en él se encuentra algún edificio público, en cuya fachada se exhiben las leyes para su conocimiento ciudadano. Frente a este edificio se suele encontrar uno o más templos, generalmente dedicados a deidades relacionadas con los patronos de la ciudad o con el Emperador. En la proximidad del foro solía situarse el teatro y/o el anfiteatro, aunque este era menos frecuente. En torno al foro solían encontrarse tiendas o tabernae en las insulae o manzanas. En alguna ocasión nos encontramos con termas públicas y con arcos triunfales (aunque estos no son frecuentes en Hispania), así como con algún circo. Como ejemplos de foros en Hispania tenemos los de Clunia (tipo rectangular) con restos de haber sido porticado; Tarragona (tipo rectangular alargado); el de Ampurias (tipo cuadrado) y el de Termes (Soria).



Los Templos

El templo romano tiene como función la de guardar la estatua del dios y no es un lugar de reunión, de ahí sus pequeñas dimensiones. Conocemos dos tipos: circular y rectangular, aunque en Hispania no aparece más que el rectangular.

En general, el templo solía estar situado sobre un podio, construido mediante opus caementitum aunque en Mérida sea de granito. A este podium se accede normalmente por una escalinata frontal o lateral, con un pórtico columnado, habitualmente de orden corintio. El interior podía ser de una o varias naves, generalmente de número impar. Caso del primer tipo es el templo de Córdoba y el de Vich (Barcelona). De tres naves es el de Diana en Itálica (Sevilla) y que presenta ábside central.

Tipo completamente distinto es el de Munigua (Sevilla) que presenta unas impresionantes rampas de acceso y una distribución extraña en Hispania, con una zona anterior en planta semicircular y una zona porticada en los lados.



La basílica

Es uno de los elementos característicos del foro. Su función era servir de sede para la administración de justicia, aunque también se usaba como lugar para la reunión de asociaciones. Sus antecedentes se hallan en los pórticos helenísticos. Es un edificio rectangular cuya longitud es dos o tres veces la de su anchura y está cubierto a doble vertiente, dividido en varias naves por columnas. Encima de las naves laterales se desarrolla un segundo piso. La entrada se hace por el lado corto y finaliza en un ábside o plataforma para el tribunal. Suele tener un pórtico alrededor.

De las basílicas de Hispania deben destacarse las de Clunia y Baelo.

La curia

La curia o tribunal es un edificio próximo al foro en el que se reúnen los decuriones (Senado de la ciudad). De la curia de Augustobriga (Talavera de la Reina) queda en pie el basamento entero.



Los Arcos

Cerca del foro solía situarse algún arco triunfal cuando la ocasión lo requería. Originariamente el arco triunfal es la transformación monumental y embellecida de un arco mágico destinado a purificar al general y a sus tropas victoriosas haciéndolos pasar por una estrechez por la cual no pueden pasar los espíritus malignos. Los arcos triunfales los concedía el Senado y se edificaban en Roma. En las provincias del Imperio existieron arcos honoríficos. En Hispania estos arcos se sitúan, con preferencia, en vías de una ciudad a otra, aunque los hay en plena ciudad, como el interesante arco cutrifronte de Cáparra (Cáceres). El arco es tetrápilo, sobre planta cuadrada, de excelente sillería, con cuatro pilares en ángulo que apean otros tantos arcos. Debía rematar en entablamento rectangular. El espacio interno del arco está cubierto por una bóveda de arista.

En vía romana se sitúa el arco de Bará, en Tarragona, erigido en la Vía Augustea. Es de un solo arco, con columnas a los lados enmarcándolo. Alejado de vía romana está el de Medinaceli (Soria), uno de los mejores ejemplares en Hispania, con tres arcos, dos menores encuadrando uno mayor central. Encima de los arcos menores hay dos tabernáculos menores a cada cara. El arco central presenta imposta corrida en cavete. Finalmente, citemos como arco en la ciudad, el geminado de Mérida, posiblemente hecho con fin no exclusivamente de acceso.

EDIFICIOS PARA ESPECTÁCULOS: Teatros, Anfiteatros y Circos

Los romanos fueron muy aficionados a los espectáculos públicos, que podían efectuarse tanto en teatros como anfiteatros y circos, y en alguna ocasión, aparece el odeón que se empleaba para recitales de poesía y a veces música.

. El teatro es una edificación dedicada a espectáculos de tipo escénico. Se puede dividir en tres partes:

. La scaena, en la que se distinguen:

. el postcaenium que es la parte de la scaena que da al exterior.

. El frons scaenae, zona central caracterizada por tener una pared decorada con nichos en los que se podían colocar estatuas. Tiene tres puertas: una en el centro, valva regia, que además funcionalmente servía para reflejar la voz, y dos a los lados, las valvae hospitalium o accesos secundarios a la escena.



. Las alas o partes laterales se denominaban parascaenium y la parte plana de la escena era el pulpitum donde se situaban los actores y la tramoya.

. La escena se separaba de la parte del público mediante el proscaenium y sus partes laterales, el aditus maximus.

. La parte central más baja, que quedaba libre, era la orchestra, de forma semicircular, separada del graderío por un muro, balteus, delante del cual se halla la primera fila, proedia, para los altos cargos.

. El graderío o cavea. Forma semicircular y adopta una forma decreciente hacia el centro. El conjunto se dividía radialmente respecto al centro de la orchestra en cunei. El acceso a cada uno de los cunei se hacia mediante túneles que llegaban directamente a cada uno de los denominados vomitora.

En Hispania el mejor ejemplar es el de Mérida. Otros teatros importantes fueron: Clunia (Burgos), el de Segóbriga (Cuenca), Acinipo (Málaga), Itálica (Sevilla), Córdoba, Málaga, Sagunto y Elche.

La mayor parte están construidos a la afueras de la ciudad, aprovechando la ladera, sin relación con el reticulado urbano. En algunos casos el teatro se encuentra dentro de la ciudad.

. El anfiteatro es el escenario para espectáculos diversos tales como las naumaquias (representación de una batalla naval), combates de gladiadores y luchas con animales, para posteriormente incluir otros espectáculos más sangrientos en época de las persecuciones contra los cristianos. Su origen está en el rito funerario etrusco de hacer luchar a hombres armados. Progresivamente fue perdiendo su carácter religioso hasta que en Pompeya y, más tarde en Roma, se construyó un edificio elíptico mediante la unión de dos teatros móviles.

Hasta la construcción del coliseo de Roma de la época Flavio, los anfiteatros se formaban excavando en el suelo y desalojando en la tierra en torno para crear una inclinación donde se colocan las gradas.

Las partes principales de un anfiteatro:

. la arena de forma oval, en el centro de la cual se encuentra excavada la fossa bestiario donde se aprecian los pilares de sustentación del entarimado.

. el acceso a la arena se efectúa por pequeñas puertas abiertas en el podium y también por dos más importantes: la porta triumphalis y la porta libitudinaria.

. Las gradas estaban separadas de la arena mediante el muro del podium. Como en el caso del teatro, estaban separadas por pasillos horizontales o precintiones.

. Debajo de la arena había una serie de dependencias que servían para guardar las fieras, así como para poder inundar la arena cuando se efectuaban naumaquias. Había unos cuartuchos, comunicados con las arenas denominados carceres, en las cuales se podían tener a los animales previo a soltarlos.

Los dos mejores anfiteatros de Hispania son los de Itálica, capaz de alojar a 25.000 espectadores, y el de Mérida. De menor tamaño son los de Segóbriga y el de Ampurias. Otros de importancia son los de Tarragona y el de Toledo.

. Circos: su construcción se debe a la afición de la sociedad romana a las carreras de caballos y de carros. Alcanzan su mayor apogeo en época tardorromana. El circo es un edificio de forma rectangular, muy alargado, construido normalmente en una depresión cuyas laderas servían para colocar las gradas. Sus extremos eran redondeados. En uno de ellos se abría la porta triunphalis, y en el otro la porta pompae, así como los lugares de salida las carceres. La arena estaba dividida por una separación, la spina, un poco desviada del eje central y decorada con diferentes elementos (obeliscos, estatuas, aras y un cuentavueltas). En los extremos de la spina se situaban las metas.

El número de circos en Hispania es escaso. Conocemos los de Mérida, Tarragona, Sagunto, Toledo, Calahorra.

MINERÍA Y ACTIVIDADES FABRILES

. Factorías de garum. El garum, denominada también liquamen era una salsa para aderezar legumbres, frutas y carnes, hecho con intestinos y otras partes de pescado, que se salaba y se exponía al sol durante dos meses. Este garum, era de varios tipos, y a veces se hacia de determinadas clases de peces. En España parecía hacerse con frecuencia de atunes, lo cual explica la distribución de las factorías: la costa mediterránea desde Jávea y Calpe hasta Baelo y Cádiz para llegar por la costa atlántica a Setubal (zonas de pesca de atún, con zonas próximas de pesca de agua dulce y próximas a salinas). Para envasar y transportar el garum se usaban ánforas de cerámica.

Las factorías tenían una serie de compartimentos estancos en los cuales se introducían los peces en diferentes estados. Compartimentos construidos a ras de tierra para que éste haga de contrafuerte y presente resistencia al paso del agua y del pescado; ángulos rodeados mediante cuartos de circunferencia salientes, seguramente con la intención de poder limpiar los estanques con mayor facilidad, a la par que servía de refuerzo a las paredes; carencia de desagüe pero presentando en el fondo una zona cóncava destinada a recoger los restos del producto y facilitar la limpieza del depósito, y paredes de mampostería recubiertas con una capa de mortero grueso, para así obtener una cierta impermeabilidad. En las proximidades, hay termas similares a las existentes en baños, aunque su uso será diferente: crear un calor seco para adelantar el proceso de transformación del pescado.

Aparte de estos elementos más o menos comunes a todas las factorías existen diferencias entre unas y otras según sea la zona en que se encuentren situadas. Así por ejemplo, las piscifactorías de la zona alicantina tienen depósitos o viveros excavados en la roca y comunicados con el mar.

. La minería. Por diversos hallazgos sabemos no sólo como eran las minas, sino con qué instrumentos y herramientas se trabajaba en ellas. El laboreo minero lo efectuaban esclavos y condenados a trabajos forzados, fundamentalmente, así como siervos y en algún caso libertos. El trabajo era penoso, especialmente el descenso a la mina y la extracción del material por los estrechos pozos que daban acceso a la misma.

La galería estaba perfectamente entibada y apeada, para evitar derrumbes. Se montaban pozos de aireación. El agua que había en la mina se extraía mediante norias intercomunicadas en ascendiente o mediante tornillos de Arquímedes. En otros casos fue necesario construir presas y conducciones de agua para así organizar los lavaderos de mineral, como en Mazarrón (Murcia). Los pozos podía ser cuadrados o redondos, y en algunas ocasiones muy estrechos, con pequeños escalones tallados en la roca, que hacían difícil la operación de sacar el material e incluso la salida de los propios operarios, si bien en Huelva no sólo se usaban poleas sino que entraban bestias de carga.

Los mineros se valían de lámparas de aceite (lucernae) para ver dentro de la mina. Como herramientas se usaron el pico, la punterola y la pala, siendo recogido el mineral mediante el empleo de palas y azadones. En algunas ocasiones se usaban cuñas de madera que una vez encajadas se humedecían para hacer saltar las piedras en las cuales se encontraba el mineral.

ARQUITECTURA FUNERARIA: Cementerios y sepulturas

Los romanos edificaron grandes necrópolis, generalmente en las afueras de las ciudades, aunque no fueron excepcionales las existentes dentro del casco de la población. Ocasionalmente se situaron cerca de diversas vías. Los tipos de cementerios varían en importancia social y también en la importancia relativa de cada tumba.

El rito predominante era el de la incineración. Las tumbas podían ser variadas en su morfología. El cadáver podía depositarse sobre una fosa, con un tejadillo de tejas planas a dos aguas. Otras veces se usa un ataúd de madera o de plomo en caso de enterramientos más ricos. En algunos casos se hacían túmulos y en época más tardía se ponía una estela musivaria. Otras veces se usa un sarcófago pétreo. En algunas ocasiones se emplea sobre la fosa una estructura en forma de cofre denominada cuppa que posteriormente tendrá importante resonancia en la arquitectura religiosa paleocristiana. No es extraño encontrarse con sepulturas excavadas en las rocas y otras se construyen en obra, formando torres que tienen pequeños nichos para poner las urnas de incineración denominadas columbarios. Estas edificaciones cuadradas y altas, turriformes, a veces se encontraban sobre fosas de verdadero valor arquitectónico.

La necrópolis, más llamativa y espectacular es la de Carmona con más de 200 tumbas (Pleno Imperio). Las cámaras son generalmente de planta rectangular o cuadrada, excepcionalmente redondas, con poyo corrido y con nichos para colocar las urnas. Entre sus tumbas destacan las de Postumio, con un patio con ara para sacrificios y libaciones. Otra tumba importante en esta necrópolis es la del columbarium con una sala trapecial y dos órdenes de nichos para urnas.

Finalmente de esta necrópolis citaremos el Panteón de la familia Servilia. Reproduce una casa de lujo con su gran peristilo de columnas talladas corintias. En el centro del patio, triclinio tallado en la roca. Una de las galerías da entrada a la cámara funeraria, estancia trapezoidal excavada en la roca y con originalísima cubierta en forma de cúpula, de cuyo extradós sobresalen unos gruesos arcos o nervios de sección rectangular para facilitar la construcción.

La denominada Torre de los Escipiones (Tarragona) es otro tipo de monumento funerario importante de Hispania. Es un edificio de planta cuadrada, de tres cuerpos, que posiblemente estaba rematado por una cubierta de forma piramidal. En el cuerpo central están situadas las dos conocidas figuras que dieron origen al nombre del monumento y que, en realidad, no son otra cosa sino la representación de dos Attis funerarios. Este monumento se fecha en el s.I.

En Fabara (Zaragoza) hay un verdadero templo funerario in antis, levantado sobre una cripta abovedada donde se depositaban los cadáveres (s.II). La prolongación de los muros laterales tiene la particularidad, casi única, de terminar en semicolumnas adosadas, por lo que, junto con las dos exentas centrales, la fachada resultaba de apariencia tetrástila. El friso del entablamento es jónico, corrido, con decoración de guirnaldas, salvo en el frente donde se aprecia la inscripción con el nombre del difunto y de la persona que mandó construir el edificio. Todo el conjunto es de sillería bien labrada y perfectamente asentada a hueso y sujeta con grapas de bronce. De la cella, donde se celebraban los sacrificios, ofrendas y banquetes funerarios se descendía a la cripta.

También en Zaragoza se encuentran los restos de otro importante sepulcro, de fecha algo posterior, que posiblemente sea una tumba colectiva de restos de incineración. Sólo se conserva la fachada, que consta de basamento, un cuerpo con cinco huecos ciegos ente pilastras de orden compuesto y un cuerpo superior que consta de un complejo entablamento y tres frontones yuxtapuestos.

Igualmente en Aragón está el Mausoleo de Sádaba, pequeño edificio en cruz griega con brazos axiales rectangulares y laterales semicirculares. Los muros son de opus mixtum en todo su contorno. El espesor de los muros indica que la cubrición era de bóveda, que sería de ladrillo, de medio cañón, excepto en el centro, que sólo podía ser de aristas. En el vestíbulo, que tendría dos columnas, e interior se abren siete loculi para las urnas cinerarias, y sobre los dos del testero, una ventana con derrame hacia el interior, sobre un abierto arco escarzano de descarga de mampostería alternando con ladrillos. En la puerta del brazo sur, el de la entrada, hacia dentro se abre una exedra de bóveda en cuarto de esfera.

Otro tipo absolutamente distinto es el dístilo de Villanueva de la Serena (finales s.I). Monumento erigido sobre un alto podio consistente en dos columnas de basa y capiteles jónicos, sobre esbelto pedestal prismático con cuatro pilastras adosadas en los lados largos y tres en los cortos, todo ello en granito local. La cámara funeraria no ha sido encontrada. El origen de este tipo de monumentos se encuentra en la columna conmemorativa.

Otras necrópolis importantes son las de La Lanzada (Pontevedra), Sangenjo, Barcelona, Ampurias y Mérida. Casi todas ellas tienen tumbas tanto de inhumación y de incineración, que permiten conocer importantes detalles de la vida material de los romanos, como los vidrios, las cerámicas, los instrumentos de cirugía, armas, juguetes, adornos personales, etc.

LAS VIVIENDAS

En Hispania hay dos tipos de villae, la rústica y la urbana. Los mejores ejemplares se encuentran en Itálica.



  • Casa urbana. Los modelos de casas más característicos son dos: la domus o mansión unifamiliar y la insula.

La domus es una vivienda de una sola planta, propia de los ciudadanos adinerados, de origen etrusco. El exterior es sobrio, con altos muros estucados y escasas ventanas. Cabe señalar los siguientes tipos:

. Casa con atrio, llamada domus itálica o de atrio toscano. Formada por una entrada (fauces) que lleva directamente al atrium o patio abierto por la parte superior (compluvium), a través del cual se recibe la luz, el aire y el agua de lluvia que se recoge en un impluvium central o estanque. En torno al atrio se disponen las diversas estancias (cubicula), de las que destacan dos principales: el tablinum o gabinete de recepción, en la pared del atrio frente a la puerta de entrada y el triclinium o comedor con sus tres lechos. Al fondo, estaba el oecus o salón grande y lujoso; el conjunto terminaba en un hortus. Adosadas a las habitaciones principales se sitúan habitaciones secundarias en derredor a patios secundarios. Las villae urbanas se cerraban mediante un muro de tapial de bloques a molde, de tierra y guijarros. Las ventanas eran pequeñas, y se cerraban mediante rejas de hierro, mármol o madera giratoria o desplazable. El conjunto era completado con unas termas a escala reducida. Las casas romanas se enriquecen con estanques y fuentes, esculturas, pisos de mármol, pinturas, relieves, etc. y se separan netamente las zonas de recepción y las privadas. “Casa de Mitreo” de Mérida del s.I d.C.

. Casa con peristilo. Fruto de la influencia helenística, se añade un peristilo en la parte posterior, concebido como un jardín. “Casa nº1 de Ampurias”.

. Casa con peristilo o patio porticado central (empieza a imponerse hacia la mitad del s.I d.C.). Las dependencias se articulan en torno a un espacio porticado central que acaba sustituyendo al atrio. En este tipo las habitaciones tienden a transformarse en exedras. “Casa del Anfiteatro” (Mérida) y “Casa de la Exedra” (extenso conjunto de unos 300 m2, que da a la muralla, con una bonita fontana de tipo barroco con pilares cruciformes al que daba un triclinio, letrina con mosaico de pigmeos luchando con grullas en negro sobre blanco, magníficos pavimentos de opus sectile y al fondo una piscina, pequeñas termas, cocina y demás dependencias).

. Casas con patio. Habitaciones en torno a un atrio cubierto o a un pequeño patio interior. Casas humildes.

. Juntamente con los tipos anteriores se constata también en Hispania la casa de pisos (insulae). Este hábitat colectivo fue la solución que encontraron los romanos al crecimiento demográfico y se impone a partir del s.II. Son habitadas por clases populares y construidas con materiales baratos y de escasa calidad, generalmente adobes con armazón de vigas de madera. Arquitectónicamente hay dos tipos: las que presentan un patio interior como foco de la luz y las que carecen de esta iluminación; en cualquier caso, son abundantes las ventanas exteriores, tienen 3 y 8 pisos, cada uno de ellos divididos en apartamentos, a los que se accede por una escalera y un estrecho corredor. La planta calle está destinada a tiendas y tabernas y a espacios de uso comunal. Son casas incómodas y ruidosas, frías en invierno y sofocantes en verano. Carecen por lo general de agua corriente y cocina y los servicios higiénicos, si existen, son comunitarios y están situados en la planta baja. Los pisos más bajos, con mayor espacio, los ocupan los inquilinos acaudalados mientras que los pisos altos, con habitaciones pequeñas y míseras son ocupados por los más pobres. En Hispania las insulae están presentes en Ampurias.



  • Villae rusticae o casas de labor. La villa rusticae era originariamente una edificación aislada en el campo dentro de una heredad para la explotación agrícola. La costumbre de retirarse de la ciudad para huir del ajetreo urbano llevó a los romanos a construir confortables mansiones en el campo al margen de la rentabilidad económica que pudiera representarles. La utilización de estos lugares de esparcimiento y recreo no era incompatible con los usos agropecuarios de la villa, pero evidentemente exigía unas instalaciones diferentes.

Dentro de las diferentes construcciones que forman parte de la villa, hay que diferenciar la pars dominica, con todos los elementos de confort necesarios, de la pars fructuaria.

En Hispania las villas muestran un auge sin precedentes durante los s.III-IV d.C. No existe una villa igual a otra. La tipología arquitectónica varía sensiblemente, aunque predomina la forma de construcción mediterránea con habitaciones dispuestas en torno a un patio central columnado o peristilo, rodeado de cuatro pasillos, generalmente recubiertos con mosaicos. Para facilitar la calefacción y economizar combustible, la cocina debía estar junto a los baños de los esclavos y del administrador. Los establos de los bueyes debían dar al hogar y estar orientados al Este. También estarían cerca de la cocina, el lagar y la prensa de aceite. Los graneros, en el piso superior y orientados al Norte o Noreste, para evitar fermentaciones. Las habitaciones del administrador debían estar cerca de la puerta para controlar salidas y entradas.

. La “casa de Hylas”, es una de las casas más lujosas de Itálica. Tiene un peristilo, dos patios y seis mosaicos.

. Notable ejemplar de villa urbana en el campo es la Torre Llauder (Barcelona), no excavada completamente, aunque se conocen un atrium con magnífico mosaico, un tablinum con mosaico policromo, triclinium, piscina con ábside semicircular y dos hipocaustos con restos de horno.

. También del s.II d.C. son las casa de Pollentia (Casa del Fauno y Casa del Tesoro), de tipo urbano, mientras que de tipo rústico es la de Villanueva y Geltrú (Barcelona).

EDIFICIOS TERMALES

La institución de los baños no corresponde exclusivamente a una necesidad higiénica, sino a un aspecto social y proceden del mundo griego. Las termas podían ser públicas o privadas, situadas en las villae y para el uso específico del señor y sus huéspedes. La estructura de las termas es bastante ingeniosa.



  1. El apodyterium. Próximo al pórtico de entrada. Sala donde se cambiaban los bañistas y dejaban sus ropas. En su interior y en todo el derredor había un banco de mampostería para sentarse, y sobre él, en la pared a la altura de la cabeza poco más o menos, nichos para dejar los vestidos.

  2. La palaestra. Era un patio adosado a las estancias de los baños destinado a ejercicios gimnásticos y juegos. Antes de ejercitarse se ungían con aceite y cera en una estancia, el unctorium, donde también se daban masajes y se limpiaban el sudor con strigiles. En algunas instalaciones había además unas piscinas de agua a la temperatura ambiente donde podían zambullirse.

  3. El tepidarium. Una estancia para el baño templado, cuya temperatura preparaba al bañista tanto para pasar a la zona más caliente como a la más fría, con las que normalmente se comunicaba.

  4. El frigidarium o piscina de agua fría.

  5. El caldarium o estancia para el baño caliente. Estaba situado sobre pilares para permitir el paso del aire caliente procedente del horno por su parte inferior. El aire caliente también circulaba entre la pared de mármol y el muro de la edificación, pues allí había una cámara hueca. El vapor se dejaba escapar por ventanas o por toberas existentes al efecto en el techo, cuando el calor o el vapor eran excesivos. En el caldarium existían unas tinas para agua, posiblemente para baño de inmersión y para poder lanzar agua sobre las paredes calientes para provocar vapor cuando el ambiente se hacía excesivamente seco.

  6. Estos grandes complejos no solo contaban con los elementos tradicionales, sino que además contenían bibliotecas, salas de lectura, gimnasios, tiendas, jardines y otras instalaciones.

Originalmente el agua para el baño se calentaba en unas calderas metálicas, y las estancias se calentaban con estufas, pero a principios del s.I a.C. se introdujo el sistema del hypocaustum, un espacio hueco bajo las estancias termales, cuyo pavimento, suspensura, se apoyaba sobre pequeñas pilastras por donde circulaba el aire caliente, procedente de un hogar, el praefurnium, que calentaba las estancias y el agua de los baños.

Normalmente estas termas tenían carácter monumental.

. Notable es la piscina de las termas de Caldas de Malavella (Girona).

. En Mérida hay restos de tres termas notables por sus dimensiones.

. En Itálica hay restos de dos termas.

. También existieron termas en Soria, Baelo (Cádiz), Tarragona, Sádaba (Zaragoza) y baños en Caldas de Montbuy, etc.

Con carácter de baños, tal y como los entendemos hoy son importantes los de Alange (Badajoz), con dos salas circulares para bañistas de cada sexo, con piscinas de 5 metros cubiertas por cúpulas semisféricas con lucernario central. El conjunto tenía inscripciones dedicatorias a las ninfas agradeciéndoles el manantial.

Dentro de los tipos de baños conocidos en España aparecen los Fontes Tamarici, en Palencia. Se trata de una piscina construida en un lugar donde se encuentran tres fuentes que manan intermitentemente en el mismo lugar.



TEMA 27

ESCULTURA ROMANA EN HISPANIA

Entre las mas ricas y peculiares manifestaciones artísticas plasmadas por la cultura romana destacan por su importancia la escultura y la pintura. La escultura tuvo una vertiente fundamentalmente pública y política aunque no estuviera exenta de un cierto sentido individual y privado.



Precedentes Históricos: diferencias con la estatuaria griega

El carácter público de la escultura romana encuentra sus primeras raices en la estatuaría griega de época clásica. La escultura monumental en la Atenas del s.V a.C. fue esencialmente una manifestación comunitaria y religiosa. Adornaban las estatuas ágoras, santuarios o calles formando parte intrínseca de un conjunto arquitectónico y ciudadano del que resultaban inseparables. Tras el momento clásico los siglos helenísticos crearon por un lado las bases de una primera concepción individualista y privada del art; por otro, la cultura alejandrina sentó los fundamentos de una visión historicista con relación a un pasado que consideraron modélico.



La originalidad romana

El mundo romano va a ser en gran medida prolongación cultural del helenismo tardío. De él tomará ideas, técnicas y motivos. Pero la idiosincrasia romana va a conferir una profunda originalidad a todas las manifestaciones de su cultura.

El carácter verista y pragmático del pueblo romano quedará reflejado en el naturalismo realista de muchas de sus producciones. Pero junto con esta tradición de elementos helénicos el arte romano aporta algunas de sus características fundamentales. Va a ser la escultura romana manifestación de una clase dominante, la de los patricios. Ello se inicia ya en el s.II a.C. cuando los generales conquistadores de Grecia arrancan de sus pedestales de origen numerosas esculturas y las trasladan a Roma para exponerlas, en su afán de nuevos ricos, en los atrios de sus casas. La imitación de esta moda va acentuando cada vez más intensamente el sentido privado del arte en el mundo romano.

Sin embargo, esta clase social dominadora va a comprender al mismo tiempo el sentido de propaganda política que posee la imagen esculpida. Los retratos de los emperadores van a distribuirse y a copiarse desde ahora en todas las direcciones del Imperio. Las provincias pasan así a participar de este arte oficial de la metrópoli. A su vez, los patricios locales crean su propio mundo de imágenes buscando en ellas la ratificación de su prestigio. Surge así un arte oficial y a la vez privado; un arte que es imitativo pero que no está exento de un cierto sabor provincial. Hispania como provincia romanizada que desde Augusto forma parte del Imperio, va a participar de todas estas características expuestas.



LA ESCULTURA ROMANA EN HISPANIA

Como el resto del Imperio, en Hispania las esculturas se realizaron indistintamente en mármol o en bronce, de las que apenas si conservamos más que unos pocos ejemplares y la mayoría de ellas sugiere un ambiente de importación, no de fábrica local.




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