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EL DERECHO FUNDAMENTAL A LA CULTURA EN EL ESTADO CONSTITUCIONAL

Autor: Dr. Enrique Uribe Arzate1

  1. ANTECEDENTES

La temática que nos ocupa, no tiene antecedentes en la investigación jurídica.

A lo más, encontramos algunos estudios que giran en torno al acceso de los habitantes a las manifestaciones culturales; empero, no se ha discutido hasta dónde dicho acceso se puede (y se debe) configurar como un derecho humano.

Visto así, es importante tomar en cuenta algunos elementos indispensables para la adecuada construcción científica de nuestra propuesta.

Primero.- La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos representa el espacio jurídico de mayor relevancia para nuestro país. Por eso, lo esencial de la sociedad mexicana tiene que estar contenido en este ordenamiento legal.

Segundo.- La aproximación a la idea de los derechos humanos, tiene que tomar en consideración que estos son inherentes a los seres humanos. Su incorporación al texto de la Constitución, nos permite identificarlos como derechos fundamentales.

Tercero.- Los derechos fundamentales contenidos en el texto constitucional tienen que ir acompañados de los mecanismos jurídicos que aseguren su protección y defensa. Esta dualidad nos permite señalar la existencia de los derechos como sustancia y las garantías como medios de protección.

Cuarta.- El derecho a la cultura es un derecho humano y un derecho fundamental. Al mismo tiempo, es preciso indagar sobre los mecanismos legales para su cumplimiento.


  1. FUNDAMENTO LEGAL

El artículo 3º. de la Carta Magna establece:

“…
La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.


I. Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa;
II. El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.
Además:
a) Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;
b) Será nacional, en cuanto -sin hostilidades ni exclusivismos atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura, y…
De acuerdo con esto, el derecho a la cultura es parte, o se quiere ver así, una variante del derecho a la educación.

En el artículo 3º, la cultura se advierte en dos vectores que derivan del criterio que orientará a la educación: democrático y nacional.

Empero, al igual que el derecho a la educación, el derecho a la cultura padece de las mismas limitaciones. Incluso, el asunto es más grave desde el momento en que ni siquiera se le configura como derecho autónomo, por más que distintos ordenamientos de corte internacional así lo consignan.

La falla más sensible se identifica en lo siguiente: Está constitucionalmente consagrado, pero faltan los procedimientos viables y adecuados para hacer posible su disfrute pleno. En este caso, ni siquiera la existencia de algunos procedimientos de corte legal-ordinario, permite dar cabal cumplimiento a este derecho esencial.

Las limitaciones de todo orden, de manera enfática las de tipo económico, limitan y en algunos casos hacen nugatorio este derecho.


  1. TEMA-PROPUESTA

NECESIDAD DE INCORPORAR UNA REFORMA CONSTITUCIONAL AL ARTÍCULO 3º. DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

El texto propuesto puede ser redactado de este modo:

El derecho a la cultura es un derecho esencial de los habitantes. Esta Constitución garantizará mediante las acciones de gobierno el acceso a su disfrute pleno. En caso contrario, los habitantes podrán acudir a las instancias competentes a demandar su respeto y garantía”


  1. CONCLUSIONES

Primera.- Desde la óptica del garantismo jurídico, es necesario introducir reformas a la Carta Magna para definir con claridad qué es el derecho a la cultura; es pertinente determinar también si el referido derecho es algo distinto al derecho de acceso a la cultura.

Segunda.- En el mismo tenor, es conveniente establecer los procedimientos de tipo legal-constitucional que doten a los ciudadanos de la posibilidad jurídica de hacer exigible el cumplimiento de este derecho fundamental.

Tercera.- El derecho fundamental a la cultura debe ser incluido en los Planes de Gobierno de todos los ámbitos competenciales, como una manera de contribuir al fortalecimiento del Estado constitucional.

DERECHO DE ACCESO A LA CULTURA

Discusión sobre los alcances del derecho a la Cultura de la memoria histórica

ANTECEDENTES.

Desde el inicio de la humanidad una de las grandes diferencias que separó a esta, de otras especies animales, fue la manifestación de diferentes rituales, que fueron dando identidad a las pequeñas comunidades, esto fue formando la Cultura, que es precisamente rostro particular de cada pueblo.

La Cultura fue el impulso más importante que catapultó a las grandes civilizaciones, a mayor Cultura mejor civilización; en la actualidad el acervo histórico de cada nación actual, la forman sus manifestaciones Culturales: Arquitectónicas, Esculturales, Dancísticas, Musicales, Pictóricas, Literarias Teatrales, Gastronómicas y Deportivas. Estos rubros siguen siendo la medida que los seres humanos otorgamos para saber que tan grande o poderoso es un país ya que la Cultura es tan importante que los países grandes la imponen a otros con menos Cultura, y en algunos casos terminan con la cultura propia del lugar dominado

México es un país demasiado rico en cultura y una de las características mas especiales de este, que es un país pluricultural con manifestaciones propias en cada región, ninguna dominante, sino aglutinadas en una gran obra mágica y colorida, en donde todo tiene su justo espacio, todo esto pese a que nuestros gobernantes desgraciadamente no la promueven y apoyan; si no la utilizan como mero adorno que le de lucimiento a sus eventos políticos, pareciera que el enemigo de la cultura es la clase política, ya que esta solo encuentra espacios relevantes en los círculos populares, que mediante sus propios recursos la promueven y la generan.

Es importante mencionar que todas estas manifestaciones culturales actuales, surgieron a partir de la religión particular de cada región, el medio ambiente como; clima, flora y fauna, también regional, el desarrollo agrícola y económico, son componentes intangibles que forman el rostro cultural de un pueblo.

La falta de desarrollo cultural en nuestro país a hecho que las nuevas generaciones tiendan a perder identidad, por lo tanto busquen en culturas ajenas a nuestro país modelos que les inspiren a expresar sus ideas, que nada tienen que ver con su entorno social.

FUNDAMENTO LEGAL.

Considero que tenemos una deuda enorme con el ideario político de nuestros héroes libertarios, los cuales visualizaron una nación diferente a la que tenemos actualmente y en la que día con día se abre una brecha enorme entre las clases sociales, lo que hace imposible a unos tener derechos fundamentales y acceso a la cultura.

“Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dice nuestro congreso deben ser tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejoren sus costumbres, aleje la ignorancia, la rapiña y el hurto”

Art. 12 Sentimientos de la Nación.

Vale la pena reflexionar de qué manera como mexicanos hemos hecho realidad esta idea del generalísimo Morelos, pareciera que hemos hecho lo contrario, que nos hemos esmerado por alejar cada día más al ser humano de sus derechos fundamentales, por lo tanto de la cultura, por que esta le permite reflexionar sobre lo más esencial de la vida, sobre los derechos que le permiten desarrollarse en forma integral con todos sus potencialidades desarrolladas.

Qué esta permita tener una legislación en materia de cultura de la que México carece, que es triste darnos cuenta que otros países tienen leyes por el desarrollo y generación de cultura, pero que México esta desprotegido de este género de leyes que no permiten acceder de manera decisiva en la generación de la cultura.

PROPUESTA.

Esto debería tener un carácter legal que le de la importancia que tiene, cada mexicano por derecho debería de contar con un espacio que le permita aprender, disfrutar y expresar la cultura propia de su región, con espacios dignos en donde la pueda desarrollar de manera eficaz, con foros donde se promueva y difunda su expresión artística, así como redes de intercambio cultural que fortalezcan la inversión de su obra.

Cultura es sinónimo de educación, un país que le de prioridad a su cultura es un país educado, en los valores creados en sus propios rasgos culturales.

En el momento en que México le de la importancia que tiene, a la Cultura, nuestro nivel de desarrollo se vera beneficiado y esto dará como resultado mayor seguridad a nuestra gente, mayor presencia y competitividad en el ámbito internacional.

La propuesta es: Obligatoriedad de un apartado específico y especial de Cultura en el plan Nacional de Desarrollo, que contenga una mayor partida presupuestal a la GENERACIÓN de Cultura, no apoyo. La cultura debe ser generada, no apoyada.

Un proyecto Nacional de Generación de Cultura:


  • País- Estado– Municipio

  • País-D.F.-Delegación

Establecimiento de los rubros culturales a generar:

  • Arquitectura, Escultura, Danza, Música, Canto, Pintura, Literatura, Teatro, Gastronomía y Deporte.

Clasificación de la temporalidad de la expresión cultural a generar:

  • Pre Hispánico, Colonial y Contemporánea.

Clasificación de la generación de Cultura:

  • Creación, Investigación, Presentación, Difusión e Intercambio.

Estímulos a la generación de cultura.

  • Premios- Nacionales-Estatales y Municipales que generen la realización de nuevos proyectos.

México es un país que cuenta con una parte importante de infraestructura de espacios culturales que se encuentran en un deterioro grave por la falta de recursos, para ser rescatados en las comunidades urbanas.

Centros sociales, Casas de Cultura, Plazas Cívicas, Iglesias, Cines Abandonados, Explanadas, Parques y Deportivos donde se pueden llevar a cabo todo tipo de eventos culturales, pero con mayores presupuestos.

En algunas regiones rurales se requiere generar estos espacios, adecuados para la generación de cultura, ya que pese a estas circunstancias, estas regiones son las que generan cultura con muy pocos recursos y por lo tanto no se difunde al resto del país.

Liderazgo. La promoción de la cultura genera líderes que intervienen en la identidad de un joven y al mismo tiempo esto genera; escuelas, agrupaciones y clubes con rasgos aportados por los líderes, ya que un personaje que destaca en un aspecto de la cultura, se promueve, promueve su obra y otros lo imitan.

Otro de los aspectos fundamentales de la generación de la cultura, es el desarrollo de la inteligencia en las personas que se benefician de cualquier rubro de la cultura, ya que todo aspecto cultural nos permite utilizar el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro y ante este estimulo se genera mayor conocimiento y uso del mismo, que es el que mas reposa, por lo que da como resultado un ser mas equilibrado e integral.

La cultura por ningún motivo debe considerarse como un aspecto secundario de desarrollo, sino como una directriz primaria en el desarrollo de un pueblo, por lo tanto no se debe menoscabar los resultados que la promoción de la cultura refiere a una nación, pues le permite influir de manera definitiva en el entorno social y aun fuera del territorio nacional, al inculturarse en otros lugares y generar nuevos puntos de crecimiento, muestra de ello son las manifestaciones culturales que nuestro coterráneos llevan a cabo en lugares como Estados Unidos de Norteamérica, donde poco a poco se ha introducido la cultura mexicana, con mucho éxito y con pronto arraigo en este país, todo esto pone de manifiesto la grandeza de la cual México goza, a pesar de las condiciones y la falta de atención a la cultura en nuestro país, y el desconocimiento total de las riquezas de nuestro pasado, tales como los adelantos científicos y tecnológicos de las culturas Mayas y Aztecas, la literatura de los siglos 17 y 18 de la cual Sor Juana Inés de la Cruz es una de las máximas representantes.

El desarrollo de las expresiones dancísticas a lo largo y ancho del territorio Nacional, entre las que destacan; Veracruz, Jalisco, Yucatán, Monterrey, Sinaloa, Sonora, Campeche, Michoacán, Chiapas y Oaxaca entre otros o por regiones como la Huasteca, Norteña, Costera, Bajío o Huichol.

La expresión pictórica desde la colonia con Miguel Cabrera entre otros, hasta los muralistas como Rivera o Siqueiros, o pintores como Frida Kahlo.

México es un país que con una inmensa Cultura, que apoyada duplicaría su presencia mundial y alentaría el desarrollo del país.

CONCLUSIONES

Es un hecho qué las naciones que generan mucha cultura, se invierte una buena parte de su presupuesto en ella, refleja gran desarrollo en todos los aspectos sociales, les da un lugar predominante en el mundo, por otra parte las naciones que no impulsan su cultura, tienden a extinguirse y desaparecer adoptando culturas dominantes de las cuales se aferran para subsistir.

Es por eso, que todo lo que hagamos en beneficio de nuestra cultura, nos permitirá ser mejores cada día, desarrollará las potencialidades de cada mexicano a su máximo esplendor, ocuparemos ese lugar preponderante que se le debe a México, pero que nadie se lo va a otorgar en forma gratuita, sino que nosotros debemos trabajar día con día para merecerlo, ojalá que esta sencilla ponencia, sirva para que las autoridades que la lean, despierten en su conciencia ese compromiso que tienen con la sociedad que representan, que aprovechen esta gran oportunidad que tienen de poner la cultura como un eje importante en el desarrollo de nuestro país, que hagan una reflexión al interior de su conciencia y recuerden los sentimientos que despertaron al contacto con la cultura, la música de su infancia, algún baile escolar, la visita a alguna ciudad colonial y/o monumentos históricos, alguna lectura inolvidable, fábula o cuento. . . Alguna de estas sensaciones que hicieron que su espíritu se elevará, que su imaginación dijera que si se puede cambiar este mundo, que nada es imposible para la inteligencia humana, que vale la pena haber nacido hombre o mujer en esta hermosa tierra.



Hacia un verdadero federalismo de la política cultural

Porfirio Hernández Ramírez

Presidente del Centro Toluqueño de Escritores, A.C.

Resumen ejecutivo

Desde que fue incluido el derecho al acceso a la cultura en el artículo 4° de la Constitución General de la República, los poderes del Estado tienen la obligación de prever lo necesario para hacer realidad este derecho en la acción institucional.

Esa previsión debe apoyarse en el federalismo, sistema reconocido por la Constitución (artículo 40) como característico de la Nación mexicana, lo cual implica la distribución de las decisiones en materia de política cultural entre las entidades que conforman la Federación.

Sobre ese simple y llano principio, que en la realidad actual aún no se instrumenta en virtud de que las instancias colegiadas existentes no garantizan la participación orgánica e integral de los órdenes de gobierno en la planeación, diseño, instrumentación y evaluación de la política pública del desarrollo cultural de la Nación, se hace necesario proponer, mediante una nueva legislación, instrumentos de participación federalista que incidan en las decisiones estructurales de la política cultural, en todos los ámbitos y en todos los aspectos, sin menoscabo de la soberanía de las entidades federativas, las autonomías municipales y el poder central de la Federación, con pleno respeto a las características de territorios, composición social y expresiones culturales, a fin de garantizar el derecho a la cultura de la población mexicana.

Para lograrlo, se propone lo siguiente:


  1. Lograr una legislación secundaria que garantice la participación paritaria de entidades federativas y municipios en las instancias nacionales de decisión acerca de la política pública en materia de desarrollo cultural.

  2. Redefinir la personalidad jurídica del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes como órgano desconcentrado de la Secretaría de Educación federal autorizado para coordinar todas las unidades administrativas e instituciones públicas cuya labor es promover y difundir la cultura y las artes, a fin de delimitar su competencia normativa y, por ende, sus atribuciones concurrentes con las entidades federativas.

  3. Lograr que el Presupuesto de Egresos de la Federación, así como los acuerdos de coordinación derivados de él entre la Federación, los estados y los municipios, hagan explícitos los criterios de asignación de recursos.

Hacia un verdadero federalismo de la política cultural

Porfirio Hernández Ramírez

Presidente del Centro Toluqueño de Escritores, A.C.

Antecedentes

Desde octubre de 2008, cuando la Honorable Cámara de Diputados aprobara el derecho al acceso a la cultura en el artículo 4° de la Constitución General de la República, y con ello reconociera los derechos culturales como garantías individuales, los poderes del Estado tienen la obligación de prever lo necesario para hacer realidad este derecho en la acción institucional.



Fundamento legal

Ese derecho ya ha sido reconocido por las naciones del orbe. El artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobado por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas en 1948, dice, a la letra:

“Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten”.2

El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales establece en su artículo 15 que los Estados Partes “reconocen el derecho de toda persona a participar en la vida cultural”3, con lo cual queda suficientemente acreditado y justificado.

Sin embargo, a partir de su reconocimiento constitucional, ese derecho ha de traducirse en política pública, con la participación de todos los sectores de la sociedad y en concordancia con una legislación integral.

Tengo para mí que el principio sobre el cual debe descansar toda política pública que garantice el ejercicio de los derechos culturales, debe apoyarse en el federalismo, sistema reconocido desde la Constitución de 18244, y hoy está presente en el artículo 40 de la Constitución General de la República, como característico de la Nación mexicana.5

Históricamente, el federalismo exige relaciones de paridad entre las entidades de la República con el poder central y suprime las relaciones de subordinación, pero también exige salvaguardar las peculiaridades propias de las autonomías, aglutinadas voluntariamente en torno de una entidad superior, llamada nación o país nacional.

La articulación del federalismo está regida bajo el principio de competencia normativa, que “consiste en acotar un ámbito material y encomendar su regulación a un determinado tipo de norma, de manera que los demás tipos de norma no pueden, en principio, incidir sobre dicha materia”6, lo que sin duda contribuye a la distribución de poder de manera horizontal, pero que impone un deber de respeto recíproco entre normas.

Sin embargo, lo más importante es que los principios del federalismo en la política cultural pueden servir, con mayor intensidad en los próximos años, como atemperante del centralismo que se ha propiciado desde el sistema jurídico y político nacional, que ha impedido, en la práctica, la distribución equitativa de las decisiones en materia de política cultural, en razón de que las competencias entre órdenes de gobierno limitan la preservación, el impulso, el rescate y la difusión del patrimonio cultural tangible e intangible, ancestral y presente de la sociedad mexicana.

Sobre ese simple y llano principio, que en la realidad actual aún no se instrumenta en virtud de que las instancias colegiadas existentes no garantizan la participación orgánica e integral de los órdenes de gobierno en la planeación, diseño, instrumentación y evaluación de la política pública del desarrollo cultural de la Nación, se hace necesario proponer, mediante una nueva legislación, instrumentos de participación federalista que incidan en las decisiones estructurales de la política cultural, en todos los ámbitos y en todos los aspectos, sin menoscabo de la soberanía de las entidades federativas, las autonomías municipales y el poder central de la Federación, con pleno respeto a las características de territorios, composición social y expresiones culturales, a fin de garantizar el derecho a la cultura de la población mexicana.



Propuestas

  1. Lograr una legislación secundaria que garantice la participación paritaria de entidades federativas y municipios en instancias nacionales de decisión acerca de la política pública en materia de desarrollo cultural. Se trata de lograr con mayor eficacia que el Estado deje de ser promotor de la cultura para lograr ser rector de este quehacer con la participación y el apoyo de todos los sectores de la sociedad, a través de una revisión de sus obligaciones indeclinables en la materia, de las áreas donde no debe intervenir y de aquellas donde puede y debe participar la sociedad, tal como lo establece el Programa Nacional de Cultura 2007-2012.7

  2. Redefinir la personalidad jurídica del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, hoy establecido como órgano desconcentrado de la Secretaría de Educación federal autorizado para coordinar todas las unidades administrativas e instituciones públicas cuya labor sea promover y difundir la cultura y las artes, a fin de delimitar su competencia normativa y, por ende, ampliar las atribuciones de las entidades federativas en materia de derechos culturales. Con ello va la ampliación del número de programas con reglas de operación públicas.

  3. Lograr que el Presupuesto de Egresos de la Federación, así como los acuerdos de coordinación derivados de él entre la Federación, los estados y los municipios, hagan explícitos los criterios de asignación de recursos, a fin de perfeccionar el esquema de fondos mixtos y fondos regionales con que operan las entidades, los municipios y la federación.

La pluralidad de los gobiernos actuales, la alta competitividad electoral y la multiplicidad de expresiones sociales en los territorios municipales y estatales hace necesario refrendar el federalismo como un mecanismo que salvaguarda la convivencia social y las libertades públicas, en concordancia con el reconocimiento a los derechos culturales como garantías individuales.


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