Aperturas a nivel grupal



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Aperturas a nivel grupal

*Dr. Marcos Berstein

Aperturas a nivel grupal es un tema que no ha sido desarrollado hasta el presente, y que, sin embargo, el manejo de esa situación es de fundamental importancia para el logro de cualquier tarea que se proponga un grupo. Pensé, en primer lugar, ¿Cuál seria la mejor manera de comenzar (la mejor apertura) para un artículo sobre “aperturas”? Y pensé entonces que lo que pasa en la apertura marca el desarrollo posterior que tendrá el grupo.

Siendo mi intención desarrollar la hipótesis de que la apertura de un grupo debe ser lo mas libre posible, decidí que la “apertura” del artículo siguiera el mismo camino.


Comparaciones con el ajedrez
Siguiendo con mis asociaciones libres sobre el tema, relacione el término con un capítulo apasionante para quienes gustan el juego de las ciencias: el de las aperturas en ajedrez. Las mismas se clasifican en: Cerradas, Abiertas y semi-abiertas. Mi interese radica en usar la terminología, ya que es aplicable a las posibilidades

de aperturas de cada grupo.


Los miedos básicos
La apertura es una de las situaciones grupales que más ansiedad genera a los miembros de un grupo y también a los coordinadores. Es una situación nueva, es un momento de cambio, y como tal produce en todos los miedos básicos: el miedo a la pérdida y el miedo al ataque.

El primero es el temor a perder lo que tenia antes, el marco de referencia anterior donde pisaba un terreno conocido.

El segundo, es el temor a ser atacados que surge frente a lo desconocido de la nueva situación, que, por consiguiente, aparece como peligrosa y atemorizante. Es también temor a no conocer como manejar los nuevos instrumentos que la situación pone a

nuestra disposición, pero a los cuales no conocemos todavía. Estos miedos generan ansiedades Al miedo a la perdida le corresponde la ansiedad depresiva, y al miedo al ataque, la ansiedad persecutoria (paranoide)

Es fundamental que los coordinadores aprendan a detectar y manejar estas ansiedades, tanto en los miembros del grupo como en si mismos.
Tipos de aperturas

Uno de los interrogantes más comunes es: ¿Cómo se abre un grupo? ¿Qué hay que hacer? Al plantearse este interrogante ya se esta marcando un camino:

El de la actividad. Hay que “hacer algo”.
Los juegos de integración

Y es así como aparecen los distintos juegos de integración, que se van pasando de unos coordinadores a otros. Es habitual que los coordinadores se pregunten unos a otros: ¿Tenés algún juego nuevo de integración para comenzar? Existen una gran variedad de estos juegos. Tan sólo enumerare algunos, sin hacer una exposición detallada de los mismos ya que no es esa la intención de este trabajo.

1- Que cada uno diga su nombre. Agregar al nombre alguna características personal (edad, profesión, estado civil, datos familiares, etc.). Que cada uno vaya diciendo, además de su nombre, los nombres de los que anteriormente se han presentado (si

se olvidan alguno, los demás pueden ayudarlo). Es importante tratar de retener no sólo el nombre, sino las características generales de cada persona, y asociarlos.

Luego que todos se hayan presentado, uno bate palmas y dice el nombre de cualquier otro, el cual, a su vez, repite su nombre, golpea las piernas, y dice el nombre de

otro y así sucesivamente. En este juego se puede establecer prendas para quien se equivoqué.

2) Juegos de reconocimiento corporal: que los integrantes se agrupen según características personales diferenciales: altura, color del cabello, etc.

3) Juegos de elección: a partir de dos (o más) voluntarios, se van formando 2 (o más) subgrupos, por elección. Quienes resultan elegidos, se incorporan al subgrupo y, a

su vez, eligen a otros. Entregar al grupo materiales (maderas, papeles, tijeras,

etc.). Sugerir “que formen algo, lo más grande posible”, entre todos esta prohibido hablar. Si el grupo es grande, se puede pedir un número reducido de voluntarios, y que los demás participen como observadores.

4) Hacer un rompecabezas”, repartir entre algunos miembros las partes. Los demás actúan de observadores. Deben formar la figura sin hablar. No se puede pedir nada a quienes tienen las otras partes, sólo se puede dar a los otros para que formen algo.

Estos 2 últimos juegos sirven para desarrollar la cooperación entre los integrantes y así favorecer la integración. Se los puede usar en una primera reunión, pero conviene que sea al promediar la misma o a continuación de alguno de los otros juegos.

Todos ellos son útiles, si son utilizados con una táctica justa, (táctica de tacto; es saber cuando, donde y como se deben hacer, o no hacer, las cosas), es decir en el momento, lugar y de la manera más oportuna, pueden ayudar mucho a la integración

grupal.
Aperturas Cerradas

El problema viene cuando se limita toda la tarea técnica a esto solamente. Podríamos retomar la terminología ajedrecista, y denominaríamos entonces esta modalidad de comienzo: aperturas cerradas. Nos encontramos aquí con una situación de “encierro”.

Con una limitación del pensamiento que empobrece las posibilidades de desarrollo del grupo; con una restricción de las técnicas que lleva a la estereotipia. Por lo general, esta situación se da cuando los coordinadores no se sienten suficientemente seguros, como para manejar con una técnica operativa el momento de apertura. Tienen miedo a que los miembros del grupo “se les desbanden”, y esto los lleva a realizar aperturas cerradas, en las cuales se sientan más firmes.


Aperturas abiertas

¿Cómo seria una apertura abierta? Es aquella en la cual el coordinador se permite ser “pasivo”. Lo de entre comillas va por que en realidad el coordinador está más activo que nunca. Pero sin actividad aparente. Y sin impulsar activamente al grupo a ningún

tipo de acción. Como decíamos, en realidad está superactivo. Está observando y detectando los signos que caracterizan a la apertura para luego intervenir, a través de la interpretación, para hacer explícitos los implícitos.
Fenómenos significativos en la apertura

Es importante que se registren los fenómenos: la asistencia, la forma de ingreso (todos juntos, separados, etc.), la puntualidad en el horario, la disposición espacial que toman al entrar, las conversaciones previas a la iniciación del grupo, las modalidades

de la comunicación: verbal, preverbal ( actitudes corporales, meta comunicación) coherencia de lo verbal y preverbal). Las primeras intervenciones, esto es, todo lo que concierne a las temáticas abordadas por cada miembro del grupo.
El obstáculo Epistemofilico

En todo grupo que comienza surgen dificultades (mayores o menores, según los grupos) para entrar a la tarea. Las vamos a denominar Obstáculo Epistemofilico (siguiendo Bachelard), surgen como consecuencia de la aparición de las ansiedades básicas que nombrábamos antes (depresiva y paranoíde), frente a la nueva situación que enfrenta el grupo. Cualquiera que sea la tarea, el obstáculo perturba el abordaje de la misma. Estamos entonces en un momento de pre-tarea.. Esta instancia puede repetirse luego, en otros momentos del grupo, en medio de tarea.O puede ocurrir que un grupo comience con la tarea, y esto puede ser una forma contrafóbica de evitar los miedos básicos, donde se da un “como si” estuvieran en tarea; pero es una situación

de impostura. Lo importante de esto, es que el coordinador debe estar atento para detectar cual es la ansiedad (o miedo básico) predominante en la apertura, para poder explicarlo y favorecer así su elaboración; de esta manera facilita al grupo entrar en tarea.

Otro aspecto de relevancia se refiere a los fenómenos deconducta que se dan al comenzar un grupo con apertura abierta:

1- Etapa de rodeos (silencio embarazoso, charla de cortesía).

2- Resistencia a la expresión personal.

3- Descripción de sentimientos del pasado.

4- Expresión de sentimientos negativos.

5- Expresión de material personalmente significativo.

6- Expresión de sentimientos interpersonales inmediatos dentro del grupo.

7- Aceptación de si mismo y comienzo de cambio.

8- Resquebrajamiento de las fachadas.

9- El individuo recibe realimentacion .

10- Enfrentamiento.

11- La relación asistencial fuera de las reuniones del grupo.

12- El encuentro básico.

13- Expresión de sentimientos positivos y acercamiento mutuo.
Dificultades para la integración grupal

Por ultimo, es importante que el coordinador sepa que al comenzar el grupo, surgen distintas resistencias a la integración grupal.

Unas provienen del temor a perder la individualidad, y queda inmensos, fusionados en una masa amorfa, sin límites personales.

En realidad, lo que se pierde es el individualismo, en la medida en que se empieza a dar la cooperación. Otras provienen del narcisismo de los integrantes. Tal como planteaba Freud, el narcisismo ha perturbado desde siempre el desarrollo del ser humano, en cualquier campo que sea. La astronomía, la biología y la psicología, solo pudieron construirse como ciencia cuando el hombre pudo descentrarse y aceptar que la Tierra no es el centro del universo, que el hombre no es el rey del mundo

animal, y que la conciencia no es lo más importante del aparato

psíquico.

El grupo es una amenaza para el narcisismo en la medida en que, por un lado, obliga a descentrarse de un mismo y prestar atención a los demás; y por otro, es un espejo que nos va a devolver una imagen tal vez distinta de la que queremos mostrar o aparentamos ser. Todo esto que acabo de desarrollar, permite al coordinador que maneja la técnica de grupo operativo trabajar con una línea de “apertura abierta”, en la cual casi no se den reglas al comienzo del grupo, salvo las que se refieren al encuadre espacio- temporal con que funcionara el mismo, y a las funciones de los

integrantes y del coordinador.

Suele ocurrir que, si los mismos no se conocen previamente, se de primeramente una presentación formal, superficial; y que recién al promediar la reunión comiencen en una segunda presentación, mas verdadera.
Aperturas semiabiertas

Planteado de esta manera, aparecería como un dilema: ¿aperturas Cerradas o aperturas abiertas? Pero, si en lugar de hacer una oposición dilemática y excluyente, realizamos una integración dialéctica y totalizadora, nos encontramos con las “aperturas semiabiertas”. En ellas, el coordinador integra elementos propios de las

otras dos, manejando alternativamente unos u otros, según las necesidades y características propias de cada grupo.

Estas son aperturas en las cuales, por un lado, el coordinador utiliza juegos de integración, y, al mismo tiempo, va haciendo una lectura de la dinámica grupal que le permita ir intercalando interpretaciones acerca de la misma. Y además, luego de cada juego, dirige al grupo hacia la discusión de los hechos. Es decir que los juegos de integración toman todo su valor en la medida en que no quedan limitados a la acción, sino que permiten la reflexión sobre lo acaecido.

No podemos decir que las aperturas son “buenas o malas”; o que unas son “superiores o inferiores”. Simplemente, son distintas, y, según las características o los momentos por los que pasa cada grupo, el coordinador podrá ir utilizando, flexiblemente, cada una de ellas.
La relación Coordinador-Educando

Dentro de las múltiples tareas que desarrollan los coordinadores, una muy importante es la de coordinar grupos. Para la tarea que hoy nos ocupa, se trata de grupos de adolescentes (16 a 18 años), que se reúnen dos veces en la semana, dos horas en

escuelas o movimientos, con la finalidad de realizar charlas, salidas, juegos o actividades recreativas varias ( leer un cuento o un artículo, discutirlo y dramatizarlo; ver una película y comentarla, etc.)

Se les plantean, por lo general, diferentes situaciones para la apertura:

1- Grupos de gente que no se conoce previamente: acá vale todo lo descrito anteriormente como generalidades para el comienzo de un grupo.

2- Grupos de gente que trabajaron juntos antes, ya sea: a) durante el año anterior o b) en una experiencia mas corta e intensiva (por ejemplo: un campamento); y que se reencuentran nuevamente.

3- Grupos de gente donde algunos se conocen entre sí y otros no: en estos son muy importantes detectar los subgrupos que se forman, y explicitarlo para disminuir los mecanismos de disociación y de exclusión y favorecer así la integración total. Acá es importante elaborar las ansiedades que surgen por el miedo a que algo haya cambiado; y aprender a manejarse en la nueva situación, en la cual las cosas se va a dar de otra manera: a) aunque el grupo sea el mismo que el del año anterior, no

es el mismo. “nadie se baña dos veces en el mismo río”, decían los griegos.

b) Este es un caso muy especial: en un campamento todas las vivencias de integración grupal se dan las intensivamente y en menos tiempo. El ritmo del grupo es otro. Es posible que los integrantes busquen repetir el modelo anterior, y que, al no darse esto en la práctica, se genere un monto de frustración. Siguiendo con el juego de palabras, todo esto que he desarrollado en este trabajo sobre aperturas, es tan sólo una apertura. Es decir, que el tema no esta terminado; esto ha sido un aporte, que espero, pueda ser útil como referencia para otros nuevos desarrollos que enriquezcan el campo de la dinámica de los pequeños grupos.
Resumen

El artículo se propone un acceso al tema de las aperturas a nivel grupal, cuestión que no ha sido desarrollada suficientemente y que sin embargo es de capital importancia para el futuro desarrollo del grupo.

Partiendo de una asimilación terminología con aperturas de ajedrez, se señalan tres tipos de apertura de un grupo: a) cerradas; b) abiertas; c) semiabiertas. En todas se intenta un manejo de las miedos básicos que acaecen en toda situación nueva.

Las aperturas cerradas: Serian donde aparecen los juegos de integración, que tienen la dificultad de que no se puede limitar a ellos toda la tarea técnica, pues seria una situación de “en-cierro”, donde no caben aportaciones que se salgan de las reglas.

Las aperturas abiertas: Serian aquellas donde el coordinador se permite ser pasivo dejando que el grupo fluya su ritmo, “dejar venir el material” e interpretar como forma básica de intervenir.

Las aperturas semiabiertas: Se plantean como una integración totalizadora y dialéctica de las dos anteriores, superando su posible oposición dilemática y excluyente.

*Médico Psicoanalista y Psicólogo Social. Asesor de la Organización Mundial de la Salud.

Profesor Titular Master en Drogodependencia USAL y Universidad Deusto-España. Profesor

Invitado de las Universidades Nacionales de México-Honduras – Costa Rica- Panamá,

de la Universidad de Bilbao y de París. Vicepresidente de la Sociedad Argentina de Terapia



Familiar (1986-1990).

Supervisor de la Subsecretaría de Atención a las Adicciones.


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