Antiguo regimen



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ANTIGUO REGIMEN

Forma de organizarse social, política y económicamente los países europeos entre los siglos XVI y XVIII en Europa oriental, sobre todo Rusia donde el Antiguo Régimen está mas desarrollado. En Europa occidental va evolucionando, la economía no somete tanto a sus campesinos. Excepto Inglaterra que en 1688 establece una monarquía parlamentaria.


Características:
-Económicas: tiene una economía agraria con características feudales, una minoría posee las tierras, la rentabilidad es escasa, una mala cosecha significa una catástrofe, provocando hambre y aumento de la mortalidad excepto Inglaterra y los países bajos donde se practica una agricultura moderna de rentabilidad elevada en la que se emplean métodos de explotación capitalistas. La actividad más prospera era el comercio marítimo tanto colonial como entre países que da poder a la burguesía.
-Sociales: sociedad estamental formada por 3 estamentos nobleza clero y tercer estado. Nobleza y clero tienen privilegios jurídicos, fiscales, económicos y políticos, tenían tribunales propios, no pagaban impuestos, poseían la tierra y ocupaban cargos políticos. El tercer estado sin privilegios, pagaban impuestos, no pueden ocupar cargos políticos o públicos. Dentro de cada grupo hay diferencias, la alta nobleza poseía más riquezas y tenía más influencia que la baja nobleza; el alto clero que venia de la alta nobleza tenía sus mismos intereses, el bajo clero procedente del tercer estado tenía dificultades económicas y menos influencia. El tercer estado era un grupo muy heterogéneo, en el se encuentran desde la alta burguesía hasta el campesinado, incluso los mendigos. Se pertenecía a un estamento por nacimiento y es casi imposible cambiar.
-Monarquía absolutista: el rey tiene todo el poder y la justificación teórica es que lo recibe de Dios, derecho divino, la Monarquía absolutista está muy desarrollada en Rusia y Turquía el zar o califa son además jefes religiosos. En Europa Occidental es menos rígida porque no tiene poder religioso e incluso existen cortes o parlamentos con las que el rey debe contar. Exceptuando Inglaterra 1688 con una monarquía controlada por el parlamento.

Crisis: entra en crisis en el Siglo XVIII

-La población aumenta y es más difícil controlarla

-Se producen cambios económicos.

-Se inicia la Revolución Industrial en Inglaterra

-El éxito del comercio marítimo proporciona riquezas a la burguesía lo que les da poder económico y se cuestionan su falta de privilegios y su marginación política.

-Las mejoras en la agricultura alivia a los campesinos y les hace aspirar a romper vínculos con la nobleza y ser propietarios de sus tierras.



-Las ideas ilustradas será la base teórica que acaba con el Antiguo Régimen criticando su modelo de sociedad y proponiendo uno nuevo.

Siglo de las Luces o Ilustración
Término utilizado para describir las tendencias en el pensamiento y la literatura en Europa y en toda América durante el siglo XVIII previas a la Revolución Francesa.

La frase fue empleada con mucha frecuencia por los propios escritores de este periodo, convencidos de que emergían de siglos de oscuridad e ignorancia a una nueva edad iluminada por la razón, la ciencia y el respeto a la humanidad.
Los precursores de la Ilustración pueden remontarse al siglo XVII e incluso antes. Abarcan las aportaciones de grandes racionalistas como René Descartes y Baruch Spinoza, los filósofos políticos Thomas Hobbes y John Locke y algunos pensadores escépticos galos de la categoría de Pierre Bayle o Jean Antoine Condorcet.

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Los principios básicos de la Ilustración fueron el acercamiento a la naturaleza, la búsqueda de la felicidad, el sentido del progreso y la exaltación de la razón. No obstante, otra base importante fue la confianza engendrada por los nuevos descubrimientos en ciencia, y asimismo el espíritu de relativismo cultural fomentado por la exploración del mundo no conocido.
Además la Ilustración a diferencia de otras corrientes de pensamiento de época anteriores, estuvo alejada de la Universidad y de los libros. Los salones y los nuevos medios de comunicación como panfletos, folletos, revistas o periódicos contribuyeron decisivamente a su divulgación. Muchos defensores de la Ilustración no fueron filósofos según la acepción convencional y aceptada de la palabra; fueron vulgarizadores comprometidos en un esfuerzo por ganar adeptos. Les gustaba referirse a sí mismos como el “partido de la humanidad”, y en un intento de orientar la opinión pública a su favor, imprimieron panfletos, folletos anónimos y crearon gran número de periódicos y diarios.

También se difundió a través de la masonería, organización fundada en Gran Bretaña a principios del siglo XVIII y que defendía los principios deístas y filantrópicos, tan en sintonía con los de la Ilustración.

Sobre las suposiciones y creencias básicas comunes a filósofos pensadores de este periodo, quizá lo más importante fue una fe constante en el poder de la razón humana.
La época sufrió el impacto intelectual causado por la exposición de la teoría de la gravitación universal de Isaac Newton. Si la humanidad podía resolver las leyes del Universo, las propias leyes de Dios, el camino estaba abierto para descubrir también las leyes que subyacen al conjunto de la naturaleza y la sociedad.
Se llegó a asumir que mediante un uso juicioso de la razón, un progreso ilimitado sería posible —progreso en conocimientos, en logros técnicos y sus consecuencias también en valores morales—. De acuerdo con la filosofía de Locke, los autores del siglo XVIII creían que el conocimiento no es innato, sino que procede sólo de la experiencia y la observación guiadas por la razón. A través de una educación apropiada, la humanidad podía ser modificada, cambiada su naturaleza para mejorar.
Se otorgó un gran valor al descubrimiento de la verdad a través de la observación de la naturaleza, más que mediante el estudio de las fuentes autorizadas, como Aristóteles y la Biblia. Aunque veían a la Iglesia —especialmente la Iglesia católica— como la principal fuerza que había esclavizado la inteligencia humana en el pasado, la mayoría de los pensadores de la Ilustración no renunció del todo a la religión.

Optaron más por una forma de deísmo, aceptando la existencia de Dios y de la otra vida, pero rechazando las complejidades de la teología cristiana.

Creían que las aspiraciones humanas no deberían centrarse en la próxima vida, sino más bien en los medios para mejorar las condiciones de la existencia terrena. La felicidad mundana, por lo tanto, fue antepuesta a la salvación religiosa. Nada se atacó con más intensidad y energía que la doctrina de la Iglesia, con toda su historia, riqueza, poder político y supresión del libre ejercicio de la razón.
Más que un conjunto de ideas fijas, la Ilustración implicaba una actitud, un método de pensamiento. De acuerdo con el filósofo l Kant, el lema de la época debía ser “atreverse a conocer”.
LA ILUSTRACIÓN EN FRANCIA.
Francia conoció, más que ningún otro país, un desarrollo sobresaliente de estas ideas y el mayor número de propagandistas de las mismas. Fue allí donde el filósofo, político y jurista Charles-Louis de Montesquieu, uno de los primeros representantes del movimiento, empezó a publicar varias obras satíricas contra las instituciones existentes, así como su monumental estudio de las instituciones políticas, El espíritu de las leyes (1748).
Fue en París donde Denis Diderot, autor de numerosos panfletos filosóficos, emprendió la edición de la Enciclopedia (1751-1772). Esta obra, en la que colaboraron numerosos autores, fue concebida como un compendio de todos los conocimientos y a la vez como un arma polémica, al presentar las posiciones de la Ilustración y atacar a sus oponentes.

Sin duda, el más influyente y representativo de los escritores franceses fue Voltaire. Inició su carrera como dramaturgo y poeta, pero es más conocido por sus prolíficos panfletos, ensayos, sátiras y novelas cortas, en los que popularizó la ciencia y la filosofía de su época, y por su voluminosa correspondencia con escritores y monarcas de toda Europa.
Voltaire (1694-1778), escritor y filósofo francés que figura entre los principales representantes de la Ilustración.
Está considerado como una de las figuras centrales del movimiento ilustrado del siglo XVIII, un periodo en el que se insistió sobre el poder de la razón humana, de la ciencia y del respeto hacia la humanidad.

Voltaire opinaba que la literatura debía servir como instrumento de progreso social. Así, sus hirientes sátiras y sus escritos filosóficos mostraban su aversión hacia la intolerancia, la tiranía y la hipocresía del cristianismo, lo cual le procuró constantes conflictos con las autoridades políticas y religiosas.

Pasó de ser un brillante escritor, mordaz y satírico como pocos, y un filósofo con fama de libertino a un formidable defensor de la tolerancia y la libertad y un enemigo implacable de la Iglesia.

En sus obras atacaba el poder del absolutismo y por otra, sus folletos anónimos cuestionaban los valores tradicionales.

Su obra se difundió por toda Europa gracias a sus viajes y su abundante correspondencia.
2 PRIMEROS ÉXITOS
Voltaire decidió desde muy joven emprender una carrera literaria. Comenzó a moverse en los círculos aristocráticos y pronto fue conocido en todos los salones literarios de París por su ingenio sarcástico. Varios de sus escritos, especialmente un libelo en el que acusaba al regente Felipe II, duque de Orleans, de atroces crímenes, precipitaron su ingreso en la prisión de la Bastilla.

Durante los once meses de encierro completó su primera tragedia, Edipo, basada en la obra homónima del dramaturgo griego Sófocles, y comenzó un poema épico sobre Enrique IV de Francia. Edipo se estrenó en el Théâtre-Français en 1718 y fue acogida con enorme entusiasmo. La obra sobre Enrique IV se imprimió anónimamente en Génova bajo el título de Poème de la ligue (1723). En su primer poema filosófico, Los pros y los contras, Voltaire ofrece una elocuente descripción de su visión anticristiana y su credo deísta de carácter racionalista.
Tras una disputa con un miembro de una ilustre familia francesa, Voltaire fue encarcelado por segunda vez en la Bastilla, pero fue liberado al cabo de dos semanas bajo la promesa de abandonar Francia y establecerse en Inglaterra.

Pasó entonces dos años en Londres, y no tardó en dominar la lengua inglesa. Con la intención de preparar al público británico para una edición ampliada de su Poème de la ligue, Voltaire escribió dos notables ensayos en inglés: uno sobre poesía épica y otro sobre la historia de las guerras civiles en Francia.

Durante algunos años, el católico y autocrático gobierno francés prohibió la edición ampliada del Poème de la ligue, que finalmente adoptó el título de La Henriade.

La aprobación para publicarlo llegó en 1728. Esta obra, una elocuente defensa de la tolerancia religiosa, obtuvo un éxito sin precedentes, no sólo en la Francia natal de Voltaire, sino en todo el continente europeo.
3 POPULARIDAD EN LA CORTE
En 1728 Voltaire regresó a Francia. Durante los cuatro años siguientes residió en París y dedicó la mayor parte de su tiempo a la composición literaria. La principal obra de este periodo, inspirada en su contacto durante su estancia en Inglaterra con Pope, Swift, Congreve y Walpole, es Cartas inglesas en 1734, de la que realizó una nueva edición con el título de Cartas filosóficas en 1737.

Se trata de un ataque encubierto a las instituciones políticas y eclesiásticas francesas que le causó problemas con las autoridades, y una vez más se vio obligado a abandonar París. Se refugió entonces en el Château de Cirey, en el ducado independiente de Lorena. Allí entabló una larga relación sentimental con la culta aristócrata Gabrielle Émilie Le Tonnelier de Breteuil, marquesa de Châtelet, que ejerció sobre él una importante influencia intelectual.
La época de Voltaire en Cirey en compañía de la marquesa de Châtelet fue un periodo de intensa actividad literaria. Además de un impresionante número de obras de teatro, escribió Elementos de la filosofía de Newton, y produjo novelas, cuentos, sátiras y poemas breves.
Esta estancia se vio interrumpida en varias ocasiones. Voltaire viajaba con frecuencia a París y Versalles, donde, gracias a la influencia de la marquesa de Pompadour, la famosa amante de Luis XV, se convirtió en uno de los favoritos de la corte. En primer lugar fue nombrado historiador de Francia y más tarde caballero de la Cámara Real. Finalmente, en 1746, fue elegido miembro de la Academia Francesa (véase Instituto de Francia). Su Poème de Fontenoy (1745), donde relata la victoria de los franceses sobre los ingleses durante la Guerra de Sucesión austríaca, y El siglo de Luis XV, además de otras obras de teatro como La princesa de Navarra o El triunfo de Trajano, marcaron el inicio de la relación de Voltaire con la corte de Luis XV.
A la muerte de madame de Châtelet en 1749, Voltaire aceptó una antigua invitación de Federico II el Grande para residir de manera permanente en la corte prusiana. Viajó a Berlín en 1750, pero no permaneció allí más de dos años, pues su ingenio más bien ácido chocó con el temperamento autocrático del rey y fue la causa de frecuentes disputas. Durante su estancia en Berlín completó El siglo de Luis XIV, un estudio histórico sobre el reinado de ese monarca (1638-1715).
4 ATAQUES A LA RELIGIÓN
Por espacio de algunos años Voltaire llevó una existencia itinerante, pero finalmente se estableció en Ferney, en 1758, donde pasó los últimos veinte años de su vida. En el intervalo comprendido entre su regreso de Berlín y su establecimiento en Ferney, terminó su obra más ambiciosa, el Ensayo sobre la historia general y sobre las costumbres y el carácter de las naciones (1756). Esta obra, que no es otra cosa que un estudio del progreso humano, censura el supernaturalismo y denuncia la religión y el poder del clero, si bien afirma su creencia en Dios.
Una vez establecido en Ferney, Voltaire escribió varios poemas filosóficos, como El desastre de Lisboa (1756), sobre el tremendo terremoto que asoló la ciudad en 1755, varias novelas satíricas y filosóficas, entre las que cabe destacar Cándido (1759), la tragedia Tancredo (1760) y el Diccionario filosófico (1764). Desde la seguridad que le proporcionaba su retiro, lanzó cientos de panfletos en los que satirizaba los abusos del poder. Quienes eran perseguidos por sus creencias encontraron en Voltaire un elocuente y poderoso defensor.

El talante de sus actividades podría resumirse en una frase que el propio autor empleaba muy a menudo: écrasons l’infâme (‘aplastemos al infame’). Con esta frase se refería a cualquier forma de religión que persigue a quienes no la profesan, que practica el fanatismo.

Oponía el deísmo, una religión puramente racional, a la religión cristiana. En Cándido, Voltaire analiza el problema del mal en el mundo y describe las atrocidades cometidas a lo largo de la historia en nombre de la Religión. Voltaire murió el 30 de mayo de 1778 en París.

5 CRÍTICA
El carácter contradictorio de Voltaire se refleja tanto en sus escritos como en las opiniones de otros. Parecía capaz de situarse en los dos polos de cualquier debate, y en opinión de algunos de sus contemporáneos era poco fiable, avaricioso y sarcástico. Para otros, sin embargo, era un hombre generoso, entusiasta y sentimental. Esencialmente, rechazó todo lo que fuera irracional e incomprensible y animó a sus contemporáneos a luchar activamente contra la intolerancia, la tiranía y la superstición.

Su moral estaba fundada en la creencia en la libertad de pensamiento y el respeto a todos los individuos, y sostuvo que la literatura debía ocuparse de los problemas de su tiempo. Estas opiniones convirtieron a Voltaire en una figura clave del movimiento filosófico del siglo XVIII ejemplificado en los escritores de la famosa Enciclopedia francesa.

Su defensa de una literatura comprometida con los problemas sociales hace que Voltaire sea considerado como un predecesor de escritores del siglo XX como Jean-Paul Sartre y otros existencialistas franceses.
Charles-Louis de Montesquieu (1689-1755), escritor y jurista francés nacido en el castillo de La Brède y conocido universalmente por sus Cartas persas y El espíritu de las leyes.
Montesquieu destacó por primera vez como escritor con sus Cartas persas (1721). En esta obra, mediante el recurso de la relación epistolar entre dos aristócratas persas de viaje por Europa, Montesquieu hace una sátira de los políticos franceses de su tiempo, así como de las condiciones sociales, los asuntos eclesiásticos y la literatura de la época. El libro adquirió rápidamente una enorme popularidad. El escritor español José Cadalso lo tuvo como modelo para sus Cartas marruecas.
Fue una de las primeras obras de la Ilustración, que, con su crítica a las instituciones francesas durante la monarquía de la Casa de Borbón, ya anunciaba el germen de la Revolución Francesa. La fama que adquirió Montesquieu con ésta le abrió las puertas de la Academia Francesa en 1728. Su segunda obra sobresaliente fue Consideraciones sobre las causas de la grandeza y decadencia de los romanos (1734), una de las primeras obras importantes en la Filosofía de la historia.
Pero su obra maestra es El espíritu de las leyes (1748), que figura entre las tres obras principales de la Teoría política. En ella el autor analiza las tres principales formas de gobierno (república, monarquía y despotismo) y establece las relaciones que existen entre las áreas geográficas y climáticas y las circunstancias generales y las formas de gobierno que se producen.

Sostiene también que debe darse una separación y un equilibrio entre los distintos poderes a fin de garantizar los derechos y las libertades individuales. A lo largo de toda Latinoamérica, los textos de Montesquieu se leían con entusiasmo a principios del siglo XIX.

En el Río de la Plata, por ejemplo, tanto el periódico Semanario de Agricultura (1802) como el Correo de Comercio (1810, dirigido por Manuel Belguano) eran medios de difusión de las ideas de Montesquieu y de Rousseau, y fueron el fermento de lo que luego sería la Revolución de Mayo de 1810, inicio de la emancipación de América Latina. Con anterioridad a esa fecha los libros de Montesquieu eran leídos en secreto y a escondidas, aunque sus seguidores no dudaron en hacer público su furor por los principios de los fisiócratas y los librecambistas.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII se difundieron dos corrientes distintas:

  • la racionalista, aristocrática y materialista---heredera de los principios volterianos y que se manifestó sobretodo en la Enciclopedia.

  • La corriente idealista, partidaria de ensalzar lo sentimental y lo popular, que tuvo su más destacado interprete Jean-Jacques Roseauu .


Gozaron de prestigio las obras de Jean Jacques Rousseau, cuyo Contrato social (1762), el Emilio, o la educación (1762) y Confesiones (1782) tendrían una profunda influencia en posteriores teorías políticas y educativas y sirvieron como impulso literario al romanticismo del siglo XIX.

La Enciclopedia francesa fue una obra colectiva que pretendía recopilar todo el saber del siglo, dar soluciones e ilustrar. Dentro de la variedad de su contenido existieron fundamentos comunes como el carácter reformista, monárquico, antiabsolutista y anticlerical.

Fue en París donde Denis Diderot, autor de numerosos panfletos filosóficos, emprendió la edición de la Enciclopedia (1751-1772). Esta obra, en la que colaboraron numerosos autores como D´lembert, Helvetius, pionero del materialismo moderno…, fue concebida como un compendio de todos los conocimientos y a la vez como un arma polémica, al presentar las posiciones de la Ilustración y atacar a sus oponentes.

Diderot nació en Langres el 5 de octubre de 1713 y estudió con los jesuitas. En 1734 se trasladó a París y vivió diez años como tutor mal pagado y escribiendo para otros escritores.

Su primera obra importante, publicada anónimamente, fue Pensamientos filosóficos (1746), donde explica y afirma su filosofía deísta (Deísmo: doctrina que admite la exitencia de un Dios personal, creador del mundo, no identificado con ninguna confesión religiosa concreta y al que se llega por la razón).

En 1747 recibió la invitación de editar una traducción francesa de la Cyclopaedia inglesa de Ephraim Chambers. Diderot, en colaboración con el matemático Jean le Rond d'Alembert, convirtió este proyecto en una inmensa obra de nueva redacción que abarcaba 35 volúmenes, Enciclopedia o diccionario razonado de las artes y los oficios, más conocida como la Enciclopedia.
Con ayuda de los más prestigiosos escritores de la época, entre los que figuraban Voltaire y Montesquieu, el escéptico y racionalista Diderot empleó la Enciclopedia como una poderosa arma de propaganda contra la autoridad eclesiástica, la superstición, el conservadurismo y el orden semifeudal de la época.

En consecuencia, Diderot y sus colaboradores se convirtieron en el blanco de las críticas clericales y reales. En 1759 el Conseil du Roi suprimió formalmente los diez primeros volúmenes (publicados a partir de 1751) y prohibió la publicación de la obra. Pese a todo, Diderot continuó trabajando en los volúmenes restantes y logró imprimirlos en secreto. Los 17 volúmenes del texto se completaron en 1765, pero las ilustraciones y los suplementos no se añadieron hasta 1780.
La abundante obra de Diderot incluye las novelas La religiosa (1796), una crítica de la vida conventual, El sobrino de Rameau (1761), una sátira de la sociedad contemporánea y su hipócrita moral, traducida al alemán por Goethe, y Jacques el fatalista (1796), donde analiza la psicología del libre albedrío y el determinismo.

Cartas sobre ciegos para uso de los que ven (1749), trata de cómo aprenden los ciegos, mientras que el diálogo dramático-filosófico El sueño de D’Alembert (1830) contiene sus teorías materialistas.

Pionero de la crítica estética, Diderot fundó en 1759 Salones, un diario en el que escribía las críticas de las exposiciones de arte que se celebraban anualmente en París. Su correspondencia carece de interés en una época famosa por sus brillantes manifestaciones epistolares.

Diderot gozó del mecenazgo ilustrado de la reina Catalina II la Grande de Rusia y ejerció una notable influencia en otros pensadores de la Ilustración en Europa. Murió en París el 30 de julio de 1784. Póstumamente, entre otras obras, se publicó La paradoja del comediante (1830), una de sus obras más inquietantes.
LA ILUSTRACIÓN EN OTROS PAÍSES
La Ilustración fue también un movimiento cosmopolita y antinacionalista con numerosos representantes en otros países.
Desde Francia, la Ilustración se extendió por gran parte de Europa. En Gran Bretaña apareció una doble corriente, idealista y empirista, reflejadas en obras como Robinson Crusoe, de Daniel Defoe(1719) David Hume en Escocia, Kant en Alemania y Cristian Wolff que hizo un gran proyecto de difusión de los principios de la filosofía y la ciencia, con una concepción naturalista y racionalista de la cultura, Cesare Beccaria en Italia y Benjamín Franklin y Thomas Jefferson en las colonias británicas mantuvieron un estrecho contacto con los ilustrados franceses, pero fueron importantes exponentes del movimiento.
La Ilustración penetró tanto en España como en los dominios españoles de América.
En España, ‘las luces’ penetraron a comienzos del siglo XVIII gracias a la obra, prácticamente aislada y solitaria, pero de gran enjundia del fraile benedictino Benito Jerónimo Feijoo, el pensador crítico y divulgador más conocido durante los reinados de los primeros reyes Borbones. Escribió Teatro crítico universal (1739), en nueve tomos y Cartas eruditas (1750), en cinco volúmenes más, en los que trató de recoger todo el conocimiento teórico y práctico de la época.

Durante el reinado de Carlos III, el ‘rey ilustrado’ por excelencia, las obras de los escritores franceses se leían en español, generalmente en traducciones más o menos retocadas, pero también directamente en francés.

Fueron muchos los españoles e hispanoamericanos que viajaban a Francia por motivos de estudio e instrucción, en las artes y las ciencias y los dirigentes políticos de la época, conde de Aranda, conde de Campomanes, conde de Floridablanca, duque de Almodóvar, promovieron y frecuentaron el trato con los pensadores y filósofos de las nuevas ideas.

Las vías de expresión fueron los periódicos, las universidades y las florecientes Sociedades de Amigos del País.

Entre los españoles ‘ilustrados’, se puede citar a Isidoro de Antillón, geógrafo e historiador; Francisco Cabarrús, crítico y cronista de su tiempo; Juan Meléndez Valdés, que hizo de la Universidad de Salamanca un polo de atracción ‘ilustrada’; Gaspar Melchor de Jovellanos, político y reformador; Valentín de Foronda, embajador y economista, entre otros.

Durante la primera mitad del siglo XVIII, los líderes de la Ilustración libraron una ardua lucha contra fuerzas considerables. Muchos fueron encarcelados por sus escritos, y la mayoría sufrió persecución y penas por parte de la censura gubernamental, así como descalificaciones y condenas de la Iglesia. En muchos aspectos, sin embargo, las últimas décadas del siglo marcaron un triunfo del movimiento en Europa y en toda América.

Hacia 1770, la segunda generación de ilustrados recibió pensiones del gobierno y asumió la dirección de academias intelectuales establecidas. El enorme incremento en la publicación de periódicos y libros aseguró una amplia difusión de sus ideas.

Los experimentos científicos y los escritos filosóficos llegaron a estar de moda en amplios círculos de la sociedad, incluidos los miembros de la nobleza y del clero.

Algunos monarcas europeos adoptaron también ideas o al menos el vocabulario de la Ilustración. Voltaire y otros ilustrados quienes gustaban del concepto del rey-filósofo, difundiendo sus creencias gracias a sus relaciones con la aristocracia, acogieron complacientes la aparición del llamado despotismo ilustrado, del que Federico II de Prusia, Catalina la Grande de Rusia, José II de Austria y Carlos III de España fueron los ejemplos más célebres.

Desde una visión retrospectiva, sin embargo, la mayoría de estos monarcas aparece manipulando el movimiento, en gran parte con propósitos propagandísticos y fueron, con mucho, más despóticos que ilustrados.
A finales del siglo XVIII surgieron algunos cambios en el pensamiento de la Ilustración. Bajo la influencia de Rousseau, el sentimiento y la emoción llegaron a ser tan respetables como la razón. En la década de 1770 los escritores ensancharon su campo de crítica para englobar materias políticas y económicas.

De mayor importancia en este aspecto fue la experiencia de la guerra de la Independencia estadounidense (en las colonias británicas). A los ojos de los europeos, la Declaración de Independencia y la guerra revolucionaria anunciaron que, por primera vez, algunas personas iban más allá de la mera discusión de ideas ilustradas y las estaban aplicando. Es probable que la guerra alentara los ataques y críticas contra los regímenes europeos existentes.
Suele decirse que el Siglo de las Luces concluyó con la Revolución Francesa de 1789, pero no son pocos los que contemplan e interpretan la inquietud política y social de este periodo como causa desencadenante de la Revolución. Al incorporar muchas de las ideas de los ilustrados, la Revolución, en sus etapas más difíciles, entre 1792 y 1794, sirvió para desacreditar estas ideas a los ojos de muchos europeos contemporáneos.
El enorme impacto que la Revolución Francesa causó en España, tras la muerte de Luis XVI, así como en los dominios españoles de América, provocó una violenta persecución de las personas más representativas de las nuevas ideas. Se estableció una censura total y se cerraron las fronteras, prohibiéndose el paso de todo tipo de libros y folletos, o su embarque hacia América.
Aunque se produjo un repunte de interés modernizado y progresista bajo el gobierno de Manuel Godoy con la ayuda de Jovellanos, el miedo a la contaminación revolucionaria favoreció la represión más absoluta, tanto en la metrópoli como en los dominios de la América española. La existencia de numerosas Sociedades de Amigos del País en los virreinatos favoreció la implantación y extensión de la ‘ilustración’ en América Latina.
De lo que no cabe duda es que la Ilustración dejó una herencia perdurable en los siglos XIX y XX. Marcó un paso clave en el declinar de la Iglesia y en el crecimiento del secularismo actual. Sirvió como modelo para el liberalismo político y económico y para la reforma humanitaria a través del mundo occidental del siglo XIX. Fue el momento decisivo para la creencia en la posibilidad y la necesidad de progreso que pervivió, de una forma moderada, en el siglo XX.
DOCTRINAS ECONÓMICAS DEL SIGLO XVIII
Fisiocracia
Escuela de pensamiento económico surgida en Francia en el siglo XVIII y la primera que aplicó el método científico a la economía. Se basaba en la existencia de un “orden natural”, obra de la inteligencia divina, al cual debían someterse todas las normas sociales. Solo así el progreso sería posible y los hombres hallarían el camino de la felicidad. Este orden natural debe asegurar los principios de la libertad y de la propiedad.
El principal exponente de la fisiocracia fue François Quesnay, cuyo Tableau économique (Cuadro económico, 1758, donde mostraba la forma en que el producto neto obtenido por los agricultores –riqueza- se repartían entre toda la sociedad.) supuso el punto de partida de esta doctrina económica; otros fisiócratas destacados fueron Pierre Samuel du Pont de Nemours y Victor Riqueti, marqués de Mirabeau.
Los fisiócratas se oponían a la doctrina económica imperante hasta entonces, el mercantilismo, que postulaba que la riqueza y poder de un país dependían de la cantidad de metales preciosos que hubiera acumulado, por lo que regularon el comercio internacional para evitar la salida del país de las reservas de oro y plata. Los fisiócratas, que creían en la existencia de una ley natural, defendían una política económica de laissez-faire (o de no intervención pública en la economía) que según ellos produciría de forma natural una sociedad próspera y virtuosa, y que por tanto era favorable al librecambio. También defendían que la agricultura era el único sector productivo capaz de crear riqueza, mientras que el comercio y la industria tan sólo permitían la distribución de esta riqueza; los fisiócratas estaban en contra de las políticas de comercio internacional mercantilistas, favorecedoras del proteccionismo.
De acuerdo con estos principios, los fisiócratas dividieron la sociedad en tres grandes grupos:

  1. Los agricultores, que eran los únicos que podían generar riqueza puesto que ésta estaba en la tierra.

  2. Los trabajadores-artesanos,comerciantes,etc,-que transformaban lo producido por los agricultores y que pertenecían a una clase estéril por no crear riqueza.

  3. Los propietarios que eran dueños de las cosas, de acuerdo con el “orden natural”.


EL LIBERALISMO ECONÓMICO
Los fisiócratas tuvieron una importante influencia durante la década de 1760; sus ideas sobre la economía de mercado influyeron en Adam Smith.

Adam Smith (1723-1790), economista y filósofo británico, cuyo famoso tratado Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, más conocida por su nombre abreviado de La riqueza de las naciones (1776), constituyó el primer intento de analizar los factores determinantes de la formación de capital y el desarrollo histórico de la industria y el comercio entre los países europeos, lo que permitió crear la base de la moderna ciencia de la economía. En dicha obra se presentaron las grandes líneas del liberalismo económico, doctrina llamada a perdurara en nuestros días.

En La riqueza de las naciones, Smith realizó un profundo análisis de los procesos de creación y distribución de la riqueza. Demostró que la fuente fundamental de todos los ingresos, así como la forma en que se distribuye la riqueza, radica en la diferenciación entre la renta, los salarios y los beneficios o ganancias.

La tesis central de este escrito es que la mejor forma de emplear el capital en la producción y distribución de la riqueza es aquella en la que no interviene el gobierno, es decir, en condiciones de laissez-faire y de librecambio. Proponía la no intervención del Estado en la vida económica, reduciendo su papel al de mero árbitro de la actividad.

. Para defender este concepto de un gobierno no intervencionista, Smith estableció el principio de la “mano invisible”: que regulaba las relaciones del mercado y evitaba cualquier competencia desleal entre los individuos y la propia intervención del Estado. Al buscar satisfacer sus propios intereses, todos los individuos son conducidos por una “mano invisible” que permite alcanzar el mejor objetivo social posible. Por ello, cualquier interferencia en la competencia entre los individuos por parte del gobierno será perjudicial.

Smith fue considerado el padre de la economía liberal capitalista de la que otros pioneros fueron:

  • Thomas R.Malthus. Teoría sobre la población. Visión pesimista sobre la economía.

  • David Ricardo. Expuso la llamada ley de bronce de los salarios: los salarios deben ofrecer sólo lo necesario para la subsistencia de los obreros.

  • Jhon Stuart Mill. Menos pesimista que los anteriores. En su libro Principios de la economía política(1848),indicó que la distinción entre las leyes de la producción que comparten el carácter de leyes físicas y la distribución de la riqueza es solamente una consecuencia de las instituciones humanas- derecho de propiedad, de herencia, sistemas de posesión de la tierra, etc.,


Los fisiócratas alcanzaron su mayor influencia política cuando Anne Robert Jacques Tourgot, uno de sus partidarios, fue nombrado ministro de Economía en Francia en 1774. Su interés por la teoría económica fue objetivo de las críticas de sus enemigos políticos; cuando fue destituido en 1776 los fisiócratas tuvieron que exiliarse. Sin embargo, algunas políticas diseñadas a partir de la Revolución Francesa, como la liberalización del mercado de granos (1789) y el impuesto sobre la tierra (1790) estaban inspiradas en las ideas fisiocráticas.

Revolución Industrial
1. CONCEPTO

Revolución Industrial, proceso de evolución que conduce a una sociedad desde una economía agrícola tradicional hasta otra caracterizada por procesos de producción mecanizados para fabricar bienes a gran escala. Este proceso se produce en distintas épocas dependiendo de cada país.



La primera Revolución Industrial tuvo lugar en Reino Unido a finales del siglo XVIII; supuso una profunda transformación en la economía y sociedad británicas. Los cambios más inmediatos se produjeron en los procesos de producción: qué, cómo y dónde se producía. El trabajo se trasladó de la fabricación de productos primarios a la de bienes manufacturados y servicios. El número de productos manufacturados creció de forma espectacular gracias al aumento de la eficacia técnica. En parte, el crecimiento de la productividad se produjo por la aplicación sistemática de nuevos conocimientos tecnológicos y gracias a una mayor experiencia productiva, que también favoreció la creación de grandes empresas en unas áreas geográficas reducidas. Así, la Revolución Industrial tuvo como consecuencia una mayor urbanización y, por tanto, procesos migratorios desde las zonas rurales a las zonas urbanas.

Se puede afirmar que los cambios más importantes afectaron a la organización del proceso productivo. Las fábricas aumentaron en tamaño y modificaron su estructura organizativa. En general, la producción empezó a realizarse en grandes empresas o fábricas en vez de pequeños talleres domésticos y artesanales, y aumentó la especialización laboral. Su desarrollo dependía de una utilización intensiva del capital y de las fábricas y maquinarias destinadas a aumentar la eficiencia productiva. La aparición de nuevas máquinas y herramientas de trabajo especializadas permitió que los trabajadores produjeran más bienes que antes y que la experiencia adquirida utilizando una máquina o herramienta aumentara la productividad y la tendencia hacia una mayor especialización en un proceso acumulativo.

La mayor especialización y la aplicación de bienes de capital a la producción industrial crearon nuevas clases sociales en función de quien contratara y tuviera la propiedad sobre los medios de producción. Los individuos propietarios de los medios de producción en los que invertían capital propio se denominaron empresarios. Cuando invierten capital en una empresa sin participar directamente en ella se denominan capitalistas.

Como la Revolución Industrial se produjo por primera vez en Gran Bretaña, este país se convirtió durante mucho tiempo en el primer productor de bienes industriales del mundo. Durante gran parte del siglo XVIII Londres fue el centro de una compleja red comercial internacional que constituía la base de un creciente comercio exportador fomentado por la industrialización.

Los mercados de exportación proporcionaban una salida para los productos textiles y de otras industrias (como la siderurgia), cuya producción aumentaba rápidamente gracias a la aplicación de nuevas tecnologías. Los datos disponibles sugieren que la tasa de crecimiento de las exportaciones británicas se incrementaron de forma considerable a partir de la década de 1780. La orientación exportadora y el aumento de la actividad comercial favorecieron aún más el desarrollo de la economía: los ingresos derivados de las exportaciones permitían a los productores británicos importar materias primas para crear productos industriales; los comerciantes que exportaban bienes adquirieron una importante experiencia que favoreció el crecimiento del comercio interior. Los beneficios generados por ese desarrollo comercial fueron invertidos en nuevas empresas, principalmente en mejora de la tecnología y de la maquinaria, aumentando de nuevo la productividad, favoreciendo la dinámica del proceso.

FACTORES DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

2.1. REVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA.

En la segunda mitad del siglo XVIII comenzó en Gran Bretaña un aumento acusado y persistente de la población. Sus causas:

  • Buenas cosechas, aumento de la producción agrícola. Posibilitaron alimentos de mayor calidad.

  • Los avances en medicina e higiene, la erradicación de epidemias y los Sistemas de alcantarillado en las calles. permitieron un fuerte descenso de mortalidad, sobretodo infantil.

2.2. LA REVOLUCIÓN AGRÍCOLA.

El estímulo más importante para estas transformaciones fue la mayor demanda de productos causadas por el incremento de población, fundamentalmente de las ciudades. Sus cambios:

  • Mecanización del campo.

  • Introducción de cultivos nuevos (la patata)

  • Los cambios en la estructura de la propiedad. Donde destaca el cercado de los campos, que consiste en el vallado de las propiedades para incrementar la producción mediante un cultivo individualizado.

  • Se logró consolidar un nuevo sistema de propiedad muy favorable para aumentar la productividad de los campos y conseguir más y mejores tierras de pastos para el ganador lanar, tan necesario para el desarrollo de la industria textil.

  • El cercado de campos puso en manos de algunos señores gran cantidad de tierras y fue la base de la concentración de la propiedad agraria, llevando a cabo importantes innovaciones técnicas para acrecentar la productividad, lo que producía a su vez disminución de la mano de obra.

  • Muchos campesinos se vieron forzados a vender sus parcelas a quienes tenían recursos para pagar y cercar. Esta ley perjudicó a los pequeños propietarios y a jornaleros muy pobres cuya única propiedad era el ganado. Esto provocó un intenso movimiento migratorio de campesinos sobrantes a la ciudad y sus fábricas para trabajar en pésimas condiciones y con salarios muy bajos.

2.3. LA REVOLUCIÓN DE LOS TRANSPORTES.

  • Se intensifica la construcción de la red de carreteras y canales.

  • El transporte fluvial se generalizó `por ser más barato y permitir mayor volumen de carga que el de carretera.

  • El mercado de ultramar británico hizo posible la concentración de capitales privados en sociedades o compañías mercantiles. Estas compañías necesitaban un sistema de crédito público que se canalizó a través del Banco de Inglaterra, creado para estabilizar y emitir moneda en momentos de crisis.

  • Un factor importante para el desarrollo de las compañías mercantiles fue la aparición de las primeras entidades aseguradoras.

3. EXTENSIÓN Y EFECTOS

En la 1ª Revolución industrial fueron determinantes una serie de inventos que realizados sucesivamente consiguieron transformar los métodos de producción:

  1. Industria textil.- la industria textil fue todo un símbolo de la primera revolución industrial ya que en ella se resumieron todos sus rasgos:

    • La renovación continua de la tecnología, la importancia del comercio y la existencia del mercado, fueron un estímulo importante para la industrialización así como el crecimiento continuo y necesidad de capital.

    • Su desarrollo fue gracias a la fuerte demanda de productos textiles manufacturados, derivadas del aumento de población.

    • Concentración de las instalaciones de producción.

Tecnificación:

La respuesta de los comerciantes ingleses y de los fabricantes ante la competencia de tejidos extranjeros y una abundante mano de obra hacía preciso producir a más bajo costo, con mejor calidad y, por supuesto, en mayor cantidad. Era indispensable obtener más hilo y mejoras de telares para ello se recurrió al invento de las máquinas para producir a gran escala:

  • La lanzadera volante.

  • Water Frame. Movida por agua. Se precisaba instalarse cerca de los ríos. Mayor cantidad de hilo y calidad superior.

  • Spin-nning-JKenny. Torno para hilar varios husos a la vez.

  • Selfactina. Máquina que utiliza el vapor como fuerza motriz.

  • Todos estos inventos supusieron un excedente de la producción de hilo que fue necesario absorber con la creación de otro tipo de telares.

Algodón:

      • Materia prima abundante. (Egipto, Asia, Norte América)

      • Barata, ya que se producía bajo condiciones de esclavitud- América del Norte, y aunque se cultivaba lejos, podía transportarse fácilmente por la poderosa marina mercante británica.

      • Tejido apreciado.

Concentración:

      • Geográfica: Manchester se convirtió en la capital de la nueva industria y el puerto de Liverpool en la base de recepción de algodón importado y de salidas de manufacturas.

      • Industrial: Primeras fábricas.

      • Financiera: Capitales.



  1. Industria Siderúrgica.-

  • La demanda del hierro aumentó de forma vertiginosa como consecuencia de la industria algodonera y la introducción de útiles de hierro en el campo.

  • La aparición del carbón mineral supuso un cambio decisivo por su precio asequible, su abundancia y su mayor potencia calorífica.

  • Obtención industrial del hierro y explotación minera.

  • Tecnificación

  • Hornos de fundición.

  • Técnicas de pudelado, refundición de horno de reverbero, fuelles mecánicos, etc.

  • Concentración:

  • Geográfica: Cuencas mineras

  • Industrial y financiera.

3. Máquina de vapor y ferrocarril.-

Maquina de vapor.

  • En 1769, James Watt patentó una máquina de vapor que mejoraba la que Newcomen había inventado par extraer el agua del interior de las minas en 1712. Está maquina se aplicó al as locomotoras.

  • Aplicación a la industria minera, siderúrgica, textil y transportes.

Ferrocarril.

  • Barato, rápido y de gran capacidad; mercancías y viajeros.

  • Locomotora: Stephenson.

  • Motor de todas las industrias

  • Grandes inversiones y mejores beneficios.

  • La construcción de ferrocarriles cubrió por completo las expectativas financieras, puesto que absorbió los excedentes de beneficios obtenidos en la agricultura y en las industrias textil y siderúrgica.

  • Supuso también un gran aumento de hierro y carbón.

4. CONSECUENCIAS DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

ECONÓMICAS

Fue un proceso económico continuo y acelerado y, al mismo tiempo, recíproco ya que la innovación en un sector repercutía a los demás. Este cambio colocó a Gran Bretaña a la cabeza de los países industrializados del mundo. Pronto, los resultados se hicieron notar aumentando enormemente la producción, abaratando los costes y permitiendo comercializar más lejos la producción gracias a la revolución de los transportes.

A mediados del siglo XIX era el mayor productor de carbón y de hierro, empleaba las técnicas más avanzadas, tenía la renta nacional más alta, poseía la red más densa de ferrocarriles y la Armada más poderosa. El sector predominante de la economía pasa a ser la industria, centrándose en tejidos, siderurgia y ferrocarriles. La lana queda desplazada por el algodón, hay una renovación técnica de agrícola favorecida por las nuevas máquinas y las nuevas fuentes de energía (carbón, hierro) siendo el segundo sector de crecimiento.

SOCIALES

TEMA 3 LIBERALISMO, NACIONALISMO Y ROMANTICISMO



Tema 6.-la segunda revolución industrial
El problema de la democracia en el periodo de entreguerras 1919-1939
La europa de hitler y los golpes de fuerza



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