Acúfenos y depresióN



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ACÚFENOS Y DEPRESIÓN. INFLUENCIA EN LOS ÁMBITOS FAMILIAR, SEXUAL, LABORAL Y SOCIAL

APAT

JOSEP RIBAS FERNÁNDEZ

PRESENTACIÓN
Como es conocido y como se explicará a lo largo del presente texto, en muchos casos la persona afectada por acúfenos contrae un trastorno depresivo que tiene consecuencias negativas para la vida familiar y afecta asimismo a los ámbitos sexual, social y laboral del afectado.
APAT ha estimado oportuno preparar el presente texto con el propósito que sea de utilidad para las personas afectadas por acúfenos que puedan haber contraído un trastorno depresivo, y también como prevención para las personas ajenas a dicho trastorno.
Lo que se expone en lo que sigue, ha sido explicado por el Psicólogo Sr. Josep Ribas en una conferencia-coloquio organizada por APAT que ha tenido lugar el día 13.junio.2008.
Este texto está a disposición de todos los socios de APAT y de todas las personas interesadas.

AGRADECIMIENTOS
La Junta Directiva de la Asociación APAT hace constar su agradecimiento al Sr. Josep Ribas por su desinteresada aportación y a los socios que han contribuido a organizar la conferencia-coloquio y a preparar el presente texto.

ACÚFENOS Y DEPRESIÓN
Las personas afectadas por acúfenos en la mayoría de los casos han acudido a uno o a varios otorrinolaringólogos con el propósito de obtener un diagnóstico y de que le sea prescrito un tratamiento, con la esperanza de que sus acúfenos podrán eliminarse.
En algunos casos el otorrino les ha explicado que, de momento, no hay solución y que tendrán que convivir con su acúfeno. En otros casos ha sido el propio afectado que después de visitas reiteradas ha llegado a la conclusión de que debe convivir con sus sonidos.
Cuando el afectado llega a esta convicción, en muchos casos, sufre un trastorno de ansiedad o de depresión o uno mixto ansiedad/depresión. Cuando el trastorno es depresivo sus características, sus síntomas y sus implicaciones son idénticas a las que presenta todo trastorno depresivo cualquiera que sea su origen y las consecuencias para el afectado y para los suyos (familiares, amigos, compañeros de trabajo) son idénticas en todos los casos.
Dado que nuestra asociación tiene por objetivo ayudar a personas afectadas por acúfenos, nos hemos propuesto explicar los efectos, circunstancias y tratamientos de la depresión que, por desgracia, es una de las peores consecuencias de los acúfenos.

DEPRESIÓN
Puede definirse como una disminución de la actividad emocional vital, que comporta un trastorno del humor caracterizado por sensaciones de desesperación y falta de ánimo y un estado emocional patológico que se caracteriza por sentimientos exagerados de tristeza, melancolía, abatimiento, disminución de la autoestima, vacío y desesperanza que no obedecen a una causa real explicable.
Como se desprende de su definición, la depresión o el trastorno depresivo es una enfermedad que afecta al organismo (al cerebro), al ánimo, a la manera de pensar, al sueño, a la alimentación y a la autoestima.
Aunque en la depresión el estado de tristeza es habitual, hay que puntualizar que la depresión no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza. Es una situación de la cual el afectado no puede librarse con facilidad, y que si no se afronta con el tratamiento debido, sus síntomas pueden durar semanas, meses e incluso años.
Evaluación
Es necesario someter a la persona a una evaluación con el fin de discriminar su estado de tristeza, que puede ser normal y reactiva a determinadas situaciones que se nos presentan a lo largo de la vida, o bien patológica, es decir la persona ha contraído una depresión.
¿Cómo evaluarla?
Se evalúa mediante la entrevista personal, que debe extenderse al afectado y a las personas que conviven con él, y si vive solo con las personas que le conocen. El enfermo de depresión puede distorsionar la realidad y perder objetividad como consecuencia de su enfermedad.
Se evalúa asimismo mediante el rellenado de tests psicológicos con el fin de cuantificar en la medida de lo posible el grado de afectación, destacando entre ellos el BDI (Inventario para la depresión de Beck).
Tres tipos de depresión


  • Depresión severa. Consiste en una combinación de síntomas que producen una incapacidad severa para trabajar, estudiar, dormir, comer y experimentar placer.

  • Distimia. Es un tipo de depresión de menor gravedad que incluye signos crónicos que incapacitan en menor grado, pero que interfieren con el funcionamiento y el bienestar de la persona. La distimia puede alternarse con episodios depresivos severos.

  • Trastorno bipolar. Es menos frecuente que los otros dos trastornos depresivos y se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo que comportan fases de euforia o de ánimo elevado (manía) y fases de ánimo bajo (depresión). Estos cambios del estado de ánimo suelen ser graduales, pero en algunos casos son rápidos y muy dramáticos.


Síntomas de la depresión


  • Estado de ánimo triste, ansioso o «vacío» en forma persistente.

  • Sentimiento de desesperanza y pesimismo.

  • Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo.

  • Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.

  • Disminución de energía, fatiga, agotamiento y sensación de estar en «cámara lenta».

  • Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.

  • Insomnio: despertarse más temprano o dormir más de la cuenta.

  • Pérdida de peso, de apetito o de ambos; o por el contrario comer más de la cuenta y aumentar el peso.

  • Pensamientos de muerte y de suicidio; intentos de suicidio.

  • Inquietud, irratibilidad.

  • Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, tales como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.


Causas de la depresión


  • Factores genéticos. Existe un mayor riesgo de padecer depresión clínica cuando hay una historia familiar de la enfermedad, lo que indica que puede haber heredado una predisposición biológica. No obstante, no es seguro que todas las personas que tienen una historia familiar con antecedentes de depresión contraerán la enfermedad. La depresión grave puede sobrevenir a personas que no tienen ningún antecedente familiar de depresión.

  • Factores bioquímicos Está demostrado que la bioquímica cerebral juega un papel significativo. Las personas con depresión grave presentan típicamente desequilibrios de ciertas sustancias químicas en el cerebro, conocidas como neurotransmisores (déficits de noradrenalina, serotonina y dopamina). La depresión puede ser inducida o aliviada mediante determinados medicamentos y algunas hormonas pueden alterar los estados de ánimo.

  • El ambiente y otros factores de estrés. Se han definido como factores que contribuyen a la depresión la pérdida de un ser querido, problemas en una relación, problemas económicos o un cambio significativo en la vida. El comienzo de una depresión está asociado en muchas ocasiones al comienzo de una enfermedad (o un trastorno) física aguda o crónica.

  • Rasgos de personalidad. Las personas que presentan ciertas características tales como pesimismo, baja autoestima, sensación de falta de control ante las circunstancias de la vida y tendencia a la preocupación excesiva son más propensos a padecer depresión.


La depresión NO es


  • Resultado de un fallo en el carácter

  • El enfermo de depresión no es una persona débil ni un «vago»

  • Simplemente «pasar una mala época».

Las personas que la padecen sufren enormemente y nunca ni en ningún caso pretender engañar a nadie, ni tan solo exagerar sus síntomas. No pueden hacer nada para evitarla, al igual que una persona no puede evitar sufrir de diabetes o de artritis.


Síntomas de la manía (trastorno bipolar)


  • Euforia anormal o excesiva.

  • Irritabilidad inusual.

  • Disminución de la necesidad de dormir.

  • Ideas de grandeza.

  • Conversación excesiva.

  • Pensamientos acelerados.

  • Aumento del deseo sexual.

  • Energía excesivamente incrementada.

  • Falta de juicio.

  • Comportarse en forma inapropiada en situaciones sociales.


La depresión y la mujer
El riesgo de sufrir depresión es mayor en la mujer que en el hombre. El número de mujeres que sufren de depresión grave y de distimia es el doble que el de los hombres.
Las razones que explican mayor frecuencia de la depresión entre las mujeres son tres:


  • Cambios hormonales. Experimentados por la mujer en la menstruación o durante el embarazo hacen que la mujer sea más vulnerable. Esta situación se presenta también durante el período de lactancia, de ahí que existan incluso cuadros específicos de depresión postparto, que suelen aparecer justamente después de dar a luz, y la madre puede llegar a echarle la culpa de su depresión al niño.

  • Factores sociales. En las sociedades occidentales la mujer ha tenido que asumir el doble papel de trabajar fuera de casa y de ser ama de casa, y además la mayor parte del peso de la educación y cuidado de los hijos también recae en ella lo que conlleva una carga excesiva.

  • Sesgos culturales. Habitualmente el género femenino expresa más sus emociones, cosa que no ocurre con el varón. En consecuencia el hombre expresa menos lo que siente y no se queja de depresión, ni va al médico con la misma facilidad que la mujer. Por este motivo la depresión se detecta mucho más fácilmente en la mujer que en el hombre.


El papel de la familia en la depresión
La depresión afecta en primer lugar a quien la padece, pero alcanza también a familiares, amigos y compañeros de trabajo.
Para ayudar a una persona deprimida es muy importante informarse acerca de esta enfermedad y de su tratamiento. Sobrellevar junto a otra persona un episodio depresivo puede ser una experiencia muy difícil.
Es muy difícil, prácticamente imposible, para una persona que nunca experimentó un trastorno depresivo conocer el grado de desvaloración, desamparo y desesperación en que se halla sumida la persona deprimida.
No obstante lo anterior, el familiar o el amigo debe ofrecer a la persona deprimida empatía y comprensión, debe escuchar, informar y aconsejar sin juzgar. Simplemente, el estar ahí, a su lado, puede mejorar el curso de la enfermedad.
La empatía es una disposición personal a escuchar y a comunicarse de la forma más auténtica posible. La empatía existe si se es capaz de entrar en la lógica del otro y de comprenderle sin influirle y sin juzgarle. En otras palabras, consiste en participar en la experiencia personal del otro, entender el significado de sus palabras pronunciadas según su propia lógica, ser sensible a sus reacciones y mantenerse al margen en el plano emocional, pero concentrándose en el sentido de lo que quiere decir y de lo que espera del otro.
Para apoyar a la persona que sufre depresión hay que expresarle su preocupación, reconocer el dolor de la persona depresiva y escuchar si la persona quiere hablar sin tratar de forzarla a que exteriorice sus sentimientos. No debe tomarse como algo personal si la persona deprimida permanece aislada y poco comunicativa. Ofrecer esperanza, recordarle que la depresión se puede tratar, y si la persona está bajo tratamiento médico controlar que toma lo que le han prescrito y recordarle que la medicación precisa de un tiempo para que haga su efecto.
Conviene asimismo reforzar positivamente a la persona deprimida debido a que suele sentirse a menudo sin valor e insistiendo en sus propios fallos, fracasos y defectos. Se refuerza recordándole sus cualidades y sus capacidades y cuánto significa para usted.
Hay que conseguir que la persona deprimida incremente sus actividades, para ello hay que invitarla a hacerlo, pero sin «empujar» y sin esperar resultados en poco tiempo. También se le debe recordar suavemente la importancia del ejercicio y de una dieta sana.
Cuidar al cuidador
La persona que se ocupa o cuida de un enfermo de depresión debe tener en cuenta lo siguiente:


  • Atender sus propias necesidades no representa en absoluto que sea un egoísta.

  • Necesita salir, distraerse, relacionarse con los demás y no aislarse.

  • Pedir ayuda, y si la ofrecen no dudar en aceptarla.

  • El cuidador no puede con todo, tenerlo presente.

  • La risa y la alegría son fundamentales para su bienestar y para su vida con el enfermo.

  • Si tiene la suerte de sentirse bien «en medio del temporal» no debe avergonzarse de ello.

  • Procure buscar personas, cosas, situaciones, actividades que le satisfagan.

  • Cuidar a una persona depresiva puede ser la causa de padecer una depresión.

  • Vigile sus síntomas y consulte a su médico si tiene dudas.



TRATAMIENTO DE LA DEPRESIÓN
Tratamientos farmacológicos
La depresión parece estar asociada a la existencia de niveles bajos de determinadas sustancias a nivel cerebral tales como: serotonina, noradrenalina o dopamina. Los fármacos antidepresivos actúan tratando de aumentar alguna de estas sustancias en el cerebro a través de distintos mecanismos de acción. Los fármacos antidepresivos no provocan dependencia ni tolerancia.
Fundamentalmente existen dos grandes grupos de fármacos antidepresivos:
Antidepresivos triciclicos. Son los más antiguos y son muy eficaces. Tienen importantes efectos secundarios al principio de su ingesta: sedación, sequedad de boca, estreñimiento, temblores, hipertensión, etc. Por este motivo se recomienda empezar con dosis bajas e ir aumentándolas de acuerdo con la adaptación del paciente a los efectos secundarios, hasta alcanzar un razonable equilibrio entre los efectos secundarios y los efectos antidepresivos. Suelen emplearse en casos graves de depresión, y por su perfil sedante también se emplean en depresiones con elevado nivel de ansiedad.
Inhibidores selectivos de la receptación de la serotonina (ISRS). Son una clase fármacos antidepresivos que se utilizan en el tratamiento de la depresión, de la ansiedad y de algún tipo de trastorno de la personalidad. Aumentan los niveles del neurotransmisor serotonina y tienen menores efectos secundarios.
La depresión y la vida sexual
La pérdida de interés o de placer por las actividades cotidianas es el denominador común de las personas que padecen depresión. Muestran un desapego general por las personas y por las cosas. En el área sexual, al ser fundamentalmente interacción con otras personas se pierde afectividad e interés por el sexo.
Los antidepresivos y el sexo.
Las disfunciones sexuales son efectos adversos comunes al uso de medicamentos antidepresivos, y esta circunstancia suele acarrear el incumplimiento o el abandono del tratamiento. Estas disfunciones afectan a hombres y a mujeres, y pueden ser:


  • Disminución del deseo sexual.

  • Retardo orgásmico o anorgasmia.

  • Disfunción eréctil e impotencia.

  • Menor lubricación vaginal.

Las disfunciones sexuales alcanzan una tercera parte de los casos de depresiones tratadas farmacológicamente.


Otros efectos indirectos sobre la vida sexual son:


  • Aumento de peso.

  • Sequedad de la boca.

  • Irregularidades menstruales.

  • Retención urinaria y problemas prostáticos.

En pacientes con historias previas de disfunciones sexuales, éstas pueden empeorar con los antidepresivos.


¿Debe el depresivo medicarse?
Aunque existan posibles efectos secundarios es necesario medicarse y seguir escrupulosamente la pauta de medicación prescrita por su médico.
Nunca debe dejarse la medicación por encontrarse ya bien, ya que justamente se encuentra bien gracias a que está tomando sus medicamentos. Su médico es quien decidirá cuando y como dejar su medicación.
Generalmente es aconsejable mantener la medicación entre 6 y 9 meses después de que hayan remitido los síntomas de la depresión.
Tratamientos cognitivos. Modelo cognitivo de Beck
El modelo de la depresión conocido como cognitivo de Breck gravita en torno a la denominada traída cognitiva. Las personas con tendencia a la depresión tienen esquemas y estructuras cognitivas que facilitan una visión negativa de:


  • Sí mismas.

  • Su relación con el mundo.

  • Y con respecto al futuro.

Esta forma peculiar y distorsionada de percibir la realidad determina los cambios comportamentales y emocionales que caracterizan la distorsión. Los esquemas son representaciones de experiencias pasadas que están guardadas en la memoria y que operan como filtros en el análisis de la información recibida en la actualidad.


Citamos a continuación algunos ejemplos de distorsiones que muestran como la persona antepone los esquemas que representan experiencias pasadas guardadas en su memoria a la información que realmente está recibiendo.


  • Nadie me quiere (generalización excesiva).

  • Sé que se están riendo de mí (leer el pensamiento, personalización).

  • Me va a ir mal en este examen (adivinar el futuro)

  • Tengo este problema y no he podido resolverlo a pesar de intentarlo varias veces, así que no tiene solución (saltar a conclusiones, pensamiento «todo o nada»)

  • Nada me resultará bien en mi vida (tremendismo, generalización excesiva, adivinar el futuro).

La terapia a seguir consiste en detectar estos esquemas cognitivos erróneos y ponerlos de manifiesto, a base de enfrentarlos con la realidad para que el paciente se de cuenta de su error. No se trata de convencer al paciente, ya que él lo tiene que ver y entender por sí solo y debe darse cuenta de sus distorsiones.


Los objetivos de esta terapia son el de eliminar los síntomas de la depresión y la prevención de recaídas.
Tratamientos conductuales
Están dirigidas a aumentar el nivel de actividad del paciente. La inactividad es muy frecuente en el trastorno depresivo y es necesario invitar al paciente a que, poco a poco y de forma gradual, aumente el número y la intensidad de sus actividades diarias.
Hay que marcarle objetivos que sean posibles, debido a que una vez los haya alcanzado, su autoestima, que está muy deteriorada por su enfermedad, aumentará y con ella la sensación de que va controlando la situación.
El paciente no ha de esperar a encontrarse mejor para empezar a tener actividad y cumplir objetivos, ya que sin actividad difícilmente llegará a mejorar.

CONSIDERACIONES FINALES


  • La depresión es una enfermedad.

  • Los síntomas son siempre los mismos y son independientes de las causas que la han originado.

  • Una vez se haya establecido la enfermedad, ésta no desaparecerá aunque lo haga la causa que la originó.

  • El tratamiento debe combinar farmacología con técnicas cognitivo-conductuales.

  • No medicarse no es ser más fuerte; es simplemente desconocer lo que es la depresión.


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