1 ¿Qué es la filosofía?



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Índice de contenidos




  1. El pensamiento mítico o arcaico

    1. Funciones y características del mito

    2. Clases de mitos

    3. ¿Cómo interpretar un mito?

  2. El nacimiento de la filosofía



  1. ¿Qué es la filosofía?



  1. Las ramas de la filosofía



  1. La filosofía y otras formas de saber

    1. Filosofía y ciencia

    2. Filosofía y religión

  2. ¿Para qué sirve la filosofía?



  1. Actividades

"Al ser humano le parece tan extraño existir que las preguntas filosóficas surgen por sí solas"

Jostein Gaarder

Seguro que desde muy pequeño has sentido asombro y a veces inquietud ante las cosas que te rodean; te habrás planteado innumerables preguntas, casi siempre suponiendo que para ellas tendrían una respuesta certera aquellas personas que te rodeaban y te inspiraban seguridad: tus padres, tus hermanos mayores, los maestros. Serían preguntas del tipo: ¿cómo ha nacido el universo?; ¿por qué amanece todos los días?; ¿por qué sentimos dolor?; ¿por qué los seres vivos envejecen y mueren?; ¿hay vida después de la muerte?, etc. Se trata de un proceso común. Esos mismos interrogantes y muchos más forman parte de la realidad del ser humano desde que este tiene capacidad para el pensamiento racional, y el género humano, a falta de unos padres o maestros que suponíamos conocedores de todo, no ha tenido más remedio que buscar las respuestas a sus preguntas a través de sus propios medios.

1 El pensamiento mítico o arcaico

El ser humano se ha formulado en todas las épocas innumerables preguntas sobre el mundo que le rodea y sobre su propia realidad: la razón de los fenómenos de la naturaleza, el origen del universo, la manera de vivir y el destino tras la muerte, los principios que deben regir en la comunidad humana, etc.

En las culturas antiguas se buscó una explicación a esas cuestiones desde la mitología. Esta consiste en la creencia en unos mitos o relatos en los que se narran unos acontecimientos supuestamente ocurridos en un tiempo originario en el que se fundó el mundo presente.

Mircea Eliade, filósofo, historiador de las religiones y novelista rumano, define así el mito: "El mito relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los "comienzos", y en el que, al tratarse de una historia sagrada, han intervenido seres sobrenaturales".

Te preguntarás por qué eran aceptados estos relatos como argumentos verdaderos, siendo explicaciones fantásticas construidas por la imaginación humana. ¿Qué diferencia había entre estas narraciones, los mitos, y aquellas otras, los cuentos, para que fuese común la creencia en los primeros y se reconociera el carácter fantástico de los segundos? Esto se debe a que los mitos -se supone- narran acontecimientos, que, ocurridos en el origen, han sido transmitidos hasta el presente, generación tras generación. Son relatos que se apoyan en la tradición. Y es precisamente su carácter tradicional lo que suscita la confianza en aquellos que los aceptan como historias verídicas.

Los mitos han sido comunicados oralmente a lo largo del tiempo, aunque, en ciertas ocasiones, las obras escritas de determinados poetas fueron un vehículo esencial para la transmisión del legado mitológico. Es el caso de la Antigua Grecia, donde las obras de Homero y de Hesiodo permitieron la sistematización de la mitología heredada en un conjunto de relatos escritos.

Al estar vinculados a una tradición cultural, los mitos difieren de unos pueblos a otros, si bien es cierto que existen características comunes a las distintas tradiciones mitológicas, con arquetipos que se repiten bajo diversas denominaciones y en contextos diferentes. Un ejemplo de esto es el relato del gran diluvio, con variantes en la mitología hebrea, babilónica, hindú, azteca o griega.

1.2 Funciones y características del mito

¿Son los mitos simples historias que satisfacen la curiosidad humana, o poseen alguna otra función para quienes aceptan su validez?

Los mitos cumplen una doble función: constituyen un modo de explicación de la realidad y, al mismo tiempo, sirven como guía de orientación práctica en la vida. En tanto que modo de interpretar lo que ocurre en el mundo, son el medio más antiguo por el que la humanidad buscó dar respuestas a sus preguntas.

Los relatos mitológicos suelen narrar acontecimientos ocurridos en un tiempo originario, un tiempo en el que se constituyó nuestro mundo y tomaron forma ciertas características del modo de ser humano: comportamientos, instituciones, técnicas, etc. Estas características, al tratarse de la obra de seres sobrenaturales, poseen un carácter sagrado.

En ese tiempo primigenio al que se refieren, se sitúan unos seres de naturaleza superior -dioses, héroes, etc.-, que son los protagonistas de historias, que no se refieren a simples hechos del pasado, sino que determinan el presente y el futuro, y que, por tanto, tienen un sentido intemporal. Se trata de historias que tienen un valor paradigmático o ejemplar, esto es, que son ofrecidas a los seres humanos como modelos de conducta.

En la construcción de los relatos, suele ser común el proceso de antropomorfización o atribución de características humanas a fenómenos naturales. De esta manera, la naturaleza llega a percibirse personificada, representada en entidades con características humanas -aunque divinizadas, esto es, dotadas de cualidades supra-humanas. Esta ligazón entre los fenómenos naturales y las entidades divinas da pie a una visión de un mundo natural gobernado desde la arbitrariedad de las acciones de estos seres sobrenaturales.

En un mundo regido por entidades sobrenaturales, los seres humanos carecen de poder para dominar los acontecimientos. Sin embargo, encuentran en los rituales el instrumento que les permite conciliarse con el orden superior y adquirir seguridad frente a las amenazas de este mundo. Mediante los ritos, se procura que estas fuerzas sobrenaturales se vuelvan propicias y su intervención resulte favorable. Estos rituales consisten en acciones regulares, que tienden a repetir hechos protagonizados por dioses, héroes y antepasados.



La mitología se encuentra aún presente en el mundo actual. Sigue siendo un recurso permanente en ámbitos como la psicología, el arte o la literatura. Muchos de los antiguos mitos siguen teniendo una enorme capacidad de fascinación en nuestro tiempo y han originado numerosas reinterpretaciones ajustadas a nuevos contextos sociales. En este sentido, uno de los relatos más fructíferos ha sido el de la Odisea, obra compuesta por el poeta griego Homero que narra las aventuras del héroe griego Odiseo -Ulises, en latín. Según esta obra, Odiseo se ve obligado a abandonar en su reino de Ítaca a su esposa Penélope y a su hijo pequeño Telémaco, para marchar a la guerra de Troya. La guerra y el camino de regreso a la isla le ocuparan veinte años de luchas y difíciles pruebas, en las que tendrá que enfrentarse con perseverancia e inteligencia a numerosos personajes mitológicos. Tanto la Odisea como la Ilíada -otro trabajo atribuido a Homero en que también aparece la figura de Odiseo- han tenido una gran repercusión en la literatura, las artes plásticas, el teatro y el cine occidental. En clave de entretenimiento, una serie de animación franco-japonesa, creada en 1981 y titulada Ulises 31, proponía una nueva odisea, ambientada en un imaginario siglo XXXI, que, aunque incorporaba elementos de ciencia ficción, conservaba la idea principal del argumento y muchos de los personajes protagonistas del relato clásico.

¿Cómo es posible que este legado siga poseyendo tan importante valor cultural en nuestros días? ¿Dónde reside la riqueza del mito? Seguramente, estas historias mitológicas, siendo fantásticas, deben albergar algún mensaje profundo, que explica su fecundidad y las hace incorruptibles.

1.3 Clases de mitos

Podemos diferenciar diversas clases de mito, según el tipo de historia que relatan:



  • Cosmogónicos: explican el modo en que se constituyó el mundo, un cosmos que suele generarse por la intervención de seres divinos sobre el caos o desorden inicial.



  • Teogónicos: relatan la historia del mundo de los dioses: sus parentescos, aventuras, disputas y alianzas, etc.



  • Etiológicos: dan razón del origen de los elementos de este mundo: cómo se formaron los seres que lo pueblan, cómo se transmitieron los conocimientos, cómo se instituyeron las reglas humanas, etc.



  • Escatológicos: narran el modo en que acontecerá el fin del mundo. Muchas veces ligados al curso de los movimientos planetarios, y, por lo general, desde una visión cíclica en la que la destrucción final es el punto de partida para un nuevo comienzo.

1.4 ¿Cómo interpretar un mito?

Los mitos pueden ser interpretados:



  • En sentido literal: suponiendo que se trata de relatos verídicos que dan cuenta de unos hechos que acontecieron realmente. Esta es una visión extendida popularmente en las sociedades arcaicas



  • En sentido simbólico y alegórico: suponiendo que estos relatos simbolizan nociones más profundas sobre la constitución de lo real, el destino humano, etc.; o dan cuenta, mediante alegorías, de las fuerzas que rigen el mundo físico, la complejidad del psiquismo humano, etc. Estas interpretaciones llegaron a darse en el mundo griego abriendo el camino a un modelo racional de interpretación de la realidad.

En su valor simbólico, la mitología ha constituido un recurso valioso para el conocimiento desde la antigüedad hasta nuestros días. Como ejemplo clásico, podemos citar al filósofo griego Platón, quien solía recurrir a la mitología para expresar su pensamiento. Entre los mitos platónicos más conocidos se hallan el mito del carro alado y la alegoría de la caverna.

Más recientemente, un claro ejemplo de la fecundidad de los relatos mitológicos y de su valor como modelo de explicación del comportamiento humano lo encontramos en su empleo en la psicología moderna, concretamente en el psicoanálisis. Freud, padre de esta corriente de psicología, otorgó un papel determinante al inconsciente, en el que se sitúan deseos, instintos y recuerdos, que, siendo esenciales en el psiquismo humano, operan al margen de nuestra conciencia. Este autor se sirvió de diversos relatos míticos para ejemplificar determinadas formaciones del inconsciente. Estos relatos constituyen, además, fuentes argumentativas para explicar sus propias teorías. Ejemplos de esto que estamos diciendo son su interpretación de los complejos de Edipo y de Electra, y su representación de los impulsos de placer y de muerte mediante las figuras de Eros y de Thanatos.

2 El nacimiento de la filosofía

Decíamos que el ser humano se ha planteado en todas las épocas preguntas acerca del mundo que le rodea y acerca de sí mismo, y que en las culturas antiguas se trató de dar respuesta a tales preguntas a través de la mitología.

Pues bien, en torno al siglo VI a. e. surge en Grecia una nueva forma de explicar la realidad: el pensamiento racional o filosofía. Para referirnos al nacimiento de la filosofía, solemos utilizar la expresión paso del mito al logos.

¿Significa esto que de repente se abandonó un modo de explicación, el mito, y comenzó otro completamente distinto, el logos, que vendría a sustituir definitivamente al anterior? No parece que las cosas sucedieran de este modo. Sería difícil comprender un cambio así de un día para otro. La presencia del mito es una constante en este periodo en el que nace la filosofía. Sin embargo, algunos rasgos del pensamiento filosófico supondrán una novedad absoluta con respecto al anterior modo de resolver las cuestiones. Partiendo de la admiración ante la realidad del mundo y del ser humano, así como del reconocimiento de su misterio, la filosofía se caracterizará por una actitud contemplativa y reflexiva, que buscará una respuesta a los enigmas desde la propia racionalidad.

Según la tradición, el iniciador de este nuevo modo de interrogarse por la realidad fue Tales de Mileto. Algunas de las cosas que dijo este primer filósofo del que tenemos noticia nos pueden parecer ingenuas hoy día, pero lo importante es que se propuso alcanzar un conocimiento fundado en razones, sustituyendo un conocimiento basado en la interpretación de los relatos míticos por otro de carácter racional y crítico.

¿Por qué se produjo el nacimiento de la filosofía precisamente en ese lugar y en esa época? Estas son algunas de las razones que explican el nacimiento del nuevo modelo de explicación racional en el contexto cultural griego:



  • En el mundo griego no existía una casta sacerdotal que estuviese encargada del control de la doctrina religiosa y el cumplimiento de los rituales. La difusión de los mitos religiosos se encontraba en manos de los poetas. Esto permitió una mayor libertad para su interpretación y favoreció el proceso hacia una interpretación racional de los asuntos tratados tradicionalmente desde la mitología.



  • La expansión colonial favoreció el encuentro de los griegos con otros pueblos y civilizaciones, con lo que pudieron contrastar sus propias costumbres y creencias con las ajenas y desarrollar un sentido más crítico respecto a aquellas.



  • Su movilidad, unida al desarrollo técnico y la complejidad social que alcanzo el mundo griego, les llevó a buscar nuevas soluciones para problemas nuevos, cuya solución ya no podía ser ofrecida a través de los mecanismos tradicionales, como el oráculo.

En el seno de la filosofía, las divinidades mitológicas pasarán a ser sustituidas por fenómenos naturales. El centro de la reflexión filosófica pasará a ser la physis o naturaleza, entendida como cosmos, es decir, como universo ordenado en el que cada ser ocupa su lugar y cumple su función. El empleo de esta noción conlleva el concepto de una realidad gobernada por un orden necesario, frente a la anterior interpretación de un mundo dirigido por la voluntad caprichosa de los dioses. Los primeros filósofos entenderán que su misión es descubrir, desvelar la verdad oculta en lo que se nos aparece –este es el concepto griego de verdad como aletheia, como des-cubrimiento. Partiendo de la idea de un mundo en el que los fenómenos suceden según una regularidad marcada por las leyes que rigen el cosmos, buscarán los elementos primeros y comunes a todas las cosas.

3 ¿Qué es la filosofía?



La filosofía, tal como es practicada en el presente, es un esfuerzo por pensar por uno mismo sobre cuestiones muy variadas, pero que tienen como denominador común al ser humano. El ámbito de cuestiones que se plantea se extiende a todo aquello que incumbe al conocimiento humano: la existencia, el mundo material, el conocimiento humano, el lenguaje, la moral, la política, la belleza, etc.

La filosofía se ocupa de la totalidad de lo existente, no quedando nada fuera de su alcance, pero, más que acumular datos, pretende ser un saber que dé unidad al conocimiento. Se caracteriza por el modo en que se enfrenta a su objeto de estudio, buscando un conocimiento sistemático de lo real a través de un método racional y crítico.



El término filosofía proviene del griego y significa amor a la sabiduría. El sentido etimológico de la palabra recoge la idea de que la filosofía no es propiamente un conocimiento del mundo, sino más bien una actitud, una disposición hacia el conocimiento, que se inicia en el momento en que se asume la ignorancia sobre una cuestión o cuando lo cotidiano se torna problemático.

La actitud filosófica –afirmaba el filósofo griego Aristóteles- nace de la admiración por el mundo que nos rodea. Efectivamente, en la admiración hay un reconocimiento implícito de ignorancia y, al mismo tiempo, una aspiración a saberlo todo de aquello que se admira.

El reconocimiento de la propia ignorancia nos conduce a plantear todo tipo de interrogantes. En este sentido, pensar que se está en posesión de la verdad puede convertirse en el principal obstáculo para aprender y alcanzar un verdadero conocimiento del mundo.

La actitud interrogativa es, además, una actitud crítica, porque supone no aceptar afirmaciones de forma dogmática ni por argumentos de autoridad. Significa cuestionarse cosas que para la mayoría de las personas no son problemáticas y que se dan por sentadas, a pesar de que pueden ser falsas

En resumen, la reflexión en que decimos que consiste la filosofía se caracteriza por ser:



REFLEXIÓN FILOSÓFICA

Amor al saber

Más que un saber, la filosofía es un amor al saber, una tensión al conocimiento. Nunca se da por satisfecha, siempre se cuestiona y hace preguntas. Es consciente de que cuanto más sabe más ignora. De ahí que sea más apropiado hablar de reflexión filosófica que de saber filosófico.

Universal

A diferencia de lo que hacen las ciencias, que están altamente especializadas, la filosofía no parcela la realidad, acotando unos determinados problemas, sino que se interesa por todo cuanto hay. No hay ningún problema que sea ajeno a la filosofía.

Crítica

También lo son las ciencias, pero el nivel crítico de la filosofía es más profundo y, además de renunciar a apoyarse en supuestos o verdades que no hayan sido probados previamente, se enfrenta críticamente con las hipótesis y supuestos que las ciencias han aceptado sin explorar.

Radical

Se coloca en una perspectiva de problemas últimos. No le preocupa cómo funcionan las cosas, sino cuál es el valor, si poseen o no un sentido y cuál es este, ya que de la respuesta a estas preguntas depende lo que vayamos a hacer con nuestra libertad; y este es nuestro problema fundamental. En este sentido, si queremos vivir nuestra vida personalmente y no queremos ser unos veletas que en cada momento nos orientemos hacia donde sopla el viento más fuerte, necesitamos de la reflexión filosófica.

De segundo grado

Su esfuerzo supone el trabajo previo de las ciencias. Por ejemplo, no sería adecuado preguntarse por el valor y el sentido del ser humano sin tener en cuenta lo que las ciencias han descubierto sobre él.

Hay muchos problemas -y entre ellos los que tienen un interés más profundo para nuestra vida espiritual- que, en los límites de lo que podemos ver, permanecerán necesariamente irresolubles para el intelecto humano, salvo si su poder llega a ser de un orden totalmente diferente de lo que es hoy. ¿Tiene el Universo una unidad de plan o designio, o es una fortuita conjunción de átomos? ¿Es la conciencia una parte del Universo que da la esperanza de un crecimiento indefinido de la sabiduría, o es un accidente transitorio en un pequeño planeta en el cual la vida acabará por hacerse imposible? ¿El bien y el mal son de alguna importancia para el Universo, o solamente para el hombre?


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