Adolescencia : el self emergente y la psicoterapia



Descargar 124 Kb.
Página1/3
Fecha de conversión28.03.2018
Tamaño124 Kb.
  1   2   3

ADOLESCENCIA : EL SELF EMERGENTE Y LA PSICOTERAPIA.

AUTOR: MCCONVILLE, MARK
Resumen por NATI IZAGUIRRE OYARBIDE.

PARTE I
EL DESARROLLO DEL ADOLESCENTE : UN MODELO DE TAREAS.
CAPITULO UNO
UN MARCO PARA EL DESARROLLO DEL ADOLESCENTE
En la adolescencia las formas de relación interpersonal cambian de forma dramática, donde las amistades tienen un valor más personal e intenso, pues moldean y definen la experiencia del self (la experiencia de si mismo), así como el sentido de dignidad, atractivo, viabilidad, aceptabilidad etc. del adolescente.

La manera de relacionarse con los padres también cambia (a veces de manera dramática), y éstos cambios son los instrumentos que van a ayudar al adolescente a tomar una postura existencial ante el mundo, ante el pasado y ante el futuro. Pueden ser relaciones más distantes, más sujetas al desafío y más caracterizadas por el conflicto y el desapego.


Estos cambios hacen que las relaciones con los padres sean más negociadas, y no solo basadas en las expectativas de los padres o en las tradiciones familiares, pues a pesar de que parezca lo contrario, a los adolescentes les preocupa mucho lo que opinen de ellos sus padres y de que acepten sus nuevos cambios.

Podemos decir que la adolescencia es una transformación de las relaciones no cuestionadas y jerárquicamente organizadas (preadolescencia) a un tipo de relación más separadas, donde los distintos puntos de vista, ambiciones, e intereses dan la oportunidad de llegar a relaciones más interesantes y mutuamente provechosas.


En esta transformación, en estos cambios del adolescente podemos hablar de fronteras de contacto, entendiendo el contacto como la frontera entre el organismo y su entorno, o en las formas en que el individuo se conecta y forma sus relaciones con el mundo. Y el término frontera se utiliza para hacer referencia a las barreras que la gente construye para limitar su involucramiento con los otros., y podemos decir que es un proceso dual : por un lado tiene la capacidad de unir y fusionar, dar y recibir, influir y ser influido; y por otro lado tiene la capacidad de separar y atar, resistirse a las influencias y preservar nuestras características únicas y esenciales.. De otra manera, podemos decir que el meollo de la adolescencia está en desarrollar la capacidad de contactar , es decir, de establecer condiciones de frontera que apoyen tanto la vinculación como la separación
Todas estas transformaciones se dan en el mundo interno y privado del adolescente, que en ésta etapa está en renovación. Su cuerpo sufre cambios desconcertantes, emocionantes y a veces atemorizantes. Llega la excitación sexual y las preocupaciones sobre la fuerza y el atractivo del cuerpo, así como los arranques de ira y las sensaciones de pesadez y vacío alteran de forma dramática la vida interna del adolescente. Todas estas experiencias llegan sin previo aviso y algunas son dolorosas como la vergüenza, la soledad, mientras que otras son deliciosas como las emociones intensas, la sensación de libertad y una sensación de poder ilimitado. Todo esto perturba y hace que la adolescencia sea atractiva e incluso hipnotizante.

Volviendo al mundo interno (self) del adolescente, en ésta época se abren nuevas fronteras de contacto, fronteras internas o intrapsíquicas, que se convierten en el vehículo para lo que va a ser una experiencia adulta diferenciada y una personalidad profunda, sutil y compleja.

Esta experiencia del mundo interno, que el adolescente normalmente oculta al adulto, se abre hacia adentro y se vuelve más complejo, más desconcertante, ambivalente y sentido con más intensidad para más adelante esta experiencia del self se vuelva más estable y sólida proporcionando al individuo más apoyo y dirección autónoma.

Wheeler señala que el self está ubicado en cómo el adolescente organiza sus procesos de contacto, en cómo resuelve los obstáculos, amenazadas y metas buscadas en el “mundo externo”, en relación con su” mundo interno” de necesidades sentidas o deseos conocidos, objetivos, aprendizajes del pasado y esperanzas futuras.

La adolescencia tiene interés porque es una fase interesante e importante, porque es la época en que la mayoría de las personas empiezan a integrar los mundos interno (intrapsíquico) y externo(interpersonal) como fenómenos distinguibles de la experiencia personal. Muchos adolescentes pierden el sentido de pertenencia al mundo (característica del preadolescente), de encajar con sus familias y sus amigos de juego, experimentándose como algo separado o aparte del mundo que no siempre coincide con lo esperado o requerido del exterior. Podemos decir que en la adolescencia se separan las fronteras de contacto intrapsíquicas de las fronteras de contacto interpersonales y al establecerse esta separación su relación queda resuelta.

El self del adolescente es inevitablemente ambiguo, pues en ocasiones los temas de organización de la experiencia surgen del nivel sistémico intrapsíquico, otras veces del nivel interpersonal (familiar) y a veces se alternan entre las manifestaciones intrapsíquicas y la frontera interpersonal. En un momento el adolescente puede pelearse consigo mismo y en otro momento con los adultos de su vida.. Del mismo modo una frontera se puede volver figura, cuando la otra pasa al fondo.

Como norma general del desarrollo, los conflictos que se peleaban con uno de los padres ayer se pelean con una mismo hoy, y éste desarrollo va a tener la recompensa de que el adolescente tome posesión de las funciones de su self.
Los adolescentes que pelean con temas de maduración muestran muchas de las características de los adultos disfuncionales, se atascan en la organización de la figura-fondo de su experiencia en una frontera o en la otra. Otros pacientes desarrollan de manera exquisita su experiencia interna formando figuras fácilmente respecto a sus sentimientos, miedos, deseos pero tienen dificultades para hacer figuras en las fronteras interpersonales con sus padres, sus iguales. En éstos casos la figura-fondo de lo intrapsíquico y lo interpersonal está invertida: sin ver los fenómenos interpersonales(habitualmente la familia) contextualizan su darse cuenta interno (awareness) como una figura fuerte.


ADOLESCENCIA : EL SELF EMERGENTE Y LA PSICOTERAPIA

NATI IZAGUIRRE OYARBIDE

CAPITULO DOS

EL SELF DEL NIÑO Y LA FAMILIA
El adolescente pelea para escapar de la infancia y para lograrlo deber encontrar una forma de renegociar su relación con su familia ¿porqué ocurre esto?.

En éste capítulo vamos a explorar el significado de la experiencia de la infancia y la pertenencia a una familia.

La importancia inicial que tiene la relación madre-niño nos ha llevado a incluir a la familia como un medio relevante en el desarrollo del niño. La familia constituye un campo, una matriz para la experiencia que surge y para la formación del comportamiento de sus miembros, especialmente los niños. Todos los patrones de conducta, dinámicas intrapsíquicas o rasgos de personalidad se forman en el amplio campo de la cultura familiar, es decir, las propiedades de la figura del niño están fuertemente organizadas por el fondo del proceso familiar.

El campo familiar no es un sistema homogéneo y unitario sino un conjunto de campos interpersonales que se solapan entre si, de modo que un niño se implica de una manera con su hermano favorito, de otra manera diferente con cada uno de sus padres por separado y también de forma diferente con la familia entera cuando está reunida, pudiendo decir que el self se actualiza o es diferente en condiciones de contacto diferentes. En términos generales, el campo interpersonal se reconfigura cuanto más miembros de la familia están implicados, es decir, los campos de dos personas (diádicos) son absorbidos o reintegrados en campos de tres personas (triádicos) que a su vez suben de nivel y son reconfigurados por un campo familiar más amplio.

La organización concreta de un campo familiar puede variar de una situación a otra o de una familia a otra. A veces la díada(madre-hijo/a) se reorganiza cuando es absorbida en un campo más amplio y en otras ocasiones la díada mantiene rígidamente su carácter, organizando el campo más amplio a su alrededor convirtiéndose así en una influencia importante en la interacción entre madre-padre (alianza encubierta)

La relevancia clínica de los campos diádicos ha destacado en el análisis de la relación madre-hijo. Sullivan trabajando con el tratamiento y comprensión de los “desórdenes mentales” puso mucho énfasis en ésta relación y lo consideró como el contexto en el que el “sistema del self” que surge en el niño se configura.

Siguiendo con los pacientes esquizofrénicos Bowen en sus primeras investigaciones postuló que las madres de sus pacientes gestionaban su internalizado sentido de inadecuación e insuficiencia adoptando una postura de sobreprotección hacia sus hijos, y los hijos complementaban su postura aceptando la inadecuación y el desamparo proyectado por su madre. Para Bowen lo que ha sido un sentimiento para la madre, se convierte en una realidad para el hijo.

Los campos triádicos han sido foco de interés por parte de la terapia familiar. Minuchin habla de la triangulación que se da en aquellas situaciones en las que el niño se ve implicado en los problemas de los padres, produciéndose una desviación ya que los padres evitan ocuparse de sus diferencias, intentando crear alianzas (alianza intergeneracional)



La familia como un todo puede ser entendida como un medio en el que se organizan campos de relación entre dos o tres personas. Jackson utilizó la noción de homeostasis

del sistema para conceptualizar una rasgo peculiar : los cambios en el comportamiento de un miembro de la familia desencadenan una reorganización del campo familiar.

Stierlin estudió las dinámicas conductuales de las descontroladas conductas adolescentes e identificó las “fuerzas centrípetas” y las “fuerzas centrífugas”. En la primera los padres sostienen a los hijos en un campo gravitacional cargado de las necesidades emocionales y personales de los padres. Los segundos se caracterizan por un” modo de expulsión” donde los problemas de desarrollo de los padres pueden originar en los adolescentes sensaciones de ser vistos como estorbos y una familia con un insuficiente “empuje gravitacional” podría lanzarlos prematuramente a valerse por si mismos en el mundo.

Desde el punto de vista gestáltico la familia podría ser considerada como un medio de contacto, como un contexto donde el niño podría aprender a tener sus herramientas de contacto y aprender a organizar los mundos privados de su experiencia privada y gestionarla en sus interacciones con los otros.

Según este estilo de contacto se podría desarrollar lo que gestálticamente se llaman resistencias que son formas de favorecer o evitar un modo concreto de contacto. Una familia podría ser muy confluyente, destacándose en ella las semejanzas y cosas compartidas o podría ser muy diferenciadora destacando las diferencias individuales y el ser único de cada uno de sus miembros.

El campo familiar podría apoyar la introyección donde la verdad familiar es legada por los padres y tragada por los hijos, o podría apoyar la discusión activa o el diálogo, animando el pensar por si mismo.

Siguiendo con la introyección ésta se refiere al proceso mediante el cual se organiza el significado para un niño más que lo construye de un modo activo por si mismo. En la infancia la frontera del self del niño y el campo familiar es muy permeable y la experiencia del niño está formada por las fuerzas del campo familiar, de modo que hay relativa implicación del niño , la identidad del self del niño está oculto y las diferencias están incrustadas en el fondo de la experiencia, a diferencia de lo que ocurre con la adolescencia donde la implicación y desimplicación adquieren carácter urgente y un nuevo significado.

La introyección es necesaria y útil en el desarrollo del niño y aunque está relacionada con la neurosis en el adulto refleja una respuesta sustentadora del entorno a las necesidades de un chico joven para la estructura preparada con seguridad y que ayuda al niño en la tarea de organizar la experiencia y encontrar significados en los primeros años de vida. El niño que crece sin modelos introyectados adecuados en su adolescencia se organiza a través de “rellenos”; no es infrecuente que en éstos casos éstos adolescentes organicen su rol de genero con conquistas sexuales borrascosas o se vuelvan mañosos para robar etc.

Decir que el self infantil está implicado es decir que las primeras experiencias del niño están configuradas de acuerdo al campo relacional infantil; cuando éste niño se convierte en adolescente elige su propio camino, hay más separación, más identidad, más desimplicación. En el niño las experiencias están más en el fondo, su self es más irreflexivo, es un self más vivido que conocido, y se resumen en autoimagen, autoconcepto etc, mientras que en el adolescente el self se convierte en una gestalt.

Que el adolescente tenga una sensación nítida y clara de su self va a depender del fondo de las experiencias del self infantil que se hayan acumulado a lo largo de los años; cuando este self infantil es confuso el adolescente puede verse obligado a tomar una identidad clara del entorno de sus iguales (igual vestir, los mismos ideales, actitudes hacia la autoridad). Cuando el self infantil ha incluido sentimientos de inadecuación, de no ser querido el self del adolescente toma una cualidad muy autoprotectora y organizan su self alrededor de figuras rígidas, independientes, invulnerables.

ADOLESCENCIA : EL SELF EMERGENTE Y LA PSICOTERAPIA

NATI IZAGUIRRE OYARBIDE.

CAPITULO TRES

REORGANIZANDO EL MUNDO INTERPERSONAL

En la adolescencia el niño empieza a separarse del mundo familiar de la infancia y establece un ritmo de apropiación del self que culmina en un incremento de la capacidad de autoapoyo, donde la experiencia del self se va a intensificar volviéndose más sobresaliente y central y donde los patrones de la experiencia son más diferenciados que en el campo familiar de la infancia.

McConville habla de que en esta etapa se polariza el campo de la experiencia , es decir, el self del adolescente se separa del campo de la experiencia infantil y esto conlleva una progresiva reorganización de éste campo.

El adolescente empieza a desarrollar su awareness de tener un lugar en el mundo, se ser un ser humano separado y potencialmente libre, manteniéndose fuera del medio parental, existiendo por si mismo, con su propia autoría e individualmente responsable, y a partir de éste momento las creencias, los padres, la moralidad etc, todo parece menos reglamentario, menos absoluto y el adolescente empieza a aceptar la responsabilidad de su propia dirección en la vida.

El self adolescente se desarraiga y la frontera de contacto del self y los otros (especialmente de si mismo y de los padres) se vuelve más congestionada donde las interacciones que hasta entonces habían sido familiares, rutinarias se vuelven más problemáticas y torpes. Cuando surge éste self adolescente no siempre es incuestionablemente aceptado y éste proceso es vivido por las familias con cierto grado de irritación y enfrentamiento, y la frontera de contacto entre el self adolescente y los padres se convierte en una membrana sensiblemente inflamada

Decir que el adolescente desarrolla un mayor sentido de sí mismo significa que la experiencia es vividamente organizada en torno a las fronteras de contacto.

Polster y Polster consideran la frontera de contacto como el punto en el que uno experimenta el “yo” en relación a lo que es “no yo” y a través de ese contacto los dos experimentan con más claridad.

La noción de frontera de contacto deriva de la experiencia sobre la diferencia y lo relacionado. En cualquier contacto hay dos momentos : una sensación de ser diferente de todo lo demás, y una sensación de estar comprometido, de estar implicado con algo más.

Una gran parte del comportamiento adolescente es un comportamiento que polariza, a veces a través de conflictos, a veces de un modo pacífico, los mundos del adulto y de la experiencia adolescente. El acto de apartarse de la familia (frontera con la familia) se convierte en algo ritual y esto se manifiesta a la hora de la comida donde el hijo quiere estar el menor tiempo en la mesa o ante público donde evita la proximidad física de los padres, o en el futbol donde busca a sus amigos. Todo esto hace que el apartarse se convierta en una realidad de la relación.

Otro acto ritual de la separación es ocultar información a los padres, desviando ésta a los amigos en quienes busca apoyo; habla con ellos sobre sus padres y sus padres empiezan a hacer lo mismo, buscan adultos que tienen la misma edad y se compadecen entre ellos. Es un mutuo alejamiento y una metamorfosis sana del campo padres-hijo.

Con éste ocultamiento , el papel de la familia como un encuadre para la vida apoyador y necesario podría ser relegado al fondo de la experiencia; ésta función de apoyo es frecuentemente negada, especialmente por los chicos, mientras que la imagen polar de la familia como algo forzado aumenta, a veces, hasta un grado absoluto.

El objetivo de éste distanciamiento es que sirve para crear una experiencia de frontera entre el adolescente y sus padres, pero a pesar de esto las fuerzas del campo interpersonal es algo más sutil y tienen mucho más poder: al adolescente le preocupa lo que sus padres piensen de él y le preocupa llegar a ser un agente que se mantiene libre en el mundo en general. La tarea de aprender y depender de sus medios puede completarse si el poder real o imaginario de los padres disminuye.

Los adolescentes normalmente se sienten solos y aislados, no porque estén neuróticos y porque no tengan el apoyo de sus padres, sino porque su necesidad de separación se convierte en un hecho de la vida. Esta segregación de la familia da paso a un intimismo que es delicioso y fascinante y al mismo tiempo aislante y abismal.

Pero el adolescente también está inmerso en la tarea de separarse del mundo adulto en general (frontera con el mundo adulto en general) y aunque no está tan cargado como el familiar también es importante ensayar y probar las nuevas fronteras en la experiencia del self. Las formas de vestirse y las apariencias son las expresiones más obvias de ésta empresa, y es una manera de suscitar una experiencia de ser diferente o de frontera, se identifican con una cultura de transición, una forma de comportamiento organizado y de apropiación de la realidad.

El lenguaje puede ser otro mecanismo y su función es inequívoca : separar una cultura transicional tanto de la infancia como de la edad adulta, permitiéndole servir como un medio nutritivo para la separación y la reorganización del self individual.

El gusto del adolescente por lo absurdo es lo que podemos llamar la frontera de la cultura adolescente con la cultura adulta.

Simultáneamente comienzan a surgir también las fronteras de diferenciación entre los adolescentes mismos (fronteras entre iguales)

Es habitual que hacia los trece años los adolescentes empiecen a identificarse con pandillas más que con amigos individuales concretos : los cerebritos, los chicos inteligentes empiezan a surgir como fragmentos discretos de la sociedad de iguales. Hay pijos, punkis, raros, pandilleros etc. Es interesante que los adolescentes a menudo individualmente se identifiquen con muchos grupos, utilizando una topografía social abigarrada para confeccionar una fórmula personal de identificaciones.

El trabajo del adolescente de crear fronteras con el mundo adulto está al servicio de una mayor conexión con ese mundo, de una conexión más vivida, más poderosa y más completa. El contacto es un proceso de dos partes, un modo de relación que establece separación y unión al mismo tiempo., es decir, la frontera separada de la adolescencia sirve para apoyar la implicación del adulto joven en el mundo adulto como un participante investido de poder.

Las maneras de establecer estas fronteras varían; si se trata de chicos normalmente se conforman con su propio cambio y evitan experimentar con ellos mismos si sus padres están implicados. Las chicas dan a conocer sus experimentaciones y la evolución de sus experiencias sobre sí mismas, y presionan para que se acepten estos cambios en elmarco de sus relaciones. De modo que las chicas pueden mantener la conexión con sus padres de una manera más obvia de lo que lo hacen los chicos , pero el objetivo de los adolescentes es rehacer la frontera de contacto y con ella el sentido emergente de si mismos.

Para terminar podemos decir que en el proceso de realzar las fronteras, tanto el adolescente como los padres cambian. Este es el campo que pondrá límites a sus tendencias regresivas, no solo el adolescente.
ADOLESCENCIA: EL SELF EMERGENTE Y LA PSICOTERAPIA.

NATI IZAGUIRRE OYARBIDE

CAPITULO CUATRO

APROPIANDOSE DEL SI MISMO
El self adolescente se forma cuando el niño empieza a apropiarse de lo que ve, oye, huele y toca como más específicamente suyo.

Cada familia trasmite a sus hijos lo que es suyo propio, es decir, sus inclinaciones, prejuicios y valores sobre el mundo, pero cuando el adolescente empieza a sintetizar por si mismo su propio punto de vista descubre que los que antes había dado por sentado estaba sacado del punto de vista de otra persona y se hace consciente de que sus percepciones no siempre coinciden con la realidad familiar, de modo, que el adolescente empieza a vivir como propia su experiencia sensorial, empieza a ver las cosas con sus propios ojos.

En la infancia los padres son un medio potente que da forma a la experiencia del niño debido a su invisibilidad pero el adolescente enfoca desde fuera y empieza a ver por si mismo debido al comienzo de un auténtico self diferente de los padres, resumiendo, comienza a tener sus propia perspectiva que le aporta un awareness intensificado de la vida interna que se irá desarrollando conforme progrese como adolescente. Mientras que antes solo podían tener la perspectiva del adulto, ahora se viven como tales a través de la adolescencia, para ellos son elecciones, no introyectos, y esto es un punto importante.

Si la adolescencia es un periodo de posesión del self, la manera más concreta de expresión es la forma de organizarse con el mundo, nueva y personal. Esta función sintetizadora del self es lo que hace posible que cada uno de nosotros tengamos nuestra propia experiencia. Su aparición señala los principios del alejamiento de la proyección como modo de crear y organizar el significado del mundo.

Con esta función sintetizadora del self comienza un proceso de organización del campo en estructuras figura-fondo, en un principio bastante debilitadas. Estas estructuras aportan a un primer plano lo que se afirma como el propio self, y relega a la periferia lo que no es. Como una parte de éste proceso el adolescente va a vivir disociado, polarizado con ciertas partes del campo, rechazando o renunciando a todo aquello que es vivido como “no mío” (lo que le parece demasiado infantil, demasiado adulto, lo que el parece poco halagador).

Una tarea de la función sintetizadora es apropiarse y desapropiarse de aspectos del self, y ello conlleva tensiones dinámicas mediante las cuales se organiza el campo. Estas tensiones son producidas porque el adolescente establece límites a la experiencia del “yo” y “no yo”.

Esta capacidad del self para apropiarse y desapropiarse es parecida a lo que Ericsson llama “identidad del ego” que representa una identidad gradual de todas las identificaciones caracterizada por una confianza acrecentada de que la habilidad de uno que mantiene la identidad y la continuidad interna está enfrentada por la identidad y la continuidad de lo que significa uno para los otros.

La nueva capacidad del adolescente de organizar la experiencia con patrones que tengan algún vínculo con el funcionamiento organísmico (función sintetizadora), da una sensación de coherencia interna y la sensación de si mismo del adolescente se vuelve una gestalt sintetizada.

El adolescente reorganiza su campo interpersonal con recursos y estilos de contacto validados personalmente y esto hace que la persona tenga una sensación agudizada de si mismo, y aunque reconoce muchas partes de su self que le son familiares desde la infancia aportándole una sensación de continuidad, se vive a sí mismo como diferente.

Para que todos estos cambios sean efectivos en el mundo más amplio tiene que resistir a las fuerzas que podrían llevarle a su desestructuración, o a la regresión a un estado organizativo más primario, es decir, tendría que establecer su integridad destacada como función del campo de la experiencia.

Además hay una marcada tendencia a subjetivizar la realidad, en el sentido de que la realidad del adolescente se vuelve al servicio del self para de este modo realzar y apoyar la integración y la fuerza del nuevo self configurado, dando lugar a una distorsión incluso en los adolescentes “normales y sanos” bastante considerable, y a una amenaza a la totalidad experimentada y a la adecuación del self.

Los adolescentes tienen más rabia que la que parecería razonable, y ésta es un antídoto temporal y efectivo para la vivencia de perder el centro y correr el riesgo de desintegrarse; se adopta a menudo como mecanismo para no sentir culpa y vergüenza que de otra manera podrían surgir en ese momento y que a menudo surgen más tarde en privado y cuando se ha pasado la rabia.

La culpa por otra parte es una experiencia virulenta y desintegrante para el adolescente. La experiencia madura de la culpa implica una polarización de uno mismo con uno mismo y para que sea útil debería existir una fuerza lo suficientemente intensa como para absorber éstas confrontaciones internas, llevado a cabo mediante un diálogo interno que lleva a la resolución y al cierre, pero en los adolescentes más jóvenes esto no ocurre , sino que su mecanismos en los conflictos interpersonales es ponerse a la defensiva y sacar rabia lo que de alguna manera hace que la lucha salga fuera del interior del self, y no se quede dentro de la frontera , es decir, no se quede en una lucha consigo mismo. De esta manera la lucha en el campo interpersonal refuerza al menos temporalmente la sensación de coherencia y consolidación interna del adolescente.

El self en la adolescencia es marcadamente narcisista, al menos temporalmente. Para convertirse en uno mismo el individuo necesita retirar la energía y el interés del mundo de alrededor y estar absorbido por uno mismo; está muy atento a su experiencia de si mismo como figura y relega al fondo todo lo que se refiere a su familia.

¿Qué hay en el desarrollo del adolescente que hace que el acting out sea tan común entre ellos? El actino out es una forma importante de contacto durante la adolescencia, es una forma de integrar, establecer y definir la relación del organismo con su entorno. Hasta que el adolescente comienza a experimentar su self como algo real necesita de acting out; para que sus experiencias del self pasen de efímeras e incluso falsas a ser reales.

El acting out es la acción que el adolescente emprende para ser visto y reconocido por otros; puede ser una acción desafiante o un logro elogiable, pero siempre es público e innegable y el peso del resultado es reabsorbido por el self.




ADOLESCENCIA :EL SELF EMERGENTE Y LA PSICOTERAPIA



Compartir con tus amigos:
  1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad