Adultos mayores institucionalizados: debates teóricos y metodológicos



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Adultos mayores institucionalizados: debates teóricos y metodológicos.

Lucía Billoud

Argentina

Universidad Nacional del Litoral

luciabilloud@gmail.com

Resumen


El problema de investigación consiste en interrogarnos sobre el proceso de transformación subjetiva de los adultos mayores institucionalizados, atravesado por las representaciones sociales, familiares e institucionales que conciben a la etapa de la ancianidad como un momento de pérdida de aptitudes.

La metodología a utilizar será la etnografía con observación ecológica, entrevistas cualitativas y conversaciones naturales para dar cuenta de la manera en que se aplican los momentos privados o colectivos, e indagar en: tipos actitudinales que se producen cuando las prácticas son interrumpidas de forma abrupta y transformaciones en las relaciones entre las personas internadas entre sí y con el personal.

Para la teoría, utilizamos a Erving Goffman, que nos ayudarán a establecer relaciones entre aquello que observamos y la teoría. Asimismo, abordaremos las estrategias alternativas de gestión personal de la vida con los aportes de Bernice Neugarten y María del Carmen Ludi con el fin de otorgarle un enfoque desde las teorías del envejecimiento, teniendo en cuenta las perspectivas del libro que coordina Liliana Gastrón con el objetivo de reflexionar sobre la incidencia de las representaciones sociales en la vejez.

Introducción

El artículo que presentamos a continuación forma parte de la tesina de grado en curso que me encuentro realizando para graduarme de la Licenciatura en Sociología. El interés es dar cuenta de la transformación identitaria de adultos en contexto institucional de internación geriátrica involuntaria, a través de la indagación de dos procesos que se dan en simultáneo: la gestión de prácticas des-socializadoras y re-socializadoras.

El proceso de envejecimiento de los adultos mayores socialmente considerado constituye un proceso exclusivo de des-socialización -de sus roles, cotidianeidades y su propia identidad- y de pérdidas -del control de su vida, sus horarios, sus intereses- a juzgar por la existencia de formas sociales y por prácticas familiares e institucionales que convergen en pensar a la vejez como un momento de la vida despojante de aptitudes.

Siguiendo nuestro objetivo, presentamos las siguientes preguntas de investigación: a-¿Cuáles son las experiencias y significados que adquiere la vejez en el ámbito de instituciones geriátricas?, b-¿De qué forma la institución geriátrica reconfigura los conceptos de sí mismos y las prácticas de los adultos mayores?, c-¿Qué tipo de prácticas desplegadas por adultos mayores podemos encontrar frente al proceso de despojo efectuado por el discurso y la práctica institucional, bajo la lógica de adquisiciones?, d-¿Qué tipo de representaciones y prácticas sobre la condición de adultos mayores que viven en la institución geriátrica encontramos en el personal de la institución?, e-¿Qué diferencias y similitudes encontramos en las representaciones y prácticas de los adultos mayores, en relación al tiempo de internación transcurrido?.

La inclinación reflexiva presentada ha surgido de una serie de observaciones dentro de un establecimiento geriátrico de Santa Fe, donde hemos podido observar la gestión de ciertas relaciones inter-personales que denotan grados de alternatividad relacional y perspectiva a las imposiciones des-socializantes de la institución geriátrica.
Contextualiación

El estudio de la vejez podemos incluirlo en el tipo de tópicos de investigaciones que se presentan como un tabú tanto para las conversaciones de los sujetos, como también para las reflexiones de las ciencias sociales, el cual se encuentra inmerso en un tema más amplio: la finitud de la vida humana y la cercanía de la muerte. Particularmente estamos interesados en estudiar la vivencia de la vejez en contextos de internación involuntaria.

Al hablar de los adultos mayores nos encontramos con instituciones geriátricas, centros de jubilados, sociedades de distinta índole, asociaciones, etc., que bregan para que este grupo social tenga la posibilidad de desarrollar diversas actividades.

Estas instituciones pueden ser pensadas como la emergencia frente a un vacío social y estatal: ¿qué sucede con los adultos mayores cuando se jubilan, cuando constituyen una “carga” para la familia o simplemente cuando dejan de cumplir las funciones sociales preestablecidas para cada sujeto?



El imaginario social está constituido por imágenes que asocian a dichos individuos con un grupo de sujetos que tienen características homogéneas. Estos sujetos son vistos como personas que han perdido ciertas aptitudes físicas, mentales y sociales que les dificultan desarrollarse en sociedad como un sujeto social competente, lo cual implica tener capacidades físicas suficientes, otras mentales relacionadas a una amplia capacidad de raciocinio y otras sociales que implican aptitudes suficientes para poder interactuar con los otros sujetos sociales, sus pares.

La perspectiva sociológica adoptada en ésta investigación se construye en crítica al imaginario social generalizado. Los adultos mayores como grupo social homogéneo constituye una falacia, un mito construido, como también son construidos otros grupos generacionales como uniformes. Más bien, nos encontramos con un conglomerado heterogéneo con diferencias en torno a la procedencia social, género, el tipo de familia, con cada experiencia subjetiva y personal dentro de la estructura social (De los Reyes:2007; Neugarten:1996).

En tal sentido, el proceso de envejecimiento es vivido de forma diversa por los sujetos sociales. Nos referimos aquí específicamente a los adultos mayores porque consideramos que es un proceso de largo plazo que atraviesa toda la experiencia de vida de cada sujeto y la forma en que dicha experiencia sea llevada a cabo es que podemos encontrarnos con diversas maneras de vivir ese período de la vida llamado “vejez” (Ludi:2012; De los Reyes:2007; Neugarten:1996; Gastrón:2014; Thomas:1975).
Análisis teórico

Nuestra investigación pretende contribuir al estudio general de la sociología que podríamos denominar del “borde existencial”, es decir, la sociología que se encarga del estudio de la muerte: el fin de la existencia humana. Norbert Elias sostiene que “el tránsito hacia la muerte es un espacio en blanco en nuestro mapa social, es un tema de investigación pendiente al que estamos invitados” (1987:14), al mismo tiempo que afirma que “la vejez es vista como un fenómeno lejano y desagradable…hay un miedo generalizado a perder facultades, independencia o control sobre el cuerpo” (1987:15).

Desde nuestra perspectiva sociológica, consideramos al envejecimiento como un proceso vital que es construido por las representaciones y prácticas que los diversos grupos sociales tienen sobre tal proceso, éste imaginario social fue construido de manera procesual por la sociedad en su conjunto (Elias; 2011).

Con la visión de Gabriel Kessler y Sandra Gayol (2011) podemos ver interrogantes donde se preguntan por qué reflexionar sobre la muerte no solo implica un tabú al nivel de las relaciones sociales, sino también al interior de las reflexiones de las ciencias sociales. Realizan una presentación sistemática de los diversos estudios que se han preocupado por la temática, que van desde la preguntas por la inmortalidad, por el desarrollo poblacional, por el destino natural de los seres humanos, hasta preocupaciones sobre la buena o la mala muerte, la muerte propia y del otro, y llegando a que una buena muerte es esperable en la etapa de la vida denominada vejez y vivida por los adultos mayores.

En este punto nos detenemos ya que implica una relación directa con nuestro problema de investigación. Blanco y otros (2013), explicitan que la tendencia social a pensar que la muerte es esperable en la etapa de la vejez coincide con cuatro factores: a) -asimilación de su valor social: acepta su futuro precario y las limitaciones afectivas y económicas que progresivamente va a ir teniendo; b) -vivencia suficiente: la aceptación de que ha vivido suficiente; c) los adultos mayores que tienen fuertes convicciones religiosas suelen adaptarse de mejor forma a la vejez y al advenimiento de su propia muerte con la idea de la reencarnación; y d) -socialización de la muerte: a través de la cual el sujeto se hace consciente de que se aproxima el final de su existencia a medida que ve morir a sus contemporáneos. “La muerte del otro se convierte así en el acontecimiento según el cual el anciano imagina su propia muerte y se prepara (…) para su proceso de ‘ser en la muerte’” (Blanco y otros; 2013: 190).

Nos detendremos en el último factor mencionado, ya que la socialización con la muerte aparece como una constante en la vida social de los adultos mayores del geriátrico, que persiste aún en mayor medida sobre ellos en relación a los adultos mayores que viven por fuera de estas instituciones. Constituye aquella situación por la cual muchos adultos mayores en esta etapa de su vida han vivido de cerca la muerte de familiares, pareja, amigos, vecino, etc., lo cual puede generar un sentimiento de familiarización con la idea del fin de la existencia del individuo, éste suceso no es pensado como algo inesperado o repentino.

Ahora bien, ¿por qué es esperable la muerte en los adultos mayores? ¿Por qué se presenta una actitud un tanto suavizada hacia la muerte de los adultos mayores? ¿Cuáles son los factores que no producen impacto en su deceso?

Para entender los posicionamientos sociales respecto a los adultos mayores, es necesaria una visión sociocultural de la vejez en la cual aparezca la relación necesaria entre un tiempo y un espacio; para vislumbrar el rol que cumplen en la sociedad y las prácticas consideradas legítimas y adecuadas para su edad.

Los adultos mayores son excluidos de la visión de los otros grupos de edad en las instituciones geriátricas, son excluidos de su propia vida social: “es justamente el aislamiento emocional una de las principales características del proceso de envejecimiento en las sociedades avanzadas”. Louis-Vincent Thomas presenta al geriátrico de adultos mayores como “la consecuencia de la muerte social y su instrumento más perfeccionado. Puesto que libera de culpa a las familias que se desembarazan así de padres que se han vuelto molestos, dándoles buena conciencia, y también a la sociedad que ha creado la institución de asistencia: (…) el asilo absorbe con los viejos la angustia y la culpabilidad del grupo” (1983: 60).

De este modo, la muerte social constituiría la situación en la que los otros dejan de comportarse como si esa persona estuviera aún viva y empiezan a funcionar como si fuera ya una persona muerta. Alrededor de los adultos mayores, existe una tendencia generalizada de su entorno social a institucionalizarlos, siendo en la mayoría de las ocasiones progresivamente olvidados por sus familiares y convertidos en un caso más para sus cuidadores.

Las investigaciones que hemos leído sobre temas relativos al proceso de envejecimiento, en general, se configuran en dos grandes grupos. Por un lado, los estudios que toman como punto de partida disciplinar la gerontología social, teniendo como referente a Liliana Gastrón (2008), la cual se interesa por el paradigma del curso de la vida, el cual “abarca el desarrollo individual, en contextos sociales, culturales e históricos cambiantes. Se concentra en las trayectorias de vida individuales, así también como en el engranaje de las carreras de los individuos, a través de sus vidas, con aquellos de la familia y del mundo del trabajo” (Oddone y Gastrón 2008:3)”; ésta perspectiva también enfatiza, principalmente, en las teorías de la gerontología social y la sociología del envejecimiento por medio, principalmente, de los postulados de Alfred Schutz y Thomas Luckmann a partir del libro “Las estructuras del mundo de la vida”, y el libro “La construcción social de la realidad” de Peter Berger y Thomas Luckmann.

Por otro lado, existen varias investigaciones que enfocan su atención en las políticas sociales hacia la tercera edad (pensiones, jubilaciones) y sus impactos (Ludi; 2012, Carballo; 2011); asimismo, también encontramos, desde la visión jurídica, algunos estudios que tratan los temas en torno a la ciudadanía de los ancianos (Marzioni; 1999).

Retomaremos la perspectiva sociológica de Erving Goffman, junto al él podemos decir que el geriátrico se constituiría como una institución total, éste la define como un lugar de residencia y trabajo, donde un gran número de individuos en igual situación, aislados de la sociedad por un período apreciable de tiempo, comparten en su encierro una rutina diaria, administrada formalmente (Goffman; 2009). La situación de aislamiento social se da tanto por parte de la familia que interna al adulto, como también el grupo del personal de la institución, escenario donde ambos grupos tienen una concepción particular de lo que implica ser adulto mayor en un geriátrico.

Podemos decir que, al ingresar en la institución total, este sujeto pierde el contacto total con la vida que se desarrolla en el exterior, en otros términos, el individuo traspasa por un proceso de des-socialización, y esas estrategias que ha incorporado ya no son utilizables porque el contexto de la rutina institucionalizada que constituirá su vida se desarrolla de forma diferente.

Consideramos necesario aclarar que la aplicación que nosotros realizaremos del término “institución total”, cobra un sentido más leve que aquel acuñado por el autor. Debido a que el universo social al cual fue aplicado originariamente el concepto refería a una institución psiquiátrica de encierro que tiene diferencias de época, de organización, y de objetivos respecto a la institución geriátrica para la cual utilizaremos el término, en particular, la diferencia de esencia estaría dada al hecho de que los adultos mayores internados no son considerados un “riesgo para la sociedad”, como sí sucede con los pacientes psiquiátricos. La institución total, el uso libre que hacemos del concepto, constituirá el escenario donde se da el proceso de pérdidas y posibles adquisiciones de los adultos mayores.

Nuestro interés por indagar la manera en que los adultos mayores actúan frente a la tendencia hacia la destitución de ellos como personas, encuentra una raigambre en lo que conceptualmente Goffman denomina ajustes primarios y secundarios, enfocándonos más en los segundos, como lo hace el autor, pues como ya dijimos la reflexión pretende otorgar una oportunidad sustancial a las posibilidades que tienen los adultos mayores de gestionar, en mayor o menor medida, su propia socialización en la institución.

El razonamiento socialmente aceptado, y arraigado en la disciplina sociológica sobre el envejecimiento, sostiene que los adultos mayores se encuentran ante una situación de pérdida progresiva de aptitudes para razonar, aprender, socializar, interactuar, etc., con el resto de la sociedad. La asimilación de estas cualidades personales implica el desarrollo de su vida por medio de “ajustes primarios”, sucede cuando el individuo se comporta en cooperación con la institución, realizando las tareas indicadas, afirmando los valores institucionales, lo cual implica aceptar ser aquello para lo cual está preparado para ser, desde la perspectiva institucional.

De otra manera, algunas personas tienden a emplear estrategias de acción alternativas (lo cual no significa necesariamente “resistencia”) a la imposición identificativa que hace la institución. Algunos ejemplos pueden ser las relaciones de pareja o la indiferencia ante ciertos ofrecimientos recreativos de la institución, que funcionan como aquello que el autor define como “ajustes secundarios”. En este estudio, haremos un uso relativamente libre de la noción de “ajuste secundario”, ya que en Goffman supone a menudo la gestión de recursos expresamente “contrarios” a la institución. Lo que nosotros sospechamos es, sobre todo, la gestión de recursos “alternativos” a la misma; algo así como la gestión de un mundo paralelo al mundo desocializador del geriátrico.

Para el caso de estudio que nos compete, los tipos de ajustes secundarios que esperamos encontrar están conceptualizados por Goffman como ajustes reprimidos, este mecanismo es utilizado como medio para lograr autonomía individual, por lo que no introduce en la institución transformaciones radicales, sino que más bien constituyen prácticas que otorgan beneficios personales.

El interés sociológico por prácticas re-socializadoras ejercidas por los adultos mayores necesita enfocar la mirada teórica en la indagación sobre el conjunto y red de relaciones sociales que son indispensables para la adquisición y mantenimiento de las ventajas personales aportadas por los ajustes secundarios.
Propuesta metodológica

La estrategia metodológica propuesta para responder a los objetivos de esta investigación es cualitativa, caracterizada por la exploración de los significados que, un conjunto de personas internadas, dan a un conjunto de prácticas institucionales y no institucionales que los tienen como destinatarios.

Según la tipología de Earl Babbie, nuestra unidad de análisis serán los “individuos”. Los mismos serán adultos y adultas mayores con los siguientes atributos: a) que hayan sido internados en medio de un proceso decisional asimétrico por parte de su familia, b) que estén internados por lo menos desde un año respecto de la fecha de realización del trabajo de campo.

Para la aplicación de la etnografía debemos partir de una concepción sociológica del mundo social en donde se sostiene que en las situaciones de interacción es donde los sujetos sociales son protagonistas de la realidad y están situados en el “primer plano” del escenario social para reproducir, construir y transformar la realidad circundante.

A través de la metodología escogida, deseamos estudiar las ideas y pensamientos que dan curso a las acciones de los sujetos sociales, dándoles herramientas sustanciales para comprender y dar sentido a su propia forma de actuar y del resto del mundo social, así mismo, pretendemos interpretar éstas prácticas en relación con su propia conducta y la del resto frente al accionar y diversas influencias espaciales, sociales, etc., que podrían aparecer en el ámbito donde desarrollan su vida.

La aplicación de la etnografía se dará a través de tres instancias interrelacionadas: observación participante del ámbito institucional, junto a entrevistas cualitativas y conversaciones naturales con los adultos mayores.



Observación participante

En la técnica de observación participante, el objetivo principal está constituido por la tarea de identificar las situaciones sociales en donde vemos expresadas las articulaciones complejas de los universos culturales y sociales de los sujetos bajo estudio.

Desde la perspectiva de Scribano, la observación se sustenta en que el investigador participa, aunque más no sea de manera virtual, de aquella situación social que se pretende comprender y debe tener consigo una herramienta esencial que remite a la capacidad de saber establecer una comunicación amena con los actores involucrados en las prácticas observadas.

Siguiendo a Scribano, en la observación participante podemos encontrar, en primera instancia, especificaciones en torno al carácter del investigador, ya que puede posicionarse como “participante observador” u “observador participante”. En el primer tipo, nos explica Scribano “el papel del participante que tiene el observador es el más importante (…), está involucrado en las actividades centrales del grupo que está observando, asumiendo responsabilidades concretas en el grupo y comprometiéndose totalmente con los objetivos y valores que dan identidad al grupo observado” (2008: 60). En el segundo tipo, sostiene Scribano “la participación del investigador en el grupo es menos importante que su rol de observador (…) si bien el investigador no es considerado un extraño, no participa directamente de las actividades que dan identidad al grupo” (2008: 60). Frente a estos tipos de investigadores que forman parte de la observación participante, el autor recomienda el intento de lograr un balance entre las dos posiciones, es decir “entre el deseo de obtener lo más fielmente posible la perspectiva interna de los protagonistas respecto de la situación y la capacidad de describir la situación y esas perspectivas desde cierta distancia para que pueda ser entendida por otras personas externas al grupo” (2008 60).

En segunda instancia, para la observación participante el autor nos aclara que el tipo de observación está en íntima relación con el problema de investigación planteado, y por ello esta necesita de la planificación para que su aplicación no se transforme en una mirada global de la situación, sino que enfoque en los aspectos relevantes al estudio. Para esta labor resulta de gran ayuda el control teórico de las percepciones, ya que los elementos conceptuales que lleva cada investigador al momento de observar son muy influyentes a los tipos de percepciones sobre las prácticas sociales que se observan.

Entrevistas cualitativas

La entrevista en profundidad, siguiendo a Guber (2004), será utilizada para reconstruir, desde la voz de los individuos actuantes en la institución geriátrica, los repertorios de significación y prácticas des-socializadoras y re-socializadoras que configuran la vida social de los adultos mayores en situación de internamiento. Consideramos a las entrevistas en profundidad como un medio sustancial para reconocer el tipo de posicionamientos actitudinales que tienen los adultos mayores respecto a la tendencia des-socializadora de la institución, y también servirán al efecto de indagar sobre el impacto que ambos repertorios de representaciones y prácticas efectúan en la reconfiguración subjetivo de las personas internadas.



Conversacionales naturales

Consisten en un registro de intercambios sociales conversacionales y de la rutina diaria del establecimiento. La técnica de obtención de relatos, será utilizada para reconstruir, desde la voz de los individuos actuantes en la institución geriátrico, los repertorios de significación y prácticas des-socializadoras y re-socializadoras que configuran la vida social de los adultos mayores en situación de internamiento.

Para reconocer el tipo de posicionamientos actitudinales que tienen los adultos mayores respecto a la tendencia des-socializadora de la institución, y también servirán al efecto de indagar sobre el impacto que ambos repertorios de representaciones y prácticas efectúan en la reconfiguración subjetivo de las personas internadas. De este modo, nuestro camino no opta por saber si aquellos que escuchamos, y podemos conversar es cierto, sino qué tipo de implicancias tienen estas representaciones sobre las prácticas reales de los sujetos.

Consideramos que la etnografía es una estrategia metodológica pertinente para dar cuenta de la manera en que se aplican los ritos conversacionales, las salutaciones, los momentos privados o colectivos, para indagar en dos cuestiones: tipos actitudinales que se producen cuando las prácticas son interrumpidas de forma abrupta y transformaciones en las relaciones entre las personas internadas entre sí y con el personal.


Palabras finales

Nuestra intención es contribuir a los estudios gerontológicos desde una perspectiva sociológica que apunte a tener en cuenta tanto las capacidades y aptitudes de pérdidas por los adultos mayores, como así también, prestar atención a las adquisiciones de nuevas y viejas capacidades y aptitudes en la nueva vida social que llevan en la institución geriátrica.

La técnica metodológica que hemos adoptado para la investigación es asimilable a la utilizada por Erving Goffman en “Internados”, con la salvedad de ser aplicada a un grado menor por la complejidad que le hemos otorgado al trabajo de investigación. Dicha técnica es la observación ecológica participante, consistente en la participación del investigador en la actividad social completa de los sujetos-objeto de estudio. En este caso particular, la observación plena de la vida social será dada en la institución geriátrica donde viven los adultos mayores, participando de amplias jornadas cotidianas, podremos apropiarnos del “saber ambiental” que implica vivir como y ser adulto mayor en un ambiente socialmente desconocido, pudiendo retomar y reflexionar sobre la vida íntima y pública del geriátrico.

El objetivo último de esta investigación consiste en colaborar al desarrollo de la teoría sociológica sobre la temática de la vejez en general y en el contexto institucional en particular, y así poder contribuir al diseño de políticas sociales que tiendan a mejorar las condiciones sociales de vida de los adultos mayores tanto dentro como fuera de las instituciones formales.


Bibliografía

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Gastrón Liliana (coord.) (2013) Dimensiones de la representación social de la vejez. Eudem, Mar del Plata.

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Guber, R. (2004) “La entrevista antropológica: introducción a la no directividad” y “La entrevista antropológica: preguntas para abrir los sentidos” en El salvaje metropolitano. Reconstrucción del conocimiento social en trabajo de campo. Paidós, Buenos Aires.

Goffman, E. (2004) [1971] La presentación de la persona en la vida cotidiana, Amorrortu Editores, Buenos Aires.

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Sudnow, D. (1971) La organización social de la muerte. Editorial Tiempo Contemporáneo, Buenos Aires.

Thomas, Louis-Vincent (1983) Antropología de la muerte. Fondo de Cultura Económica, México.



Valle, M. (2007) Entrevistas cualitativas. Centro de Investigaciones Sociológicas, Madrid.


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