1. democracia participativa y nuevas relaciones gobierno – sociedad



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Otros momentos que han buscado una supuesta inclusión, aunque sin éxito. Entre ellos tenemos:

El asimilismo: En este sistema, el pueblo dominante reconoce la naturaleza humana de los otros pueblos, sin embargo, los considera inferiores, tanto por sus características físicas, como por su cultura y su idioma. Por lo tanto, plantea la necesidad del mestizaje para “mejorar la raza” de los otros y su aculturación total. Obliga a abandonar y reprime todas las manifestaciones culturales propias de los otros pueblos considerados inferiores: idioma, creencias, prácticas, vestido, conocimientos, organización, etc. Promueve la “adoctrinación”, la “civilización”, la “occidentalización” como recursos de aculturación que logran que un grupo adquiera características de otro.

La fusión cultural: Este sistema plantea que las culturas deben “fusionarse” –incluso biológicamente- para formar una nueva cultura, mejor que las originales. En teoría, se considera que todas las culturas pueden y deben aportar distintos elementos (valores, conocimientos, prácticas sociales, etc.) para formar la nueva síntesis cultural.

El multiculturalismo: Desde mediados de los años sesenta hasta mediados de los ochenta la categoría de multiculturalismo se empleó como equivalente a la de pluralismo cultural. Hay sin embargo quienes, como Kottak (1996), señalan importantes diferencias entre ambos. Mientras el multiculturalismo solamente expresa la coexistencia de varios pueblos en una nación y se refiere a una mera coincidencia en el tiempo y espacio de varios pueblos, el pluralismo cultural es un concepto basado en la propuesta de igualdad y de convivencia.

El Pluralismo Cultural: El Pluralismo Cultural tiene una connotación más positiva que el Multiculturalismo y está cargado de ilusión, de proyecto y de búsqueda de la convivencia. La convivencia hay que construirla y esto implica aprendizaje, tolerancia, normas comunes y regulación de los conflictos. La convivencia pues, es un arte que hay que aprender. Exige flexibilidad y tolerancia, no donde el dominador hace concesiones sino en el sentido de aceptar y valorar la diferencia. La tolerancia es una actitud, acompañada de su correspondiente conducta, de reconocimiento y aceptación de cualquier forma de ser, sentir, pensar, opinar y actuar del otro, que –siendo no solamente diferente sino divergente e incluso opuesta a la propia- no suponga perjuicio, daño o violencia para uno mismo y su libertad, ni tampoco violación de los derechos y libertades de los demás.
La interculturalidad: Pensamiento de estructuración relativamente reciente, que se da a raíz de varios fenómenos y movimientos sociales ocurridos en la humanidad a finales del siglo XX e inicios del siglo actual. La afirmación de que la diversidad cultural es una realidad palpable a nivel mundial, sensible en todos los países; y dentro de éstos, en todo ámbito, regional, provincial, local y/o comunal, puede ser ratificado sencillamente, cuando en cualquier disciplina o acción social en la que se incursione con colectivos humanos, se hará evidente la presencia de raíces, manifestaciones y expresiones culturales distintas de cada uno de los individuos que representan a la vez, sectores de población interactuando con otros individuos y grupos entre sí, en un contexto determinado por un orden político social establecido y bajo condiciones ambientales y culturales definidas.

Una reflexión importante a incorporar en este texto es la que asume Ayuda Mutua (Fefer – Santamaría 2007), que en sus documentos orientadores propone que filosofar en nuestro tiempo es Filosofar Interculturalmente. Este filosofar es una opción que implica de manera sustancial la diversidad cultural destruida, aplastada y/o marginada por las empresas coloniales e imperiales. Se reconoce que existe un movimiento filosófico que asume la filosofía intercultural como una emergencia de vida en gran medida enfrentando la agudización de la expansión del neoliberalismo, sobre todo en los últimos 25 años del pasado siglo XX.

La filosofía intercultural es ante todo un ejercicio con compromiso con los sujetos sociales que practican la resistencia, busca contribuir a rediseñar el mundo desde la pluralidad cultural. Así también, se asume que frente a un proyecto político de colonización del mundo, en base a una organización de la vida deshumanizante y una proyección hacia la individualidad centrada en el egoísmo y la posesión; la filosofía intercultural propone tomar conciencia mediante el diálogo intercultural al plantearse las preguntas en el sentido de la vida, la historia…tiene pues un carácter crítico y/o deconstructivo. Dicho en otros términos, propone un reaprendizaje de lo individual para colocarlo en el centro de los procesos de humanización.

El reaprendizaje antropológico no se refiere a las reflexiones teoréticas, o disciplinas para profesionales, sino a una praxis. La interculturalidad entonces implica la manera en que la gente práctica humanidad y hace práctica en humanización.

Los problemas – desafíos dándose

Concebimos la realidad como un todo en movimiento, compleja y contradictoria. Señalamos que en los actuales momentos, los cambios y las transformaciones son más rápidos, la revolución tecnológica, la Internet y todas las redes de información y comunicación actuales, tienen movimientos en distintas direcciones y sentidos, es una realidad dándose donde lo simultáneo y multidimensional son rasgos continuos y desafortunadamente poco incorporados en nuestros análisis y por consecuencia en nuestras intervenciones. Las siguientes líneas hacen un esfuerzo por analizar esta realidad dándose e identificar desde ahí, la problemática que puede animar el desarrollo del eje estratégico: Educación Popular e Interculturalidad.

Homogenización VS Diversidad

En el actual contexto global hegemónico, los conceptos de tolerancia, negociación, equidad, pluralidad, que pertenecen al ámbito de la Interculturalidad y a los procesos de Educación Popular, son continuamente utilizados, sin que necesariamente su contenido implique praxis que se proponga democratizar o combatir las desigualdades sociales y económicas. En esta realidad, el pensamiento neoliberal está generando una cultura hegemónica en nuestros países, la reproducción de las ideas dominantes y deshumanizantes pasa no sólo por la intención homogenizante, sino por la manipulación de la diversidad. Sin embargo, el hecho de que existan y convivan una gran diversidad de pueblos, lenguas, costumbres, tradiciones y cosmovisiones, enfrenta dinámicamente a la manipulación de lo diverso y a la intención homogenizante. Son estas identidades polifónicas y multireferenciales, las que colocan la resistencia y la transformación en muchos países de Latinoamérica, esto se ha expresado en los movimientos indígenas, y desde nuestra perspectiva, también se manifestó en el movimiento contra la criminalización de los migrantes en Estados Unidos, o recientemente, en la respuesta ante la iniciativa de la Comunidad Europea para detener los procesos migratorios. Los procesos políticos pedagógicos libertarios hoy no sólo enfrentan la imposición de pensamiento deshumanizante por la construcción homogenizante y sino también por la manipulación de la diversidad cultural. El mercado, como una de las principales instituciones capitalistas reconoce a la diversidad en cuanto el consumo “multicultural” genere ganancias.

Manipulación VS Conciencia

Actualmente en las sociedades, predomina el individualismo, la zozobra, la confusión, el desinterés, mezclado con la desconfianza y el miedo, donde el lado conservador disputa y gana espacios, conquista percepciones y opinión pública. La cultura neoliberal ha engendrado desde el mercado un proceso continuo de manipulación y engaño, donde las “buenas causas” tienen en los medios masivos de información campañas como la de “un día sin fumar”, “No a las drogas”, prosupuesto los “teletón”, “los redondeos para ayuda” a tal o cual organización, supermercados, tiendas, farmacias, etc. Estas buenas causas simultáneamente generan colaboración y enajenación. Estas generan impulso y presión social para participar, la promoción de estas buenas causas tienen en los gobiernos, los monopolios y grandes fundaciones sus principales promotores, en la mayoría de las campañas de este corte no tocan las causas del o los problemas que abordan. Similar al anterior punto, ahora no sólo se enfrenta los asuntos de la promoción al individualismo sino también en la promoción de la buena conciencia, con campañas donde la cooperación y la tolerancia son contenidos amorfos y descontextualizados sin poder generar procesos de participación sino acciones aisladas y discontinuas, que poco ayudan a desarrollo de una conciencia crítica en los diferentes sujetos sociales quienes convergen en las actuales sociedades que por su constante movimiento, tiene un factor intercultural importante.

Autogestión VS Gestión asociada

El desarrollo de las relaciones interculturales y la emergencia de nuevas identidades, donde la resistencia necesita de autogestión, está planteando preguntas que pueden dinamizar los procesos políticos pedagógicos que surgen en la diversidad de nuestras sociedades; En este momento la autogestión, ¿contribuye a romper el cerco de fragmentación o aislamiento de las organizaciones y movimientos sociales? ¿Cómo? ¿Es posible imaginar una gestión asociada como un paso delante de la autogestión? La interculturalidad es uno de los procesos donde la resistencia se ha expresado con mayor fortaleza en los últimos años, es por eso que ahí podemos indagar aportes que nos parecen estratégicos para hacer converger, hacer articulación y sinergia entre diversos movimientos y sujetos sociales.

Interculturalidad – Comunicación - Economía

Recientemente, la incorporación de la dimensión económica desde su perspectiva de economía popular y solidaria, se está impulsando de una manera más conciente y continua en los procesos de diversidad cultural, la constante aparición de ferias ciudadanas, ferias de economía solidaria y tianguis, el impulso al dinero social y al trueque, tienen un componente intercultural en donde subyace un proceso de educación - comunicación distinto, nuevo, y desde otros paradigmas económicos. La gestión de la información por la Internet y las nuevas tecnologías, influyen en los procesos educativos – comunicativos. Esta triple relación interculturalidad – comunicación – economía, interpela nuestros procesos de investigación y sistematización. ¿Podríamos construir una intención que orientara la sistematización para la articulación multireferencial, polifonética y multidimensional? La posibilidad de que se logre sistematizar las relaciones entre interculturalidad – comunicación – economía, nos plantea no sólo un desafío metodológico sino epistemológico.

El vínculo entre educación popular e interculturalidad

Como se ha planteado y se reconoce plenamente existen principios fundantes compartidos entre ambas praxis, para encontrar vínculos que potencien la articulación, sinergia entre educación popular e interculturalidad, podemos iniciar haciéndonos algunas preguntas; ¿Cuáles mediaciones y fines comparten la Educación Popular y la Interculturalidad? ¿Cuáles son sus diferencias y límites?

Si definimos a la Educación Popular (La dimensión pedagógica de la Concepción Metodológica Dialéctica) como: “Una forma coherente de entender e interpretar el mundo dentro de una perspectiva dialéctica, entendida ésta como un sistema de pensamiento que incorpore sus contribuciones científicas a los procesos históricos de transformación; como una forma de conocer, interpretar y transformar la realidad objetiva científicamente”1. Desde esta definición podemos afirmar que la Educación Popular diseña y pone en práctica procesos de acción – reflexión donde se aprende haciendo y, su objeto de transformación son las relaciones de dominación, explotación y subordinación. Es conocer transformando la realidad. Es educar para transformar; transformar para educar. Es decir, es en la convivencia y relación entre individuos con diferentes concepciones y practicas, desde la diversidad cultural y con diferentes identidades culturales, en un proceso de transformación social, que dialogan y construyen nuevas relaciones entre sí y su entorno, se avanza en la construcción de humanidad y humanización desde la perspectiva intercultural.

Otro rasgo común es la dimensión política pedagógica presente tanto en la educación popular como en la intercultural. Roncal y Azmitia señalan que la característica esencial de la interculturalidad es su dimensión política. La sociedad intercultural, es un proyecto político. La interculturalidad es entonces, un planteamiento pluralista sobre las relaciones que debería haber entre actores culturalmente diferenciados en el contexto del Estado democrático y participativo y, de la nación pluricultural, multilingüe y multiétnica.

En la Educación Popular el reconocimiento de las diferencias entre las personas no es obstáculo sino potencialidad, ya Núñez lo plantea en la definición de la plena participación de las personas, los grupos y los colectivos, como premisa fundamental: “Sólo con una pedagogía basada en el proceso activo de participación personal (que se enriquece al convertirse en grupal y colectiva) puede lograrse el partir de la práctica... pero esa participación debemos calificarla como plena o total, pues no se agota en la capacidad de respuesta o reacción frente a un planteamiento que se le da al grupo para que lo analice” . Como se puede apreciar, el aspecto individual hace clara alusión a las diferencias ya sea de referencias académicas o culturales. Es pues, el principio de la plena participación un vínculo fuerte entre Interculturalidad y Educación Popular. Ambas praxis colocan al individuo al centro en perspectiva de moverse a lo comunitario y colectivo para la humanización y la superación de las relaciones de dominación, subordinación y explotación.

Otra premisa pedagógica fundamental de la Educación Popular y vínculo con la Interculturalidad es planteada por Paulo Freire, gran educador latinoamericano; el Diálogo, que está explícito en sus obras (La educación como práctica de la libertad y Pedagogía del Oprimido) recordando una de sus máximas: “nadie educa a nadie, nadie se educa solo sino en comunión con otros y mediados por el mundo”, se puede leer que el diálogo es una común unión, comunicación entre aquellos que deciden aprender juntos. Freire define al diálogo como: “Una relación horizontal de A más B. Nace de una matriz crítica y genera crítica (Jaspers). Se nutre del amor, de la humildad, de la esperanza, de la fe, de la confianza. Por eso sólo el diálogo comunica.”8. El diálogo en los procesos de interculturalidad es indispensable, es condición para superar el diseño de individualización fragmentada, consumista, egoísta y posesivo, e igual de esencial se reconoce en los procesos de preparación política e intervención social desde la Educación Popular.

Así, una vez establecidos varios vínculos importantes entre Interculturalidad y Educación Popular, exploraremos un vínculo más, su vocación de poner lo pedagógico en la esfera pública. Comprendemos que los procesos de visibilidad, tanto para la Educación Popular como para la Interculturalidad, son estratégicos para incidir en la esfera pública, ya sea en las políticas o en la formación de capacidades y convicciones de las personas para que se empoderen y transformen su realidad en una menos desigual en todos los sentidos y dimensiones. La construcción de significados y sentidos en la esfera pública es asunto vital para contrarrestar la penetración ideológico cultural neoliberal y fortalecer la resistencia social y cultural hacía estos significados y sentidos, trabajar por la autonomía desde la diversidad y la posibilidad de actuar en común, como producto de procesos educativos organizativos, es decir, desde procesos de Educación Popular e Interculturalidad, es una urgencia en estos momentos en nuestros países.

La visibilidad en lo público y la disputa de la construcción de significados y sentidos de cohesión y transformación social es un objeto emergente para la Educación Popular y, el diálogo y negociación entre diferentes sistemas de creencias, significados y sentidos coloca a la interculturalidad como una línea estratégica de acción (Líneas Estratégicas de Acción, CEAAL, 2006). El asunto de observar los límites, es identificar donde se acercan ambas tesis y sin dejar de ser, se convierten en una praxis distinta y sin perder las esencias de cada una. La hipótesis es que al identificar estos límites, puede contribuir a fortalecer los procesos de resistencia y / o transformación social.

Las diferencias y límites entre interculturalidad y educación popular

Aunque se reconocen vínculos fuertes entre ambas y la dimensión estratégica en los objetos de transformación, existen diferencias. Establezcamos algunas que consideramos importantes:

Si bien, todo proceso de interculturalidad es educativo, en donde subyace el dialogo entre dos culturas distintas, en contacto y cada una por si misma, forma un sistema de creencias y sentidos, por ejemplo la relación entre el mundo indígena y el mundo criollo. En cambio no todo proceso educativo es intercultural, sino que responde a subculturas o subsistemas de creencias y significados, como lo es la relación de habitantes de campo con los de ciudad; también se trabaja con las relaciones que se dan entre jóvenes y adultos, entre otras. De cara a esta afirmación, encontramos un matiz distinto, donde se amplia la noción de la dimensión intercultural para entender e intervenir en las sociedades urbanas, donde las identidades culturales son múltiples y donde algunas subculturas están en clara resistencia a la globalización neoliberal, condición esencial para el reconocimiento de lo intercultural.

Si a la educación popular se le considera; la dimensión pedagógica de la Concepción Metodológica Dialéctica (CMD), La interculturalidad, ¿A cuál campo de la CMD puede colocarse de manera de buscar coherencia conceptual? Provisionalmente y con la intención de abrir una posibilidad, podemos plantear una línea de construcción colocando a la Interculturalidad como la dimensión antropológica de la Concepción Metodológica Dialéctica, esta tesis pone, desde mi perspectiva, el límite que puede potenciar la articulación entre interculturalidad y educación popular. En este pensamiento el individuo (de cualquier cultura o subcultura) está en el centro del proceso de humanización, uno de los principales fines de ambas praxis.

Una falsa diferencia. Las lenguas incluidas en este sistema de significados y sentidos, puede plantear una falsa dicotomía, donde lo original tiene su lengua y lo hegemónico tiene la suya, este enfoque (“Bilingüe puro”) es también una limitante, porque en las culturas subalternas los significados y sentidos de las palabras tienen una fuerte carga para aprender y transformar el mundo, de lo cual, Freire da cuenta en su propuesta de alfabetización, donde decir la palabra es transformar el mundo y leer es comprender la realidad.

En apretada síntesis podemos establecer que el límite entre cultura y subcultura y el límite entre lo político pedagógico desde las organizaciones y lo político pedagógico desde lo público, pueden potenciar el vínculo entre la educación popular y la interculturalidad, se pueden acercar tanto hasta que se constituyan como un solo proceso que potencie los procesos de resistencia y de transformación social. El concepto de límite matemático puede ilustrar lo anterior, el límite es la tangente de la curva en cuestión. La tangente como figura es fundamental para entender la resistencia y la “fuga” sanamente loca y locamente sana de los y las educadoras populares en momentos como los actuales, donde la “cordura” es sinónimo de indiferencia y egoísmo.

Pasemos a la fuente de las reflexiones; los procesos y experiencias.

Experiencias de Educación Popular e Interculturalidad

De las 195 organizaciones afiliadas a CEAAL, 21 mencionan que trabajan la interculturalidad, a continuación haremos una breve descripción de la experiencia de cinco de ellas y hacemos una invitación a trabajar más en el intercambio de experiencias. Esta situación implica un desafío inicial; la sistematización de experiencias apropiada por las instituciones que participamos en CEAAL. Como es obvio una descripción de experiencias, algunas se tomaron del mapeo 2008, otras fueron recibidas vía correo electrónico y otras más por entrevista telefónica, obviamente un texto, es siempre una síntesis incompleta, por lo que convocamos a quienes puedan complementar dichas descripciones, por favor lo hagan. Siguiendo con el lenguaje beisbolero; la última seña del CEAAL fue “bateo y corrido”, es decir, uno es la elaboración del documento y otro es que quienes hagamos alguna experiencia de interculturalidad nos entendamos y coordinemos nuestros esfuerzos, soñemos en el futuro, que siguiendo a Carlos Núñez, para construir el futuro hay que soñarlo primero.

Después del “toque de bola” y el “bateo y corrido”, nos queda el “bateo libre”, finalmente nuestra hipótesis para avanzar y superar nuestros desafíos; ¿Cuáles son las características que hoy están dando identidad al educador y educadora popular? ¿Nuestro sueño de humanización qué tipo de compromiso nos exige actualmente? ¿La profesionalización, la interlocución, la incidencia son las mejores mediaciones de nuestro compromiso? ¿Dónde queda la militancia y qué papel juega la ética en nuestra praxis? Una posibilidad a estas preguntas la planteó Carlos Núñez; hoy urge una revolución ética, algunos campesinos de mi tierra dicen – como siguiendo a Carlos – Arreglamos que siempre no. Que siempre no vendemos nuestra conciencia, que siempre no perdemos la solidaridad, que siempre no perdemos la esperanza, que siempre sí creemos en la mujer y hombre nuevo.

6. EQUIDAD DE GENERO .

Una vez leídos me preguntaba si nuestras organizaciones en la CEAAL tienen claro el concepto porque algunas no se conceptúan feministas, pero hacen trabajo dentro del movimiento de mujeres.

Introducción al tema de género:

En su artículo “Acerca del género como categoría analítica” Yuliuva Hernández García dice: El género constituye la categoría explicativa de la construcción social y simbólica histórico-cultural de los hombres y las mujeres sobre la base de la diferencia sexual. Coincide con una de las teóricas del tema de género mas respetadas de México, Marcela Lagarde, al plantear que la categoría de género analiza la síntesis histórica que se da entre lo biológico, lo económico, lo social, lo jurídico, lo político, lo psicológico, lo cultural; implica al sexo pero no agota ahí sus explicaciones.



Como todo también tuvo su historia que sintetizando expongo lo que Yuliuva Hernández García expone: Por la década del sesenta del siglo XX, surgió el concepto género dentro del ámbito de la Psicología en su corriente médica, para destacar un acontecimiento hasta entonces no valorado: existía algo fuera del sexo biológico que determinaba la identidad y el comportamiento. Tal fue el hallazgo de Robert Stoller (1964) quien estudiaba los trastornos de la identidad sexual en aquellas personas en las que la asignación del sexo falló, dada la confusión que los aspectos externos de sus genitales producían. Los casos estudiados condujeron a Stoller a suponer que el peso y la influencia de las asignaciones socioculturales a los hombres y las mujeres, a través de entre otros los ritos y las costumbres, y la experiencia personal constituían los factores que determinan la identidad y el comportamiento femenino o masculino y no el sexo biológico.
A partir de este descubrimiento acerca del papel de la socialización como elemento clave en la adquisición de la identidad femenina o masculina, habiendo disfunciones sexuales semejantes en los individuos, Stoller y Money propusieron una distinción conceptual entre sexo y género, en los cuales el sexo refiere a los rasgos fisiológicos y biológicos del ser macho o hembra, y el género, a la construcción social de esas diferencias sexuales.
Este hecho tuvo el valor de incorporar la categoría género, años más tarde, a los Estudios de la Mujer de la década del ´70 por el feminismo estadounidense académico, ayudando a resolver problemáticas que éstos no podían explicar fácilmente y en la búsqueda de legitimidad académica, lo cual desembocó en los Estudios de Género, por cuanto distinguir entre sexo y género, suponía explicar una serie de condicionamientos sociales y culturales en su historia que se inscriben sobre los cuerpos y la sexualidad humanos, especialmente los femeninos, enunciados desde el discurso patriarcal como naturales. Siendo así, el sexo se hereda y el género se adquiere a través del aprendizaje cultural.



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