Agenzia fides – 2007


de septiembre de 2007 – Audiencia a los Exc.mos Prelados de la Conferencia Episcopal de Benín en Visita "Ad Limina Apostolorum"



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20 de septiembre de 2007 – Audiencia a los Exc.mos Prelados de la Conferencia Episcopal de Benín en Visita "Ad Limina Apostolorum"

VATICANO - Papa Benedicto XVI a los Obispos de Benín en visita Ad Limina: “¡No tengáis miedo de proponer la novedad radical de la vida introducida por Cristo y ofrecida a cada hombre para realizar su vocación integral!”

Castelgandolfo (Agencia Fides) - “A lo largo de los años recientes, habéis dado prueba de gran valor evangélico en guiar al pueblo de Dios en medio a las numerosas dificultades que vuestra sociedad ha conocido, mostrado así vuestro interés pastoral por las grandes cuestiones que esta ha tenido que afrontar, en particular en el campo de la justicia y de los derechos humanos. En todas estas situaciones, habéis propuesto con firmeza la enseñanza de la Iglesia fundada en el Evangelio, suscitando así la esperanza en el corazón de vuestro pueblo y contribuyendo a mantener la unidad y la concordia nacionales”. Lo recordó el Santo Padre Benedicto XVI durante la audiencia a los Obispos de Benín, recibidos en el Palacio Apostólico de Castelgandolfo el jueves 20 de septiembre, con ocasión de la visita Ad Limina Apostolorum.

Para responder a los desafíos contemporáneos, el Papa alentó a los Obispos a desarrollar “una auténtica espiritualidad de comunión”, a ser vivida antes que todo entre ellos, “para encontrar fuerza y apoyo en su ministerio” en cuanto que esta “favorece el dinamismo misionero”, y por lo tanto a ser vivida también en la relación con los propios sacerdotes, ayudándolos “a asumir plenamente el ministerio sacerdotal”. Benedicto XVI alentó a los presbíteros a conservar “un equilibrio que de a una intensa vida espiritual el lugar que le corresponde, para creer y reforzar la relación de amistad con Cristo, al fin de servir generosamente la parte del pueblo de Dios que le ha sido confiada, como también el anuncio del Reino de Dios a todos. Es entonces que el Evangelio será puesto por concretamente presente en la sociedad”.

A partir del hecho que la influencia de las tradiciones está aún muy presente en la vida social de Benín, el Papa puso en evidencia como los “aspectos mejores deben ser alentados” mientras “es necesario rechazar las manifestaciones que sirven solo para dañar, a alimentar el miedo y a excluir al otro”. Para alcanzar este objetivo es particularmente importante una sólida formación cristiana, que ayudará a los fieles a confrontar la fe con las creencias de la “tradición” y les enseñará a rezar con confianza, “al fin de permanecer siempre cercanos a Cristo” y, en los momentos de desesperación, a encontrar un apoyo en las comunidades cristianas. En esta tarea los Obispos tienen un aporte precioso en la obra de los catequistas, de quienes el Papa afirmó conocer su dedicación, “expresando el reconocimiento de la Iglesia por el compromiso con su servicio”. También los institutos de vida consagrada “aportan un generoso aporte a la misión”, y Benedicto XVI deseó “que los religiosos y las religiosas conserven siempre el corazón y la mirada fijos en el Señor Jesús, para que, mediante sus obras y el don total de sí, comuniquen a todos el amor de Dios que reciben en la propia existencia”. Además recordó que en el servicio prestado por religiosas a los más necesitados de la sociedad, sin distinciones, no se debe jamás descuidar Dios y Cristo, “que es oportuno anunciar, sin imponer la fe de la Iglesia… Invito a los miembros de las comunidades contemplativas a seguir siendo, con su presencia discreta, un llamado permanente para todos los cristianos a buscar sin descanso el rostro de Dios y a darle gracias por todos sus beneficios”.

Deteniéndose en las celebraciones litúrgicas, “fervientes y calurosas… elocuente testimonio de la fe”, el Papa destacó la importancia de la participación de los fieles “en modo pleno, activo y fecundo”. “Para favorecer esta participación, es legítimo recurrir al adecuarse a aspectos de los diversos contextos culturales, en el respeto de las normas establecidas por la Iglesia. Más aún, para que elementos culturales incompatibles con la fe cristiana o acciones que favorecen la confusión no sean introducidos en la liturgia, debe ser garantizada una sólida formación litúrgica a los seminaristas y a los sacerdotes”.

El Santo Padre elogió las intervenciones públicas de los Obispos que, en diversas ocasiones, han defendido valerosamente los valores de la familia y del respeto por la vida, exhortándolos “a continuar con este compromiso, que es un servicio a la sociedad entera”. Expresó su satisfacción por el compromiso en la formación de los jóvenes, y rindió homenaje al trabajo de cuantos contribuyen a su educación humana y religiosa, en particular a través de la enseñanza católica. En este contexto destacó también la necesidad de una seria preparación de los jóvenes al sacramento del matrimonio y de un acompañamiento permanente de las familias, en particular en los momentos de mayor dificultad.

“Deseo finalmente expresaros mi satisfacción en el constatar que, generalmente, las relaciones entre cristianos y musulmanes se desarrollan en una atmósfera de comprensión recíproca -afirmó Benedicto XVI en la parte conclusiva de su discurso-. Así, para evitar ver el desarrollo de una forma de intolerancia y para prevenir cualquier violencia, es oportuno alentar un diálogo sincero, fundado en un conocimiento recíproco cada vez más verdadero, en particular a través de relaciones humanas respetuosas, una comprensión de los valores de la vida y una cooperación recíproca en todo aquello que promueve el bien común. Un dialogo tal exige también la preparación de personas competentes para contribuir a conocer y a comprender los valores religiosos que tienen en común y a respetar lealmente las diferencias”.

El Santo Padre concluyó su discurso alentado a los Obispos a proseguir su misión al servicio del pueblo de Dios en Benín: ““¡No tengáis miedo de proponer la novedad radical de la vida introducida por Cristo y ofrecida a cada hombre para realizar su vocación integral! (S.L.) (Agencia Fides 21/9/2007; líneas 65, palabras 955)El texto completo del Discurso del Santo Padre, en francés

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22 de septiembre de 2007 – Audiencia a los participantes a la reunión de los Obispos de nómina reciente

VATICANO - “Hoy, en el ministerio de un Obispo, los aspectos organizativos son absorbentes, los compromisos son múltiples, las necesidades siempre tantas, pero el primer lugar en la vida de un sucesor de los Apóstoles debe estar reservado a Dios”: la exhortación de Benedicto XVI a los Obispos

Castelgandolfo (Agencia Fides) - El carácter “apostólico y pastoral de la oración del Obispo” fue el tema sobre el cual se detuvo el Santo Padre Benedicto XVI durante la audiencia a los Obispos recientemente nombrados en audiencia en el Palacio Apostólico de Castelgandolfo, el 22 de septiembre, con ocasión de su reunión promovida por la Congregación de los Obispos. “La experiencia que estáis viviendo -dijo el Papa-, además que estimularos en la reflexión sobre la responsabilidad y las tareas de un Obispo, os consiente reavivar en vuestros espíritus la conciencia de que no estáis solos en el gobierno de la Iglesia de Dios, mas junto con la ayuda de la gracia, tenéis también el apoyo del Papa y de vuestros Hermanos”.

Entre las tareas asumidas con la Ordenación episcopal, está también el de “perseverar en la oración a Dios omnipotente por el bien de su pueblo santo”, recordó Benedicto XVI. “Como los Apóstoles, también nosotros, queridísimos Hermanos, en cuanto sus sucesores, estamos llamados sobre todo a estar con Cristo, para conocerlo más profundamente y ser partícipes de su misterio de amor y de su relación plena de confianza con el Padre. En la oración íntima y personal, el Obispo, como y más aún que todos sus fieles, está llamado a crecer en el espíritu filial hacia Dios, aprehendiendo de Jesús mismo la confidencia, la confianza y la fidelidad, actitudes propias del Señor en su relación con el Padre”.

El Santo Padre recordó que “los Apóstoles habían comprendido bien como la escucha en la oración y el anuncio de las cosas escuchadas debían tener el primado sobre muchas cosas por hacer” y destacó la actualidad de este programa apostólico: “Hoy, en el ministerio de un Obispo, los aspectos organizativos son absorbentes, los compromisos son múltiples, las necesidades siempre tantas, pero el primer lugar en la vida de un sucesor de los Apóstoles debe estar reservado a Dios. Especialmente de este modo ayudamos a nuestros fieles”.

Benedicto XVI citó su Encíclica “Deus caritas est”, cuando afirma que a través de la oración el pastor se hace sensible a las necesidades de los otros y misericordioso con todos, en cuanto “la oración educa al amor y abre el corazón a la caridad pastoral para acoger a todos aquellos que recurren al Obispo”. El Papa exhortó a los Obispos a reservar un puesto particular en su oración, para los sacerdotes, “para que sean siempre perseverantes en la vocación y fieles a la misión presbiteral que se les ha confiado”, y para las vocaciones, que “deben ser pedidas con insistencia a Dios”. El Obispo debe además ser animador de la oración en la sociedad, con frecuencia agitada y olvidada de Dios, promoviendo “lugares y ocasiones de oración, donde en el silencio, en la escucha de Dios mediante la lectio divina, en la oración personal y comunitaria, el hombre pueda encontrar a Dios y vivir la experiencia de Jesucristo”. Debe empeñarse para que la parroquia y los Santuarios, los ambientes educativos y de sufrimiento, las familias mismas, se conviertan en lugares de comunión con el Señor. “En modo particular quisiera exhortaros a hacer de la Catedral una ejemplar casa de oración, sobre todo litúrgica, donde la comunidad diocesana reunida con su Obispo pueda alabar y dar gracias a Dios por la obra de salvación e interceder por todos los hombres”.

Concluyendo su discurso, Benedicto XVI aconsejó: “Queridísimos Obispos, ¡sed hombres de oración!... En el dirigiros a Dios por vosotros mismos y por vuestros fieles tengan la confianza de los hijos, la audacia del amigo, la perseverancia de Abraham, que fue incansable en la intercesión. Como Moisés tened las manos elevadas hacia el cielo, mientras vuestros fieles combaten el buen combate de la fe. Como María, sabed cada día alabar a Dios por la salvación que Él realiza en la Iglesia y en el mundo, convencidos que nada es imposible a Dios”. (S.L.) (Agencia Fides 24/9/2007; líneas 46, palabras 691)

El texto completo del Discurso del Santo Padre, en italiano:

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23 de septiembre de 2007 – Homilía durante la Santa Misa en Velletri

VATICANO - Benedicto XVI en visita pastoral a Velletri: “Esta es nuestra misión común: ser fermento de esperanza y de paz porque creemos en el amor. El amor hace vivir la Iglesia, y porque este es eterno, la hace vivir siempre hasta el fin de los tiempos”

Velletri (Agencia Fides) - “He regresado con mucho gusto en medio a vosotros… He regresado con alegría para encontrar a vuestra comunidad diocesana, que por diversos años ha sido en modo singular también mía y me sigue siendo querida”. Con estas conmovedoras palabras el Santo Padre Benedicto XVI inició la homilía durante la Concelebración Eucarística que presidió la mañana del domingo 23 de septiembre en la plaza de San Clemente, en Velletri, diócesis de la cual ha sido Cardenal titular desde 1993 hasta la elección al Pontificado.

Retomando el tema que ha marcado la intensa preparación de la diócesis para el encuentro con el Papa -un verso de la Primera Carta de San Juan: “Hemos reconocido y creído en el amor que Dios tiene por nosotros” (4, 16) -Benedicto XVI destacó: “Hemos creído en el amor: esta es la esencia del cristianismo. Nuestra hodierna asamblea litúrgica no puede por lo tanto no focalizarse en esta verdad esencial, sobre el amor de Dios, capaz de imprimir a la existencia humana una orientación y un valor absolutamente nuevos. El amor es la esencia del Cristianismo, que hace al creyente y a la comunidad cristiana un fermento de esperanza y de paz en todo ambiente, atentos especialmente a las necesidades de los pobres y de los necesitados. Y esta es nuestra misión común: ser fermento de esperanza y de paz porque creemos en el amor. El amor hace vivir la Iglesia, y porque este es eterno, la hace vivir siempre hasta el final de los tiempos”.

El Santo Padre comentó el Evangelio del domingo, en el cual San Lucas narra la parábola del administrador deshonesto (cfr. Lc 16, 1- 13), a través de la cual el Señor quiere ponernos en guardia sobre nuestra relación con el dinero y los bienes de esta tierra. “En verdad la vida es siempre una opción: entre honestidad y deshonestidad, entre fidelidad e infidelidad, entre egoísmo y altruismo, entre bien y mal” dijo Benedicto XVI. “Es por lo tanto necesaria una decisión fundamental entre Dios y mamón, es necesaria la opción entre la lógica de la ganancia como criterio último en nuestro actuar y la lógica del compartir y de la solidaridad. La lógica de la ganancia, si se prevalece, incrementa la desproporción entre pobres y ricos, así como una desastrosa explotación del planeta. En cambio cuando prevalece la lógica del compartir y de la solidaridad, es posible corregir el rumbo y orientarlo hacia un desarrollo ecuánime para el bien común de todos. En el fondo se trata de la decisión entre el egoísmo y el amor, entra la justicia y la deshonestidad, en definitiva entre Dios y Satanás. Si amar a Cristo y a los hermanos no es considerado como algo accesorio o superficial, sino como el verdadero y último fin de toda nuestra existencia, es necesario saber obrar decisiones de fondo, estar dispuestos a renuncias radicales, de ser necesario hasta el martirio. Hoy, como ayer, la vida del cristiano exige el valor de ir contra corriente, de amar como Jesús que hay llegado hasta el sacrificio en la cruz”.

Comentando las otras dos lecturas de la Santa Misa, el Pontífice destacó que el cristiano debe rechazar con energía “una búsqueda egoísta de la ganancia en todos los modos posibles y que se traduce en una sed de ganancia, en un desprecio por los pobres y en una explotación de su situación para el propio bien” y en cambio debe abrir el corazón a la generosidad auténtica que “se expresa en un amor sincero para todos y se manifiesta en la oración”. Tras haber exhortado a la oración, indispensable “aporte espiritual para la edificación de una Comunidad eclesial fiel a Cristo ya la construcción de una sociedad más justa y solidaria”, el Papa concluyó la homilía invocando a la Virgen Santísima: “¡Qué María nos libre de la avaricia de las riquezas, y haga que, elevando las manos libres y puras al cielo, demos gloria a Dios con toda nuestra vida!”

Terminada la Celebración Eucarística, el Santo Padre bendijo la Columna conmemorativa en bronce que le fue donada por ciento ciudades de Bavaria en ocasión de su Viaje Apostólico a Alemania y por sus ochenta años. Un ejemplar de la obra se encuentra en Marktl am Inn, pueblo natal del Papa, y el otro ejemplar fue donado por el Santo Padre a la diócesis de Velletri-Segni. (S.L.) (Agencia Fides 24/9/2007; líneas 48, palabras 773)

El texto completo de la Homilía del Santo Padre, en italiano

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23 de septiembre de 2007 – Ángelus

VATICANO - Benedicto XVI en el Ángelus: “La emergencia del hambre y la ecológica denuncian, con creciente evidencia, que la lógica de la ganancia, si es la principal, incrementa la desproporción entre ricos y pobres y una desastrosa explotación del planeta”

Castelgandolfo (Agencia Fides) - “La emergencia del hambre y la ecológica denuncian, con creciente evidencia, que la lógica de la ganancia, si es la principal, incrementa la desproporción entre ricos y pobres y una desastrosa explotación del planeta. En cambio cuando prevalece la lógica del compartir y de la solidaridad, es posible corregir el rumbo y orientarlo hacia un desarrollo ecuánime y sostenido”. Son estas las palabras con las que el Santo Padre Benedicto XVI introdujo la oración mariana del Ángelus, el domingo 23 de septiembre. Desde el Palacio Apostólico de Castelgandolfo, al que había regresado después de su visita pastoral a la diócesis de Velletri, el Santo Padre prosiguió la reflexión sobre “el recto uso de los bienes terrenos”, siguiendo el tema propuesto por el Evangelista Luca en estos domingos.

“Contando la parábola de un administrador deshonesto y muy astuto -dijo el Papa-, Cristo enseña a sus discípulos cual es el mejor modo para utilizar el dinero y las riquezas materiales, y esto es compartiéndolas con los pobres ganando así su amistad, en vistas al Reino de los cielos… el dinero no es ‘deshonesto’ en sí mismo, pero puede cerrar al hombre en un ciego egoísmo. Se trata entonces de obrar una suerte de ‘conversión’ de los bienes económicos: en vez de usarlos solo para el interés propio, es necesario pensar también en las necesidades de los pobres”. Tras haber destacado que “Cristo no nos ha enriquecido con su riqueza, sino con su pobreza, es decir con su amor que lo ha llevado a darse totalmente a nosotros”. Benedicto XVI citó el confronto mundial entre las dos lógicas económicas, la de la ganancia y la de la igual distribución de los bienes, “que no están en contradicción uno con otro, mientras su relación esté bien ordenada”. En efecto, según la doctrina social católica, “la igual distribución de los bienes es prioritaria. La ganancia es naturalmente legítima y, en la justa medida, necesaria para el desarrollo económico”. A tal fin, citó al Papa Juan Pablo II que en su Encíclica “Centessimus annus” afirmó que “el capitalismo no es considerado como el único modelo válido de organización económica (cfr. n. 35)”. Finalmente el Papa Benedicto XVI pidió la intercesión de María Santísima para que “ayude a los cristianos a usar con sabiduría evangélica, es decir con generosa solidaridad, los bienes terrenos, e inspire a los gobernantes y a los economistas estrategias con largo alcance que favorezcan el auténtico progreso de todos los pueblos”.

Después de la oración mariana, el Santo Padre dirigió un particular saludo a los participantes del Primer Encuentro Mundial de Sacerdotes, Diáconos, Religiosos y Religiosas Gitanos, organizado por el Pontificio Consejo para las Pastoral de los Inmigrantes y los Itinerantes, bajo el tema “Con Cristo al servicio del pueblo gitano”. Recordó la campaña contra el analfabetismo promovida en Italia por la Sociedad de San Vicente de Paul, afirmando que se trata de una “grave plaga social que afecta aún a muchas personas en varias regiones del mundo”. (S.L.) (Agencia Fides 24/9/2007; líneas 36, palabras 538)

El texto completo del Discurso del Santo Padre, plurilingüe:

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26 de septiembre de 2007 – Audiencia general

VATICANO - Benedicto XVI en la audiencia general prosigue la catequesis sobre San Juan Crisóstomo: “No obstante sus sufrimientos, reafirmaba que Dios ama a cada uno de nosotros con un amor infinito, y por ello quiere la salvación de todos”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides)- En la audiencia general del miércoles 26 de septiembre, continuando el ciclo de catequesis sobre los Padres Apostólicos, Benedicto XVI se detuvo nuevamente en la figura de San Juan Crisóstomo, tomando en consideración la segunda parte de su vida. Nombrado Obispo de Constantinopla, la capital del Imperio romano de Oriente, en el año 397, Juan Crisóstomo proyectó desde el inicio la reforma de su Iglesia: “la austeridad del palacio episcopal tenía que ser ejemplo para todos… como atento administrador, logró crear instituciones caritativas muy apreciadas… como verdadero Pastor, trataba a todos en modo cordial y paterno. En particular, reservaba palabras tiernas para las mujeres y cuidados especiales por el matrimonio y la familia. Invitaba a los fieles a participar de la vida litúrgica, realizada por él en modo espléndido y atrayente con genial creatividad”.

El Santo Padre recordó como Juan Crisóstomo, “no obstante su buen corazón, no tuvo una vida tranquila”, y “se encontró envuelto con frecuencia en cuestiones e intrigas políticas”. Acusaciones injustas, difamaciones y calumnias llevaron a su deposición en el sínodo organizado por el patriarca Teófilo en el 403, con la consecuente condena al primer breve exilio. “Tras su regreso, la hostilidad suscitada contra su personas por la protesta contra las fiestas en honor de la emperadora -que el Obispo consideraba fiestas paganas, lujosas-, y la expulsión de los presbíteros encargados de los Bautismos en la Vigilia pascual del 404 marcaron el inicio de la persecución de Crisóstomo y de sus secuaces”, recordó el Santo Padre.

En el año 406 tuvo que salir nuevamente en exilio, a Armenia. El Papa Inocencia I estaba convencido de su inocencia, pero no tenía el poder para ayudarlos. “La condena al exilio fue una verdadera condena a muerte” destacó Benedicto XVI recordando sus numerosas cartas desde el exilio, “en las que Juan manifiesta sus preocupaciones pastorales destacando su participación y su dolor por las persecuciones contra los suyos”. Juan murió en Comana en el Ponto, el 14 de septiembre del 407, fiesta de la exaltación de la santa Cruz. Su rehabilitación tuvo lugar en el 438 con Teodosio II. El beato Juan XXIII lo proclamó patrón del Concilio Vaticano II.

Juan Crisóstomo fue definido “un segundo Pablo, un doctor del Universo”, en él “existe una unidad sustancial de pensamiento y de acción”, destacó el Papa. Meditando sobre las obras realizadas por Dios en la creación, “el Crisóstomo quiere atraer a los fieles desde la Creación al Creador… Nos muestra la belleza de la creación y la transparencia de Dios en su creación, la cual se convierte así casi en una ‘escalera’ para subir hasta Dios, para conocerlo”. Pero dado que somos débiles en el ‘subir’, “Dios se hace el Dios de la condescendencia, que envía al hombre caído y extranjero una carta, la Sagrada Escritura, de modo que creación y Escritura se completan. A la luz de la Escritura, de la carta que Dios nos ha dado, podemos descifrar la creación… Dios no solo nos transmite una carta: en definitiva, baja Él mismo, se encarna, se convierte realmente en el ‘Dios con nosotros’, nuestro hermano hasta la muerte en la Cruz. Y a estos tres pasos… se agrega un cuarto paso. Al interior de la vida y de la acción del cristiano, el principio vital y dinámico es el Espíritu Santo (Pneuma), que transforma las realidades del mundo. Dios entra en nuestra misma existencia a través del Espíritu Santo y nos transforma desde el interior de nuestro corazón”.

En su comentario a los Actos de los Apóstoles, Juan propone además el modelo de la Iglesia primitiva para “dar un alma y un rostro cristiano a la ciudad”. “La vieja idea de ‘polis’ griega es sustituida por una nueva idea de ciudad inspirada en la fe cristiana. Crisóstomo sostenía con Pablo el primado del cristiano en singular, de la persona en cuanto tal, también del esclavo y del pobre”. Al final de su vida, desde el exilio en los confines de Armenia, Juan -recordó Benedicto XVI- retomó el tema a él tan querido del plan que Dios busca con respecto a la humanidad: “Si bien no podemos descifrar los detalles de la historia personal y colectiva, sabemos que el plan de Dios está siempre inspirado por su amor. Así, no obstante sus sufrimientos, el Crisóstomo reafirmaba que Dios ama a cada uno de nosotros con un amor infinito, y por ello quiere la salvación de todos. Por su parte, el Santo Obispo cooperó con esta salvación en modo generoso, sin guardarse, a lo largo de toda su vida”. Durante los saludos a los peregrinos de lengua italiana, el Santo Padre dirigió un particular saludo a los sacerdotes de los Pontificios Colegios San Pedro y San Pablo, provenientes de varios Países, deseándoles “un sereno y proficuo compromiso de estudio”. (S.L.) (Agencia Fides 27/9/2007; líneas 54, palabras 840)

El texto completo de la catequesis del Santo Padre, plurilingüe:

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29 de septiembre de 2007 – Capilla Papal por la Ordenación de los nuevos Obispos

VATICANO - “Los Obispos deben ser hombres de Dios, deben orientar su vida a Dios. El Obispo debe ser uno que reza, uno que intercede por los hombres delante de Dios” exhortó el Santo Padre a los nuevos Obispos ordenados en la Basílica Vaticana

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - En la fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, el sábado 29 de septiembre, el Santo Padre Benedicto XVI confirió la ordenación episcopal en la basílica vaticana a los monseñores Mieczysław Mokrzycki, Francesco Brugnaro, Gianfranco Ravasi, Tommaso Caputo, Sergio Pagano y Vincenzo Di Mauro.

En la homilía el Santo Padre recordó la fiesta de los tres Arcángeles y el hecho de que “la Iglesia antigua llama a los obispos ‘ángeles’ de su Iglesia, expresando de este modo la íntima relación entre el ministerio del Obispo y la misión del Ángel”. Según la Sagrada Escritura y la tradición de la Iglesia “los ángeles son criaturas que están delante de Dios, con todo su ser orientado hacía Dios... su naturaleza es la existencia delante de Él y para Él. Precisamente así se explica también el segundo aspecto que caracteriza a los ángeles: ser mensajeros de Dios. Llevando el mensaje de Dios a los hombres abren el cielo y de esa manera abren también la tierra. Justamente porque están con Dios pueden estar también cerca de los hombres”. El Papa afirmó que “los obispos deben ser hombres de Dios, deben estar orientados hacia Dios... el Obispo debe ser uno que reza, uno que intercede por los hombres delante de Dios. Mientras más lo hace más comprende también a las personas que le han sido confiadas y puede convertirse para ellos en un ángel —un mensajero de Dios— que los ayuda a encontrar su verdadera naturaleza, a sí mismos y a vivir la idea que Dios tiene de ellos”.

A continuación el Santo Padre Benedicto XVI delineó la figura de los tres Arcángeles y las funciones que les han sido encomendadas en relación a las tareas de los Obispos. Miguel “defiende la causa de la unicidad de Dios contra la presunción del dragón, de la ‘serpiente antigua’, como dice Juan, y de su continua insistencia en hacerles creer a los hombres que Dios tiene que desaparecer para que ellos puedan ser grandes; que Dios nos obstaculiza en nuestra libertad y que por lo tanto tenemos que deshacernos de Él... Quien acusa a Dios acusa también al hombre. La fe en Dios defiende al hombre de todas sus debilidades e insuficiencias: el fulgor de Dios brilla en cada hombre. Es tarea del Obispo, en cuanto hombre de Dios, hacerle espacio a Dios en el mundo contra las negaciones defendiendo así la grandeza del hombre”. “¡Sed realmente ‘ángeles custodios’ de las Iglesias que se os confiarán! -exhortó el Papa a los obispos-. Ayudad al Pueblo de Dios, que debéis preceder en su peregrinaje, a encontrar la alegría en la fe y a aprender el discernimiento de los espíritus, a acoger el bien y a rechazar el mal, a ser cada vez más, en virtud de la esperanza de la fe, personas que aman en comunión con Dios-Amor”.

El Arcángel Gabriel, prosiguió el Santo Padre, es el mensajero de la encarnación de Dios. “El toca la puerta de María y, por medio de él, Dios mismo pide a María su ‘si’ (...) Con frecuencia el Señor llama a la puerta del corazón humano... El Señor está a la puerta, a la puerta del mundo y a la del corazón de cada hombre. Él llama para que lo dejemos entrar: la Encarnación de Dios, su hacerse carne debe continuar hasta el fin de los tiempos... Cristo llama. También Dios tiene hoy necesidad de personas que, por decir así, ponen a disposición la propia carne, que le donen la materia del mundo y su propia vida, sirviendo así a la unificación entre Dios y el mundo, a la reconciliación del universo. Querido amigos, es vuestra tarea llamar en nombre de Cristo a los corazones de los seres humanos (...) Podréis asumir la función de Gabriel: llevar la llamada de Cristo a los hombres”.

A San Rafael le ha sido confiada la tarea de sanar. “Cuando Jesús envía a sus discípulos en misión, la tarea de anunciar el Evangelio aparece siempre relacionada con el sanar... Anunciar el Evangelio significa ya de por sí curar, porque el hombre tiene necesidad sobre todo de la verdad y del amor”. En el Libro de Tobías el Arcángel Rafael, recuerda el Santo Padre, “sana la comunión imperfecta entre el hombre y la mujer” y “cura los ojos de los ciegos”. “De esta manera pensamos espontáneamente en el sacramento de la Reconciliación, en el sacramento de la Penitencia, que en el sentido más profundo de la palabra es un sacramento de curación. De hecho la verdadera herida del alma y el motivo de todas nuestras heridas es el pecado. Y sólo si existe un perdón en virtud de la potencia de Dios, en virtud de la potencia del amor de Cristo, podemos ser curados, podemos ser redimidos”.

El Santo Padre concluyó su homilía recordando las palabras del Señor en el Evangelio “Permaneced en mi amor” y dirigiéndose a los nuevos Obispos los exhortó: “¡Permaneced en su amor! ¡Permaneced en esa amistad con Él llena de amor que Él os vuelve a ofrecer en este momento! Así vuestra vida dará mucho fruto, un fruto que permanece”. (S.L.) (Agencia Fides 1/10/2007 - líneas 58, palabras 901)

El texto completo de la Homilía del Santo Padre, en italiano
30 de septiembre de 2007 - Ángelus

VATICANO - Ángelus del Papa: “A quien ha sido olvidado por todos, Dios no lo olvida; quien no vale nada a los ojos de los hombres, es precioso a los ojos del Señor”. Llamada a la oración por Myanmar y por la península coreana

Castel Gandolfo (Agencia Fides) - En el último Ángelus recitado en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo antes de regresar al Vaticano, el Papa Benedicto XVI hizo un llamado en referencia al tema del uso de las riquezas terrenas. El Evangelio del domingo XXVI del tiempo Ordinario, 30 de septiembre, presentaba la parábola del hombre rico y del pobre Lázaro (Lc 16,19-31). “El rico encarna el uso inicuo de las riquezas por parte de quien vive en el lujo desenfrenado y egoísta -explicó el Papa-, pensando solamente en satisfacerse a sí mismo, sin prestar la más mínima atención al mendigo que está a su puerta. El pobre, por el contrario, representa a la persona de la que sólo Dios cuida… A quien ha sido olvidado por todos, Dios no lo olvida; quien no vale anda a los ojos de los hombres, es precioso a los ojos del Señor”. La parábola muestra cómo luego de su muerte, Lázaro es acogida en la felicidad eterna, mientras el rico termina “en el infierno entre tormentos”.

Retomando la lectura de este pasaje evangélico en clave social, según la Encíclica del Papa Pablo VI Populorum Progressio, el Santo Padre recordó las numerosas situaciones de miseria causadas por las “esclavitudes que vienen de los hombres” y por “una naturaleza no suficientemente dominada”. “¿como no pensar, en este momento -prosiguió Benedicto XVI-, especialmente en los países del África subsahariana, golpeados en los pasados días por graves inundaciones? No podemos olvidar, sin embargo, tantas otras situaciones de emergencia humanitaria en diversas regiones del planeta, en las cuales los conflictos por el poder político y económico terminan agravando realidades de desorden ambiental ya de por sí opresivas. La llamada en aquel entonces en la voz de Pablo VI: ‘Los pueblos que pasan hambre interpelan de manera dramática a los pueblos opulentos’, conserva aún hoy en día su urgencia”.

El Papa pidió la intercesión de la Virgen María para que “nos obtenga el ser más atentos a los hermanos que pasan necesidad, para compartir con ellos lo mucho o poco que tenemos, y contribuir, comenzando por nosotros mismos, a difundir la lógica y el estilo de la auténtica solidaridad”. Luego de la oración mariana, el Papa Benedicto XVI lanzó un llamado a la oración por dos intenciones particulares: por Myanmar y por la península coreana. Lo hizo con estas palabras: “Sigo con gran desconcierto los graves eventos de estos días en Myanmar, y deseo expresar mi cercanía espiritual a esa querida población en el momento de la dolorosa prueba que están atravesando. Mientras aseguro mi solidaria e intensa oración e invito a la Iglesia a acompañarme en ello, hago votos para que pueda llegarse a una solución pacífica, para el bien del País. Recomiendo a vuestra oración también la situación de la Península coreana, donde algunos importantes desarrollos en el diálogo entre las dos Coreas hacen esperar que los esfuerzos d reconciliación que se realizan puedan consolidarse a favor de pueblo coreana y en beneficio de la estabilidad y de la paz en la entera región.” (S.L.) (Agencia Fides 1/10/2007; líneas 38, palabras 550)

El texto completo del Discurso del Santo Padre, plurilingüe





  • VERBA PONTIFICIS


Aborto y testamento biológico

“Existe el temor de que, algún día, sobre las personas gravemente enfermas se ejerza una presión tácita o incluso explícita para que soliciten la muerte o se la procuren ellos mismos. La respuesta adecuada al sufrimiento del final de la vida es una atención amorosa y el acompañamiento hacia la muerte y no la ‘ayuda activa a morir’”. (7/9/2007, Discurso al Presidente de la República de Austria)


Ambiente

“La conservación del medio ambiente, la promoción del desarrollo sostenible y la atención particular al cambio climático son cuestiones que preocupan mucho a toda la familia humana. Ninguna nación o sector comercial puede ignorar las implicaciones éticas presentes en todo desarrollo económico y social”. (1/9/2007, Mensaje al Patriarca Ecuménico Bartolomé I en ocasión del VII Simposio "Religion, Science and the Environment")


Espera del corazón

“La Iglesia de los gentiles pudo hacerse realidad porque tanto en el área del Mediterráneo como en las zonas de Asia más cercanas, a donde llegaban los mensajeros de Jesucristo, había personas en actitud de espera que no se conformaban con lo que todos hacían y pensaban, sino que buscaban la estrella que podía indicarles el camino hacia la Verdad misma, hacia el Dios vivo”. (8/9/2007, Homilía en el Santuario de Mariazell)


Cárcel

“Los detenidos pueden fácilmente ser víctimas del sentimiento de aislamiento, vergüenza y rechazo, que amenazan con destruir sus esperanzas y sus aspiraciones para el futuro. En este contexto, los capellanes y sus colaboradores están llamados a ser heraldos de la compasión y del perdón infinito de Dios”. (6/9/2007, Audiencia a los participantes al XII Congreso Internacional de la Comisión Internacional para la Pastoral Católica en las Prisiones)


Castidad

“Por eso, con el voto de castidad en el celibato no nos consagramos al individualismo o a una vida aislada, sino que prometemos de modo solemne poner totalmente y sin reservas al servicio del reino de Dios —y así al servicio de los hombres— las intensas relaciones de que somos capaces y que recibimos como un don”. (8/92007, Homilía durante las Vísperas marianas en el Santuario de Mariazell)


Cultura

“Se trata aquí, en definitiva, de la cuestión si la realidad tenga en su origen la casualidad y la necesidad, si por lo tanto la razón sea un casual producto secundario de lo irracional y en el océano de la irracionalidad, a fin de cuentas, no tenga tampoco sentido alguno, o si más bien es todavía verdadero aquello que constituye la convicción de fondo de la fe cristiana: In principio erat Verbum - Al principio era el Verbo - al origen de todas las cosas está la Razón creadora de Dios que ha decidido de participarse a nosotros seres humanos”. (7/9/2007, Discurso al Presidente de la República de Austria)


Domingo

“‘Sine dominico non possumus’. En la palabra dominicum / dominico se encuentran entrelazados indisolublemente dos significados, cuya unidad debemos aprender de nuevo a percibir. Está ante todo el don del Señor. Este don es él mismo, el Resucitado, cuyo contacto y cercanía los cristianos necesitan para ser de verdad cristianos”. (9/9/2007, Homilía durante la Santa Misa en la Catedral de San Esteban en Viena)


Ecumenismo

“Dos elementos deben ser para nosotros orientaciones en nuestro compromiso: el diálogo de la verdad y el encuentro bajo el signo de fraternidad. Ambos tienen necesidad del ecumenismo espiritual como fundamento… La oración por la unidad representa el camino privilegiado hacia el ecumenismo”. (5/9/2007 Mensaje a la Tercera Asamblea Ecuménica Europea en Sibiu)


Eucaristía

“Es en la Eucaristía que se revela el designio de amor que guía a toda la historia de la salvación… y la totalidad de la vida divina nos alcanza y se participa a nosotros en la forma del Sacramento”. (5/9/2007, Mensaje al Prior General de la Orden de los hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo)


Europa

“De la unicidad de su llamada deriva, sin embargo, para Europa también una responsabilidad única en el mundo. Ante todo ella no debe renunciar a sí misma. El continente que, demográficamente, envejece en modo más rápido no tiene que convertirse en un continente espiritualmente viejo”. (5/9/2007, Discurso al Presidente de la República de Austria)


Virgen María

“Ya desde los primeros tiempos, a la fe en Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado, está unida una veneración particular a su Madre, la Mujer en cuyo seno asumió la naturaleza humana, compartiendo incluso el latido de su corazón, la Mujer que lo acompañó con delicadeza y respeto durante su vida, hasta su muerte en cruz, y a cuyo amor materno él, al final, encomendó al discípulo predilecto y con él a toda la humanidad”. (7/9/2007, Discurso en la Mariensäule de Viena)


Juan Crisóstomo

“San Juan Crisóstomo se preocupa de acompañar con sus escritos el desarrollo integral de la persona, en sus dimensiones física, intelectual y religiosa. Compara las diversas etapas del crecimiento a otros tantos mares de un inmenso océano: ‘El primero de estos mares es la infancia’”. (19/9/2007, Audiencia general)


Gregorio de Nisa

“Ante todo, san Gregorio de Nisa manifiesta una concepción muy elevada de la dignidad del hombre. El fin del hombre, dice el santo obispo, es hacerse semejante a Dios, y este fin lo alcanza sobre todo a través del amor, del conocimiento y de la práctica de las virtudes”. (5/9/2007, Audiencia general)


Liturgia

“Todo sacerdote, toda persona consagrada, debe tener como disposición interior "no anteponer nada al Oficio divino". La belleza de esta disposición interior se manifestará en la belleza de la liturgia, hasta tal punto que donde cantamos, alabamos, exaltamos y adoramos juntos a Dios, se hace presente en la tierra un trocito de cielo”. (9/9/2007, Discurso durante la visita a la Abadía de Heiligenkreuz)


Música

“La música, de hecho, tiene la capacidad de remitir, más allá de sí misma, al Creador de toda armonía, suscitando en nosotros resonancias que nos ayudan a sintonizar con la belleza y la verdad de Dios, es decir, con la realidad que ninguna sabiduría humana y ninguna filosofía podrán expresar jamás”. (4/9/2007, Discurso en ocasión del Concierto en honor del Santo Padre por el Milenio de la Arquidiócesis de Bamberg)


Obediencia

“‘No se haga mi voluntad, sino la tuya’. Con esta oración Jesús asume, en su voluntad de Hijo, la terca resistencia de todos nosotros, transforma nuestra rebelión en su obediencia. Jesús era un orante. Pero sabía escuchar y obedecer: se hizo ‘obediente hasta la muerte, y muerte de cruz’ (Flp 2,8).”. (8/9/2007, Homilía durante las Víspera marianas en el Santuario de Mariazell)


Política

“Por lo demás, su objetivo [de la Iglesia] es servir a la formación de la conciencia en la política y contribuir a que aumente la percepción de las verdaderas exigencias de la justicia y, al mismo tiempo, la disponibilidad a actuar basándose en ellas, incluso cuando esto pudiera contrastar con situaciones de interés personal”. (21/9/2007, Audiencia a los participantes en el Encuentro organizado por la Internacional Demócrata de Centro y Demócrata Cristiana)


Pobreza

“La carta a los Filipenses dice: "Se despojó de su rango y se rebajó haciéndose obediente hasta la muerte de cruz" (cf. Flp 2, 7-8). Él, que se hizo pobre, llamó "bienaventurados" a los pobres.[…] El cristiano ve en ellos al Cristo que lo espera, esperando su compromiso”. (8/9/2007, Homilía durante las Vísperas marianas en el Santuario de Mariazell)


Oración

“A través de la oración logramos estar con Dios. Pero, quien está con Dios está lejos del enemigo. La oración es apoyo y defensa de la castidad, freno de la ira, represión y dominio de la soberbia. La oración es custodia de la virginidad, protección de la fidelidad en el matrimonio, esperanza para quienes velan, abundancia de frutos para los agricultores, seguridad para los navegantes”. (5/9/2007, Audiencia general)


Riqueza

“El rico personifica el uso injusto de las riquezas por parte de quien las utiliza para un lujo desenfrenado y egoísta, pensando solamente en satisfacerse a sí mismo, sin tener en cuenta de ningún modo al mendigo que está a su puerta. El pobre, al contrario, representa a la persona de la que solamente Dios se cuida: a diferencia del rico, tiene un nombre, Lázaro, abreviatura de Eleázaro (Eleazar), que significa precisamente ‘Dios le ayuda’”. (30/9/2007, Ángelus)




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