Arqueología 2ª parte



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DECORACIÓN Y ELEMENTOS DECORATIVOS


En términos generales, podemos decir que las artes decorativas en la España cristiana tienen su apogeo en torno al s.XII y XIII, para decaer o ser sustituidas por fases más elementales en torno al s.XIV y XV, posiblemente como consecuencia de las luchas civiles.

Artes industriales. Cerámica

Fundamental dentro del medievo es su poco estudiada cerámica.

Los sistemas de fabricación usados en el medievo son por horno de reducción (fácil fabricación y usados por alfareros itinerantes) y por horno de oxidación (usado en poblaciones que permitieron establecimiento de alfareros).

Las primeras cerámicas cristianas, y más primitivas, parecen estar relacionadas con las visigodas, con piezas siguiendo sus formas algo transformadas, con decoración estampillada e incisa a peine formando diseños de ondas. En torno al s.X en el Norte, aparecen cerámicas pintadas a trazos rojos, posiblemente de óxido de hierro, inicialmente no finos, pero en sentido vertical. Esta cerámica pintada pervivirá hasta el s.XII, conocida como cerámica pintada de trazos finos. Su zona de dispersión acoge desde Cantabria y Castilla hasta Castilla la Nueva y el Sureste español.

Característica entre las cerámicas cristianas primitivas (s.XI) es la carencia de vidriado. Ello es debido a que la técnica es árabe y a que el procedimiento utilizado supera el poder adquisitivo del cristiano medio de la época. En caso de tener vidriado lo tienen en el interior, con la única finalidad de impermeabilizar.

. Las primeras cerámicas del medievo castellano se encuentran en torno a la zona burgalesa de Castrogeriz y la salmantina de Castrotoraz. Se trata de piezas de pasta blanca con pinturas de manganeso, posiblemente, de influencia islámica o influencia norteuropea. Las formas de esta época suelen ser formas cerradas: ánforas, jarras y ollas, así como pequeños cuencos y tazones, no existiendo formas amplias que impliquen dieta de carnes asadas.

. En torno al s.XII se da en Castilla y en las zonas del Valle del Tajo, una cerámica con característica escotadura debajo del borde. Se produce en diversas pastas, incluso una que usa gránulos de cuarzo como degrasante y que posiblemente se hizo en sus ejemplares más groseros mediante hornos de reducción, montados quizá por alfareros itinerantes. Otras piezas de este tipo parecen haber sido hechas en talleres estables, pues tienen vidriado interior.

. Evolución de los pies. En torno al s.X el pie es plano con una pequeña rebaba en derredor. Hacia el s.XI-XII el pie es indicado. En esta época y el s.XIII hay una especie de retorno a los pies convexos típicos del Califato, hasta que se adopta el anillo de solero en el s.XIII por influencia de alfareros mudéjares. Una evolución (región leonesa y cantábrica) también se nota en la decoración de algunas asas en cerámica ahumada, con incisiones puntiformes sobre asas en forma de badana. En un principio (s.IX-X) el punzón no traspasa al asa, mientras que en torno al s.XIV, las cerámicas son rojas y el punzón traspasa el asa.

. En el s.XIII, las formas se hacen más amplias y las pastas continúan con la variedad anterior. En torno al s.XIV se continúan produciendo piezas con horno con reducción. Piezas interesanates proceden de León y Tortajada (Teruel). La decoración se hace mediante impresión de telas muy rudas. Contemporáneamente se fabrica en Cataluña una cerámica negra, a torno, con decoración incisa haciendo ondas.

. Igualmente, se fabrica en ese momento la cerámica de Paterna, con un taller desde el s.XIII, con producción de ollas con pie levemente convexo, indicado y con decoración en manganeso intentando rememorar las cerámicas emirales y califales. Paralelamente, se hacen cuencos en azul y blanco, con temas típicamente islámicos. Igualmente se desarrolla una cerámica en verde y manganeso, posiblemente herencia, a través de Teruel, de lo califal.

. Las formas varían: cuencos, platos, tarros de botica, tazones y tapaderas, así como jarras de largo pico denominada “pichel”, y cuencos de boca polilobulada. Por esta época se hace cerámica roja también en Mérida, con cantimploras antecedentes de los actuales barrillitos extremeños.

. En torno al s.XV, y posiblemente por alfareros malagueños, se fundan los talleres de Manises (Valencia), donde se producirá cerámica de reflejos metálicos. Sus formas serán tarros de boticas, jarras, fuentes hondas planas y cuencos con asas de orejas. Estas formas evolucionan posteriormente y cobran una gran difusión por todo el Mediterráneo y Norte de Europa.



Vidrios

Salvo algunas vidrieras que nos han llegado fragmentariamente (Catedral de León y Granada), en vidrios es poco lo que conocemos. El vidrio se hacía de los colores deseados, cortándose después y montándose sobre un marco de plomo que le servía de soporte para su composición. Igualmente se producen, en torno al s.XI y hasta el s.XV, por lo menos, pequeñas lamparitas de cristal muy fino que se llenaban de aceite y a las cuales se ponía una mecha de hilo retorcido. Tales lamparitas se producían en grandes cantidades en vidrio muy frágil de tonos azulados y verdosos. Eran completamente abiertas, de planta circular con umbo central en forma de cono.

En torno al s.XIV, se instalarán grandes talleres de vidrios en Cataluña, Mallorca, Levante, Andalucía y Castilla.

Metalistería


  • Esmaltes: técnica consistente en adherir a una placa de bronce, previamente preparada, colorantes mezclados con ácidos y con gran cantidad de sílice que al fundir a alta temperatura se vitrifican y solidifican al enfriarse.

En el s.XII trabajó en España un taller de origen lemosino (Limoges) que se instaló en Silos, en torno al monasterio de Santo Domingo. Característico del taller español es el uso de tonalidades frías en los colores, yuxtaponiéndolos. Se separan los colores mediante filetes de metal. Las cabezas de los personajes que se figuran son de fundición, hechas aparte y después, sujetas mediante soldadura a la chapa. Las cabezas se caracterizan por su detallismo, en contraste con las del taller francés, más esquematizadas. Por otra parte, los espacios vacíos se rellenan con decoración cincelada formando surcos prietos que se denomina decoración verniculada. Todo ello, se montaba sobre árnima de madera. Ejemplo señero de esta técnica es el denominado “Frontal de Silos”, en realidad parte del sepulcro de Santo Domingo. Típicas son las palomas eucarísticas y las arquetas.

  • Característico en el s.XII también son el chapado de latón con pedrería, así como la orfebrería en plata con pedrería, como la paterna de Santo Domingo.

  • En cobre fundido y trabajado hay multitud de candelabros sobre trípode, con nudillos trabajados, característicos también en el s.XII y XIII.

  • En el campo de los marfiles poco se puede decir, pues es poco lo llegado hasta nuestros días. En principio, los marfiles cristianos son hechos por artesanos mozárabes, para después seguir con tradiciones europeas y con técnicas alejadas de lo califal y una iconografía radicalmente distinta. En general, se trabaja en forma de plaquetas o bien se aprovecha el volumen del marfil en los casos de temas iconográficos definidos.

Con Fernando I aparece ya un taller de eboraria en León, sobresaliendo el lote donado por ese monarca a la Colegiata de San Isidoro, destacando el famoso Cristo, formado de una pieza para la figura del Redentor y cuatro placas ensambladas para hacer la cruz, con talla y grabado en lo decorativo, cuya influencia artística parece ser más consonante con lo del norte de Europa. En placas tenemos un ejemplo magistral en la llamada Arqueta de las Bienaventuranzas, hecha en el s.XI. Un tipo de crucifijo distinto es el del famoso Cristo de Carrizo (Museo Arqueológico de León). Posteriormente, con el gótico, la producción de marfiles se anula a favor de la importación de piezas extranjeras, especialmente francesas, que han pequeños dípticos y Virgenes con Niño en marfil curvo, lo cual les confiere un movimiento bello y elegante.

EL MUDÉJAR

El mudéjar se puede definir culturalmente como la pervivencia de distintas etapas de la cultura islámica en España según los puntos en que fueron quedando grupos islámicos aislados con el avance de la Reconquista.

Muestra de arquitectura en piedra es la iglesia de Cubell (Lérida) o en ladrillo (San Tirso de Sahagún, Sinagoga del Tránsito o la de Córdoba) o las iglesias de la comarca de la Moraña (Avila); construyen palacios con espléndidas yeserías, rememorativas de un esplendor califal desaparecido, en Tordesillas (Valladolid), Castillo de Coca (Segovia), Arévalo (Avila) o en el Alcázar sevillano, y hacen espléndidas puertas, como la de Daroca en el Museo Arqueológico Nacional o espléndidos artesonados, algunos de casetones, como los toledanos o los de la iglesia de San Nicolás en Madrigal de las Altas Torres (Avila) o en Tordesillas o el Palacio de Torrijos.

Producen cerámicas continuadoras de una tradición califal (Teruel) o innovadoras (Paterna azul) o bien desarrollan una técnica anterior, como ocurre en Manises (Valencia) con la cerámica de reflejos metálicos.

Las grandes aportaciones islámicas: la albañilería, al carpintería y la alfarería, continúan su actividad a pesar del dominio político cristiano, decayendo verticalmente, las dos artes citadas en primer lugar, tras la expulsión de los moriscos.

Normalmente se ha concebido como mudéjar la obra en ladrillo típica del s. XIII al XVI. Mudéjar es, un concepto cultural, válido sin limitación cronológica, sino como situación histórica.






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