Arqueología 2ª parte



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EL PROBLEMA DE TARTESSOS. El núcleo principal de Tartessos se localiza en la zona de Huelva y bajo Guadalquivir.


La cultura tartésica debe concebirse como un fenómeno local propio del suroeste peninsular que abarca una zona geográfica que se extiende por las actuales provincias de Huelva, Cádiz y Sevilla, con prolongaciones en su área de influencia hacia Extremadura y Alta Andalucía. Las fuentes escritas griegas y latinas presentan numerosos datos sobre Tartessos pero arqueológicamente se hace muy difícil su constatación, ya que no existen restos de importancia que identifiquen claramente esta cultura.

Arqueológicamente se ha demostrado que hubo una etapa tartésica inicial, antes del impacto fenicio, denominada período geométrico (Bronce Final). Desde la segunda mitad del s.VIII a.C. hasta el s.VI a.C. esta cultura, en la que confluyen la corriente atlántica y mediterránea del Bronce Final, recibe un nuevo aporte, fenicio en un primero momento y griego después, denominado período orientalizante, caracterizado por la introducción de cerámica a torno, abandono de las cabañas circulares del Bronce Final y adopción de construcciones de planta cuadrada o rectangular, mejoras agrícolas gracias a la aplicación del hierro al instrumental agrícola, desarrollo de una orfebrería de gran calidad técnica y artística y adopción de cultos y ritos orientalizantes.

Tartessos inicia su decadencia en el s.VI a.C. debido a un complejo proceso con varios factores: decadencia interna debido a la disgregación de la monarquía; pérdida del monopolio del estaño; absoluta dependencia de los fenicios en el mercado mediterráneo; tensiones y enfrentamientos fenicio-tartésicas; creciente desarrollo de la metalurgia del hierro, con un nuevo entramado económico; creciente presión de los celtíberos que desde finales del s.VI a.C. penetran en tierras tartésicas.

. Sociedad: La sociedad estaba ya claramente jerarquizada. La forma de gobierno fue la monarquía: Argantonio fue uno de sus reyes más conocidos, del que aparecen referencias en muchos textos. Además de una nobleza que basa su posición en la posesión o control de los excedentes agrícolas, de la producción ganadera, de la explotación de los recursos naturales, de la transformación de las materias primas en bienes de consumo y de su comercialización había un artesanado especializado como orfebres, broncistas, alfareros, etc. que gozaban de un status superior a los trabajan en las minas.

. Aspectos económicos. La mayoría de la población estaba dedicada a la producción agrícola y ganadera. Se constata la difusión del vino y del aceite de oliva debido al intercambio comercial entre Tartessos y las colonias fenicias y griegas. La metalurgia y la minería (extracción, transformación y comercialización) tuvieron gran importancia, siendo Huelva el foco minero más importante y que permitió a fenicios y griegos la exportación a Oriente de importantes cantidades de metales. La expansión tartésica hacia Extremadura y, más al norte, se explica por el interés que tuvieron en controlar el estaño.

. Enorme importancia tuvo la orfebrería, cuya influencia fenicia es evidente en sus formas y su decoración. Las técnicas empleadas son variadas (granulado, la filigrana, el repujado o el troquelado) y a veces se combinan en una misma pieza. Frente a la orfebrería de época anterior exclusivamente de oro, ahora lo característico son las aleaciones que dan como resultado que el peso de la joya sea menor y que el acabado sea distinto. Al metal se suelen incorporar una serie de aditamentos de piedras preciosas o semipreciosas. Entre las producciones más características se encuentran el Tesoro de la Aliseda (Cáceres) y el Tesoro de El Carambolo (Sevilla): placas articuladas, brazaletes, collares, pendientes, diademas, anillos, etc.

. Destaca una toreútica (bronces) de gran calidad como es el caso de las jarras para las libaciones (perfil periforme, boca plana en forma de trébol) o los braserillos con asas para quemar perfumes, utilizados en los rituales funerarios. También se conocen varios broches de cinturón decorados con motivos orientales (arbol de la vida, grifo, esfinge).

. El marfil también fue utilizado en los objetos de lujo (objetos de tocador, cajas de juegos, peines, cucharas). La temática es muy variada: figuras humanas, seres fabulosos, esfinges, animales, y flores.

. La cerámica: hecha a torno rápido que permite un mejor acabado y paredes más finas (influencia fenicia). Se incorporan repertorios decorativos: surgen motivos figurativos, animalísticos, a menudo de tipo fantástico/oriental y florales. También presentan nuevos acabados en las paredes exteriores, como el engobe que sustituye a la típica decoración bruñida de la etapa anterior. También se produce una importación de cerámicas extranjeras fenicias y griegas, al tiempo que empiezan las imitaciones de esas cerámicas, no sólo en cuanto a acabado sino también en cuanto a las formas.

. Hábitat: Los hábitats se sitúan en lugares estratégicos para la explotación agrícola y control de las rutas de transhumancia. Los poblados como Cerro Macareno o el Carambolo presentan casas cuadrangulares de varias estancias, hechas con piedra, tapial de adobe, cubierta de madera y fibra vegetal. Las antiguas murallas se refuerzan con nuevas construcciones, bien mediante bastiones trapezoidales, bien mediante contrafuertes.

. Enterramientos: Las necrópolis ponen de manifiesto que la sociedad se encuentra ya jerarquizada, pues se detectan grupos con ajuares de gran riqueza que corresponderían a personajes importantes. Predomina la incineración, pero a veces se da la inhumación e incineración al mismo tiempo.

. Los primeros enterramientos se fechan en el s.VII a.C. y se caracterizan por su sencillez: fosa excavada en la tierra, en cuyo interior se deposita una urna funeraria con parte del ajuar funerario y las cenizas del individuo. Todo ello se cubre mediante un túmulo.

. Un segundo tipo es aquel en que el foso es sustituido por una cámara funeraria excavada en el suelo, de mampostería, de planta rectangular o cuadrangular, en la que se depositan las cenizas dentro de un vaso cerámico. El sistema de cubrición es igualmente bajo túmulo. Este tipo de tumba es de aportación fenicia y será precedente de enterramientos del mundo ibérico.

. Un tercer tipo es el que tiene una cámara funeraria de mampostería rectangular o cuadrangular pero sin túmulo. Una de las necrópolis más importantes es la de La Joya (Huelva), que cuenta con la presencia de un carro, jarros, braserillos, platos con restos de comida que nos hablan de un banquete funerario. Este ritual es de influencia fenicia.



Campos de Urnas tardíos (Momento cultural que se desarrolla paralelo a Tartessos)

. Las gentes de los Campos de Urnas tardios de Cataluña representan una marcada continuidad en sus asentamientos, ritos funerarios y tipos culturales en relación con los anteriores de la Edad del Bronce Final, a pesar de la aparición de una serie de nuevos elementos de cultura material como vasos con pie alto y borde diferenciado, fíbulas de doble resorte y la utilización del hierro. Del Bajo Aragón destaca el núcleo de Azaila, muy emparentado con el catalán.

. Economía: Hay una revitalización de la agricultura, con nuevas especies y variedades y mejoras técnicas. En la ganadería hay nuevas especies de vacuno y porcino y auge del caballo. La influencia fenicia aportará la cría selectiva de ganado e introducirá el asno, la gallina y el gato. Restos de ciervos y jabalíes testimonian una actividad cinegética. También hubo pesca fluvial, recolección de moluscos y crustáceos de río. Recolección de frutos (nueces, avellanas, piñones, bellotas) enriquecen la dieta humana y animal. La metalurgia está muy desarrollada. El hierro sustituye paulatinamente al bronce y deja de ser un objeto suntuoso. Se documentan hornos. Las antiguas rutas comerciales del cobre y estaño pierden sentido, con lo que los sistemas económicos basados en el control de estas rutas se hunden. Existencia de industria textil: presencia de útiles de telar como pesas y fusayolas. Debió de ser una fabricación local para uso familiar. Hay gran movilidad de grupos humanos debido a la evolución del transporte: carros, carretas, caballo.

. Hábitat: Poblados ubicados en cabezos de fácil defensa cerca de terrenos cultivables y de agua. Los sistemas defensivos van desde el muro formado por las paredes de las viviendas (poblados más antiguos) hasta muros de sillares o adobe. Posiblemente hubo empalizadas de madera y fosos. Hay una planificación: las casas rectangulares están en torno a una calle o plaza. Las casas están construidas con un basamento de piedra, paredes de adobe y tapial y maderas para la techumbre. Los suelos son de tierra apisonada. Las estructuras interiores documentadas en el interior son hogares o bancos corridos.

. Enterramientos: El rito de incineración se generaliza, pero hay diferentes tipos de enterramiento y, en ocasiones, inhumaciones infantiles bajo el suelo de las viviendas. La incineración se hace tanto en el lugar de enterramiento, como en hornos para tal fin, llamados ustrina. Hay necrópolis de gran extensión. Las sepulturas son hoyos perforados directamente en el suelo, cilíndricos o cónicos, en los que se introduce la urna y lo que queda del ajuar tras la cremación. A veces se colocan ofrendas: pequeños recipientes votivos, fíbulas, broches de cinturón, botones, cuentas de collar y raramente armas (fundamentalmente puñales y espadas de antenas). El hierro es escaso; lo más comun es bronce y algo de oro. En el Bajo Aragón hay necrópolis tumulares con 2 variantes: grandes túmulos circulares (personajes importantes) y cistas orientadas a poniente, siendo generalmente individuales. Los ajuares son pobres y escasos a base de cerámica y adornos y excepcionalmente algún arma y tumbas cuadrangulares más pequeñas, con cista central y con túmulo. Su cronología inicial se tiende a situar hasta finales del s.VII a.C. pero su apogeo se produce entre los s.V-IV a.C. Se observa una paulatina pobreza de los ajuares en las etapas finales (III-II a.C.).

. Cerámica: adquiere en el área meridional un gran impulso como consecuencia del uso del torno a partir del s.VIII- VII a.C. en las zonas de influencia fenicia; en el área de los Campos de Urnas perdura la fabricada a mano o en torno lento. A finales del s.VII a.C. en los grupos cercanos a las costas hay cerámicas de importación (fenicias y griegas), consideradas productos de lujo.


Tras la desaparición de la llamada cultura Cogotas I del Bronce Final, en el interior de la Península se desarrollan distintas facies culturales originadas por la influencia de los Campos de Urnas sobre el sustrato local anterior.

Cultura de los “Castros Sorianos” (s.VII a.C.) (Hacia Soria, en la confluencia del Duero, Ebro y Jalón).

. Las penetraciones tardias de los Campos de Urnas configuran una ocupación con personalidad propia, que comparte algunos de los rasgos característicos de la facies Soto.

. Hábitat: Castros con viviendas de planta circular, situados en zonas estratégicas y con defensa natural que se refuerza en las zonas más débiles mediante murallas y fosos. Incluso algunos de ellos presentan barreras de piedras hincadas para protegerse de la caballería. Yacimientos como Castillo Viejo de Guijosa, Numancia Yunta. Esta sofisticación defensiva, que no se alcanza en las zonas vecinas (valle del Duero y Bajo Aragón) permite suponer que sea este el origen de los "Castro fortificados" característicos en la meseta norte durante la segunda Edad del Hierro.

. Enterramientos: Desconocemos sus necrópolis, pero sus afinidades con los Campos de Urnas tardios permiten suponer la práctica de la incineración.

. Cerámica: Gran variedad de tipos cerámicos con formas y decoraciones sencillas (impresiones, digitaciones, ungulaciones, etc.), con paralelos en los Campos de Urnas de la Edad del Hierro.

. Economía: Poblaciones fundamentalmente ganaderas y una metalurgia basada en las aleaciones de bronce. A partir del siglo V a.C. se generaliza el hierro.

. Sólo una pequeña parte de estos castros alcanzan la celtiberización. Hacia el 400 a.C. muchos se desocupan y surgen otros asentamientos en zonas más aptas para la economia agrícola. Aparecen nuevos tipos cerámicos con decoraciones a peine y estampillado, y en una fase posterior la cerámica. a torno. Todo ello apunta a la formación de un nuevo horizonte, el protoarévaco, emparentado con el protovacceo y en la base de la Cultura Celtibérica.

Cultura “Soto de Medinilla” o proto-vaccea (Duero Medio)

. Hábitat: Poblado organizado y protegido por una muralla de adobe dentro de la cual se disponían casas de planta circular con estacas de madera para sostenimiento de la techumbre. Otras dependencias tenían la función de silos.

. Enterramientos: Desconocemos sus necrópolis, y, por tanto, sus ritos funerarios, pero es fácil suponer que incineraran sus cadáveres como el resto de los grupos del Hierro I. Sin embargo, están documentadas inhumaciones infantiles bajo las casas, rasgo que podríamos relacionar con costumbres funerarias meridionales y mediterraneas, pero para el que también encontramos paralelos en la zona del Valle del Ebro.

. Cerámica elaborada a mano y cocida a fuego reductor, algunas con motivos pintados, decoración que podría tener un origen meridional, al igual que la planta circular de las casas.

. Economía: Agricultura cerealista (son frecuentes los hallazgos de molinos) y en menor grado ganadería de ovicápridos y bóvidos. La metalurgia del bronce, predominante, queda documentada por la aparición de crisoles y moldes, que demuestran una elaboración local; no obstante, los objetos metálicos son muy escasos y más raros tadavia los fragmentos de hierro.

. Cronológicamente esta cultura se desarrolla en dos fases sucesivas: Soto I (750-650 a.C.) y Soto II (650-500 a.C.) y tiene su final en el tránsito entre la I y II Edad del Hierro, aunque algunos autores señalan que en ciertos poblados, la facies Soto se pudo mantener hasta la celtiberización.


TEMA 22

LAS COLONIAS fenicias

La Península Ibérica, durante el I milenio a.C., se convierte en un foco de atracción para los pueblos marítimos y comerciales del Mediterráneo Orienta. Mediante la fundación y explotación de colonias y factorías, estos pueblos, con una tecnología y cultura más avanzadas, entran en contacto con los indígenas de las áreas costeras del Mediterráneo occidental y central, provocando su transformación cultural.

Hacia el 1200 a.C. el impacto producido por los Pueblos del Mar provoca la convulsión de los imperios o grandes ciudades de Oriente (hititas, Egipto, Micenas). Una de las consecuencias de este caos, es la revitalización de poder de las ciudades fenicias, lo que les permite consolidar su influencia en el Mediterráneo oriental e iniciar su expansión hacia Occidente en busca de materias primas, sobre todo, plata y hierro de Tartessos, marfil y oro de Africa. De esta manera, y en torno al 900 a.C. se desarrollan en la Península Ibérica unos primeros contactos precoloniales, es decir, de carácter exploratorio. Posteriormente se producirá una auténtica colonización con la fundación de colonias y un comercio plenamente desarrollado, desde el s.VIII a.C. Cartago, en el norte de Africa y Cádiz, al sur de la Península Ibérica serán las más importantes colonias fenicias del Mediterráneo.

Este presencia fenicia en la zona va a reconocerse por una serie de novedades importantes: nuevas prácticas agrícolas (vid, olivo) y fabricación de salazones; aparición de la rueda y con ella la fabricación de la cerámica a torno; la introducción de la metalurgia del hierro; el alfabeto; el desarrollo de la nueva arquitectura y progresiva asimilación de rituales de inspiración oriental, principalmente en la religión y en los ritos funerarios.

La fundación de Gadir en el 1100 a.C. se acepta generalmente pese a que los restos arqueológicos no confirman esta cronología y hoy día se piensa en el s.VIII a.C. El objetivo de su fundación era muy concreto: obtener plata para satisfacer las demandas de oriente a través del comercio con el mundo tartésico que explotaba las importantes minas de las sierras de Huelva y Sevilla. Su privilegiada situación desde el punto de vista estratégico-naval, puerto clave en la navegación entre el Atlántico y el Mediterráneo y desde una perspectiva económica, al estar en las cercanías del Guadalquivir, facilitó su desarrollo como la colonia fenicia más importante de Occidente. La arqueología sugiere que Cádiz alcanzó su máximo desarrollo en el s.V a.C.

La colonización fenicia no se limitó a Cádiz, sino que se extendió a lo largo del litoral andaluz, desde Málaga a Almería, alcanzando incluso las costas levantinas. A partir del s.VIII a.C. penetran hacia el interior: Carambolo y Cerro de la Cabeza; Medellín, Orihuela, Crevillente e incluso Ibiza (La Caleta). El asentamiento fenicia más antiguo constatado hasta el momento es Morro de Mezquitilla (comienzos s.VIII a.C.); Toscanos, Chorreras y Almuñecar (750-720 a.C.). Ya en el s.VII a.C. se fecha Adra y Guadalhorce.

A inicios del s.VI a.C. se aprecia una crisis o reorganización en estos yacimientos. Hacia mitad del siglo se abandona gran parte de la zona y sólo algunos de los asentamientos se vuelven a ocupar sin ser capaces de contrarrestar la nueva influencia griega, perdiendo también el comercio con la vecina Tartessos.

Será también a partir de este siglo cuando Cartago irá asumiendo de manera gradual, o militarmente, el control de los viejos territorios de población fenicia occidental. Esta presencia cartaginesa es lo que se denomina como período púnico y durará hasta el s.III a.C. con una serie de elementos clave como la aparición de vestigios de culto por primera vez a la diosa Tanit o presencia de una cerámica sobria que sustituye a la fenicia de barniz rojo. En las necrópolis se desarrolla el rito de inhumación en fosas simples, fosas revestidas de lajas de piedra o sillares, cámaras subterráneas con pozo, hipogeos excavados en la roca con un pozo o dromos de acceso. Cabe destacar las necrópolis del Puig des Molins (Ibiza); Jardín (Málaga); Punta de Vaca y Villaricos (Almería).



Economía

Los colonizadores fenicios introdujeron una serie de inventos que van a modificar el sistema económico peninsular: el carro y el arado de madera; nuevos productos de cultivo (vid y olivo). Sin embargo, el objetivo principal es el comercio de los metales y por tanto el control de las vías mineras andaluzas.

El comercio exterior se dirigía hacia Chipre y Tiro; después hacia Cartago, Mediterráneo Occidental y Roma. Comercian con salazones de pescado, vino, aceite, cueros y lanas y metales. A la Península traían objetos manufacturados, utillaje, herramientas, cerámicas y objetos suntuarios que se intercambiaban con la población indígena.

Hábitat

Los asentamientos tienen en común su ubicación en un promontorio, bien en la desembocadura de un río (Malaga), bien en una península (Almuñecar) o en una isla (Cádiz). Esta localización era muy ventajosa, tanto por las cuestiones portuarias como por el aprovechamiento agrícola del terreno circundante.

La arquitectura es sumamente avanzada: grandes viviendas de planta rectangular (zócalos de piedra, paredes de adobe enfoscadas de barro amarillo y recubiertas con una capa de cal o de pintura roja) agrupadas a lo largo de calles perfectamente delimitadas; fosos triangulares de defensa o edificios para almacenar granos u otras mercancías (Toscanos). Paulatinamente aparecen instalaciones mercantiles con vestigios de metalurgia de hierro y cobre y manufactura de objetos (Morro de Mezquitilla).

Cerámica

Generalmente hecha a torno, bien cocida, poco porosa y muy fina, con engobe rojo-granate denominada “cerámica de barniz rojo”. También aparecen cerámicas pintadas con bandas alternas negras y rojas.

Formas: pequeñas jarras o botellas con boca de seta, largo cuello, pequeña asa y base redonda que servían para contener líquidos relacionados con las libaciones y también agua; jarras de boca trilobulada; platos con o sin pie; lucernas, abiertas, de uno o dos picos; urnas, cuencos con carena y cuencos planos, ánforas, pebeteros, etc.

Enterramientos

Se extienden sobre suaves elevaciones, desde las que se domina el mar y el río, pero en la ribera contraria a la de la colonia. No hay una colocación precisa de las tumbas. Predomina el rito de incineración frente a la inhumación. Se testimonia la existencia de un complejo ritual funerario que evidencia una profunda vida de ultratumba y la riqueza de algunos de los ajuares nos habla claramente de la existencia de un estamento social especializado y privilegiado.

El ajuar, además de cerámica de barniz rojo o ánforas de alabastro con inscripciones tipo egipcio, está compuesto por objetos de purificación y libación, orfebrería y elementos metálicos como navajas de afeitar de bronce decoradas mediante incisiones en una cara; espejos, pinzas, espátulas y, excepcionalmente pequeños objetos hechos en marfil (peines y objetos de adorno).

Existen numerosos tipos de necrópolis: incineración en hoyo; incineración e inhumación en urna; tumbas de fosa y en cista; sarcófagos; pozos simples; pozos con cámara subterránea. Las más importantes necrópolis son:

. Almuñecar. Se considera la más antigua. Tumbas excavadas en forma de pozo cilíndrico de planta circular u oval que ofrecen 4 tipos diferentes en cuanto a disposición de la urna funeraria: con nicho lateral, dos nichos laterales, nicho lateral y cista central o fosa central protegida por grandes bloques pétreos. Las urnas de alabastro procedente de Egipto, aparecen en los nichos o en el fondo del pozo y contienen los huesos calcinados y el ajuar personal.

. Trayamar. Grandes hipogeos formados por una cámara de forma rectangular y un pasillo o rampa de acceso (dromos). Las paredes son de sillares de caliza, a soga y tizón, técnica puramente fenicia. El pavimento es de losas asentadas sobre el suelo virgen y la cubierta era un tejado a doble vertiente con armadura de madera. La configuración exterior debió ser la de túmulo. Se combinan la incineración y la inhumación en la misma tumba.

. Villaricos. Período Púnico. s.VI-V a.C. Sepulturas de incineración en pozos de forma rectangular, con un hoyo más profundo en el centro en el que se depositaban las urnas y que quedaba cerrado por lajas pétreas. Las sepulturas de inhumación presentan una forma similar, si bien la urna se sustituye por un sarcófago de madera. El elemento más característico son las cáscaras de huevos de avestruz, en muchas ocasiones pintadas de rojo o con decoraciones variadas.

Objetos de adorno y votivos

. La “Dama de Galera” es uno de los objetos votivos de mayor interés (relacionada con la diosa Astarté), de alabastro y con los ojos de estilo mesopotámico. Junto a la presencia de esfinges, ha sido considerada como una representación de la diosa de la fecundidad, con una cronología entre el s.VII-VI a.C.

. En Ibiza y otras zonas de influencia fenicia, son abundantes las figurillas de terracota, destacando la llamada “Dama de Ibiza”.

. Muy importantes son las llamadas “Tanit”, que pueden tener una función de incensario o perfumario, con cabezas de tipo griego que llevan el khalatos, collares de rosetas y, en ocasiones, las manos en posición ritual.

. Importados a la Península son los pequeños lacrimatorios de pasta vítrea de color azul oscuro con irisaciones blancas, amarillas o azul claro denominados “alabastrones”.

LA COLONIZACIÓN GRIEGA

Parece ser que los orígenes de la colonización griega se remontan a mediados del s.VII a.C. con la llegada de los navegantes foceos y samios al legendario reino de Tartessos, cuya producción y comercio minero estaba en manos de los fenicios. Sin embargo, anteriormente se debió desarrollar una larga etapa de exploraciones, especialmente activa entre el s.IX-VIII a.C. impulsados por necesidades internas, sobre todo, por el aumento demográfico como consecuencia del resurgimiento económico y la insuficiencia de tierras que agravaba la tensión social.

En un principio no se trataba de fundar colonias sino de iniciar la apertura de nuevos mercados. Dentro del proceso colonizador se distinguen distintos tipos de colonias: apoidiai (asentamientos agrícolas de población que llegarían a pactar con los indígenas) y los emporia, simples factorías o puentes de intercambio sin pretensiones políticas.

Según el relato de Herodoto, fueron los focenses los primeros en establecer contacto con la Península. Los focenses se introdujeron en el ámbito comercial fenicio-púnico del que serían violentamente expulsados tras la batalla naval de Alalie a su base de Marsella y relegados a las costas levantinas orientales.

Parece ser que la base de los focenses estuvo en Cumas (Kyme) de donde pasarían a las islas de Ischia y Cerdeña y de ahí a las Baleares, desde donde alcanzaron las costas mediterráneas españolas donde fundaron Hemeroscopeión (Denia, Alicante) y Mainake (dominaba el estrecho de Gibraltar y estaba unida por una vía comercial interior con el valle del Guadalquivir y el reino de Tartessos). A partir del s.VI a.C. y desde su base de Marsella, se fundan las colonias peninsulares de Emporión y Rhode (Rosas). Tras la catástrofe de Alalie sólo se salvaron Hemeroscopeión, Emporión y Rhode; las restantes, incluida Mainake, desaparecieron. El auge de Marsella provocó el nacimiento en torno a los s.V-IV a.C. de una serie de establecimientos Massaliotas en las costas levantinas: Alone y Akra Leuke. Estas factorías lograron mantenerse hasta las Guerras Púnicas de fines de s.III a.C.



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